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sábado, 15 de febrero de 2014

ALGO INESPERADO- Capítulo 11º - Té y simpatía - ( 1996celta-rosafermu)


Gisele supo ganarse poco a poco la simpatía de Agnes, y hasta su cariño.  Era amable y educada con ella y, por fin Charles volvió a reir y a ser el muchacho alegre que recordaba, antes de su partida a Francia.

De igual modo, Elise fue distanciando sus visitas.  Una vez finalizado sus estudios, encontró trabajo en una editorial. Gisele pasó a ser la correctora de Charles, aunque le resultaba pesado y monótono el trabajo.

Elise llamaba por teléfono a Agnes para interesarse por su salud, que últimamente no andaba en su mejor momento, pero eludía al máximo sus visitas a aquel domicilio. No la gustaba Gisele por motivos obvios: Charles.  Pero también la encontraba demasiado absorbente.  En cuanto a Charles, estaba totalmente entregado a la voluntad y caprichos de la francesa, con lo cual, apenas hablaba con él.

Había pasado el tiempo y Gisele seguía en Londres, en casa de Charles y su convivencia era, nuevamente, efectiva.  Agnes echaba de menos a Elise. La compañía de Gisele la resultaba agradable, pero no era lo mismo.  La leia algún periódico, o alguna hoja de una novela, pero sólo durante un rato, por lo que el resto del día apenas si hablaba con ella.  Había organizado la vida en esa casa en base a su propio bienestar. Por las mañanas, gimnasio. Antes del almuerzo, lectura con Agnes, y por las tardes corrección con Charles, salida a pasear, o al cine, o a cenar en un restaurante y discoteca.



- Gisele - le decía Charles- yo no puedo salir todos los días. Tengo que trabajar y tú me distraes mucho y no puedo concentrarme. Además estás muy retrasada con las correcciones, y necesito ponerme al día.  De lo contrario tendré que buscarme otro ayudante.  Tengo que terminar el libro, me lo están reclamando y he de aprovechar el tiempo que dispongo después de las clases. Dejemos las salidas para los fines de semana ¿ te parece?



Ella, con un mohín, cedía a regañadientes.  Y de esta forma transcurrieron los días, y los meses. La vida seguía rutinaria en casa de Agnes, pero ella había entrado en un estado de melancolía permanente, algo que desagradaba a Gisele pues  se quejaba de que siempre estaba triste.  Ella, por el contrario estaba cada vez más dinámica.

Tenía amigas del gimnasio y cada jueves se reunía con ellas para tener una comida de chicas. Empezaba a aburrirle la tranquila vida que llevaba en Londres. Charles tenía poco tiempo para compartirlo con ella.  Entre la universidad y el libro, a penas salían de casa.

Se quejaba a sus amigas, y éstas no paraban de darle consejos

- ¿ Por qué no te tomas un descanso? Ve a Paris por unos días. Olvida la monotonía de la vida diaria- le dijo una de ellas

- Quizá lo haga.  Me aburro soberanamente. Con él a penas hablo; siempre está trabajando. Y Agnes, cada vez esta más taciturna . No comprenden que soy joven y muy vital.  Necesito algo más que corregir unos renglones y leer un libro a una mujer acabada

- Por favor, no hables así de Agnes. Sacrificó su vida por atender a Charles. Eres injusta con ella

- No, si yo le reconozco su sacrificio, pero... ha sido su vida y no la mía. La mía es con Charles...  De haber sabido todo esto, me hubiera planteado el volver con él

- ¿ Es que no le amas?

- Si, claro... pero... Somos muy diferentes

Siguieron charlando y relatando su disconformidad con la tranquila y acomodada vida que llevaba en Londres.  Esa noche propuso, durante la cena, pasar unos días en París

- Llevo aquí mucho tiempo.  Necesito dar una vuelta por el apartamento.  No estaré más de una semana

- No me agrada en absoluto que te marches, pero haz lo que creas más conveniente- la dijo Charles



Agnes, se limitaba a escuchar.  Para sus adentros pensaba que esta chica no le convenía era inquieta y ambiciosa y no respetaba en absoluto el trabajo de su sobrino. Inconscientemente recordó a Elise y lo distinta que era, pero Charles estaba loco por Gisele, y ni siquiera, en todo este tiempo la había mencionado, para nada.

La ausencia de Gisele se prolongaba ante  el enfado de Charles. Bien es cierto que hablaban a diario bien por teléfono o por Skype, pero no era igual que el tenerla en casa.  La echaba de menos, y sus reproches comenzaron a ser frecuentes, hasta desembocar en riña.

Charles veía más claramente, que el abismo de sus vidas, cada vez se hacía más grande y pensó que ella no volvería, y de nuevo le haría pasar por el infierno de su abandono.

Gisele regresó a Londres, pero no para quedarse, sino para recoger sus pertenencias y plantear a Charles, nuevamente, su separación definitiva

- De nuevo lo has vuelto hacer.  Otra vez me rompes el corazón, pero esta vez será la última.  Puedes contar con ello. Si te vas, olvídate de mi.  Ahora será para siempre.

Y la vio alejarse de su vida definitivamente.  En el fondo sabía que había vuelto con él  pero que no se quedaría mucho tiempo, como así fue.  Nuevamente la amargura, ya conocida, invadía su vida.  No tenía ganas de escribir, y a duras penas seguía con sus clases en la universidad.  Los alumnos comprobaban que su carácter se había vuelto taciturno.  No era el profesor amable y asequible  que había sido hasta entonces.

De la editorial le reclamaban constantemente la edición del libro que se retrasaba en demasía.  Su vida se había trastocado desde la partida de Gisele.  Nunca debió  volver con ella, lo había hecho justo cuando se recuperaba de su primer abandono, y éste hacía que acudieran a su memoria las heridas pasadas.

Los fines de semana, daba largos paseos por el parque cercano.  Meditaba sobre lo qué hacer con su vida.  Deseaba ir a otro lugar a vivir, pero el estado de Agnes le preocupaba.  Llevaba una temporada que no se encontraba bien, y pensaba que también había influido su situación con Gisele.  Lentamente reemprendió la vuelta a casa, pero antes decidió entrar en una cafetería y tomarse un café.



Al entrar se situó en la barra y echó una mirada alrededor mientras servían lo pedido.  En una mesa, junto a un ventanal, se encontraba Elise leyendo algo.  Hacía tiempo que no se veían, y se detuvo unos instantes analizando a la chica que permanecía inmersa en su lectura.  Seguía tan bonita como siempre ¿ por qué no le caia bien?  No terminaba de entenderlo.  Decidió ir a saludarla .

- Buenos días Elise, ¿ cómo estás ?

- ¡ Charles ! ... bien, estoy bien ¿ Y tú, y Agnes... Gisele ?

- Agnes está bien y Gisele ha vuelto a Paris



Y así siguieron charlando, y supo que Agnes la echaba de menos y le preocupaba su estado de ánimo que no era bueno

- Iré a verla en cualquier momento, si no te importa- dijo a Charles

- ¡ Claro que no ! ¡ Cómo va a importarme  !  Mi tía te quiere mucho. La darás una gran alegría. Estoy pensando... ¿ por qué no comes hoy con nosotros?  Sería una sorpresa maravillosa

- ¿ Tú crees ?

- Desde luego. Decidido comeremos juntos

Después su conversación versó sobre sus respectivos trabajos. Estaba escribiendo otro libro.  Ella era  segunda editora de una importante empresa y todo le iba bien. Sin darse cuenta habían pasado dos horas charlando sin cesar de ellos mismos, y pareciera que se había roto una muralla existente entre ambos. Charles abonó la cuenta y salieron del local rumbo a casa.  Agnes se llevaría una  gran alegría.



 

miércoles, 5 de febrero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 10º - De nuevo Gisele (1996celta-rosafermu)



En ese verano no harían sus vacaciones juntas, al igual que en el año anterior. Echaba de menos a Agnes, a la que llamaba por teléfono casi a diario.  Charles había acondi-
 cionado una habitación como estudio, y de momento aparcó la idea de trasladar su domicilio a otro lugar.  No le agradaba la idea de dejar a su tía sola, y tampoco podía recurrir nuevamente a Elise.    Ahora la casa era más silenciosa y gracias a ello podía concentrarse en la escritura,  del que sería su primer libro.

Elise, decidió en ese verano viajar junto con su compañera de habitación, hasta Escocia de donde era originaria . Solamente pasaría una semana, ya que su presupuesto no daba para más.   Después visitaría a su padre y a su madre, y esas serían sus vacaciones veraniegas.  Agnes, por el contrario viajaría con Charles nuevamente hasta Tenerife

- ¿ Por qué no vienes un día y comemos juntas?...  como en los viejos tiempos- le pidió Agnes

- Me gustará mucho pasar un día con vosotros. Fui muy feliz viviendo contigo. Lo haremos a vuestro regreso de España ¿ te parece ?

- Estupendo.  Cuando regresemos te llamo y quedamos en qué día vamos a reunirnos. Me alegro mucho de que todo te vaya bien, y por favor no me olvides.  Sigue llamándome de vez en cuando

- ¡ Claro ! Eres una buena amiga, Agnes, y te quiero. Hasta la vuelta

- Hasta la vuelta



Charles consiguió plaza en una universidad pública de un extrarradio de Londres y en sus ratos libres seguía con su libro adelante. Le estaba gustando el ser escritor, pero la finalización del mismo, se demoraba. De espíritu impaciente deseaba  que las ideas fluyeran en su mente, pero había días en que su cerebro se quedaba en blanco, fastidiándole bastante.

Por fín llegó el bendito día en que su libro quedó terminado.   Pero aún faltaba  la parte más pesada: la corrección.  Una idea se abrió paso en su mente, y lo comentó con su tía

- Agnes ¿ qué te parecería si hablara con Elise para que fuera mi correctora?

- Me parecería estupendo. Ella es muy inteligente y a penas la quedan un par de meses para terminar su carrera, con lo cual creo que está muy cualificada para ello.

- Si. Yo también opino lo mismo

- Pero... Charles... recuerdo que no te era muy simpática

- Era porque yo estaba todavía con la idea de Gisele, y la verdad no entiendo porqué la tuve tanta manía. No me lo explico. Pero ahora es diferente. dame su número de teléfono y la llamaré esta noche, cuando comprenda que ha regresado de la universidad.



La idea  expuesta a Elise pòr Charles, no la desagradaba, pero el volver a tratar con él la asustaba. Le gustaba mucho y temía que el contacto diario abriera viejas heridas, pero después de pensárselo durante unos instantes, aceptó.  De esta manera reanudarían una convivencia, que si no era como la de antes, al menos pasaban unas horas juntos.

Elise trataba por todos los medios, que su contacto con él, fuera el menor posible, de tal modo que comenzó a corregir lo escrito en el ordenador portátil. De esta forma tenía libertad de movimientos, y buscó la excusa de que lo hacía de este modo para no distraerle.  Se instaló en la salita, junto a Agnes, a pesar de que absorta en la corrección hablaba poco.  Tomaba apuntes para luego de acuerdo con él,  trasladarlos al original.

Paraban un momento a las cinco de la tarde para tomar el té, continuando la tarea hasta las ocho de la noche, en que daban por finalizada la jornada.



- Señor Charles - anunció Helen, la doncella,  atendiendo una llamada de teléfono- Preguntan  por usted

- ¿ Quién es?

- Me han dicho que es desde Francia

El rostro de Charles, perdió su color. No podía ser nadie más que Gisele ¿ Qué querría?

- ¿Si ?-  saludó Charles

- Oh! mon chèri.  Cuántas ganas tenía de escuchar tu voz

- Qué quieres, Gisele. ¿ Por qué llamas ?

- Voy a ir unos días a Londres y pensé que podíamos vernos

- No sé si podré atenderte. Tengo clases en la universidad y estoy escribiendo -a dijo secamente

- Podíamos hacer una cosa..., no, pero no...

- ¿ Qué dices ?

- Se me había ocurrido, que puesto que tu casa es grande....

- No Gisele, ni hablar

- ¿ Por qué ? ¿ Acaso no te quedó buen recuerdo de nuestra relación ?

- De la relación si..., en principio. Después...  Francamente , me ha costado mucho tratar de olvidarte. No quiero que abras nuevas heridas

- Pero podríamos empezar de nuevo, olvidar lo que pasó. Yo te quise, y ...  aún te recuerdo

- No, no volveré a repetirlo. No Gisele

- Al menos me recibirás en el aeropuerto ¿ no ?  Podremos comer algún día juntos para charlar, simplemente

- Eso ya es más factible. Pero sólo a charlar

- De acuerto. Sólo a charlar. Te llamaré para decirte el día de mi llegada. Au revoir chèri

A través del teléfono, Charles podía adivinar la coqueta sonrisa de Gisele.  Sin poder evitarlo recordó su rostro y los momentos felices que vivieron durante algún tiempo. Apartó de su imaginación la traición de ella, y nuevamente supo que no la había olvidado y una vaga esperanza se abrió paso  sutilmente.

Y nuevamente con la llegada de Gisele, se abrían nuevas esperanzas en su corazón. Durante todo ese tiempo su interés por ella, se había adormecido, pero ahora, al tenerla frente a frente, comprendió que no la había olvidado en absoluto, aunque tenía reservas,  y sabía que no podía albergar ninguna esperanza.  La conocía lo suficiente como para saber que era una veleta y su forma de pensar cambiaba con frecuencia. Estaría alerta de cualquier forma.

Se abrazaron a su llegada, pero Gisele lo hizo más intenso ¿ Qué quería, qué buscaba ?
Estuvo con ella durante todo el día. La llevó al hotel que había reservado previamente y charlaron largo y tendido del motivo que la había llevado hasta Londres: recuperar su amor perdido  Cuando regresó a casa, Agnes le aguardaba impaciente por saber cómo había ido el encuentro



- Bien... Normal, pienso yo.  Sigue igual: extrovertida y voluble

- ¿ Y tú ?- le preguntó Agnes

- Bien, tia, bien.  No he perdido la perspectiva y la conozco bien. No te preocupes. No volveré a caer en sus redes nuevamente

Elise siguió con su trabajo, pero en su rostro se reflejaba la preocupación que le producía la presencia de Gisele, aunque tenía claro que no podía decir nada. El nunca se había aproximado a ella,  era su colaboradora, nada más.   Pero no podía evitar que la produjera disgusto ver a Gisele cerca de Charles. Salía con ella casi a diario e incluso visitaba a Agnes con frecuencia.

La estancia de la francesa se demoraba, y día tras día se aproximaba cada vez más  a Charles, y a él no parecía disgustarle. No en vano habían convivido durante un largo periodo de tiempo.  Poco a poco, se abría paso en su vida la esperanza de poder retomar nuevamente su romance con Gisele, hasta que por fin un día la propuso vivir en su casa, y claro Gisele aceptó inmediatamente.  Era lo que había ido buscando durante todo ese tiempo.