rosafermu

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jueves, 5 de julio de 2012

DESENCUENTROS / CAPITULO QUINTO


Perla se perdió en el portal y Jeff aguardó hasta que su casa se iluminara para emprender el camino del hotel. Apuntaban las primeras luces y pensaba en la despedida. Conociendo los sentimientos de Perla y sus reacciones, no entendía el significado del beso que le había dado al despedirse

-- Es un beso de amigo, desde luego. Aquí tienen  esa costumbre al encontrarse y despedirse. Bah, no tiene otro significado.   Pobrecilla ¡ está tan sola ¡

Perla, a pesar de que se acostó, no pudo conciliar el sueño. A ella misma le extrañaba su actitud. Se giró en la cama hasta quedar de frente al retrato de su marido. Le miraba recriminándose el haber establecido una relación de amistad con Jeff

--  ¿ He hecho mal ? preguntaba a la fotografía

--Te ruego me perdones, no sé cómo ha ocurrido, pero me agrada su compañía. Eso no significa que vaya a ir más allá, entre otras cosas porque a penas nos conocemos y yo te sigo queriendo y echando de menos. Esta noche, desde que te fuiste, he ido con  él a cenar y bailamos.  Todo muy amistoso, no creo te haya disgustado, pero yo no me siento bien. Reconozco que todo lo que me aconseja tiene su lógica, pero aún no estoy preparada.  ¡Si pudieras hablarme, decirme lo que debo hacer!. No estoy diciendo tener un romance con él, ni mucho menos, pero poder salir con un chico sin traumatizarme y sentirme culpable por ello. A eso es a lo que me refiero, porque tengo la impresión de haber cometido un delito.

Durante un largo rato siguió hablando con su marido. Daba vueltas una y otra vez al mismo tema, justificándose de algo inocente como era una salida con un amigo.  De repente se dio cuenta que ya eran las seis de la mañana. Se levantó rápidamente, se duchó y se vistió con ropa cómoda. Salió y fue a buscar el coche aparcado cerca de casa.. Llegó enseguida al hotel y en Recepción hizo que avisaran a Jeff de que le esperaba en la cafetería.  Él ya estaba listo, así que bajó enseguida.



Sentados ante el desyuno comenzaron una conversación...


Sentados en una mesa cercana a un ventanal se dispusieron a desayunar. Se saludaron cariñosamente; Para no crear violencias él le dijo que lo hiciera según la costumbre española, es decir besándose en las mejillas.  En EEUU no lo hacían , pero había comprobado que era muy agradable y acercaba a las personas..

-- ¿Has podido dormir algo?, le preguntó él

--Nada en absoluto. Mi costumbre es acostarme temprano, así que me desvelé, pero no importa. Luego dormiré la siesta

-- ¡ Oh, la siesta, la bendita siesta española ¡

Ella rió divertida. Jeff observó que pocas veces sonreía y le agradaba comprobar que gracias a él lo había hecho desde la noche anterior.¡ Lástima de chica, con lo agradable que es ¡ Y porqué no decirlo, es muy guapa.

--Dame los datos de Lolita. Los apuntaré en la agenda y así no hay miedo de perderlos

--Ah si. Se me había olvidado. ¿ Me podrás hacer ese favor ?

-- Pues claro. Es una bella historia de amor, imborrable a través del tiempo. Soy muy romántica ¿sabes?  Historias como ésta me llegan al corazón. Mañana iré a Belchite y empezaré a indagar

--No es necesario que te desplaces hasta allí. Pienso que lo puedes hacer por teléfono.

--¿Olvidas que estoy de vacaciones? Tengo todo el tiempo del mundo, así conoceré la zona.

-- ¿Has pensado lo que te dije de venir conmigo a América ?

--No se. ,Cuando regreses te diré algo. Tengo que pensarlo

--¿ Qué tienes que pensar ? Trabajaremos juntos, seremos un equipo. Puedo buscarte un apartamento cerca del mio. Trabajaremos al unísono y de esta manera serás al tiempo mi correctora y si pasado un tiempo no te aclimataras o echaras de menos España, siempre tienes tiempo de regresar. Te vendría muy bien. Cambiarías de ambiente, o ¿es eso lo que te preocupa , romper tu vida… empezar de nuevo otra trayectoria…? ¡ Eso  es lo que te ocurre… ¡ … ¡ Cielo santo ¡.   ¿ Crees que Carlos estaría contento ver la vida que llevas, crees que la aprobaría ?

--Pienso que tienes razón, y no,  no estaría de acuerdo. Pero yo me siento mal. Mira lo de anoche hace que me sienta horriblemente mal e injusta

-- Pero ¿ por qué ? ¿ Por salir a cenar y bailar un rato ? No hicimos nada reprochable, sólo tratamos de conocernos mejor después de las tensiones vividas, nada más.  Ni siquiera nos besamos, por Dios. Eres una estrecha y anticuada, eso es lo que eres. Pones de pretexto a tu marido, pero la verdad es que eres una mujer joven con ideas muy rancias

--  ¡ Jeff ¡, eres injusto. No soy rancia ni estrecha, es que le echo de menos. Su pérdida me dejo traumatizada

-- Pues ve a un psicólogo que te ayude. Tienes mucha vida por delante. Quién sabe si algún día encuentres a otro hombre del que te enamores, formes tu familia y vuelvas a ser feliz

--¡ Enamorarme ¡, no lo creo

-- Nadie sabe lo que el destino tiene preparado. Tú no te imaginabas que tu vida iba a cambiar tanto y yo no creía que mi novia, la mujer de mi vida, iba a meter en su cama a otro hombre mientras yo estaba de viaje.  Me costó mucho superarlo, no sólo por haberla perdido, sino porque mi varonil orgullo quedó dañado muy seriamente. Sin embargo aquí estoy, no he cerrado la puerta al amor y no voy a desconfiar, si llega algún día,,   de la mujer que se una a mi vida.

Perla le observaba atentamente comprendiendo lo que le decía, pero se veía incapaz de poderlo llevar a cabo.

-- Bueno, creo que es la hora.


Aeropuerto de Barajas, Madrid ....


Llegaron al aeropuerto con tiempo suficiente para despachar el equipaje y alargar por unos momentos su charla, aunque ahora trataban otros temas.

-- Oye, llámame cuando llegues. Seguro cuando estés en  Paris te olvidarás de esta rancia muchacha que dejas en Madrid

-- No eres rancia, ni mucho menos. Pero busca ayuda, la necesitas, de lo contrario caerás en una depresión profunda y todo lo que vas a conseguir es tu enfermedad, porque él no va a volver a la vida y tú tienes que seguir adelante.  Te llamaré en cuanto llegue al hotel.  Cuídate y piensa en mi proposición

La abrazó y siguiendo la costumbre le dio dos besos en las mejillas .

-- Hasta pronto, niña.

Y Jeff desapareció por el túnel que le conducía al avión..  Perla aguardó hasta que él desapareció de su vista. Un pensamiento rondaba por su cabeza. ¿ Qué tipo de sentimientos había despertado este hombre en su vida ? Era algo que ya había sentido cuando conoció a Carlos, y ese pensamiento le daba miedo. No podía ser posible, simplemente le gustaba como amigo

-- ¿ Como amigo … ?, se repitió una y otra vez intranquila.
 
Mientras conducía de regreso a su casa no dejaba de dar vueltas a las sensaciones que sentía.  Cuando llegó estaba tan cansada  que se sentó en el sofá del salón y se quedó dormida.  Cuando se despertó era ya pasado el mediodía.  No tenía apetito con lo que con un yogur y algo de fruta cubrió las necesidades del almuerzo.  Esperaba ansiosa la llamada de Jeff, pero no se producía y la desesperanza la acompañó hasta bien entrada la noche, en que, por fín, el teléfono repiqueteó.
 
- Si ¿ dígame ?
 
- Perla, soy Jeff.  Perdona no te haya llamado antes.  Es que me esperaban en el aeropuerto, llegamos al hotel, vino la cena, etc. etc.  En fin, ya conoces lo que es el protocolo de estos eventos, pero bueno ya estoy instalado.  ¿ Cómo estás?                                     
 
- Bien, estoy bien.  Dentro de un rato me acostaré y mañana temprano salgo para Zaragoza
- No niña a Zaragoza no, a Belchite.
 
Ella rió y Jeff no comprendía el porqué de su risa
 
- ¿ He contado algún chiste ?
- Nooo. . . Si supieras algo más de mi país, sabrías que Belchite está a pocos kilómetros de Zaragoza y es allí en donde tuvo lugar la batalla del Ebro decisiva en la guerra civil, y además en la vida de tu abuelo.
- Cierto.  En mi disculpa diré que el motivo es el cansancio. Estoy algo cansado . . .
- Bueno, pues acuéstate pronto y descansa.  Te pondré al corriente si tengo alguna novedad.  Igual tardo unos días, pues no sé cómo se desarrollará todo.  Hasta mañana rey, se despidió de él
- ¿ Rey ?
- Perdona es una expresión de cariño
- Bueno está bien.  Buenas noches. Cuídate princesa, y riendo los dos  dieron por terminada la conversación
 
Hacía mucho tiempo que no conciliaba el sueño como aquella noche.  Lo achacó a su cansancio del día anterior, pero la verdad es que  bajo la nebulosa del sueño, flotaba un rostro: el de Jeff, que sonriente la repetía una y otra vez " princesa, princesa, princesa". . .  ¡ Hacía tanto tiempo que nadie la dedicaba un piropo !
 
La chicharra del despertador sonó en la habitación haciendo que se levantara de golpe.  Hubiera seguido durmiendo otro rato, máxime cuando estaba soñando algo muy agradable.  Se veia bailando pero no tenía pareja, aunque de sobra conocía quién era su compañero
 
- Debo estar loca, sonrió mientras se duchaba.
 
Desayunó y tomó el bolso de viaje.  Revisó si llevaba dinero, las tarjetas, un mapa y el chaquetón.  Hacía un día algo lluvioso, lo que causó su desagrado, no la gustaba conducir con el suelo mojado, pero era lógico: iban camino del invierno y no podía esperarse otra cosa.
 
Se introdujo en el coche y puso rumbo a la carretera que la llevaría hasta Zaragoza y desde allí a Belchite.  Primero iría al pueblo viejo.  Le denominaban así al quedar derruido por los bombardeos de la guerra civil . Bajo la órden de Franco, se decidió conservarlo de esta manera  para que todos recordasen lo que allí ocurrió y dice una leyenda popular que los fantasmas de los que allí sucumbieron, se pasean por sus ruinas.  Supuso que Lolita estaría allí enterrada y para eso indagaría primeramente en la iglesia.  Después vería qué hacer, si el resultado no la satisfacía.
 
Mientras conducía de regreso a su casa, no dejaba de dar vueltas a las sensaciones que sentía. Cuando llegó, estaba tan cansada que se sentó en el sofá del salón y se quedó dormida.  Cuando se despertó era ya pasado el mediodía. No tenía apetito por lo que con un yogur y algo de fruta cubrió las necesidades del almuerzo.  Espraba ansiosa la llamada de Jeff, pero no se producía y la desesperanza le acompañó hasta bien entrada la noche, en que por fin el teléfono repiqueteó

--Sí, dígame

-- Perla soy Jeff. Perdona no te haya llamado antes, en que me estaban esperando en el aeropuerto y una vez llegado al hotel, la cena, etc,. etc.  En fin ya conoces lo que es el protocolo de estos eventos, pero bueno ya estoy instalado.  ¿ Cómo andas?

--Bien, estoy bien. Dentro de un rato me acostaré y mañana temprano salgo para Zaragoza

--No, niña, a Zaragoza no. Es en Belchite

Ella rió y él no comprendía el porque de la risa

-- ¿He contado algún chiste ¿

-- No. Si supieras algo más de mi país, sabrías que Belchite está a pocos kilómetros de Zaragoza y es allí en donde tuvo lugar la batalla del Ebro, decisiva en la guerra civil y en la vida de tu abuelo

--Cierto. En mi disculpa diré que es que estoy cansado.

-- Bueno pues acuéstate pronto y descansa.  Te pondré al corriente si tengo alguna novedad. Igual tardo unos días, pues no sé cómo se desarrollará todo. Hasta mañana, rey

-- ¿ Rey ¿

-- Perdona es una expresión de cariño

-- Bueno, está bien. Buenas noches. Cuídate, princesa.  Y riendo los dos colgaron el teléfono.

Hacía mucho tiempo que no conciliaba el sueño como aquella noche. Lo achacó a su cansancio del día anterior, pero la verdad es que en su interior y bajo la nebulosa del sueño, flotaba un rostro, el de Jeff que sonriente le repetía una y otra vez” princesa, princesa, princesa” …. Hacía tanto tiempo que nadie le dedicaba un piropo….

La chicharra del despertador sonó en la habitación, haciendo que se levantara de golpe.  Hubiera seguido durmiendo otro rato, máxime cuando estaba soñando algo muy agradable: Se veía bailando, pero no tenía pareja, aunque de sobra sabía quién era su compañero

--“Debo estar loca,” sonrió mientras se duchaba..  Desayuno y cogió el bolso de viaje, revisó si llevaba dinero, las tarjetas, un mapa y el chaquetón.  Hacía un día algo lluvioso, lo que causó su desagrado; no le gustaba conducir con el suelo mojado, pero iban camino del invierno y no podía esperarse otra cosa

Se introdujo en el coche y puso rumbo a la carretera que le llevaría hasta Zaragoza y desde allí a Belchite. 

Una vez dentro del coche, puso rumbo a Zaragoza

Primero iría al pueblo viejo. Se quedó así, después del bombardeo por orden de Franco, para que siempre perdurase en la memoria,  lo ocurrido en aquella cruenta batalla. A pocos kilómetros construyeron el donominado Belchite Nuevo, en donde fueron ubicados los supervivientes de aquellos días
Suponía que Lolita estaba enterrada en el Viejo. Primero indagaría en la iglesia y si no obtenía los resultados apetecidos, se trasladaría al Nuevo

Belchite, el pueblo fantasma










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