rosafermu

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sábado, 30 de julio de 2011

CUESTOIN DE LETRAS - Capítulo 3º / CONFIDENCIAS



Evelyn salió del hospital sin la venda, solamente con un apósito que le cubría la herida, pero aún con dificultad, podía manejarse sin muletas.  Michael la esperaba y la recibió con una amplia sonrisa, al verla que había mejorado.

--Tengo que volver de nuevo dentro de unos días, y entonces me quitarán los puntos. No hay infección y todo va bien. Puedo coger el coche y por tanto me moveré con más soltura. Empezaré a trabajar prontito.
 
--Eso es estupendo, me alegro. Para celebrarlo propongo que nos vayamos a comer y a charlar tranquilamente. Así empezaremos a conocernos mejor. ¿ Aceptas?
 
-- Por supuesto que acepto. Nos conocimos en circunstancias un poco... raras, así que creo debemos comenzar de nuevo.


 
Entraron en el coche y enfilaron una calle que les condujo al restaurante.


Primero solicitaron a la camarera unos Martinis con los que celebrar una nueva amistad. A continuación degustaron el menú que era excelente, según criterio de la camarera.
 
Se encontraban a gusto y ambos sentían la necesidad de charlar como dos buenos amigos de lo que les había llevado a todos los acontecimientos vividos.  Michael narró su romance con la editora y el fracaso monumental de su relación.
Evelyn hizo lo propio con su fracaso, obteniendo la comprensión de Michael, que la respondió:

--Algo así me había imaginado, pero creo que tu doctor no obró bien con ninguna de las dos. Uno cuando hace algo que no está bien, debe medir sus consecuencias.
 
--Y tú, ¿crees acaso que tu falta de ideas es por rotura con  Katty? Pues si ha sido por eso, no te preocupes aquí encontrarás la paz y el sosiego que necesitas. Recuperarás tu talento, ya lo verás.
 
--¿Qué rumbo vas a tomar ahora que ya no tienes compromisos, segirás haciendo vídeos para bodas?
 
--No claro,  he solicitado una plaza en National Geographic. En una ocasión la tuve en la mano, pero renuncié por estar con Tom. Irónico ¿no crees?, él estaba deseando deshacerse de mi.
 
--Bueno no pienses más en eso. A veces los hombres nos comportamos como niños y no tenemos en cuenta el daño que podemos causar. Harás bien en aceptar el puesto si te llaman, aunque eso suponga perder a mi nueva amiga.
 
--No si tu amistad es sincera, porque ahora desconfío de todo y de todos, especialmente si son hombres, pero sé que eso pasará. No, no perderás mi amistad porque sólo estaré ausente unos días los justos de hacer el reportaje. Luego regresaré a mi nido.  Lo que ya no tengo muy claro es si tú permanecerás aquí cuando regrese. Igual las musas te han tocado con su varita mágica y has regresado a Nueva York
 
-- No creo sea tan rápido. La confección de un libro lleva su tiempo. Primero el tema y luego tienes que desarrollarlo, escribirlo, corregirlo, etc.etc.Total que se lleva varios meses. Eso en el supuesto de que recupere las ideas rápidamente.

Prolongaron la sobremesa ante una taza de café. El tomo además un coñac y ella un Cointreau con hielo. Sin darse cuenta iban hilvanando proyecto tras proyecto.Estaban a gusto y ambos se liberaban de la pesada carga de sus problemas. ¡ Al fin podían  hablar con alguien y recibir una opinión!.
 
Paso a paso la tarde se había marchado. La noche se acercaba y Michael al dejarla en su casa, al tiempo que la extendía la mano la dijo:

-- Nos veremos y nos contaremos nuestros planes, los de ambos. Presiento que ha nacido una gran amistad entre nosotros y no pienso desaprovecharla. He pasado una tarde como hacía mucho tiempo no disfrutaba; gracias "Pequeña", porque desde ahora así te llamaré ¡ Dios mio , eres más bajita que yo ! Ja,ja,ja.
 
--¡ Oye ! no soy tan bajita es que tu eres muy alto. Ja,ja,ja,  Hasta mañana Micky o hasta cuando nos veamos. No quiero interrumpirte en tu trabajo. Buenas noches

Y le dió un beso en la mejilla. Micky la vió entrar en su casa y él a su vez se metió en el coche para regresar a su domicilio.


 
Aparcó el coche en la entrada  . Miró a su alrededor y de repente se dió cuenta de que no tenía sueño. Se encaminó al fondo del salón en donde había instalado su mesa de despacho, frente a un gran ventanal. La noche había caido, pero se sentó, destapó el ordenador portatil y sin saber cómo empezó a desgranar unos renglones en los que narraba una historia. Estaba satisfecho: ¡ por fin ! la creatividad volvía a su cerebro.
Tenía una ingente labor por delante. Había hecho un bosquejo de lo que sería su próxima obra. Luego tendría que desarrollarla, pero lo más difícil ya lo había conseguido: Extraña aventura, se llamaría y estaría basada en parte en lo que le había ocurrido desde su llegada a Staten Island.

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