rosafermu

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jueves, 13 de agosto de 2015

REGRESO A SEFARAD / Capítulo 4 / Despedida de soltera

Playa de Agadir (Marruecos)
 Las cuatro chicas llegaron al resort dispuestas a pasar una despedida de soltera increíble. Llenas de alegría se instalaron en el hotel y se apresuraron a bajar hasta la piscina para disfrutar de una baño antes de comer.

Lucía, Asun, María y Macarena deseaban pasar unos días tranquilos y relajados después de una temporada de trabajo intenso.  Lucía se casaba a últimos de Julio y acordaron descansar en la playa y que al mismo tiempo fuera una despedida de soltera de la muchacha.  Para ello eligieron la playa de Agadir, y  harían un pequeño recorrido por las más importantes ciudades de Marruecos

Acababan de regresar de Marrakech, y después de la playa irían a Casablanca para después regresar a Madrid.  Sentadas en las tumbonas, comentaban a dónde irían  esa noche a divertirse.  Reian sin parar, se notaba que estaban contentas.

- Chicas,hay que pensar en ir a vestirse. Se acerca la hora del almuerzo- comentó Lucía

- ¡ Ay, qué pereza me da !-dijo Macarena- De buena gana me quedaba aquí, dando una cabezada.  Os aseguro que perdono la comida, estoy molida. Me voy de las vacaciones más cansada que vine

- Es lo que normalmente ocurre - dijo María- Pero luego nos aguarda todo un año trabajando, así que tenemos que aprovecharlo.

- Hummm, no por favor. Dejadme aquí

-No seas perezosa. Échate una siesta después de comer

- Esta bien - dijo a remolque Macarena

Se pusieron un vestido ligero, pues el calor apretaba, y entraron en el comedor.  La mayoría de las mesas ya estaban ocupadas por los comensales y fueron acomodadas en una junto al ventanal con vistas a la magnífica piscina.

En una de las mesas cercana  donde las españolas estaban decidiendo su comida, había una familia compuesta por padres y dos hijos.  Uno de ellos, se quedó mirando a una de las chicas y comentó con el resto

- ¿ Véis a esas chicas de aquél ventanal? Pues una de ellas era la guía que tuve en mi viaje a España

- ¿ No vas a saludarla? - dijo la hermana del que había hecho el comentario

-¿ Cuál?-dijo,  quién se suponía era la madre de los más jóvenes

- La del vestido color malva- dijo el joven, que no era otro que Aaron
Judith, madre de Aaron
Aaron

Sarah, hermana de Aaron
- ¿ La que no te caia bien? - apostilló la madre

-¿ No te fue simpática? - preguntó Sarah, la hermana

- No es que no me fuera simpática.  Era algo entrometida. La saludaré luego, cuando terminemos de comer

Macarena no se había dado cuenta de que uno de sus vecinos de mesa era conocido, claro que al estar de espaldas a él no le había visto.

Estaban tomando el café en una amena sobremesa, cuando una figura varonil, alta, se aproximó hasta la mesa de las chicas

- El mundo, dicen, que es un pañuelo. En verdad que lo es - dijo Aaron dirigiéndose a Macarena

- ¡ Vaya, esto si que es casualidad ! ¿ Qué haces aquí?

- Mi familia vive aquí.  Estamos de vacaciones por unos días, antes de mi marcha a Israel

- ¿ Encontraste lo que buscabas?

- En parte si. Bueno no os interrumpo vuestra tertulia

- Espera te presentaré a mis amigas Chicas es un cliente de la agencia que llevé en mi último viaje antes de vacaciones: Ellas son Lucía, Asun y María

- Señoritas, he tenido mucho gusto.  Bueno, pues hasta que nos veamos. Adiós

- Adiós Aaron

Excepto Macarena, el resto de chicas se quedaron durmiendo, porque el calor y la velada nocturna en una discoteca les hizo que conciliaran el sueño bastante avanzada la madrugada.  Macarena cogió su toalla y su crema solar y bajó hasta la playa.  No le apetecía la piscina, le gustaba más bañarse en el mar.  Tendió la toalla en la arena y procedió a extender la crema por su cuerpo.  El sol pegaba fuerte y no estaba dispuesta a quemarse.  Se bajó las hombreras del biquini para proteger los hombros que son muy sensibles a las quemaduras, cuando alguien se le acercó preguntándola
Macarena
Aaron

- ¿ Te doy crema por la espalda?

- Buenos días Aaron.  Gracias, pero no es necesario. Has madrugado mucho

- Tú también

- Nos acostamos muy tarde y me desvelé, de modo que opté por bajar a la playa un rato antes de que ellas se despierten. Querrán ir a algún sitio, pero la verdad es que estoy cansada. Conozco este país como la palma de mi mano y lo que quiero es estar tranquila

- Ya veo. Te encuentro algo sedentaria

- No, no lo soy pero este año he trabajado mucho, he viajado mucho y lo que me apetece es estar quieta en un lugar. ¿ Vas a estar muchos días ?

- No, la semana próxima parto a Tel Aviv

- ¿ Trabajas o estudias?

- Trabajo

- ¿Puedo preguntarte en qué ?

- Claro, soy ingeniero agrónomo

- Claro.  Es natural, tenéis unas plantaciones magníficas en un puro desierto. Hasta cultiváis flores para la exportación.  Sois muy inteligentes y trabajadores. En ese aspecto os admiro

- ¿ Y en qué otro no ?

- No me gusta la situación que tenéis con los palestinos. Desconozco el problema existente por el que habéis llegado a eso, es decir, conozco lo que desde España se comenta. Me preguntó ¿ tan difícil es que podáis convivir juntos como buenos vecinos?  Cierto que el terrorismo es cruel, pero ¿ no podéis establecer un tratado de no agresión y de buena convivencia los dos países?

- En verdad no sabes nada.  No es tan sencillo, y que conste que no me gusta la guerra, no deseo la guerra.  Pero vivimos rodeados de árabes que nos consideran enemigos, y aunque parte de ellos quieren la paz, hay otros, en otros países,  que lo que desean es una guerra permanente.  Tenemos que defendernos.  Yo sueño con que algún día los soldados no tengan que patrullar por las calles, ni existan muros. Que la gente entre y salga en paz de nuestros países y todos podamos vivir y trabajar libremente, con nuestras familias.  Sin atentados en autobuses, o en cafés, sin atacarles a ellos  destruyendo sus casas. Todo es horrible; el odio es horrible, el ser humano es despiadado con los de su especie,.   En fin ... pero estoy deseando volver a mi casa

- ¿ Te espera alguien? ¡ Oh, perdón, perdón ! no he debido preguntarte, lo siento

- No pasa nada... Y no, no me espera nadie.

Aaron la miró sonriendo y se fijó que era bonita, sin maquillar, con una belleza especial, sin ser extraordinaria. Pero tenía la mirada franca y directa y, le agradó porque la mirada abierta expresa sinceridad.  De un vistazo recorrió su cuerpo y comprobó que era esbelta y de bonita figura.  Le hacía gracia ver que llevaba el cabello recogido en un moño en lo alto de la cabeza sujeto con un bolígrafo. " En verdad es muy atractiva" - es lo que pensó después del examen

- Te recuerdo que me debes una comida, o una cena, lo que prefieras

-  Que te debo ¿ qué ?

- Una cena ¿ no te acuerdas?  Me dijiste que la agencia te prohibía intimar con los clientes y ahora somos solamente amigos

- ¿ Amigos?

- ¿ Por qué te extraña ? ¿ No te consideras mi amiga?

- Pues no sé... Parecías rehuirme, eras huraño y distante. Parecías tener algún problema

- Tenía algo que realizar y estaba inquieto.  Hacía poco que había perdido a mi abuelo y antes de morir le prometí recuperar la vivienda que sus antepasados dejaron en Toledo.  Pero no pude localizar nada. La casa si existe, pero es un hotel y,  por supuesto ni hablar de venderlo. Referencias de mi familia no hubo forma de saber nada, ni en Toledo ni en Madrid. Así que para cumplir con mi abuelo compré un apartamento en la judería de Madrid: en Lavapiés.  De alguna manera sería volver a estar en el pasado.

- ¡ Vaya, nunca lo hubiera pensado ! Pero si no vives en España ¿ para qué lo quieres?

- Oh, volveré de vacaciones. Me gustó mucho el barrio y empecé a entender a los españoles.  Reconozco que llegué con bastante prevención contra vosotros

-¿ Contra nosotros ? ¿ por qué ? ¿ por la expulsión ?

- Si. Lo siento, pero según me cuentan mis familiares, sufrieron mucho al tener que dejarlo todo y salir de inmediato o la Santa Inquisición les mataría

- Pero eso pasó hace mucho tiempo, y has de saber que nosotros reprochamos aquél comportamiento. También algunas personas os ayudaron al huir de Europa durante la guerra,  y llegar a mi país. Algunos corrieron riesgo de sus vidas, pero vieron a los seres humanos en peligro sin pensar de qué raza o religión eran, algún nombre figura en el Paseo de los Justos en Jerusalén.
Paseo de los Justos
  Hay muchos judíos entre nosotros que viven y se integran. Les respetamos y ellos nos respetan así que la convivencia es perfecta.  Aaron, no nos odies por lo que hicieron unos insensatos, somos solidarios y pacíficos.  Hasta hemos tenido ministros con Felipe González, de origen judío como Enrique Mújica Hertzog, cuyo hermano fue asesinado por Eta en San Sebastian.  Todos tenemos cadáveres en el armario.  Muchos españoles republicanos murieron en los campos de concentración con vosotros.  De verdad, no merecemos vuestro odio. También hemos recibido ayuda para la lucha contra el terrorismo de vuestra policía, por tanto hay muchas cosas que nos unen y no tantas que nos separan.  Me alegro mucho tenerte como vecino de mi ciudad - esto último lo dijo sonriendo mirando a la cara de Aaron

- Tengo sed ¿ quieres un refresco? - dijo a Macarena

- Si, por favor. Un zumo de naranja estaría bien

- De acuerdo . Ahora vengo

  Mientras se alejaba para compras los refrescos, Macarena le miró despacio, quedando gratamente sorprendida - " es muy guapo y sensible " . Aaron tardó muy poco rato en volver y ofreció a la chica amablemente el bote con el zumo de naranja, bebiendo él otro igual

- ¡ Vaya discurso me has dado ! - dijo en broma

- ¿ En serio ? De verdad, lo que quiero es que no guardes recelo

- Y no lo guardo.  Si todos son tan amables como tú, creo que me gustará vivir en España

Ambos rieron y después de terminar de beber su zumo, decidieron darse un baño para calmar el tremendo calor que sentían.  Entre charla y charla se habían acercado al mediodía y tumbados en la arena para secarse del baño marino, quedaron en volver a verse por la noche, en una cena, para cumplir con la promesa que le hiciera a Aaron.
Macarena
Aaron
Y el encuentro quedó inmortalizado con una foto que el chico hizo a Macarena antes de encaminarse hacia el hotel para almorzar.  Se reunirían de nuevo a las siete de la tarde. Una cena y alguna discoteca sería el plan para aquella noche










martes, 28 de julio de 2015

VOLVER A LOS DICISIETE - Caítulo PRIMERO- Cumpleaños

Carmina y Manuela preparaban la mesa.  Era un día especial: cumplía cincuenta y seis años y se reuniriá toda la familia para celebrarlo.
Hacía diez años que se había quedado viuda, pero aún guardaba luto por su esposo.  El suyo fué un matrimonio " muy de la época":  la esposa en casa dedicada al hogar y a la educación de los hijos.  El marido ejerciendo su propfesión, y si se terciaba alguna "juerguecilla".
Las dos mujeres vieron complacidas el resultado de la preparación
--Nos faltan las flores, dijo Carmina
-- Voy por ellas, apostilló Manuela
-- Ahora está todo correcto, dijo Carmina sonriendo.  Voy a sentarme un ratito, estoy cansada.   Sabes Manuela ?, cuando me quedé viuda me comía el mundo.  Si tuviera que hacer ahora lo de entonces, creo que no podría.  Los años pasan tan rápido que no te das cuenta de que enfilas la recta final.  A veces echo la vista atrás y me digo : " aparte de criar a mis hijas, qué es lo que he hecho, nada.  A penas he vivido, y mi tiempo se agota"
-- Señora, no diga eso.  Es jóven aún y está muy guapa. Viaje, salga con amigas, disfrute ahora que ya no tiene obligaciones
-- ¡ Ay Manuela ! ¿ dónde voy sola ? Mis amigas, unas están casadas y salen con sus maridos, otras se han echado un ligue. La única que está como yo, Luisita, anda delicada de salud.
-- Haga un crucero, de esos que anuncian por la tele
-- ¿De los que te buscan pareja? Ja, ja, ja,. Por Dios Manuela. No tengo veinte años.  ¡ Ay mis veinte años !  Ni siquiera disfruté de mi juventud.  Con esa edad ya era novia de mi marido.  Él estaba terminando la carrera y no teníamos ni un duro, ni para ir al cine  siquiera.  La mitad de los días de la semana no nos veiamos, y los sábados y domingos siempre tenía que estudiar.  Luego llegó el MIR, la plaza en la Seguridad Social y por fin la boda, y enseguida las niñas.  Cuando ellas fueron mayores y teníamos una posición desahogada, se lió con una paciente. Lo demás... ya lo sabes.
-- Señora ...
-- A mi manera fuí feliz.  Era lo que tocaba en aquella época, a las mujeres. Y fuí afortunada, no todas tenían estudios, ni sabían idiomas ó música.  Sencillamente nos preparaban para casarnos.  Teníamos matrícula de honor en bordados, vainicas, etc.
Durante años cosíamos nuestro ajuar, y eso si con suerte nuestro prometido estaba libre del Servicio Militar. En ausencia de los novios no nos estaba permitido salir siquiera, con nuestras amigas: en casita guardando la ausencia de él.

Manuela tomó la mano de su jefa y depositó un beso en el dorso.  Tenía suerte, pensó. Ella era una mujer independiente que no tenía que dar cuentas a nadie.

--Bueno, por hoy suficiente nostalgia. Voy  arreglarme. Dentro de un rato estará aquí la "tropa"revolucionándolo todo.  ¿ A que son unos niños preciosos?, pero qué guerra dan, cuánta energía... cielo santo.

Se dirigió a su habitación y eligió la ropa que se iba a poner.  El día anterior estuvo en la peluquería; se había teñido el cabello en color castaño dorado y se lo había cortado. Parecía haber rejuvenecido.
Carmina cumplió cincuenta y seis años
Se maquilló ligeramente y por último se puso el vestido que más le favorecía. En sus orejas resaltaban unos botones de brillantes y en su mano derecha pusó los dos anillos de casada y el de su compromiso. Con unas gotas de perfume dió por terminado su arreglo personal. De siempre había usado Rive Gauche, su preferido.  Se miró al espejo y satisfecha con lo que reflejaba, salió de la habitación y aguardó a que llegaran sus hijos.

Y llegaron en tromba. Abrazaron  los res niños a su abuela con el alboroto consiguiente y la satisfacción de Carmina.  Las hijas impusieron el orden, mientras que sus respectivos maridos comentaban el cambio, a mejor, que había experimentado Carmina.

-- Estás guapísima, Dios mio. ¿ dónde estabas durante todo el tiempo?, comentó Ramón, marido de su hija mayor Raquel
-- ¡ Oye, un respeto ! estás hablando de mi madre.  Protestó Raquel
-- Pero es verdad.  Tu madre está de muy buen ver.  ¿ A que si, Luis ?
-- Desde luego.  Si la viera por la calle, y no fuera mi suegra, me giraría para mirarla y decirle un piropo

Todos rieron y los niños corrian felices por la casa, contentos de estar los tres juntos.  Luis sirvió un Martini con la aceptación de todos.  Carmina sentía la necesidad de estar alegre. Su organismo se lo permitía:  no tenia colesterol, ni la tensión era alta, no padecía del estómago y hasta la menopausia había sido generosa con ella:  total ausencia de sofocos, dormía perfectamente y no había engordado ni un gramo.  Se cuidaba mucho, iba a un gimnasio dos veces por semana y sus cenas eran frugales, lo que le permitía de vez en cuando hacer un exceso.  Quería cuidarse, necesitaba sentirse bien con ella misma. 

Su marido no le piropeaba a menudo: se había acostumbrado a tenerla en casa, siempre impecable, pero nunca le dedicó especial atención.  Cumplía a la perfección su labor como esposa del jefe de equipo de Cardiología de un importante hospital, y pronto le harían director.  Gozaban de una posición económica muy acomodada.  Sus dos hijas habían ido a la universidad. Una estudió farmacia y la pequeña periodismo de investigación.  Sus vidas eran tranquilas. Salían a cenar con los amigos, atendían sus compromisos profesionales.  Una vez a la semana se reunía con sus amigas, en lo que ellas denominaban " tarde de chicas", y que consistía en reunirse para ir de compras, al teatro o a jugar cartas.

Y el tiempo fué pasando y las chicas se independizaron, y posteriormente se casaron con un intervalo de un año.  La casa se quedó vacía sólo con ellos dos. Cada  vez Carmina estaba más sola.

martes, 21 de julio de 2015

LA CAMPIÑA CUBIERTA DE BREZOS - Capítulo 9 y último- El reencuentro

 Tras la conversación con su padre, Charles pensaba en todo lo que le había dicho

- Tiene razón. La he dejado durante mucho tiempo, y además cuando más me necesitaba.  ¿Me sentía también agobiado y busqué una excusa en mi profesión para alejarme de ellas? ¿ Fueron las malas noches pasadas con la niña?...

Dudaba .  Sabía que no había obrado bien ¿Deseaba volver a ser libre ? No. Amaba a su familia y era impensable esa idea



- Pero ¿ en qué demonios estoy pensando?  Se me ha ido el tema de las manos. Por Dios bendito, son mi familia. Son mi fuerza, mi razón de vivir.   ¿Cómo he podido ser tan necio y dejarlas solas? Dolores, piensas que no te amo, y no es cierto.  Daría mi vida mil veces por vosotras.  Por ti, por la pequeña...  Pero mi profesión ha ocupado todo el tiempo, y he dejado a un lado lo que más me interesa: la niña y tu. Soy un bruto. Santo cielo ¡ cómo estará ! ¿ Cómo no me he dado cuenta de que la etapa por la que pasaba era difícil.  Spencer me lo avisó. ¡ Oh Dios !  Tengo que hablar con ella, ahora mismo.

Marcó el número y pidió que le pasasen con su mujer, pero Lola no estaba y su padre tampoco. Llamó al móvil, pero Dolores tampoco atendió su llamada.  Estaba desconcertado.  Necesitaba hablar con ella inmediatamente. Calmarla. Explicarla que nada ni nadie le apartarían de su lado.  ¿Dónde estaba ?

- Llamaré nuevamente más tarde.  Mientras tengo algo que hacer

 Decidió ponerse en movimiento.  Lo primero iría al hospital y pediría unos días libres. Iría a buscarlas y se las traería.  Nunca más las dejaría solas.  Después hablaría  con Terry. No permitiría que llenase la cabeza de Lola con chismes y noticias que eran totalmente falsas, sembrando la discordia entre ellos.  No lo iba a permitir.  Lola necesitaba tranquilidad, y la verdad en que entre todos se lo estaban complicando.  El único refugio había sido su padre, en el que había volcado su corazón.

Después de mucho insistir con el director gerente del hospital, había conseguido tres días para ir a buscar a su familia.  A cambio tendría que doblar las guardias.  No le importó; le compensaba el tenerlas de vuelta en casa, aunque durante dos días no pudiera verlas.  Se reprochaba las veces que no había llamado para hablar con su mujer, aunque también se daba la explicación de unas urgencias agotadores y largas, muy largas.  Luego el cansancio del día siguiente y el largo sueño reparador al llegar a casa.

La conversación con Terry, fue agria y llena de reproches de parte de la mujer

- Tu te enredaste conmigo. Me prometiste una relación seria, y a las primeras de cambio me dejas por ella.  Y ahora vienes a mi casa a reprocharme que le cantara las cuarenta.

- Olleme bien, Terry. porque sólo te lo voy a decir una vez: déjanos en paz.  No me enredé contigo, nos enredamos los dos. Eres una mujer bella y yo estaba pasando por un mal momento.  Nos acostamos de mutuo acuerdo, pero yo amaba a mi mujer y después de hablarlo contigo, te mostraste comprensiva...,  y lo dejamos.  Punto.  Eso fue todo.  Mi familia es lo primero, y ellas son todo para mi. Deseo que lo entiendas, porque si insistes en acosarla, tendrás que vértelas conmigo. Dejemos esto bien claro: por nadie, ni por nada, voy a abandonar a mi familia  ¿entendido? ?

- Ya lo has hecho. Estás solo desde hace tiempo ¿ qué mas necesitas para darte cuenta de que ya no la amas?

- ¿ Qué estás diciendo?  Lo son todo para mi

- Tus proyectos de Londres ¿ qué ha sido de ellos?

-Eso es algo que a ti no te incumbe.  Creo que todo lo que nos digamos ahora van a ser reproches, y francamente, deseo terminar esta conversación.  Tengo prisa, voy a buscar a mi familia. Adiós Terry. De verdad deseo que todo te vaya bien.

Terry dió un portazo a la puerta cuando Charles salió.  Definitivamente habían cerrado esa etapa de sus vidas.  Charles se metió en el coche y emprendió rumbo a la casa de su padre. Estaba impaciente por abrazar a Lola y a Rose.

En su rostro se dibujó una sonrisa ante el pensamiento de tenerlas nuevamente entre sus brazos. Puso el coche en marcha y emprendió el viaje.

Lola, se bajó del coche y miró con nostalgia a "El Refugio".  Allí habían pasado unos días inolvidables, habían sido felices con su pequeña Rose, y Charles había sido más suyo. Rodeó la casa y llegó hasta el prado de brezos, lugar favorito de su marido, y no pudo evitar que las lágrimas asomaran a sus ojos. ¿ Qué había pasado?  ¿ En qué momento se habían distanciado?  Se sentó en el lugar en el que él se tumbaba para oír el rumor del viento, y acarició el terreno con nostalgia.  La pequeña Rose la miraba con esa mirada de bebé  de no entender nada...
La sacó del canguro y la tumbó en los brezos en el mismo lugar que lo hiciera su padre.  La niña al verse libre, palmoteaba y movía sus piernecitas alegre y contenta, sin perder de vista a su madre.  Lola estuvo llorando largo rato, dando salida a la angustia que tenía en su interior.
 Charles, en su coche, enfiló la carretera que le llevaría a casa de su padre.  Se quedaría un par de días y,  después se volverían los tres a casa, a tiempo para incorporarse nuevamente la hiospital Era hora de que retomasen sus vidas, en todos los sentidos.  En menos de tres horas había llegado.  Entró con una sonrisa en los labios en busca de su mujer y su pequeña.  Abrazó a su padre, saludó a Bob y se enteró de que ella había salido a pasear hasta El Refugio con el bebé.

- No deben tardar- le dijo su padre-.  Salió pronto y la hora de la comida está cercana.
No esperó más y volvió al coche para ir lo más rápido posible.  Tenía la necesidad de abrazar a Lola, de demostrarla que la quería más que a nada y de abrazar a su pequeña Rose, que le tenía totalmente embobado.
Entró en la casa, pero no había nadie. La buscó por todos los sitios en los que ellos solían sentarse . No la vio por ningún sitio.  Llamó a casa de su padre por si se hubieran cruzado en el camino, cosa improbable porque no había visto  ningún coche .  La preocupación aumentaba por momentos, máxime después de la conversación que tuvo con su padre.
Comenzó a llamarla a voces lleno de angustia.  ¿ Y si les hubiera pasado algo, y estuvieran solas sin ayuda?  Su cabeza era un caos de angustia y desesperación.  Allí ya no podía hacer nada, así que optó por desandar el camino e ir mirando más detenidamente por si estaban dentro de los prados.
Lola de regreso a casa iba llorando.  No sabía muy bien porqué sentía esa opresión en el pecho que le hacía estar angustiada constantemente.  !"Ya no me quiere, ya no me quiere.  Nunca había dejado de llamarme" ...  No sabía muy bien  porqué, tomó el desvío que la conduciría hasta el campo en donde había derribado la caseta de los aperos.
Era una explosión de belleza, en donde antes había habido dolor.  Avanzó con su hija en brazos,  que comenzaba a lloriquear reclamando su comida.  Se sentó en la campiña y la dio de mamar.  Mientras lo hacía, la chiquitina la miraba con sus inmensos ojos azules, y ella la hablaba como si pudiera entenderla.


- Tienes los mismos ojos de papa. Eres igual de bella  - mientras un profundo sollozo salió de su pecho- ¿ Sabes ? Aquí fue plenamente mío, me confió su más profundo secreto entre mis brazos, y los dos lloramos, pero nunca volvimos a estar más unidos. Ahora me tiene desconcertada... yo le quiero más que a mi vida, pero y, ¿ él ? ....
El móvil de Lola sonaba sin cesar, pero lo había dejado en el coche, de forma que no lo escuchaba.  Charles estaba cada vez más angustiado.  No había nadie que se hubiera cruzado con  él. Miraba a un lado y otro del camino, hasta que a lo lejos, divisó la silueta de un coche que le resultó familiar.  Un vuelco de alegría hacía que el corazón le fuese a mil por hora.  Metió la velocidad al coche y a toda prisa se dirigió hacia donde estaba el otro vehículo.  Al llegar vio a Lola sentada entre los brezos dando el pecho a su pequeña.  Estaba hablando con ella, y aunque a penas podía oírla, se acercó algo más,  sin hacer ruido,  para no interrumpirla
-¿ Qué vamos hacer, pequeña Rose, si papá se va? La culpa la tengo yo.  No debimos quedarnos aquí.  Dejé el terreno libre y ahora él...- no pudo seguir, un profundo sollozo cortó la comunicación con su hija.

- No, no, no digas eso por favor.  Nunca podré dejaros porque sois mi vida entera. 
¿ Por qué no confías en mi?  He visto una vez a Terry, y por casualidad. Pero hablé con ella y le pedí que nos dejara tranquilos, que nunca la perdonaría lo que tú estás sufriendo por ella.  No vuelvas a pensar eso, mi vida.  No es cierto ¿ cómo quieres que te lo diga?  Desde el primer momento que te vi, supe que cambiarías mi vida. Eres lo primero y siempre lo serás. Eres la más bella mujer que jamás he conocido, porque lo eres por dentro y por fuera.  Te quiero, mi vida, y eso nada,  ni nadie podrá cambiarlo

- ¡ Charles, has venido !

- ¿ Cómo no iba a venir ? Sois mi familia.  Lo más grande que tengo y no soporto verte llorar. No se puede medir el amor que siento por ti, Dolores.  Como tu nombre indica has sido un montón de dolores para mí, hasta que conseguí que fueras mi mujer.  ¿Cómo puedes pensar siquiera que haya olvidado todo lo que pasamos juntos, aquí precisamente?






Lola miró a su hija que hacía rato había parado de mamar.  Su carita tenía la paz de los seres inocentes, se había dormido.  Charles se quitó la camisa y la extendió por el prado separada de ellos, y tomándola en sus brazos la tumbó.  Después se dirigió a su mujer, la abrazó besándola con el ímpetu de unos recién casados y tumbados en la campiña cubierta de brezos, hicieron el amor. 
Todas las dudas, todas las amarguras, se disiparon al instante.  Lola volvió a sonreír con las bromas de su marido
- ¡ Eh, huesines! no se te ha olvidado...
Se volvieron a besar.  Volvieron a quererse como al principio. Los fines de semana que Charles tenía libres, volvían al refugio y paseaban por la campiña cubierta de brezos y al cabo de un año  volvieron a ser padres nuevamente. Nació un niño engendrado en la campiña.  Campiña de amor y felicidad,  en donde hacía tiempo,  había sido escenario de los fantasmas, ya olvidados de su padre.
  


lunes, 1 de junio de 2015

Desencuentros - Capítulo 10 º- Una noticia inesperada



 
Poco a poco la casa se fue llenando de gente: amigos, familiares, vecinos… Año tras año se reunían para celebrar todos juntos el Día de Acción de Gracias. Todos ellos vestidos para la ocasión, ya que en América es casi como el día de Navidad, o quizá de mayor celebración.  Había algunas jovencitas muy nerviosas ante la perspectiva de volver a ver al escritor de moda y atractivo vecino: Jeff…

-No, hijas. Este año Jeff no podrá estar con nosotros, está de promoción
- Pero Gena….

-Lo siento chicas, pero no pude hacer nada. El trabajo es el trabajo.

Perla contemplaba la escena curiosa. Sonreía con tristeza. Se daba cuenta de las pasiones que levantaba Jeff “ con razón,  “ murmuró para sus adentros.  Entre los chicos ella era la “estrella,,  era la extranjera y además estaba muy guapa.  Un camarero se acercó a ofrecer una copa a los invitados, ella la rechazó consciente de su estado.  Gena la miraba de reojo . De repente un gritito se oyó en la estancia y una chica comenzó a dar palmadas nerviosas ante la aparición de Jeff, que buscaba con la mirada a Perla.  Esta en un rincón apenas era visible, pero ella veía perfectamente al escritor. Sus miradas se cruzaron pero no hubo ninguna expresión  que delatara que estaban encantados de volverse a ver.

Perla pidió excusas al chico que la daba conversación. Buscó un pretexto cualquiera y salió de la habitación.  Una de las muchachas besaba con gran apasionamiento las mejillas de Jeff.  Se encaminó hacia la biblioteca. Quería quitarse de en medio, no quería más violencias de las necesarias. En definitiva ella era el “jarrón chino”.  Gena observaba la escena entre los dos con mal disimulo de satisfacción. Era un gran paso que Jeff por fin hubiera regresado a casa..   Aún había esperanzas.
 
Al entrar en la biblioteca, Perla vio que encima de la mesa del escritorio había un ejemplar del nuevo libro de Jeff. Sin duda lo había traído para sus padres, pero hojeó con curiosidad algunas páginas. Se detuvo en el principio. Había una dedicatoria “  en cada letra, en cada palabra, en cada renglón, siempre estás tú” ….  " Qué dedicatoria tan  extraña…"- pensó

La puerta se abrió dando paso a Jeff

-Venía en tu busca…

-Bien, pues aquí estoy




-Veo que has visto el libro. Prometí que te mandaría un ejemplar, pero como pensaba venir hoy, lo he traído en persona

- Muy amable por tu parte, gracias. Lo leeré. Mañana mismo en el avión comenzaré su lectura

-¿ Mañana. . .  te marchas tan pronto?

- Si sólo vine por un par de días, y mira llevo casi una semana. Tú sabes que es una época especial para nuestro gremio

- Claro, lo entiendo.. Me ha llegado el mensaje de que estás pasando por dificultades serias. ¿ Te ocurre algo, necesitas dinero?

-¡¡¡ Noooo ¡!! ¿ quién te ha dicho eso?

- Entonces, ¿estás enferma? Por amor de Dios ¿ qué es lo que ocurre?

Perla sabía que había llegado el momento de comunicarle su embarazo, pero ¿cómo decírselo.? La frialdad era patente entre los dos y de esa forma era muy difícil soltar una noticia como esa. Empezaba a ponerse nerviosa. Habían vuelto las inseguridades que creía ya superadas, volvían sus dudas.  Intentó pronunciar unas palabras, pero no salían de su garganta. Se encaminó hacia una mesita y echó un poco de agua en un vaso.  El la miraba y se daba cuenta de que algo ocurría: la temblaban las manos y estuvo a punto de derramar el agua. Tuvo que sujetarla una mano para que pudiera dejar la jarra en su sitio

- ¿ Pero qué te ocurre, qué está pasando?

-Verás…  comenzó a hablar mirándo al rostro tenso de Jeff.  Lo que voy a decirte es algo delicado y me da miedo tu reacción. Yo no quería que lo supieras, pero me convencieron de que debía ser así:… La noche del motel… me quedé embarazada… Se giró dándole la espalda, no quería ver la expresión de su rostro al recibir la noticia.  Y siguió hablanco

- Esto no te obliga a nada, no te pido nada, no quiero nada, porque de nada eres responsable. Fui yo quién provocó tal situación.   No medí las consecuencias, sólo quería vivir el momento, sin pensar en nada más

-¿Quieres decir que estás esperando un bebe? ¿ que ese niño es mío ?

- Puedo asegurarte que ambas cosas son ciertas. No he tenido relaciones con nadie más que contigo. Pero te repito no voy alterar tu vida. Podrás seguir con ella . Esto es un simple trámite. Creímos que debías saberlo
-¿Creísteis,  quienes? Así ¿ sin más…¿ ¿Y has esperado hasta ahora para decírmelo?¿ Creías que te iba a rechazar?   Esto es el colmo.  ¡No pensabas decirme nada !No te entiendo, no te conozco. Haces y deshaces a tu antojo sin tener en cuenta al resto de la humanidad. Eres increible. Mira mejor será que me vaya antes de empezar a chillar.  Tengo que asimilar todo lo que ocurre. Perdona tengo que irme . . . De sobra sé que no han habido más que dos hombres en tu vida: tu marido y yo. Te recuerdo que la causa de nuestra ruptura fueron tus famosos remordimientos….  Pero vamos a ver ¿ qué es lo que piensas que voy hacer, seguir como si tal cosa?  Veo que aún no te das cuenta de lo que significas para mí y que un hijo es el mejor regalo que la vida te ofrece y que yo estoy loco por ti y no me podías haber dado mejor noticia.




Ella le miraba fijamente y comenzó a temblar no sabía si de nervios, pudor, sorpresa o porqué. Jeff se dio cuenta de todo ello y tendiéndole los brazos le dijo:

- Ven aquí mujer, ven aquí

Perla se acurrucó entre los brazos  de él. Apoyó su mejilla en el pecho  , escuchaba el latir de su corazón. Se sentía protegida, querida. Mientras Jeff acariciaba sus cabellos besándolos

- ¿ Por qué no me lo dijiste antes, por qué?

-No podía. Me dijiste que no querías saber nada de mi, que no querías verme nunca más. ¿ Cómo te iba a decir que íbamos a ser padres….!   Tenía miedo…

-¿Tenías miedo de mi ?

- Temía tu reacción. No me sentía capacitada para ser madre, no entraba en mis cálculos

-Siempre te dije que buscaras ayuda y nunca me hiciste caso

- Si, pero las circunstancias me hicieron madurar en media hora, en la consulta de un médico. De repente supe lo que eso significaba y que tenía que ser yo sola la que lo afrontase. Créeme no  necesité ayuda para saber que lo que tomaba vida en mi vientre debía ser protegido a toda costa. Sola o no, seguiría adelante. Tu madre, sin apenas conocerme, me dio todo su apoyo y me convenció para darte la noticia.

- O sea, que no pensabas decirme nada

- Ya, por favor. Tengo demasiados frentes abiertos y te aseguro que no puedo con todos al mismo tiempo

-¿ Quién te dice que vas a estar sola? ¿ Por qué crees que estoy esta noche aquí? Bastó una alerta para darme cuenta que deseaba verte con todas mis fuerzas y que si necesitabas ayuda, debía ser yo quién te la diese. ¿Has leído la dedicatoria del libro? Es por ti, siempre has estado ahí. Mi empeño en olvidarte fue en vano. No sólo no lo conseguí sino que te recordé aún más. Sin ti mi vida ha sido tortuosa, contigo difícil, pero aunque así  sea,  prefiero siempre estar contigo que lejos de ti. Aunque discutamos por tonterías, aunque nos peleemos, lo prefiero a tener una vida anodina, en solitario. Casémonos de una buena vez y acabemos con todos los desencuentros, que no son más que cariño que ambos sentimos.  Todo ocurrió por Lolita. Ha sido una sucesión de acontecimientos que siempre nos ha llevado a estar juntos, por el motivo que fuese. ¿ No lo comprendes ?  No pienso desperdiciar ni un solo minuto. Juntos viviremos el embarazo y juntos criaremos a nuestro bebé. Por cierto ¿qué será Niño o niña ?

 

-No lo sé. En la semana próxima me harán una ecografía y entonces quizá sepa el sexo de lo que viene. A mi me da igual. Lo amo tanto….

-¿No puedes demorar tu trabajo, siquiera unos días?

- No puedo, Tenía que haber regresado hace días

- Está bien. Me iré contigo. No pienso estar lejos de ti ni un solo día. Además mientras estás en la editorial yo puedo trabajar. Tengo un montón de ideas para desarrollar. ¡ Eres mi musa ¡  Encargaremos a Gena que se vaya ocupando de la boda y en cuanto estés libre nos casaremos.

-Pero mis amigas deben estar en mi boda, así que deberemos casarnos allí

-Mi cielo eso va a ser un problema, pero no te preocupes: nos casaremos dos veces. En España lo haremos por la iglesia y aquí por lo civil. De esta forma todos contentos. Pero si tu lo deseas, también podemos ir a Las Vegas y casarnos allí en media hora

- ¡¡¡ Estás loco !!!

- Si mi amor, lo estoy por ti. Vayámonos ahora. Seguro que encontraremos algún juez que nos casará mañana mismo. Después se tendrán que conformar con lo que nosotros decidamos. Se trata de nuestra vida y de lo que decidamos los dos.  Espérame un segundo que ya vuelvo

-¿Dónde vas?
-- Voy a dar un encargo a mi madre. No tardo

Salió de la biblioteca y se dirigió al salón en dónde todos estaban tomando un aperitivo, preámbulo de la cena. Tomando del brazo a su madre, la dijo.


 
-Mamá, nos vamos. Y sí,   todo me lo ha contado. Mañana nos casaremos en cualquier pueblecito que encontremos al paso. Todo está bien. Yo diría que muy bien.  Nos iremos directos al aeropuerto y partiremos rumbo a España hasta que ella se vea libre del trabajo. Entonces regresaremos aquí y empezaremos nuestra vida. Madre, soy muy feliz, como nunca lo he sido.  Despídenos de papá y del abuelo. Seguro que él comprende mejor que nadie lo que vamos hacer.

- Y yo también, hijo. Andad, antes de que alguien os entretenga. Llamadme cuando lleguéis a algún sitio. Ten en cuenta que la niña está gestando.  Cuídala y quiérela

-Más que a mi vida, mamá. Prometo que os llamaremos. No sé desde dónde y cuándo. Tenemos el tiempo  justo y muchas cosas por hacer. Hasta pronto mamá.

Emprendieron un viaje muy distinto al último que hicieron: todo eran risas y miradas tiernas. Estaban llegando a Nueva York.   Pasarían la noche en su hogar. Todo había cambiado de la noche a la mañana. Se querían y estaban juntos. Se casarían en cuanto llegasen a España, porque materialmente no tenían tiempo de hacerlo antes, pero no importaba. Ellos ya eran marido y mujer. Lo otro era un puro trámite administrativo.
El despertador sonó cuando apenas habían conciliado el sueño. Se amaron durante toda la noche, pero no importaba la falta de descanso. Se sentían como nunca y al despertar comenzaron a  juguetear felices de estar juntos sin traumas, sin dudas…. Jeff comenzó hacer cosquillas en los costados de Perla y ella le daba ligeros mordiscos en las orejas. Reían sin parar.

-Vamos, vamos provocadora. Tenemos que irnos de viaje y yo aún no tengo billete

-Oh Dios mío, ¡lo había olvidado por completo !

- No te preocupes. No hay problema

Mientras Perla estaba en la editorial, lo primero que hizo Jeff fue llamar a las amigas de ella e ir al Juzgado a fijar la fecha de la boda. Sería una semana después. A pesar de ser un  puro trámite, se les hizo el tiempo interminable. Después de casarse, todos juntos celebraron el primer  enlace, porque el segundo vendría un mes después. . .  una vez instalados en su nuevo hogar.
Gena, Jeffrey y el abuelo aguardaban impacientes a la puerta del quirófano. Un Jeff fatigado pero inmensamente feliz portaba en sus brazos un pequeño envoltorio que apenas se movía, pero que estaba rebosante de vida. Había venido al mundo su primer hijo. Un chicote sano que para contentar a todos tenía el cabello oscuro, los ojos azules y un hoyuelo en la barbilla.  Dos años más tarde se volvió a repetir la misma situación.  De nuevo tenían otro hijo, y así repitieron hasta un tercero. Gena y Jeffrey fueron abuelos de dos chicos y una chica. Por deferencia al abuelo, la niña se llamó Lolita, en homenaje al principio de su gran historia de amor. Nunca volvieron a tener más desencuentros y llegaron
a la madurez como un matrimonio unido, que cada día se amaban más. Fueron muy felices.
 

martes, 26 de mayo de 2015

Desencuentros - Capítulo 9º- Cumplir una misión

La claridad de un nuevo día comenzaba a filtrarse a través de las cortinas de la habitación. Perla se despertaba lentamente sintiendo el brazo que la rodeaba. Como si de repente se diera cuenta de lo ocurrido durante la noche. ¿ Qué locura había cometido ? ¿ Qué le había impulsado a cometer semejante disparate? ¿ Por qué ?  Él dormía plácidamente a su lado ajeno a lo que ella estaba debatiendo consigo misma. Apartó el brazo que descansaba sobre su pecho y se deslizó fuera de la cama , vistiéndose con el camisón y poniéndose la bata que estaba tirado en el suelo. Recogió las llaves de su habitación y salió de la estancia sin hacer ruido.  Estaba asustada: Se daba cuenta de lo que él representaba en su vida, pero no estaba segura si para Jeff ella era lo mismo. Había sucedido todo muy rápido, pero no podía culpar a nadie, puesto que había sido ella misma quién había acudido a la habitación de él.




 



A toda prisa se duchó,,  se vistió y recogió todo como si temiera que él hiciera acto de presencia en  cualquier momento. No quería quedarse a solas con Jeff, y pensó que si la buscaba en la cafetería no discutirían. Su actitud le parecía ridícula, inapropiada para una mujer de su edad, pero tenía dudas. Estaba segura de sus sentimientos pero no de los de él.

Respondió enseguida a las caricias que ella le daba, intensamente, pero ni una sola palabra de amor que es lo que esperaba. En toda la noche, ni siquiera en los momentos más álgidos salieron de sus labios palabras como “ te quiero, eres mi vida, etc.” Estaba desconcertada y arrepentida. Su mente trabajaba a mil por hora reprochándose haber tenido una experiencia sexual con otro hombre que no fuera su marido.  Pero ´el estaba muerto… ¿tenía derecho a reconstruir su vida  Era joven, atractiva y deseaba compartirla  con Jeff, pero él no respondía a sus expectativas.  Sencillamente no era hombre de una sola mujer siempre estaba enredado con alguna aventura y eso la dolía, porque ella si se había entregado a él con los cinco sentidos

Se dirigió a la cafeteria. Se sentó en una mesa cercana al mostrador, de esta manera si se enfadaba con ella siempre sería en silencio, a pesar de que no acostumbraba a dar voces, pero sus palabras eran cortantes y la violentaban mucho. Quizás supiera en su interior que no se había comportado bien. Debió quedarse en la cama hasta que él se despertara y no huir como una aventurera ocasional.  No tenía apetito, pero su propia impaciencia hizo que pidiera un  café.  No había empezado a tomárselo cuando Jeff hizo acto de presencia en la cafetería, y en contra de lo que pensaba la saludó dando los buenos días y besando sus labios al tiempo que la sonreía con dulzura

- ¿ Por qué te has levantado tan pronto ?   Yo esperaba que estuviéramos algo más,  puesto que no tenemos prisa.

Perla se sonrojó y bajó la cabeza. La daba vergüenza mirarle a los ojos, algo que Jeff no comprendía.

- ¿ Qué te ocurre ?

- Nada, no me ocurre nada

- Oye. el tono de tu voz me dice todo lo contrario. ¿ Por qué estás tan distinta a anoche?

- No lo vuelvas a mencionar. Lo de ayer fue un error tremendo del que estoy muy arrepentida. Nunca debió ocurrir, nunca

-¿ Cómo dices ? ¿ Me estás diciendo que lo que sucedió anoche no ha significado nada para ti?

-Si, si ha significado. Fue una metedura de pata  descomunal. No te culpo,  la responsabilidad ha sido toda mía

- Pero, … ¡ es inaudito ¡ Para mi ha sido muy,  muy importante. He acariciado ese sueño durante mucho tiempo. Ahora me dices que ha sido una metedura de pata…  ¡ No me lo puedo creer ¡  Entonces, ¡ es que he sido un juguete para ti.! ¿ qué pretendías ?

- No pretendía nada. Fue un momento de debilidad, eso es todo

-¿Eso es todo?  Y mis sentimientos ¿ no importan ?

- Nunca has demostrado el más mínimo interés hacia mi.. Siempre he sido como una “!hermana pequeña”! para ti. A las primeras de cambio te enredabas con  alguna chica. Nunca tuviste en cuenta lo que yo podía sentir

-Porque siempre levantabas un muro en tu vida. Siempre anteponías la memoria de tu marido ¿ que querías que hiciera ?   Todo esto no puede estar pasando

- Ni siquiera anoche me dijiste que me querías. ¿ Por qué lo hiciste, , por qué accediste a mis deseos. ? ¿ Por caridad ?  Ah, claro seguro que pensarías “ esta pobre, desde que se ha quedado viuda “ ….

- ¿ Piensas eso realmente,?  ¿de verdad lo piensas?

- Naturalmente que lo pienso. Si no fuera cierto no te lo diría

- Muy bien. Si es así como piensas, será mejor que cortemos nuestra relación en este preciso momento. Te has reído de mi  y yo confiaba en que sería distinto, pero veo que he sido un instrumento para tu satisfacción, así que por favor déjame en paz. No deseo volver a verte nunca más. He tratado durante todo este tiempo de cuidarte, de protegerte y de esconder mis sentimientos para no herirte, pero he comprobado que no todos somos iguales.  Te espero en el coche. 


Jeff abonó la cuenta y salió del local en dirección  al vehículo que les llevaría de nuevo a Madrid. Sentía un inmenso dolor. Al comprobar que ella permanecía inamovible, que no había significado nada,,,  que todo lo vivido aquella noche, era una simple anécdota en su vida.

Durante el regreso ninguno de los dos habló en todo el camino. Perla le llevó hasta la puerta del hotel. Jeff bajó del coche y con un simple adiós, dio por terminada su relación. Ella arrancó  sin pronunciar palabra.  No fueron fáciles los días siguientes. Pensaba que se había equivocado: quizá debió hablarlo con él antes de acusarle de desamor, pero ya era demasiado tarde. Pensaba que no le volvería a ver. Había perdido su oportunidad de ser feliz nuevamente.

Habían pasado tres semanas desde el incidente con  Jeff, cuando una inesperada llamada telefónica la sobresaltó. Apenas había amanecido y a esas horas ciertos avisos no auguran buenas noticias. No estaba dormida, pues siempre estaba desvelada. Saltó de la cama pensando en Jeff, quizás hubiera sufrido un accidente….  Preocupada, descolgó el teléfono

- ¿ Quién es ?

-Señorita, la llamo de la residencia de Belchite. Es referente a Dolores, siento comunicarle que ha fallecido esta pasada noche

- ¡ Oh Dios mío ¡ Pobrecilla. No sé qué decir. Salgo inmediatamente para allá.

-Cuando llegue pregunte por Nora, por favor. Es la directora de la residencia. Tiene un encargo para usted.

-Descuide, así lo haré. Muchas gracias por avisarme.

En menos de una hora estaba sentada al volante , en carretera,  camino de Belchite.  Llegó sobre las diez de la mañana, y como la empleada le había indicado, preguntó por la directora, que la  recibió en su despacho.  Como había supuesto, se refería a la caja de los tesoros de Dolores.  No pudo evitar emocionarse cuando la tuvo entre sus manos. Después de relatarle cómo había ocurrido el suceso, la condujeron hasta la capilla ardiente que habían instalado en la iglesia de la Residencia.  Por prescripción judicial, hasta pasadas veinticuatro horas del deceso,  no podían darle sepultura, por eso hacia mediodía decidió ir a alguna pensión del pueblo y alquilar una habitación, pues hasta el día siguiente a primera hora de la mañana no sería el entierro.  Acudieron varios compañeros de la residencia cuyo desplazamiento les fuera más fácil. En su coche llevó a tres , de los más conocidos por Dolores. Sería enterrada en el Viejo, junto a su marido y su hija. 

 Una vez sepultada, pidió quedarse a solas frente a la tumba durante unos instantes. Tenía que narrarle a Dolores que le iba a ser muy difícil cumplir con su promesa, pero estaba dispuesta a llevarla a cabo. Se despidió de ella como si pudiera escuchar su congoja. En su cabeza se agolpaba la muerte de la mujer y el recuerdo del último viaje que realizó con Jeff y que tanta trascendencia tuvo en su vida..

 

  Llevaba unos días que no se encontraba muy bien. Tenía molestias en el estómago.  Lo achacó a la tensión nerviosa vivida en los últimos tiempos. Pasaban los días y no mejoraba, por lo que decidió acudir a su médico. El diagnóstico la dejó helada,,  no podía ser

-  Pero doctor, sólo ha sido una noche…  No es posible…
Hija mía, sólo se necesitan cinco minutos. Si, estás embarazada,. Pero de todas formas te haré una ecografía. Pasa a la salita contigua.

Efectivamente el médico  no se había equivocado: se estaba formando una nueva vida en su interior.
 

 
Cuando salió a la calle caminaba como una autómata, sin rumbo fijo. Las palabras del médico retumbaban en su cabeza. Sentía miedo a lo que se le venía encima, algo para lo que no estaba preparada, y tenía que vivirlo sola. Pensó en sus amigas y en cuanto llegó a su casa, fueron convocadas para una reunión urgente,,  para ese mismo día  La sorpresa que sintieron no fue menos que la suya propia al recibir la noticia.

- Tienes que decírselo- exclamó Araceli

- No ni hablar. Es cosa mía nada más

- ¿Estás loca ? Tiene derecho a saberlo. Además ¿cómo vas a enfrentarte a una maternidad sola, sin tener ni idea y sin ayuda…? Ahora te pesa, pero debiste pensarlo antes.. Venga, llámale..

-No, no insistas. No voy hacerlo.

Trabajó todo cuanto pudo para poner  al día su cometido en la editorial. Se acercaban las Navidades, la época fuerte en ventas de libros.  Pidió unos días de adelanto en sus vacaciones navideñas y dispuso todo para su viaje a Estados Unidos.  No sabía la dirección del abuelo, por tanto no le quedaba otro remedio que ponerse en contacto con  Jeff.

Aguardó a que en América fuera una hora razonable para poder hablar. Decidida marcó el número de él

-¿ Si ?




Su varonil voz retumbó en sus oídos, esa voz tan deseada de escuchar,  perdida irremediablemente. Echaba de menos sus discusiones, sus charlas que siempre terminaban en eso: discutían  por cualquier cosa. Pensaba que eran de todo punto incompatibles.

- Jeff, soy yo

-Ah, ya. Dime ¿qué quieres?

Ni una amable palabra,  ninguna sorpresa por su llamada,  una frialdad absoluta. Verdaderamente ya no formaba parte de su vida

- Verás. Dolores ha fallecido y yo tengo que cumplir mi promesa, pero ignoro el domicilio del abuelo. Necesito saber a dónde debo acudir

-Bien. Toma nota.  Mis padres y mi abuelo, viven en un pueblo a las afueras de Nueva York. Su dirección es….  ¿Sabes cuándo vas a venir ?

- Seguramente el martes. Mañana tengo que ir a recoger el billete.

-Bien , avisaré a mis padres . O mejor,  toma nota de su teléfono y ponte en contacto con  ellos para que te recojan en el aeropuerto.

-¿ Cómo va tu libro ?

Jeff sorprendido por la pregunta, tardó unos momentos en contestar. Al fin dijo

- Bien, bien. Ya está en imprenta

-¿Querrías enviarme un ejemplar cuando estén a la venta?

-Claro. Te lo enviaré. Ahora si me disculpas tengo una visita

-¡ Oh, perdón ¡ te ruego me disculpes. Adiós

Jeff la había mentido. Estaba solo en casa, pero el escuchar su voz le hacía daño.  Le hubiera preguntado mil cosas. A pesar de que había pasado algún tiempo, no la había olvidado,  al contrario estaba más furioso y no quería ni oir de entrevistarse con ella. Lo estaba pasando mal. Quería liberarse de una vez de la influencia de la muchacha.

Perla al día siguiente, llamó a los padres de Jeff. Mantuvo una conversación amable y cortés con el padre y más participativa con  Gena, la madre. Era extrovertida, sincera y amable. Quedaron en dar la fecha fija de su llegada a América y ambas colgaron el teléfono.

Hasta el último momento mantuvo la esperanza que iría Jeff a buscarla , pero no fue así. En su lugar acudieron sus padres y cómo no, el abuelo. Un perfecto caballero, educado y a pesar de su edad muy atractivo. En verdad observó lo que dijo  Dolores: “ te pareces a aquel jovencito que fue novio de mi hija!”

Era alto, muy mayor, pero el color de sus ojos y su brillo eran iguales a los de Jeff. Y hasta tenía su misma sonrisa y el mismo hoyuelo en su barbilla.  . Quizás nunca, aquel venerable anciano, llegase a saber lo que cambió su destino con su  .historia Al verse frente a él, no sabría describir la sensación de ternura que tuvo.  Allí estaba uno de los protagonistas de su propia historia

El abuelo, fue el primero que la abrazó, agradeciéndole la misión que había desarrollado y la había conducido hasta allí.  Perla llevaba un paquete dentro de una bolsa que cuidaba con especial esmero, no por su fragilidad, sino por el hermoso contenido del que había sido depositaria.

 

Ya en la casa, les entregó  el paquete que Dolores había preparado . El abuelo pidió permiso para retirarse a su habitación y en soledad  contemplar aquellos  recuerdos tan queridos para él a pesar del tiempo transcurrido.

Ni Gena ni Perla pudieron evitar el emocionarse  y tuvo que ser  Jeffrey padre , quién las consolara. Al cabo de un rato,  una vez repuestas de las emociones, Gena condujo a Perla hasta su habitación para instalarse.. Pensaba quedarse sólo un par de días, pero se acercaba el día de Acción de Gracias y esa festividad era muy celebrada por la familia. La convencieron para que se quedara unos días más. Gena era muy cariñosa con ella, se prestaba a las confidencias,  tenía especial manera para ganarse la confianza de las personas, y se ganó la de Perla.  Gena la contó que la hubiera gustado tener otro hijo más, : una chica, pero complicaciones a la hora de dar a luz a Jeff, provocaron que nunca  más pudiera volver a ser madre. Perla conmovida , la abrazó diciéndola cuanto sentía lo ocurrido

- No te preocupes, ha pasado mucho tiempo, ya está superado. ¡ Me hubiera gustado tanto tener una hija ¡ …  Ahora te toca a ti. Cuéntame…

 

Perla narró todo lo ocurrido con la enfermedad de Carlos, , su fallecimiento, la depresión en la que cayó y las inseguridades y remordimientos que sufrió posteriormente. Muy de pasada la contó  cómo se conocieron Jeff y ella.

No dió ningún nombre sólo evocó que había conocido a un hombre del que se había enamorado y que por motivo de su inseguridad, había roto su relación.  Narró la noche apasionada que tuvo con él y la consecuencia de aquello…

- Si Gena, me he quedado embarazada y estoy muy asustada…

-Hija, tienes que hablar con el padre de la criatura

- No. Es responsabilidad mía; yo fui quién llamó a su puerta buscando su pasión, y fue mío el remordimiento que sentí al día siguiente por haber sido infiel a mi marido

- ¿Infiel ? ¡ Pero si hace varios años que enviudaste! Tienes derecho a vivir de nuevo. Además, él también tuvo su culpa. No le pusiste un puñal en el pecho para que te hiciera el amor.  .Seguro que estaba encantado de la vida.

No dijo ningún nombre, pero Gena intuyó enseguida que se trataba de su hijo. El cúmulo de circunstancias coincidían con lo narrado por Perla. Comprendió el porqué él no había venido a saludar a su amiga, y comprendió también la tristeza que había permanentemente en los ojos de la muchacha

 

- Pero ¿ tu quieres a ese muchacho ?

-Naturalmente que le quiero y muchísimo. Lo he comprendido cuando era demasiado tarde. Quizás estaba confiada de que él nunca me dejaría, hasta que se cansó de aguantar mis insensateces

- Pero tienes que decírselo. Es su padre, tiene derecho a saberlo. Si luego  no quiere saber nada de ti, pues allá él, pero es tu obligación. Se lo debes a tu hijo que algún día te pedirá responsabilidades.

-Tienes razón,  pero todavía no estoy preparada. Son demasiadas cosas las que tengo que asimilar. Además seguramente se habrá buscado otra pareja. Es un buen partido y además muy guapo.

Con la sinceridad que la caracterizaba, Gena abordó la pegunta a bocajarro

- Ese hombre es Jeff ¿verdad ?

Perla se quedó callada. Como en tantas ocasiones bajó la cabeza avergonzada. Le pesaba haber sido tan sincera con la madre del hombre del que se había enamorado

- Es Jeff ¿verdad? - la preguntó por segunda vez-  Pues debes decírselo, de lo contrario le hablaré yo

- No por favor Gena, no lo hagas. Debo ser yo quién lo haga, pero necesito unos días más. No quiere ni oir hablar de mi, no quiere verme nunca más ¿ Cómo voy a decirle ahora que vamos a tener un hijo?

- Está bien. Esperaré hasta que me digas, pero si tú no lo haces lo haré yo.

Gena sospechaba que Jeff no pasaría el día de Acción de Gracias con ellos. Ahora lo comprendía todo, el porqué no había ido a ver a su amiga ni volvería a casa mientras ella estuviera allí. Abrazó a Perla que lloraba sin cesar y trató de calmarla, cosa que consiguió a duras penas.

Cuando Perla se hubo retirado a descansar, cogió el teléfono y marcó el número de su hijo

-Jeff

- Hola mamá ¿ cómo estáis?

- Bien, estamos bien. La que no se encuentra bien es Perla

- ¿Está enferma ?

- No pero tiene graves problemas

-¿Problemas, de qué tipo ?

-Es muy largo de contar…¿No vendrás, verdad?

-- No, Tengo compromisos. No, no iré

- Bien. Hijo mío cuídate y ten un feliz día de Acción de Gracias. A propósito, Perla se va al día siguiente de la fiesta, te lo digo por si vuelves a casa

- Mamá, mamá…

-Adiós hijo mío. Pásalo bien

Cuando colgó el teléfono, Gena sonrió. Conocía muy bien a su hijo y sabía que estaría dando vueltas a la cabeza y que posiblemente se presentara a verles, a pesar de contar con la presencia de Perla.