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domingo, 31 de julio de 2011

CUESTION DE LETRAS - Capítulo 6º -PRESENTACION


Todo el equipo se había citado en el aeropuerto y ya estaban todos reunidos. Evelyn en un último intento trato de contactar con Michael, pero fué inútil Preocupada decidió llamar a la editorial por si podían darle alguna información:

--El señor Owen está fuera del pais. Creo que viajó al Caribe a pasar unos días con Molly
--¿Con Molly?
--Si  al verse de nuevo reavivaron su vieja amistad y decidieron irse a pasar unos días de descanso a una playa del Caribe.
--¿Podría darle un recado a la vuelta?
--Por supuesto, dígame
--Por favor dígale, que Evelyn ha partido hacia Kenia y que no ha podido contactar con él. Que me llame en cuanto le sea posible.

Hizo memoria mientras caminaba hacia donde estaban sus compañeros

--Molly, Molly. No recuerdo que la  mencionara. Será alguna amistad recobrada.

Pero algo en su interior encendió una voz de alarma. ¿ Por qué se sentía tan defraudada? La hubiera gustado explicar a Michael su nuevo trabajo y contarle todos los proyectos a emprender, pero no hubo oportunidad. Eso la dolía

--Es jóven, lo ha pasado mal, es lógico que quiera divertirse. Pero, ¿ por qué no me habló de ella? Claro, también tendrá sus secretos, su intimidad sólo para él

--¡ Vamos Evelyn, te estamos esperando

--Ya voy, perdonad tenía que hacer una llamada antes de partir. Perdonadme.

Se acomodó en el asiento y se dispuso a viajar hasta Africa. Siempre había soñado con hacer un reportaje como ese, y al fin podía cumplir sus deseos.



Cansada trató de dormirse. Tenían muchas horas aún de vuelo. Y por fin su llegada a Nairobi. El viaje había sido largo y pesado, pero ya estaban allí. A la salida del aeropuerto les aguardaba un minibus en el que serían trasladados al hotel. Allí podrían instalarse y organizar el trabajo del día siguiente.
A su paso por las calles de la ciudad iba sacando fotografías, deformación profesional (pensó)

Nairobi

Cuando llegaron al hotel cada uno se dirigió a su habitación para instalarse. La  de Gregory era la contigua a la suya. Quedaron en que al día siguiente se reunirían temprano para trazar el plan de ruta y a continuación emprender el viaje hacia el Parque.
Evelyn en cuanto estuvo instalada pidió que la subieran algo de fruta para cenar. Se daría un baño relajante y después se acostaría. Estaba francamente cansada después de tanto viaje seguido.
Sonó el despertador a las seis de la mañana y de un salto, algo desorientada, se puso en pie. Se vistió con pantalón bermuda y una blusa de tela ligera. Hacía calor y el día se auguraba largo y excitante.  Quedaron todos en la cafetería del hotel. Cuando bajó solamente estaba Gregory.

--¿Has descansado bien?

---¡ Oh si, estaba rota de cansancio. Sólo me he enterado cuando ha sonado el despertador.

--¿Te puedo hacer una pregunta personal?

--Claro, tú hazla. Ya veré yo si la respondo.Gregory soltó una carcajada, y prosiguió.¿Quién es esa persona que ha despertado tanto interés en ti?

--Es un buen amigo, y quería despedirme de él antes de partir. Es escritor, muy famoso, pero estaba de vacaciones y no pude hablar con él.  A propósito si alguna vez tuviera un accidente estando trabajando, por favor a visar a cualquiera de estas dos personas. Son toda mi familia.

Evelyn escribió en un papel los nombres de Tom y Michael con sus respectivos teléfonos, y se lo egtregó a Gregory.

--¿Cómo se llama tu amigo el escritor?

--Michael Owen

--¿Owen? En verdad que es famoso, pero lleva tiempo en el dique seco

--Ya no, respondió Evelyn. Pronto tendrás noticias suyas. ¿Eres seguidor de él?

--Si he leido algo.

--Buenos días, buenos días ,buenos días. Dijo alegremente el cámara que acompañaría a Evelyn en el reportaje.

La relación con Tom, pasado un tiempo había mejorado. El permanecía soltero y conquistador, pero le apreciaba y de vez en cuando se veian y cenaban juntos cuando el trabajo de ambos se lo permitía.

Llegaron al Parque y la belleza de las imágenes sorprendió a todos. El equipo estaba a costumbrado a ver maravillas de la naturaleza, pero Evelyn era su primera experiencia. Estaba enloquecida tomando fotos tanto de día como de noche. Nada le parecía suficiente. Se instalaron en un hotel cercano al Parque, creado exclusivamente para el turismo. Los atardeceres y por la noche con la luna eran tan magníficos que no podía por menos de recordar a Michael y pensaba:

--Seguro que si lo viera, sacaría un nuevo libro con un romántico argumento

¿Por qué se acordaba de Michael y no de Tommy, que es lo que la pasaba?. Un  pensamiento acudió a su cabeza que rechazó inmediatamente. No, no. Me gusta como amigo, pero nada más. Le echo de menos, eso es todo.



 

 

 

 
Estuvieron casi una semana filmando la inmensa sabana africana y las bellezas de los paisajes en los atardeceres, acunados por los cánticos de los nativos africanos.

 De regreso a Nueva York y al día siguiente de su llegada, se reunieron en la oficina para analizar todo el material obtenido.  Entre charlas, anécdotas, y propuestas, hasta bien entrada la noche.

A Evelyn le apetecía dar un paseo. Estaba satisfecha con su trabajo, pero enfadada y dolida con Michael al no haber contestado ni a una sola de sus llamadas. Decidió ir a la Quinta Avenida. Le apetecía que la diera el aire después de tanto calor sufrido. Se detuvo delante del escaparate de una librería, y allí en primer término estaba su libro "Extraña aventura"

Se detuvo observando la portada en la que se podía ver como fondo algo diseminado, un automovil y en la contraportada el retrato de un sonriente y guapísimo Michael.
El corazón le dió un pinchazo y decidió entrar a comprar un ejemplar.Extrañada averiguó el  porqué de tanta gente

--Está el autor firmando ejemplares

La respondió una amable señora de mediana edad. Decidió ponerse en la fila con su libro recién comprado.


Molly
Cuando  llegó su turno, Michael ni siquiera levantaba la cabeza de las páginas del libro y preguntó mecánicamente, al tiempo que giraba su cabeza para decir algo a una muchacha que permanecía de pie junto a él:

--Por favor su nombre

--Pequeña, mi nombre es Pequeña

Rápidamente, él volvió la cabeza en dirección de la voz y su asombro fué mayúsculo cuando vió a Evelyn frente a él.

--¡ Hola, Micky! ¿Tendré que venir a que me firmes un libro para poder hablar contigo?

--¿ Qué dices? tú siempre podrás hablar conmigo y en cualquier lugar.

Evelyn sonrió  y miró a la muchacha que se integraba en la coversación:

 
--Tú serás Molly, seguro
 
--Si, y tú Evelyn ¿me equivoco?
 
--No, no te equivocas. Pero bueno veo que estáis muy ocupados y yo tengo que irme. Ya os veré con más tranquilidad.
 
--Evelyn no te vayas¿Dónde has estado? estás muy morena
 
--En Kenia, ¿no te lo dijeron?, te dejé un mensaje antes de irme. Pero bueno ya no importa. Bueno chicos,  os dejo que tengo prisa.

Les dió un par de besos a cada uno y salió de la librería rápidamente con una angustia que le atenazaba

--He perdido a mi amigo..., pensó.


CUESTION DE LETRAS - Capítulo 5º - CAMINOS SEPARADOS



(imagen tuviaje.com)
A la hora fijada, Michael desde su coche tocaba el cláxon para avisar a Evelyn de que había llegado. Ella se asomó a una ventana y le dijo:

--Ya voy, un segundo por favor.

Recogió la maleta y el bolsón de mano, comprobando que llevaba el pasaporte, el billete, en fin todo lo que precisaría. Estaba nerviosa, iba a comenzar su gran aventura.

--¡ Oh Dios mio !, me olvidaba la máquina y la filmadora. Por Dios, qué nerviosa estoy.

Salió sonriente arrastrando su maleta. Michael se apeó y la ayudó a meter en el portaequipajes la maleta junto a la suya. Hecho ésto, ambos se dirigieron a sus respectivos asientos, al tiempo que Michael gritaba:

--Cuidado Nueva York, vamos a por ti... Ja,ja,ja,

Cuando llegaron se dirigieron directamente al aeropuerto. Embarcaría en el primer vuelo que saliera para Dakota. Ambos se abrazaron, se desearon los mejores augurios y se separaron. Michael la vió entrar en el túnel que la conduciría hasta su avión y sonrio con una sonrisa tierna, como de hermano mayor, como si ella fuera la primera vez que viajaba:

--Es absurdo, es mayorcita y no es mi hermana, simplemente una muy buena amiga. Quisiera protegerla porque la veo muy vulnerable, pero tiene que ser ella la que remonte el vuelo. Y lo hará, es valiente; lo hará muy bien.

Dió media vuelta y se dirigió al aparcamiento a recoger su coche y posteriormente llevar su libro a la editorial.



El imponente edificio de la editorial se erguía frente a él. Habian pasado muchos meses desde el día en que salió refunfuñando de allí. ¿Qué sentiría frente a Katty, estaría curado de su influencia?
Muchas cosas habían pasado desde entonces y creía estar preparado para enfrentarse a ella. Llevaba bajo el brazo una buena obra y ese sería un fuerte argumento como defensa.
Subió hasta la planta de su editora y tocó suvemente a la puerta.

--Adelante, una voz femenina le respondió

-- ¡ Vaya, vaya, vaya  Si es nuestro desaparecido Michael. Ja,ja,ja ¿Cómo estás? No sabes la alegría que me das porque eso es señal de que  me traes algo, ¿cierto?

--Pues si, te traigo un libro que va ir directo a los Pullitzer. Leélo y ya me contarás. ¡ Ah ! parte de él es biográfico. Aunque no lo creas me ha pasado.

Katty
Charlaron largo rato de todo lo que habían hecho en el tiempo de su separación, y decidieron seguir hablando mientras comían en un céntrico restaurante.

--Esta misma noche me pongo a leer tu libro. Me tienes muy intrigada.

Pasada la larga sobremesa que sostuvieron,  Michael se encaminó a su apartamento, recordando lo que había cambiado su vida desde que partió hace meses.



Miró la fachada del magnífico edificio en donde vivía y le notó extraño. Se había acostumbrado a la tranquila paz del que había sido su hogar hasta ese día. Los recuerdos que había vivido en Staten Island, habían sido muy enriquecedores, además de haberle proporcionado la satisfacción inmensa que ahora sentía tras  haber recuperado su creatividad.
Entró en el apartamento que permanecía impecable tras los cuidados de Sonia (la asistenta) que lo cuidaba,  y miró a su alrededor como si lo viera por primera vez. Su teléfono móvil sonó y atendió la llamada.

--Pequeña ¿eres tú?

--Pues claro ¿ a quién esperabas?. Ya estoy instalada en el hotel. Es cómodo y bonito. Mañana saldré a fotografíar algunas instantáneas y después iré a cumplir el encargo. Si lo termino pronto, quizás pasado mañana regrese a casa. Y a tí ¿cómo te ha ido?

--¿Te refieres si me he desmayado al ver a Katty? Pues has de saber que no, eso ya pasó. Hablamos del libro, comimos juntos y después cada uno a su casa. Yo acabo de llegar a la mía. Bajaré a la cafetería que hay abajo, tomaré un bocadillo y después me acostaré. Estoy cansado, ha sido un día muy intenso.

--Bueno, pues no te entretengo más. Como estarás reunido estos días, cuando llegue a casa te mandaré un correo por el ordenador, así no interrumpiré nada. Te mando muchos besos. Hasta pronto .

--Hasta pronto Pequeña...

Evelyn se vistió con ropa cómoda, pues pensaba estar todo el día trabajando a pie de calle y salió del hotel dispuesta a captar con su cámara lo interesante que pudiera ver.

Como tenía previsto  finalizó su encargo ese mismo día, por lo que preparó todo para partir al día siguiente.Entregaría el trabajo a su jefe y esperaba le complacería lo realizado. Si terminaba pronto iría a buscar a Michael y al día siguiente partiría rumbo a su casa, en el pueblecito tranquilo hasta que la avisaran para un nuevo encargo.

Llego ante el edificio en donde Michael tenía su apartamento y preguntó al conserje el piso en que vivia, y éste le advirtió de que había salido hacía rato.
Sacó del bolso el teléfono y marcó el de Michael, pero éste estaba desconectado. Preguntó de nuevo al conserje si sabía cuándo regresaría. Ante la negativa del hombre,  renunció a la sorpresa que  le iba a dar y decidió ir a entregar sus trabajos.


Gregory, director artístico

Su jefe analizaba meticulosamente las fotografías que Evelyn le entregó. No las vió con el mismo detenimiento que las primeras mostradas. Ella escudriñaba su rostro para averiguar cuál sería su respuesta ante lo trabajado, pero una sonrisa la hizo respirar profundo:

--Me gusta, son perfectos. Preciosos,  aceptados.

--Pensaba volver a mi casa, si no hay otro encargo para mí

--Si tenemos uno para la revista nuestra, pero no se si estará dispuesta a ir hasta alli

--¿Dónde es?

--En Kenia. Es para el reportaje sobre los Parques Naturales. Lo más probable es que en una sóla sesión lo termine, pero el viaje es muy largo.

--Acepto, no me importa. Me encanta, iré si lo cree oportuno

--Bien. Espere un momento, voy a por el guión y le daré las instrucciones.

Estaba loca de contenta : iba a ir a Kenia. Reflejaría toda la belleza de sus paisajes. Sería uno de sus mejores trabajos.
Decpero comprendió que él tenía que recobrar viejas amistades y estaría ocupado.
Pero la fué imposible contactar con él en el tiempo que tenía antes de partir hacia Kenia. Se disgustó, pero no podía hacer otra cosa. Recogió su equipaje y se fué a reunir con los miembros del equipo que viajarían hacia Africa.
idió que por lo inminente de la partida no podía irse a casa, por tanto se quedaría allí, ya que su partida sería al cabo de dos días.
Cuando llegó al hotel, volvió a llamar a Michael, pero seguía desconectado. Se entristeció un poco,

sábado, 30 de julio de 2011

CUESTION DE LETRAS - Capítulo 4º - BUENOS AMIGOS

Los días habían pasado y tanto Evelyn como Michael se habían enfrascado cada uno en sus respectivos trabajos. No se habían vuelto a ver en dos semanas, tan sólo habían hablado por teléfono un par de veces.
Evelyn había recibido contestación a su solicitud de trabajo en la revista National Geografic, y la respuesta era excelente. La pedían  se personara en las oficinas de Nueva York con algún trabajo realizado.
Estaba loca de contenta; al fin iba a realizar su sueño. Su noviazgo con  Tom, había pasado página y ahora lo que deseaba era poder ser una corresponsal . Era lo que más la entusiasmaba
Deseosa de comunicárselo a su amigo, descolgó el teléfono y marcó el número de Michael:

--¿Si?

--Micky, soy Pequeña. ¡¡¡ He recibido contestación, me aceptan !!!

--¡Fantástico ! Me alegro muchísimo, mucho, mucho.

--Tengo que desplazarme a Nueva York. Me piden muestras de mis trabajos; no se si las que tengo serán suficientemente buenas...

--¡ Claro que lo son ! Son magníficas. ¿Cuando te marchas?

--Pasado mañana. Estoy tan contenta...

Siguieron hablando de todo lo que habían hecho durante el tiempo que no se habían visto, y al cabo de un rato dieron la conversación por terminada.

Empezó a ver los trajes con los que contaba. Tenía que presentarse elegantemente, sin excesos, pero bien. Esa noche le costó conciliar el sueño y ya avanzada la madrugada pudo quedarse dormida.



Al volante de su coche emprendió el viaje rumbo a Nueva York con el corazón henchido de alegría y esperanza:

--Me tiene que salir bien, me haré con este trabajo que tanto deseo

Y llegó frente a las oficinas después de dejar el coche en un aparcamiento próximo. Con el álbum de sus trabajos bajo el brazo, se encaminó al vestíbulo central e indagó el piso a dirigirse.
Frente al mostrador de la planta sexta, había una chica rubia y simpática que le indicó que ya la esperaban.
Tocó a la puerta y un hombre de mediana edad, con aspecto desaliñado, como de aventurero, la franqueó la entrada. Más tarde supo que era el director artístico, o sea la persona que habría de examinarla: su jefe.
Algo nerviosa, extendió el libro para que pudiera ver los trabajos que llevaban su firma, y espero pacientemente, no sin nervios, a que la dieran el veredicto.

 



Después de un rato, que a ella le pareció eterno, el director artístico levantó la mirada y con una sonrisa la comunicó:

--Señorita, el puesto es suyo. Pero antes debemos concretar algunas cosas. Por ejemplo: ¿tiene disponibilidad de tiempo, ataduras familiares, vehículo propio. Estaría dispuesta a viajar a cualquier lugar del mundo si se lo solicitamos?
--Evelyn contestaba afirmativamente a todo lo requerido, y a medida que afirmaba, su jefe extendía más su sonrisa

--Bueno, ahora hablaremos de sueldo.  He de decirle que de primeras y hasta que veamos su forma de trabajo, la enviaremos por aquí, me refiero dentro del pais, y claro el sueldo no será el mismo que cuando viaje al extranjero. Ahora ganará dos mil dólares mensuales y dietas si es que sale de su domicilio habitual, más gastos de traslado tanto si es en su vehículo o decide otro medio de transporte. Firmará un contrato con una cláusula en la que se compromete a trabajar en exclusiva para nosotros, de otra forma incumplirá lo pactado y podremos demandarla. Y siguió enumerando un montón de cosas a las que ella fué dando su vistobueno.
--De momento eso es todo. Tendrá que hacer un reportaje en Dakota, sobre las cabezas de los presidentes.
Parece ser que se están deteriorando y una organización ecologista nos demanda colaboración. Así que esa será su primera misión y ha de ser muy pronto, cuanto antes.



Salió feliz de las oficinas después de firmar el contrato. Lo primero que hizo fué comunicárselo a su gran amigo Michael:

--Micky, soy yo. ¡ Lo he conseguido! empiezo ya. Mañana mismo y el sueldo es bueno. Claro que ganaré más cuando me hagan corresponsal oficial. De momento estoy a prueba hasta ver mis trabajos realizados en sus encargos.
Estoy tan contenta, que lo primero que he hecho ha sido llamarte y después iré a la Quinta Avenida, a un buen restaurante y después buscaré un hotel en donde dormir, y después no sé si saldré desde aquí para Dakota o pasaré antes por casa. Estoy tan nerviosa, que no puedo ni pensar. Voy a colgar. Muuua, le envió un beso por teléfono.

-¿Sabes? sin ti no lo hubiera conseguido. Tu me has infundido el ánimo necesario para emprender esta aventura. Eres mi mejor amigo y consejero. Te quiero ¿lo sabes?

--Anda loca. No me has dejado decirte lo mucho que me alegro. Yo también tengo una sorpresa para cuando regreses. Serás la primera que lea mi nuevo best seller, porque lo va a ser. Has sido mi inspiración, tú has sido el artífice de mi vuelta. El agradecido soy yo. Bueno anda, que tienes muchas cosas que hacer. Ya me lo contarás todo cuando regreses.

Regresó esa misma noche a su casa, pero antes hizo una parada en casa de Michael para verle y contarle todo lo que había pasado en su viaje a la capital.
Michael abrió la puerta y se abrazaron dando vueltas y riendo como dos chiquillos.

--Cuéntame, cuéntame todo sin omitir ni una coma

Evelyn le detalló todo lo que había ocurrido en las oficinas de National y él la escuchaba con muchísima atención. Cuando hubo terminado, se levantó y tomando entre sus manos la cabeza de ella la dió un beso en la frente. Era como si se lo diera a su hermana pequeña, pero algo especial ocurrió dentro de Evelyn,  que desconcertada rompió a reir.

--Y ahora a ver que  tienes que contar tú.

--Mira

Puso ante ella un montón de hojas escritas en fotocopias y numeradas.

--No me diagas que has terminado tu novela...

--Exactamente y tu vas a ser mi primer crítico. Prepararé algo de cenar y mientras,  si quieres vas leyendo algo, porque sabes lo que he pensado: me voy contigo mañana a la capital. Tú tomas un avión a Dakota y yo entrego la novela en mi editorial ¿ qué te parece?

--¿Estás seguro, no sería mejor que lo enviaras con un mensajero? No creo que aún estés preparado para ver a tu editora sin que algo en tu interior se revuelva.

--No, me tengo que enfrentar a ello, y creo que estoy preparado.

Cenaron y pasaron toda la noche leyendo, al final Evelyn emocionada, le dijo:

--Mira ya está saliendo el sol. Es preciosa, magnífica. Algo de lo que aquí narras me es conocido. ¿Es por eso que dices que he sido tu inspiración?. Me siento muy orgullosa si es cierto,  y te he servido de ayuda ¿Cómo la llamarás?

--Se llamará "Extraña aventura". ¿Te gusta?

--No habrías podido elegir un nombre mejor. Y ahora me voy, tengo que preparar todo.

--Pasaré a por ti ¿dentro de una hora?

--Perfecto. Procuraré darme prisa y no hacerte esperar. Estoy tan emocionada que aún no me lo creo.

Salió corriendo como una cria y él la vió ir con una amplia sonrisa. Al fin todo empezaba a arreglarse para ambos.

CUESTOIN DE LETRAS - Capítulo 3º / CONFIDENCIAS



Evelyn salió del hospital sin la venda, solamente con un apósito que le cubría la herida, pero aún con dificultad, podía manejarse sin muletas.  Michael la esperaba y la recibió con una amplia sonrisa, al verla que había mejorado.

--Tengo que volver de nuevo dentro de unos días, y entonces me quitarán los puntos. No hay infección y todo va bien. Puedo coger el coche y por tanto me moveré con más soltura. Empezaré a trabajar prontito.
 
--Eso es estupendo, me alegro. Para celebrarlo propongo que nos vayamos a comer y a charlar tranquilamente. Así empezaremos a conocernos mejor. ¿ Aceptas?
 
-- Por supuesto que acepto. Nos conocimos en circunstancias un poco... raras, así que creo debemos comenzar de nuevo.


 
Entraron en el coche y enfilaron una calle que les condujo al restaurante.


Primero solicitaron a la camarera unos Martinis con los que celebrar una nueva amistad. A continuación degustaron el menú que era excelente, según criterio de la camarera.
 
Se encontraban a gusto y ambos sentían la necesidad de charlar como dos buenos amigos de lo que les había llevado a todos los acontecimientos vividos.  Michael narró su romance con la editora y el fracaso monumental de su relación.
Evelyn hizo lo propio con su fracaso, obteniendo la comprensión de Michael, que la respondió:

--Algo así me había imaginado, pero creo que tu doctor no obró bien con ninguna de las dos. Uno cuando hace algo que no está bien, debe medir sus consecuencias.
 
--Y tú, ¿crees acaso que tu falta de ideas es por rotura con  Katty? Pues si ha sido por eso, no te preocupes aquí encontrarás la paz y el sosiego que necesitas. Recuperarás tu talento, ya lo verás.
 
--¿Qué rumbo vas a tomar ahora que ya no tienes compromisos, segirás haciendo vídeos para bodas?
 
--No claro,  he solicitado una plaza en National Geographic. En una ocasión la tuve en la mano, pero renuncié por estar con Tom. Irónico ¿no crees?, él estaba deseando deshacerse de mi.
 
--Bueno no pienses más en eso. A veces los hombres nos comportamos como niños y no tenemos en cuenta el daño que podemos causar. Harás bien en aceptar el puesto si te llaman, aunque eso suponga perder a mi nueva amiga.
 
--No si tu amistad es sincera, porque ahora desconfío de todo y de todos, especialmente si son hombres, pero sé que eso pasará. No, no perderás mi amistad porque sólo estaré ausente unos días los justos de hacer el reportaje. Luego regresaré a mi nido.  Lo que ya no tengo muy claro es si tú permanecerás aquí cuando regrese. Igual las musas te han tocado con su varita mágica y has regresado a Nueva York
 
-- No creo sea tan rápido. La confección de un libro lleva su tiempo. Primero el tema y luego tienes que desarrollarlo, escribirlo, corregirlo, etc.etc.Total que se lleva varios meses. Eso en el supuesto de que recupere las ideas rápidamente.

Prolongaron la sobremesa ante una taza de café. El tomo además un coñac y ella un Cointreau con hielo. Sin darse cuenta iban hilvanando proyecto tras proyecto.Estaban a gusto y ambos se liberaban de la pesada carga de sus problemas. ¡ Al fin podían  hablar con alguien y recibir una opinión!.
 
Paso a paso la tarde se había marchado. La noche se acercaba y Michael al dejarla en su casa, al tiempo que la extendía la mano la dijo:

-- Nos veremos y nos contaremos nuestros planes, los de ambos. Presiento que ha nacido una gran amistad entre nosotros y no pienso desaprovecharla. He pasado una tarde como hacía mucho tiempo no disfrutaba; gracias "Pequeña", porque desde ahora así te llamaré ¡ Dios mio , eres más bajita que yo ! Ja,ja,ja.
 
--¡ Oye ! no soy tan bajita es que tu eres muy alto. Ja,ja,ja,  Hasta mañana Micky o hasta cuando nos veamos. No quiero interrumpirte en tu trabajo. Buenas noches

Y le dió un beso en la mejilla. Micky la vió entrar en su casa y él a su vez se metió en el coche para regresar a su domicilio.


 
Aparcó el coche en la entrada  . Miró a su alrededor y de repente se dió cuenta de que no tenía sueño. Se encaminó al fondo del salón en donde había instalado su mesa de despacho, frente a un gran ventanal. La noche había caido, pero se sentó, destapó el ordenador portatil y sin saber cómo empezó a desgranar unos renglones en los que narraba una historia. Estaba satisfecho: ¡ por fin ! la creatividad volvía a su cerebro.
Tenía una ingente labor por delante. Había hecho un bosquejo de lo que sería su próxima obra. Luego tendría que desarrollarla, pero lo más difícil ya lo había conseguido: Extraña aventura, se llamaría y estaría basada en parte en lo que le había ocurrido desde su llegada a Staten Island.

CUESTION DE LETRAS - Capítulo 2º / RELACION ROTA

 
La ambulancia partió desde el hospital hacia el domicilio de Evelyn. En su interior junto a ella, subió Thomas que la  miraba de soslayo, mientras que ella giró la cabeza en dirección contraria, para no verle la cara.
Al cabo de unos instantes llegaron y los paramédicos maniobraron la camilla para evitar las máximas molestias a la herida, que empezaba a quejarse debido  a los puntos que le habían dado en la herida.
Domicilio de Evelyn



Unos instantes más tarde, llegó  Michael con cara de preocupación debido a los acontecimientos con los que se había encontrado, él que solamente pretendía hallar la paz para su inspiración:

--La verdad es que el comienzo ha sido un poco agitado, masculló para sus adentros.

Salió del coche y golpeó la puerta de la casa para obtener permiso de entrada:

--¡ Adelante, pase !, le invitó Evelyn al tiempo que se sentaba en un sillón del salón

La tensión se podía palpar con sólo ver los rostros de ambos prometidos. En vista de ello decidió que cuanto antes saliera de allí, sería mejor para todos:

--¿Está bien, siente molestias?, preguntó a Evelyn
 
--Si, si, no se preocupe. Estoy perfectamente; molesta por el vendaje nada más. Vaya tranquilo, usted no ha tenido la culpa, ya se lo he dicho. No se sienta responsable por ello. Y lo decía mirando a Tom, que a su vez bajó la cabeza.
 
--Bueno si es así, me alegro de que todo haya quedado en un susto. Ahora me voy para que descanse. Estaremos en contacto para interesarme por usted ¿le parece?
 
--Oh si, desde luego. Cuando quiera, pero le repito que estoy bien.




 Michael, giró sobre sus pasos y salió de la casa, dejando solos a Evelyn y Thomas frente a frente, cuyo silencio ninguno de los dos se atrevía a romper. Pero se imponía una explicación y fué Tom, el que primero empezó  el relato de cómo había ocurrido todo:

--Verás, comentó Tom, sé que toda explicación que te de será insuficiente porque no hay justificación. No sé cómo ocurrió, sencillamente me enamoré de ella, pero viendo tu entusiasmo me faltaron fuerzas para decírtelo abiertamente.

--¿Qué te enamoraste de ella, desde cuando? ¿Qué pretendías que me enterase como ha ocurrido, que pasase el tiempo a ver si me cansaba de nuestra relación? Por amor de Dios, ¿qué? Os habréis reido de mi  pensando en todos mis proyectos. No te ha importado que haya sacrificado mi profesión por estar a tu lado. Sabes positivamente, que valgo más que para hacer videos de bodas. Renuncié a ser corresponsal por tí.
¿Por qué no hablastes francamente conmigo en aquella ocasión? He hecho el ridículo más espantoso, pero tu has quedado como un cobarde. No te preocupes; sigue tu camino con quién has elegido. Yo olvidaré todo esto y conseguiré ser feliz como era antes de conocerte, y quién sabe si no se cruzará en mi camino alguien que merezca la pena  dejarlo todo por esa persona. Y ahora, por favor sal de mi casa.
 
--Se que tienes razones para estar ofendida, y lo comprendo. Yo te quiero, pero mi cariño es el de un buen amigo, no de amante, no como para atar nuestras vidas el uno al otro. No es esa clase de cariño la que siento por tí. Te ruego perdones el daño que te he hecho; tienes toda la razón del mundo para odiarme, pero créeme si puedes.  Daría cualquier cosa porque todo ésto no hubiera ocurrido. Deseo tener tu amistad, pero comprendo que ahora es imposible. Te deseo la mayor felicidad del mundo, te la mereces  Dentro de un par de días, vuelve al hospital para hacerte la cura, y no te preocupes si te molesta no seré yo  el que te la haga, pero no dejes de acudir.

Y salió de su casa y de su vida.  Se ´quedó mirando la puerta por la que se había marchado y entonces un profundo gemido salió de lo más profundo de su corazón. La frustración que sintió fué tan grande que tardo mucho rato en aplacarse.  Sólo pasado un ´tiempo, se dió cuenta de que estaba medio inválida. Sentada en una silla, no tenía ni siquiera unas muletas para poderse mover. No le dió demasiada importancia y arrimó una silla hasta donde estaba sentada, la giró y agarrándose al respaldo, sin apoyar la pierna en el suelo se incorporó, y haciendo un guiño con la boca pensó:  arrastraré la silla y así me manejaré...

Thomas

Evelyn

Con esa "muleta" improvisada llegó hasta el teléfono y conectó con la farmacia. Les solicitó que la llevaran algo en lo que poderse apoyar , hasta que por lo menos le quitaran el vendaje y manejarse mejor.
A la mañana siguiente, hacia mediodía, alguien llamó a su puerta y se encontró de frente con Michael, que portando un ramo de flores venía a interesarse por ella.

--¡ Buenos días !, fué el saludo de él

Una Evelyn sorprendida, le correspondió con una sonrisa, y haciéndose a un lado , le franqueó el paso

--¿Cómo se encuentra? He de decirle que me tenía preocupado, pero veo que se maneja perfectamente. Es usted una chica muy valiente.
 
--¿ Por qué lo dice? Esto no tiene importancia. Deje que me quiten la venda y verá si estoy metida en casa...
 
-- Por cierto ¿ me haría un favor enorme?
 
--Por supuesto, dígame lo que desea y estará hecho al instante
 
--Tengo que ir al hospital a que me curen ¿ me acercaría?. Por cierto ni siquiera nos hemos  presentado. Yo soy Evelyn, fotógrafa de profesión.
 
--Yo, Michael, escritor en busca de ideas. Ja,ja,ja. y desde luego que la llevaré a que la curen. Dígame cuando. ¿Quiere ahora mismo?
 
--Vale, ahora está bien. Por cierto las rosas son preciosas. Póngalas en el jarrón, por favor.

Se dirigieron hacia la cocina en dónde ella le tendió un jarrón de cristal que llenó de agua. Michael depositó las flores en el lugar elegido por Evelyn y con una sonrisa le dijo:

--Gracias, gracias por todo y siento el percance , el susto que le produje, aunqe sin querer, claro.

Ambos rieron y se dirigieron rumbo al coche en el que se trasladarían al hospital

viernes, 29 de julio de 2011

CUESTION DE LETRAS / Capítulo 1º / Un percance en la carretera

 

Evelyn

Thomas(médico de urgencias)
Evelyn se había desperezado al despertarse. Hoy no tenía trabajo que realizar, por tanto había quedado con su novio, Thomas, en que iría a recogerle al hospital al terminar su turno. Se duchó canturreando y cuidadosamente eligió un bonito vestido y se maquilló ligeramente. Estaba contenta pues iba a pasar un día entero y quién sabe si la noche con su querido Tommy, ya que por sus respectivas profesiones era difícil que coincidieran durante todo un día para pasarlo juntos y divertirse. Pero hoy no ocurriría; hasta había imaginado una comida especial preparada por ella. Llevaba siendo novia de Tommy hácía más de dos años y a pesar de que tenían un proyecto futuro, no teminaban de concretarlo.
Desayunó poco,  pues estaba deseando encontrarse con él. Se miró por última vez al espejo, se puso un poco de perfume en las muñecas y salió de su casa. En el garaje tenía la bicicleta y sacándola de allí, se encaminó hacia la carretera que la conduciría al hospital.

Michael, malhumorado salió del despacho de su editora, Katty. Habían tenido una agria discusión; la editora le exigía alguna creación en un breve espacio de tiempo. Hacía mucho que no entregaba ninguna obra para editar y se estaba impacientando: necesitaba otro best seller para que sus lectores no le arriconaran en el olvido. Pero Michael estaba "seco" de ideas, no se le ocurría nada y es que su pensamiento estaba ocupado por la reciente separación sentimental con Katty.
Para ella había sido un romance pasajero, pero para él, hombre muy sensible, su relación había sido algo bastante más profundo y no se resignaba a que concluyera aquella historia, que le estaba transtornando.
Había decidio irse a vivir a otro lugar momentaneamente, hasta que recuperase las musas que le habían hecho ganar un  premio Pullitzer, pero que ahora su cerebro estaba totalmente vacío.
Bajó refunfuñando en el ascensor que le conduciría al aparcamiento; enfilaría la carretera saliendo de la gran ciudad. En un pueblecito costero del estado de Nueva York, recobraría la imaginación que ahora le faltaba, una vez hubiera descansado, al cabo de un par de días.

Evelýn dejó la bicicleta en el aparcamiento y entró en la sala del hospital. Preguntó en el control de enfermeras de urgencias por el doctor Thomas Jackman, y la enfermera sonriente le indicó dónde podría encontrarle. Le extrañó que le indicara el lugar en el que se hallaba Tommy, pero no se dió cuenta de la pícara sonrisa con que le obsequió la enfermera.
Decidida Evelyn empujó la puerta del almacén de lencería indicado por la enfermera, y a penas  había entrado, escuchó susurros, suspiros y chasquidos de besos que le extrañaron sobremanera.
Nombró a su novio y un Tommy asustado salió abrochándose rápidamente la chaqueta que llevaba a modo de uniforme.

--¿Pero qué ocurre, qué estás haciendo?
--¡ Evelyn, qué pronto has llegado!
--Tom ¿qué te pasa?. Preguntó una voz femenina al tiempo que se hacía ver
-- ¡ Oh Dios mio ! Sinvergüenza, canalla. Te has estado riendo de mi todo este tiempo. ¡ Claro ! ahora me explico muchas cosas. ¿Pues sabes lo que te digo? Que ahí te quedas, con tu preciosa enfermera. No me hacen falta fantoches como tú en mi vida. Adiós.

Dando un portazo y llena de rabia corrió pasillo adelante hasta llegar a la puerta, no sin antes dar las gracias a la enfermera que con malicia le había indicado dónde estaba el doctor.
Michael

Stanten Island
No quería llorar, pero la furia que sentía era tan grande que le ahogaba en el pecho. Dando varios tumbos en círculo, consiguió dominar la bicicleta y emprendió el regreso a su casa.

Ya situada en la calle del pueblo, no se dió cuenta de que un coche venía detrás a gran velocidad. Al pasarle el viento que desprendió  y su propia inestabilidad,  hizo que diera con su cuerpo en el suelo.
Al ver la caida de la chica, el conductor del coche se detuvo un trecho más  adelante y corrió hacia la muchacha que permanecía en el suelo. Lloraba no por el dolor ni por el susto, sino por la escena que acababa de presenciar en el hospital; por la decepción e impotencia sufridas, por el engaño del que hasta ese momento creia fuera su novio.

--Perdón, perdón señorita. ¿Está bien, que daño le he producido? Llamaré a una ambulancia. Y sacando el teléfono comenzó a marcar un número.

Ella le cortó en seco:

--No, no, no me ocurre nada. Sólo un raspón sin importancia; no hace falta que llame a nadie, estoy bien   Usted sólo no ha tenido la culpa, yo tampoco iba muy segura en la bicicleta.
--Insisto, debo llevarla  al hospital. No se mueva puede tener alguna fractura. Quédese quieta, traigo el coche y yo mismo la  trasladaré al hospital
--¿Qué dice? al hospital ni loca voy. No ni hablar.
--Pero es necesario. No sabe el lío que me puede buscar si no la llevo.

A regañadientes, Michael consiguió meterla en el coche y conducirla hasta urgencias. Entró con ella en una silla de ruedas, pues la herida que se había producido en la rodilla era profunda y con muy mala pinta.
Al encuentro salió el médico que a pesar de haber finalizado su turno, estaba demorando la salida del trabajo: se le había presentado un percance con su novia y no sabía qué explicación darle, ya que no era otro médico que Thomas.

--¡ Dios santo !¿Qué te ha ocurrido?
--Nada, nada que un poco de agua oxigenada y mercromina no pueda solucionar. Así que me limpien la herida y me voy volando a mi casa.
--Lo siento, Evelyn, no es tan sencillo, Hay que hacerte radiografías; puedes tener la rótula rota y además la herida es profunda. Habrá que darte puntos.
--Muy bien que sea otro médico. Tú ya has terminado y no quiero que me pongas las manos encima.

Michael presenciaba la escena algo atónito sin comprender la discusión emprendida por ambos. Mientras ellos aclaraban la situación, a Evelyn la entraron en la sala de curas y él dió el informe de lo ocurrido.
Había pasado aproximadamente una hora, cuando Evelyn salía. No había rotura, pero si la herida era profunda y se la había vendado, lo que le impedía hacer el juego de la pierna.Fué trasladada a su domicilio en una ambulancia, seguida por el nervioso Michael que aún no comprendía muy bien todo lo ocurrido.

martes, 19 de julio de 2011

¡¡¡ CHOCOLATE !!! Capítulo 14º / CON LA MISMA MONEDA



La víspera de la partida hacia Japón de Hiroto, éste organizó una fiesta en su embajada para sus amigos occidentales.   Aunque la fiesta estaba organizada especialmente para Laura ( no se hubía anunciado así),  era notorio que sentía especial predilección por aquella mujer que le había impresionado altamente desde su primer encuentro. Se sentía atraido hacia ella; lo que más le atraia era su carácter rebelde y sincero, tan distinto a la sumisa y dulce mujer japonesa. Georges se había dado cuenta del juego del japonés y le expuso que era imposible acudir a la fiesta, pero los argumentos  no convencieron al japonés.

Georges advirtió a Laura que no le gustaba el juego que se traia , y que desde luego no permitiría que fuera más alla, por lo tanto ninguno de los  dos asistiría a la fiesta de la embajada japonesa.  Ella sabía perfectamente que Hiroto deseaba conquistarla, de que flaquease y de esta manera seducirla. Estaba claro que no sabía de la firmeza de su carácter y que tampoco le agradaba que anduviera detrás de ella, de que le considerara una conquista fácil por muy atractivo que fuese el japonés. Al mismo tiempo le agradaba el asomo de celos de Georges y se dispuso a tensar un poco más, la cuerda...Se sentía mal por interpretar ese juego,  porque sabía que hacía daño a Georges, pero en su interior sentía la necesidad de escarmentar a su marido y que supiera en sus propias carnes lo que dolía una traición.

-¿No crees que esa decisión debo tomarla yo?
- Me da igual lo que quieras u opines, he dicho que no vamos y no vamos a ir

El tono de Georges era firme y seguro, sin opción a réplica.El sonido del teléfono retumbó en la estancia que Laura había abandonado hacia unos instantes. Desde su habitación pudo oir las desacostumbradas voces que Georges daba a la persona que estaba al otro lado. Por el tono de la conversación dedujo que era Hiroto con quién hablaba y,  entonces decidió que debía tomar una decisión y descolgando el teléfono supletorio pidió a su marido que la dejara hablar con el japonés.

-Sr. Hiroto, sin duda ha creido que los problemas que tuve con marido le iban a ser favorables para no se qué estratagema que está llevando conmigo, y he de decirle que entre Georges y yo nunca, oigame bien, nunca ha existido ni existirá algo que rompa definitivamente mi matrimonio. No tengo por qué darle explicaciones, pero si le ruego que me deje tranquila y no se meta en mis asuntos, que solamente pertenecen al interior de mi hogar. Váyase en paz a su pais y olvídese de nosotros, y cuanto antes lo haga será mejor para todos. Como le dije en una ocasión tenemos mentalidades distintas y actuamos de distinta forma en semejantes situaciones, pero eso no le debe confundir. Y ahora creo que debemos dejar zanjado este asunto tan desagradable. Coquetee con otra persona y le aconsejo que se haga una cura de humildad antes de creerse irresistible. Buenas noches y tenga buen viaje, sr. Hiroto.

Laura colgó el teléfono y vió que en el umbral de la puerta estaba Georges observándola:

-No creas que lo nuestro se termina con ésto. Me hiciste un daño que ni te imaginas, pero nunca te rebajaré ni en público ni en privado. Pero nuestra vida actual no ha cambiado, seguiremos igual.  Si no puedes soportarlo es cuestión de pedir el divorcio.
-Tú eres lo único que me importa y por defenderte sería capaz de abandonarlo todo:carrera, pais, todo. Con tal que nuestra vida volviera a ser como antes haría lo que quisieras; he aprendido la lección. Se lo cerca que he estado  de perderte y no estoy dispuesto a que ocurra. Dime qué es lo que tengo que hacer para que todo vuelva a ser normal. No se puede borrar todo lo vivido que ha sido muy feliz y que el error y la torpeza de una noche echó por la borda los años que vivimos juntos. No se puede olvidar unas noches de pasión, una pasión sincera incomparable a cualquier otra. Eres tú la que permanentemente está en mi cabeza y cada vez que miro a nuestro hijo te veo a tí, veo los momentos importantes de nuestra vida juntos y que yo tiré a la basura por una trampa que me tendió el personaje que acabamos de despedir. Estoy convencido que fué una trampa, pero no le culpo, la culpa fué mía. Debí negarme a su juego y no lo hice, pero creo que ya es hora de que perdones ese error, pasemos página e intentemos iniciar nuestra vida de antes.  Por favor, ahora te amo más que nunca porque he aprendido a valorar lo que tengo y he estado a punto de perder, por favor basta ya.

Laura le observó y no dijo nada, solamente giró sobre sus paos y dijo:

-Buenas noches Georges, te daré una respuesta.Antes tengo que meditar sobre todo esto.
- Buenas noches Laura, descansa y ojalá el sueño te haga ver una nueva situación

El se acercó a ella y dejó un beso sobre su frente. Hacía meses que no recibía ninguna caricia de su marido, y no era porque él no quisiera, sino por la barrera que le había impuesto.  Salió en dirección al dormitorio, pero no podía dormir. Pensaba que ya era tiempo de que las cosas volvieran a su cauce. Georges había recibido un buen escarmiento y estaba segura de que no lo iba a olvidar. Pero al mismo tiempo no le quería poner las cosas fáciles; posiblemente fuera su orgullo herido el que le impedía correr hacia su marido y abrazarle, que era en realidad lo que deseaba, pero no, de momento no. Pero ¿estaría obrando con cordura, no sería excesivo el castigo?
Estaba nerviosa y no sabía  qué hacer: si seguía sus impulsos correría ahora mismo hacia la habitación de Georges y le abrazaría, le besaría y todo volvería a ser como siempre. Al mismo tiempo quería pensar; era un paso definitivo , era la oportunidad de establecer el orden perfecto y no quería precipitarse, pero ¿y si lo estropeaba por intransigente?  Empezó a sentir una gran dolor de cabeza y una angustia tremenda, decidió bajar a la cocina y tomar un vaso de leche con una aspirina. Sin saber muy bien la razón se dirigió en sentido contrario y al cabo de un instante se vió ante la puerta del dormitorio de Georges, que daba vueltas por la habitación . Laura pusó la mano en el picaporte y vió que no estaba cerrada, con un suave impulso  la puerta cedió y se vió corriendo a los brazos de su marido que la acogió en ellos fuertemente al tiempo que besaba sus cabellos repitiendo una y otra vez:: perdóname, perdóname.
Laura le miró fijamente. Sus azules ojos estaban brillantes y a punto de que las lágrimas salieran. Ella acarició sus mejillas y enjugó el llanto que su marido vertía. Le besó en los labios. No hablaron, no se dijeron nada, solamente se miraban y entonces empezaron a sonreir mutuamente. La pesadilla empezaba a desvanecerse

-Te prometo que no volverá a ocurrir, nunca más. Tu eres lo que más me importas y por tí no hay cosa que yo no hiciera. Dejaré mi trabajo, dejare la política y empezaremos de cero, si quieres en otro lugar. En algún sitio que no nos recuerde los malos momentos.
-Ya, basta. Esta noche no es tiempo de hacer proyecciones de futuro, eso será mañana más calmados, más serenos. Pero ahora vivamos la noche y no pensemos en nada más. Hagamos que la mala experiencia sufrida ha sido un mal sueño y retomemos la vida en donde se paró: en el viaje que íbamos hacer por Semana Santa.Partamos de ahí, empecemos de nuevo
- De acuerdo. Haremos un viaje a donde tu quieras, un lugar solitario lejos del mundo y de todos. Solos los tres y entonces proyectaremos nuestra futura vida.  Mañana mismo lo organizaré

-Pero tienes un cargo oficial que no puedes dejar de un día para otro. No puede ser; hay que pensar las cosas con detenimiento. Da igual un par de días más.
-Presentaré mi dimisión y me dedicaré a vivir la vida junto a mi familia. Me dedicaré a ser un terrateniente más
-No. Te arrepentirías al cabo de un tiempo y sería peor. Sigue como hasta ahora, haciendo nuestra vida , queriéndonos. Asistiendo a los actos que debemos asistir y cuidando de nuestro hijo. Dentro de algún tiempo me quedaré embarazada de un nuevo bebe y cuando esté más adelantada que se note el volumen de mi vientre, pero no tanto que corra riesgo, volaremos hasta Japón y pasearemos delante de alguien que puso en peligro nuestra vida en común. La venganza es un plato que se sirve frio.
Los dos rieron y abrazados acudieron al lado de su hijo que había interrumpido su tranquilo sueño, despertándose sin duda por las carcajadas de sus padres.
El amanecer les sorprendió despiertos y Laura recordaba cómo empezó todo: con una bebida de chocolate que Georges limpió de sus labios con sus manos.Volvió a vivir aquellos instantes, su primer beso. ¡ Cuántas cosas habían pasado desde que llegara, ¡cómo había cambiado su vida!. Se rebulló feliz entre las sábanas sonriendo ante los recuerdos y posando su brazo sobre el pecho de su marido , feliz le dijo

-No tenía ni idea de que el chocolate fuese el que organizara nuestra vida.
- ¿ Qué dices?  no te entiendo ¿ qué tiene que ver el chocolate? ¿En qué piensas?

Ella sonrió y dijo

-Pienso en todas las consecuencias que nos ha traido un sorbo de chocolate...


F I N A L



¡¡¡ CHOCOLATE !!! Capítulo 13º / DUDAS....

 

La visita a Genkai se prolongó más de lo debido sin una explicación que lo requiriese.

El disgusto de Laura era grande: no sólo había perdido sus vacaciones de Semana Santa, sino que se habían reanudado las clases escolares y su marido aún permanecía en Japón. Su presencia era requerida en el Ayuntamiento y nadie se explicaba el retraso.
Al fin Georges le anunció que al día siguiente tomaría el avión de regreso a casa y llevaba en la cartera grandes proyectos a realizar que había acordado con Hiroto, además de una próxima visita del alcalde japonés a Irlanda.
Laura nerviosa se dispuso a ir a  recibir al aeropuerto a su marido. Tenia algo que le roia por dentro: le extrañaba su tardanza en regresar y no podía quitarse de la cabeza la primera llamada que realizó a Japón, que fué respondida por una voz femenina.

--Tendré una conversación profunda, en cuanto me sea posible. No puedo soportar esta duda que tengo en la cabeza.

Georges llegó y ambos esposos se fundieron en un largo abrazo. Georges la miraba como si no se creyera que ya estaba en casa, con su mujer. La miraba a los ojos arrobado al ver que ella había ganado en belleza en los días que había estado ausente; pero tenía algo en la mirada que no le gustaba. Presentía que se avecinaba un nubarrón y no estaba seguro de lo que iba a responder.
Llegaron a casa y después de descargar el equipaje, él anunció que debería ir al Ayuntamiento pues traia asuntos que no admitían demora. Quizás no eran tan urgentes, pero quería demorar la explicación, que sin lugar a dudas Laura le iba a pedir.

--Pero Georges, acabas de llegar, hace días que no nos vemos ¿es algo tan urgente que te tengas que marchar?¿ni siquiera puedes quedarte hasta esta tarde en casa y contarme todo?

Georges negó con la cabeza, no sin sentir que ella tenía razón. Señal que su conciencia no estaba del todo tranquila. Por primera vez le había sido infiel y temía la reacción de Laura. Ignoraba el por qué había ocurrido, tal vez impulsado por Hiroto, por la belleza de aquella chica que parecía de porcelana, por la forma de pensar de los japoneses. Los occidentales no estamos acostumbrados a bañarnos desnudos con gente extraña todos juntos como lo hacen ellos ( se dijo a modo de explicación), aunque sabía que eso no justificaba lo que vino después.
Hacia mediodía Georges regresó del Ayuntamiento; puso en marcha los asun tos que había traido que en verdad eran muy beneficiosos para ambas localidades: tal como la instalación de empresas , impulsar el turismo en ambos sentidos y el anuncio de la devolución de la visita de Hirato con inversores japoneses con perspectiva de negocio.  Estaba satisfecho de esa parte del viaje, lo que no tenía satisfacción era por los tres días que prolongó su estancia allí.  Oficialmente dió una explicación satisfactoria, pero a Laura eso no le bastaría, querría saber algo más y eso representaba (conociendo su carácter) que la respuesta no le iba a gustar. Estaba decidido a afrontar la conversación cuanto antes, pues era peor el preámbulo.
Laura con toda la paciencia que sus nervios le permitían, dejo que Georges jugará con el niño hasta que le acostaron. Cenaron como una cena habitual y ella prestaba la máxima atención a lo que él le explicaba, como si se hubiera olvidado del incidente japonés. Pero lejos de olvidársele esperó a que en el saloncito, reunidos como hacían cada noche para ver la televisión, o simplemente charlar,  estuvieran juntos ante una taza de café. Había un silencio tenso entre ambos,  mientras esperaban a que el servicio terminara de depositar la bandeja encima de la mesita. Una vez hubo salido, Laura se levantó y apagó el televisor al tiempo que mirando a su marido le preguntó:

-- ¿Qué ocurrió? A mi no puedes engañarme con la excusa de que tenías que cerrar un negocio. No quiero ni imaginarme la clase de negocio que querías cerrar, porque no lo consentiría de ninguna de las maneras.Así que cuéntame todo, sin cortapisas, claramente. Por favor empieza ...

Georges tragó saliva pues conocía lo que se le avecinaba. Nunca había estado más arrepentido de haber hecho algo de lo que no se sentía orgulloso y que desconocía cómo había dejado que la situación se le hubiera ido de las manos. Y  comenzó su  relato:

--Verás, es muy difícil para mí contarte todo lo ocurrido, sería más sencillo inventar una excusa que a sabiendas de que no te la creerías del todo, al menos tendrías la duda; pero quiero serte totalmente sincero contigo como siempre he sido y porque además ignoro el por qué ha ocurrido todo. Quiero que sepas que no he dejado de amarte en ningún momento, que te he echado de menos cada minuto del día, pero se me fué de las manos. Quizás influenciado por Hiroto, por el ambiente relajado que ellos tienen referente a este tema, quizás al no estar tu allí te echaba de menos en determinados momentos y necesitaba...
--Necesitabas acostarte con una mujer...Una mujer que no era yo. ¿Cómo has podido hacerlo? Yo nunca lo hubiera hecho, lo que quiere decir que no me amas tanto como piensas, que no me necesitas y que eres débil en la primera oportunidad que se te presenta.
(imagen fondos 10.net)
Has cambiado el pasar unos días con tu familia por estar con otra mujer, por muy exótica que ésta sea.  No te escudes en Hirato . Fuistes débil , deseabas hacerlo , tener una experiencia que a todos los occidentales os atrae. Ellas tienen otras técnicas y sucumbéis a sus encantos a sabiendas del dolor que producís en vuestras mujeres. El clásico egoismo del hombre: tienen el cerebro en otro lugar distinto al que corresponde.  Quiero que sepas que esto no lo voy a olvidar,  por tanto en lo sucesivo dormiremos en habitaciones distintas. Se lo que representa tu carrera  por tanto de momento no pediré la separación, pero has de saber que acabas de romper lo más hermoso que teníamos.  Ante tu proceder me creo en el derecho de yo hacer lo mismo si se me presenta la oportunidad. Yo también quiero tener nuevas experiencias. Te lo estoy avisando. No  quiero decir que lo vaya a hacer, pero si llegase la ocasión, no la desperdiciaré. Quiero que lo tengas presente; seré discreta para no perjudicarte en tu ascenso político, pero ya estás avisado.  Recoge tus cosas de la habitación y trasládate a la de invitados.  Procuraré verte lo menos posible para no crear violencias más de las que ya tenemos, lo que significa que ni comeré ni cenaré contigo. Que saldré todas las veces que mi deber como madre me lo permita y que a partir de ahora me tiene sin cuidado tus éxitos o fracasos en cualquier nivel de tu vida. Seremos dos extraños viviendo bajo un mismo techo y en cuanto tus aspiraciones políticas se hayan consolidado pediré el divorcio. Esto no te lo voy a perdonar nunca.  ¡ Ah !, también quiero advertirte que en los compromisos oficiales siempre que pueda trataré de no estar presente, así que tu verás la excusa que das. Pero también estate tranquilo que asistiré como tu esposa a los actos en que sea imprescindible la asistencia de tu esposa
Quizás cuando llegue Hirato asista, para estudiar de cerca,  si los japoneses responden a las espectativas que determinadas mujeres  despiertan. Estamos en un país libre en el que ambos sexos tienen el derecho de igualdad. Quizás me lo piense...
-- Ni se te ocurra. Pese a todo eres mi mujer y no permitiré que hagas nada de lo que tengas que avergonzarte. Tu no eres de esa clase de mujer
--¿Tú si eres de esa clase de hombres, no sientes vergüenza? ¡ Es curioso ! la ley del embudo funciona. ¡Es increible!
-- Naturalmente que siento vergüenza por lo que he hecho, y no tienes ni idea de lo arrepentido que estoy, no sólo ahora después de esta conversación, sino a los cinco minutos de haber tenido sexo con ella. Tu imagen, la imagen que ahora tienes,  se pasó ante mi vista, presintiendo lo que iba a ocurrir, pero ya no había remedio. Lo hecho,  hecho estaba, y lo siento. Te comprendo, pero también apelo a tu sentido común: no significó nada... fué un hecho puntual, nada más. Tú eres lo que más me importa y no me resigno a perderte y perder a mi familia por algo que ha ocurrido todavía no sé muy bien por qué. Por favor, por favor,  dame otra oportunidad. Te pido perdón con mis cinco sentidos. No puedo vivir de la manera que anuncias, no puedo vivir sin ti y lo sabes. Eres el motor de mi vida; no me importa mi carrera, no me importa nada. Vayámonos a otro sitio, volvamos a España si tu quieres. Empecemos de nuevo en otro lugar en el que no seamos conocidos, empecemos de nuevo. Pero no me pidas que renuncie a ti, porque nada me importa si tu no puedes estar a mi lado. Por favor, reflexiona sobre lo que acabas de decirme.  Entiendo que durmamos separados, pero esto tiene que pasar, es una pesadilla, un mal sueño del que tarde ó temprano despertaremos y todo volverá a la normalidad. Necesito tu mirada noble y sincera, tus palabras cariñosas, tus reproches, tus caricias... pero no me pidas que renuncie a todo ello porque me es imposible.  Por favor, piensa que es algo trascendental en nuestras vidas, en mi vida y que no soportaría verte en brazos de otro hombre. Me harías un tremendo daño, que se merecer por mi infidelidad, pero eres generosa.  Se que estás dolida, muy dolida, precisamente porque  serías incapaz de hacer algo como lo que yo he hecho, pero porque estoy seguro de que me amas profundamente concédeme el perdón, por favor.

Laura a pesar de tener un nudo en la garganta no lloró. Tenía tanto dolor, tanta rabia y decepción que le impedía ese desahogo. Se desasió de los brazos de su marido y dando media vuelta salió de la habitación dándole la espalda.
 
La situación entre los esposos se hacía insostenible. Los primeros días trataban de no coincidir, después, el asimilar la situación hizo que la tensión se rebajara, pero no su intimidad. Cada uno acudía a su trabajo, pero no hacían nada en común  ni siquiera estar con el pequeño que crecía fuerte y feliz ajeno de la situación creada por sus padres.
 
El ascenso de Georges fué meteórico y ocupó un puesto relevante en la dirección del partido. Se presentó a las elecciones sacando un escaño en el Congreso. Nada trascendía de su situación personal. Solamente los muy íntimos conocían  la verdad de
 su matrimonio, pero procuraban que no saliese a la luz, pues en definitiva  mientras no atañase a su vida pública, la personal era una cuestión de ellos. Georges era un político eficaz y muy reconocido.
 
Había pasado mucho tiempo desde su estancia en Japón, pero inesperadamente recibió un mensaje de Hiroto en el que le anunciaba una próxima visita a Dublín. Hiroto ya no era alcalde, había pasado a la empresa privada y se había convertido en un magnate de las finanzas. Este viaje era privado, nada de oficialidad, pero tenía interés en conocer a la esposa de su "buen amigo" irlandés.
 
En un avión privado llegó una mañana y fué recibido en el aeropuerto por el congresista Mortimer. Mucho había cambiado la vida de ambos hombres desde aquel día en Genkai.
 
Laura se negó a asistir puesto que era una visita privada y el japonés ya no era político, por lo que no tenía compromiso alguno. Georges ni siquiera se lo pidió; apenas hablaban: vivían bajo el mismo techo, pero eran como dos extraños.  Tanto Laura como Georges trataban de evitarse .  Laura daba clases en la Universidad de Dublín lo que  ocupaba gran parte de su tiempo y solamente volvía a casa a tiempo de bañar al  niño y acostarle.
 
Hirato era un hombre astuto y algo  presentía que entre Georges y su esposa no andaban las cosas muy bien... El era soltero, pero con muchas amistades femeninas. Sentía curiosidad por conocer a la esposa de su amigo occidental, pero parecía que la empresa era difícil dado que las excusas que le daba Georges le hacía presagiar que se iría sin conocerla. Una noche se presentó en casa de Georges, de improviso; fué una acción atrevida pero sería la única oportunidad que tendría de por fin conocer a aquella mujer misteriosa que eludía el conocerle.
Le pasaron al salón al tiempo que Laura hizo su aparición requerida por Jane (la muchacha de servicio) para atender a aquella visita anunciada y que desconocía el interés que tenía en hablar con ella. No había dado su nombre por lo que simplemente le anunciaron como un señor japonés, aunque ella intuyó de quién se trataba.
Laura se encontró frente a un atractivo caballero vestido impecablemente a la usanza occidental. Cortés y correcto como es la cultura japonesa. Una sonrisa distendía el rostro de él al tiempo que la tendía una mano y hacía el gesto de besársela.

-- Buenas noches sr....-, a pesar de saber de sobra su nombre fingió ignorarlo, dándole oportunidad al hombre de repetirlo.

-- Hirato y soy un buen amigo de su esposo. Nos conocimos con motivo de una visita de hermandad a Genkai, localidad de la que yo era alcalde en aquella oportunidad.
--¡ Ah ! si, ya recuerdo. ¿Cómo está usted, y a qué se debe quiera hablar conmigo?
--Curiosidad, simplemente sentía curiosidad por conocer a la mujer de mi amigo, ya que ella esquiva el conocerme
--Es usted muy directo sr. Hirato, y por la misma razón yo lo voy a ser con usted. No ignora lo que promovió en homenaje a mi marido y por tanto la situación a la que ese "gesto" nos ha llevado.  Ustedes tienen un concepto muy distinto al nuestro, ni mejor ni peor, simplemente distinto y en nuestra cultura esa infidelidad se paga, tanto en hombre como en mujer. ¿me comprende?
--Pero mi querida señora, fué simplemente un juego. Un obsequio que los japoneses tenemos para con nuestros invitados. Nada más...
--¿Sabe sr. Hirato? Yo había programado unas vacaciones para mi familia cuando usted hizo acto de aparición. Me resigné a no gozar de ellas, pero cuando llamé a mi esposo y una voz femenina me respondió intuí algo que no me gustaba y que cuando días más tarde retrasó su vuelta, supe que algo había pasado. Algo que los occidentales no estamos acostumbrados a que ocurra; quizás seamos más conservadores, pero es algo que en mi concepto de matrimonio no entra el compartir con otra persona  a mi esposo.  Esta conversación creo que es inapropiada por su parte y por la mía, porque no debo compartir problemas familiares con extraños. Porque usted será muy amigo de mi marido, pero yo no le conozco.
--Créame señora, me va a conocer. Yo soy muy persistente y no me resigno a que no tengamos una buena amistad al igual que la mantengo con su esposo.
--¿Usted tiene una buena amistad con mi esposo?¿es que tienen los dos algún "lazo" que les une? ¿ alguna preciosa muñeca de porcelana japonesa?   Créame sr. Hirato, lo que haga mi esposo ha dejado de importarme. Y creo que debemos dar por terminada nuestra entrevista, que nunca debió producirse en estos términos.
--¿Me está echando?
--Nooo, le estoy invitando a terminar su estancia en mi casa. Buenas noches sr. Hirato creo que hemos hablado lo suficiente y yo debo continuar con mis  trabajos de la Universidad. ¿Va a esperar a que venga Georges?, no creo que tarde mucho...
--No, ya volveré en otra ocasión. Creo que me quedaré por aquí algún día más. Ha despertado mi curiosidad y deseo conocerla más ampliamente, sin tensiones ni otras explicaciones que intercambiar criterios de nuestros respectivos ¿paises?
He tenido muchísimo gusto en conocerla Laura, no me ha defraudado; esperaba que fuera como se ha mostrado. Buenas noches, señora.

Hirato salió de la habitación dejando a Laura perpleja. Era un hombre muy raro e intersante. Se le notaba que hablaba con doble sentido. ¿Qué pretendia?

--Se lo toma como un juego, veremos si quiere seguir jugando. Era una oportunidad para devolverle a Georges su mismo "veneno", pero sería capaz de llevar a término su juego?
--No, no le pagaré con la misma moneda. No me siento capaz, pero habré de tener cuidado con este hombre. Es muy astuto y siempre te lleva a su terreno. Tendré cuidado, pero no va a salirse con la suya.

Al cabo de un rato y desde su despacho oyó que la puerta de entrada se cerraba dando  paso a Georges. Por primera vez en mucho tiempo, Laura salió a su encuentro dándole cuenta de la visita que había recibido.

--Hirato ¿aquí? ¿qué es lo que quería?
--Conocerme. He debido picar su curiosidad. No creí que merecía tal honor...

Y dando media vuelta volvió a entrar en su despacho, dejando a Georges preocupado. No le gustó la visita, dado que conocía bien las argucias de Hirato.

--No, no me gusta en absoluto. Trataré de que no vuelva.