rosafermu

rosafermu

jueves, 30 de abril de 2015

Desencuentros - Capítulo 5º - Belchite


Perla se perdió en el portal y Jeff aguardó hasta que su casa se iluminara para emprender el camino del hotel. Apuntaban las primeras luces y pensaba en la despedida. Conociendo los sentimientos de Perla y sus reacciones, no entendía el significado del beso que le había dado al despedirse
- Es un beso de amigo, desde luego. Aquí tienen  esa costumbre al encontrarse y despedirse. Bah, no tiene otro significado.   Pobrecilla ¡ está tan sola ¡

Perla, a pesar de que se acostó, no pudo conciliar el sueño. A ella misma le extrañaba su actitud. Se giró en la cama hasta quedar de frente al retrato de su marido. Le miraba recriminándose el haber establecido una relación de amistad con Jeff
-  ¿ He hecho mal ?- preguntaba a la fotografía

-Te ruego me perdones, no sé cómo ha ocurrido, pero me agrada su compañía. Eso no significa que vaya a ir más allá, entre otras cosas porque a penas nos conocemos y yo te sigo queriendo y echando de menos. Esta noche, desde que te fuiste, he ido con  él a cenar y bailamos.  Todo muy amistoso, no creo te haya disgustado, pero yo no me siento bien. Reconozco que todo lo que me aconseja tiene su lógica, pero aún no estoy preparada.  ¡Si pudieras hablarme, decirme lo que debo hacer!. No estoy diciendo tener un romance con él, ni mucho menos, pero poder salir con un chico sin traumatizarme y sentirme culpable por ello. A eso es a lo que me refiero, porque tengo la impresión de haber cometido un delito.

Durante un largo rato siguió hablando con su marido. Daba vueltas una y otra vez al mismo tema, justificándose de algo inocente como era una salida con un amigo.  De repente se dio cuenta que ya eran las seis de la mañana. Se levantó rápidamente, se duchó y se vistió con ropa cómoda. Salió y fue a buscar el coche aparcado cerca de casa.. Llegó enseguida al hotel y en Recepción hizo que avisaran a Jeff de que le esperaba en la cafetería.  Él ya estaba listo, así que bajó enseguida.


 



 Sentados en una mesa cercana a un ventanal se dispusieron a desayunar. Se saludaron cariñosamente. Para no crear violencias él la dijo que lo hiciera según la costumbre española, es decir besándose en las mejillas.  En EEUU no lo hacían , pero había comprobado que era muy agradable y acercaba a las personas..

- ¿Has podido dormir algo ?- la preguntó él
-Nada en absoluto. Mi costumbre es acostarme temprano, así que me desvelé, pero no importa. Luego dormiré la siesta
 
- ¡Oh, la siesta, la bendita siesta española ¡

Ella rió divertida. Jeff observó que pocas veces sonreía y le agradaba comprobar que gracias a él lo había hecho desde la noche anterior.¡ Lástima de chica, con lo agradable que es ¡ Y porqué no decirlo, es muy guapa.
-Dame los datos de Lolita. Los apuntaré en la agenda y así no hay miedo de perderlos
 
-Ah si. Se me había olvidado. ¿ Me podrás hacer ese favor ?
 
- Pues claro. Es una bella historia de amor, imborrable a través del tiempo. Soy muy romántica ¿sabes?  Historias como ésta me llegan al corazón. Mañana iré a Belchite y empezaré a indagar
 
-No es necesario que te desplaces hasta allí. Pienso que lo puedes hacer por teléfono.
 
-¿Olvidas que estoy de vacaciones? Tengo todo el tiempo del mundo, así conoceré la zona.- ¿Has pensado lo que te dije de venir conmigo a América ?
-No se. Cuando regreses te diré algo. Tengo que pensarlo

-¿ Qué tienes que pensar ? Trabajaremos juntos, seremos un equipo. Puedo buscarte un apartamento cerca del mio. Trabajaremos al unísono y de esta manera serás al tiempo mi correctora y si pasado un tiempo no te aclimataras o echaras de menos España, siempre tienes tiempo de regresar. Te vendría muy bien. Cambiarías de ambiente, o ¿es eso lo que te preocupa , romper tu vida… empezar de nuevo otra trayectoria…? ¡ Eso  es lo que te ocurre… ¡ … ¡ Cielo santo ¡.    ¿Crees que Carlos estaría contento al ver la vida que llevas, crees que la aprobaría ?
 
-Pienso que tienes razón, y no,  no estaría de acuerdo. Pero yo me siento mal. Mira lo de anoche hace que me sienta horriblemente mal e injusta
 
- Pero ¿ por qué ? ¿ Por salir a cenar y bailar un rato ? No hicimos nada reprochable, sólo tratamos de conocernos mejor después de las tensiones vividas, nada más.  Ni siquiera nos besamos, por Dios. Eres una estrecha y anticuada, eso es lo que eres. Pones de pretexto a tu marido, pero la verdad es que eres una mujer joven con ideas muy rancias
 
-  ¡ Jeff ¡, eres injusto. No soy rancia ni estrecha, es que le echo de menos. Su pérdida me dejo traumatizada
 
- Pues ve a un psicólogo que te ayude. Tienes mucha vida por delante. Quién sabe si algún día encuentres a otro hombre del que te enamores, formes tu familia y vuelvas a ser feliz
 
-¡ Enamorarme !, no lo creo
 
- Nadie sabe lo que el destino tiene preparado. Tú no te imaginabas que tu vida iba a cambiar tanto y yo no creía que mi novia, la mujer de mi vida, iba a meter en su cama a otro hombre mientras yo estaba de viaje.  Me costó mucho superarlo, no sólo por haberla perdido, sino porque mi varonil orgullo quedó dañado muy seriamente. Sin embargo aquí estoy, no he cerrado la puerta al amor y no voy a desconfiar, si llega algún día,   de la mujer que se una a mi vida.

Perla le observaba atentamente comprendiendo lo que la decía, pero se veía incapaz de poderlo llevar a cabo.
- Bueno, creo que es la hora.
 

 
 
Llegaron al aeropuerto con tiempo suficiente para despachar el equipaje y alargar por unos momentos su charla, aunque ahora trataban otros temas.
- Oye, llámame cuando llegues. Seguro cuando estés en  Paris te olvidarás de esta rancia muchacha que dejas en Madrid
 
-No eres rancia, ni mucho menos. Pero busca ayuda, la necesitas, de lo contrario caerás en una depresión profunda y todo lo que vas a conseguir es una  enfermedad, porque él no va a volver a la vida y tú tienes que seguir adelante.  Te llamaré en cuanto llegue al hotel.  Cuídate y piensa en mi proposición

La abrazó y siguiendo la costumbre le dio dos besos en las mejillas .
- Hasta pronto, niña.

Y Jeff desapareció por el túnel que le conducía al avión..  Perla aguardó hasta que le perdió de vista. Un pensamiento rondaba por su cabeza. ¿ Qué tipo de sentimientos había despertado este hombre en su vida ? Era algo que ya había sentido cuando conoció a Carlos, y ese pensamiento le daba miedo. No podía ser posible, simplemente le gustaba como amigo
- ¿ Como amigo … ?- se repitió una y otra vez intranquila.
 
Mientras conducía de regreso a su casa no dejaba de dar vueltas a las sensaciones que sentía.  Cuando llegó estaba tan cansada  que se sentó en el sofá del salón y se quedó dormida.  Cuando se despertó era ya pasado el mediodía.  No tenía apetito con lo que con un yogur y algo de fruta cubrió las necesidades del almuerzo.  Esperaba ansiosa la llamada de Jeff, pero no se producía y la desesperanza la acompañó hasta bien entrada la noche, en que, por fín, el teléfono repiqueteó.
 - Si ¿ dígame ?
 - Perla, soy Jeff.  Perdona no te haya llamado antes.  Es que me esperaban en el aeropuerto, llegamos al hotel, vino la cena, etc. etc.  En fin, ya conoces lo que es el protocolo de estos eventos, pero bueno, ya estoy instalado.  ¿Cómo estás?                                     
- Bien, estoy bien.  Dentro de un rato me acostaré y mañana temprano salgo para Zaragoza
- No niña a Zaragoza no, a Belchite.
 Ella rió y Jeff no comprendía el porqué de su risa
 - ¿ He contado algún chiste ?
- Nooo. . . Si supieras algo más de mi país, sabrías que Belchite está a pocos kilómetros de Zaragoza y es allí en donde tuvo lugar la batalla del Ebro decisiva en la guerra civil, y además en la vida de tu abuelo.
- Cierto.  En mi disculpa diré que el motivo es el cansancio. Estoy algo cansado . . .
- Bueno, pues acuéstate pronto y descansa.  Te pondré al corriente si tengo alguna novedad.  Igual tardo unos días, pues no sé cómo se desarrollará todo.  Hasta mañana rey, se despidió de él
- ¿ Rey ?
- Perdona es una expresión de cariño
- Bueno está bien.  Buenas noches. Cuídate princesa, y riendo los dos  dieron por terminada la conversación
 Hacía mucho tiempo que no conciliaba el sueño como aquella noche.  Lo achacó a su cansancio del día anterior, pero la verdad es que  bajo la nebulosa del sueño, flotaba un rostro: el de Jeff, que sonriente la repetía una y otra vez " princesa, princesa, princesa".  ¡ Hacía tanto tiempo que nadie la dedicaba un piropo !
 La chicharra del despertador sonó en la habitación haciendo que se levantara de golpe.  Hubiera seguido durmiendo otro rato, máxime cuando estaba soñando algo muy agradable.  Se veia bailando pero no tenía pareja, aunque de sobra conocía quién era su compañero
- Debo estar loca, sonrió mientras se duchaba.
 Desayunó y tomó el bolso de viaje.  Revisó si llevaba dinero, las tarjetas, un mapa y el chaquetón.  Hacía un día algo lluvioso, lo que causó su desagrado, no la gustaba conducir con el suelo mojado, pero era lógico: iban camino del invierno y no podía esperarse otra cosa.

Se introdujo en el coche y puso rumbo a la carretera que la llevaría hasta Zaragoza y desde allí a Belchite.  Primero iría al pueblo viejo.  Lo denominaban así al quedar derruido por los bombardeos de la guerra civil . Bajo la órden de Franco, se decidió conservarlo de esta manera  para que todos recordasen lo que allí ocurrió.  Dice una leyenda popular que los fantasmas de los que allí sucumbieron, se pasean por sus ruinas.

Supuso que Lolita estaría allí enterrada y para eso indagaría primeramente en la iglesia.  Después vería qué hacer, si el resultado no la satisfacía.

 A pocos kilómetros construyeron el denominado Belchite Nuevo, en donde fueron ubicados los supervivientes de aquellos días.

 

 

 

martes, 21 de abril de 2015

Desencuentros - Capítulo 4º / El comienzo de una buena amistad


A veces la vida nos plantea situaciones que nunca imaginaríamos puedan suceder en nuestras vidas. Creemos tener las riendas de nuestro destino, tenerlo todo controlado, pero algo insignificante,   detalles, sucesos inesperados, cambian toda la trayectoria que creíamos haber asegurado

En la vida nada es seguro. Todo ocurre por algún motivo, y nada podemos hacer por soslayarlo. Inexorablemente se cumplirá tarde o temprano todo lo que está escrito en nuestro rumbo.  ¿Quién lo decide ?Nadie sabe  la respuesta.  Los muy creyentes dicen que un Ser superior es el que rige los destinos. Los descreídos aseguran que somos nosotros mismos,.  Pero el caso es que se dan situaciones que lo cambian todo para bien o para mal

Mientras cenaban,  mantenían una conversación amena. Se notaba que estaban a gusto, relajados, algo muy diferente a lo que unas horas antes había ocurrido en la editorial. Gozaban de su compañía y las risas afloraban a sus rostros con frecuencia.  Jeff estaba dispuesto  a hacer olvidar el disgusto que Perla pasó mientras él narraba el suceso de su abuelo quería que su última noche  en España fuera feliz y borrar de su cabeza todo lo pasado,  con la adaptación el libro



- Cuando terminemos de cenar, nos vamos a bailar
- Oh no!, hace siglos que no bailo y nunca he sido una experta
- No importa. Sólo déjate llevar

¿ Por qué no se opuso? Siempre había rechazado la invitación de sus amigas cada vez que planteaban lo mismo que él estaba haciendo. No sabría decirlo; estaba a gusto con él. Por primera vez se fijo en su rostro y le pareció agradable, muy lejos de las facciones tensas que había visto en sus discusiones.

-- No me puedo creer que lleguemos a ser amigos, después de todo lo ocurrido.
No se imaginaba bailando. Sintiendo los brazos de otro hombre en su cintura, otros brazos que no eran los de Carlos.  No se detuvo a pensarlo más…  Se dejaría llevar por los acontecimientos

Fueron a bailar. Era en su vida todo un acontecimiento. ¡ Si la vieran sus amigas ¡, seguro que no volvería hablar con ella, o quizá le dijeran “ es lo que tenías que haber hecho hace mucho tiempo”
La música era envolvente, lenta, suave, evocadora. Recostó su mejilla en la de Jeff. Él respetuoso no hizo ningún movimiento por atraerla hacia él. Se daba cuenta que ella tenía los ojos entornados porque evocaba otras vivencias, otro hombre. Lo encontró justificado y continuaron bailando.






 

Ya era de madrugada, pero hubieran seguido así toda la noche. Volvieron a la realidad y decidieron regresar cada uno a su domicilio. Hacía una noche de esas de las que sólo en el otoño madrileño se vive. Acodados en el Viaducto miraban en dirección a la Casa de Campo

- El otoño es la mejor estación de esta ciudad, la más hermosa y romántica. - dijo Perla mirando al frente
- Tienes razón, nunca había estado aquí en esta época.  Siempre en verano y el calor que hace es sofocante. Mira al horizonte: comienza a amanecer y es lo más hermoso que he visto nunca
-Si es muy bello.  Creo que debemos despedirnos;..  Mañana sales de viaje y al menos,  duerme algunas horas




 

-El viaje no es muy largo,,  pero tienes razón. Aún he de hacer el equipaje
- Me gustaría ir a despedirte

-¿ Por qué, ¿ te gustan las despedidas?
-No, pero vas a regresar pronto ¿ no es cierto?

-Eso espero en unos quince días estaré de vuelta. ¿Te puedo pedir un favor ¿
- Claro, lo que quieras
- ¿Podrías averiguar dónde está sepultada Lolita ?  Se que ha pasado mucho tiempo y es difícil, pero te lo agradecería enormemente.

.-¿Sabes los apellidos ?
-Si. Mi abuelo me los dio

- Bien,  pues llévalos a mano y me los das en el aeropuerto. Te prometo hacer todo lo posible por realizar esa gestión a plena satisfacción. Cuando regreses y vayas a ver su tumba ¿ puedo acompañarte?
- ¡Claro,!  desde luego. Va a ser una misión muy triste, pero que tengo que hacer.  Pero si eso  va a representar otro disgusto para ti, como el de esta tarde, , no quiero que vengas.

- Te prometo que no. Lo de esta tarde fue producido por tu relato, mis recuerdos y la tensión que acumulamos durante días por lo del libro. Hora todo está bien y de todo ese jaleo, ha resultado una buena amistad ¿ no te parece?

Mientras emprendían el regreso Jeff la miró y vio su rostro iluminado por las primeras luces de un nuevo día.  Le pareció la muchacha más linda y más infeliz del mundo.  No entendía cómo aún no había superado la muerte de su marido. Quizás estaba demasiado sola y centrada únicamente en su trabajo.
 
Llegaron al portal de Perla y quedaron a una hora para acompañarle al aeropuerto

-  ¿ A qué hora sale el avión ¿
- A las diez, así que debo estar allí como muy tarde a las ocho.
- Bien, pues a las ocho estaré en el hotel, así no tendrás que ir con la maleta de arriba abajo.
-- No tengo mucho equipaje, pero te lo agradezco. Casi debíamos ponernos en movimiento ahora mismo, son ya las cinco.
-Pero estarás rendida, anda sube y descansa un rato, o mejor, no vayas a despedirme y duerme durante toda la mañana
- ¿ Qué dices ¿  Tengo tiempo durante todo el día para dormir. Deseo acompañarte. Hasta dentro de un ratito

. Sonrió mientras se despedía acompañando un ligero beso en la mejilla de Jeff.
 

martes, 14 de abril de 2015

Desencuentros- Capítulo 3º / El abuelo




Perla se vistió para la ocasión: un sencillo vestido negro, algo escotado. Se recogió el cabello y se maquilló discretamente. Encima se pondría un ligero abrigo de entretiempo, pues ya refrescaba bastante por las noches, a juego con el vestido. Unos pendientes de fantasía y un ligero toque de su perfume preferido.  Se miró al espejo sin demasiado interés.

Desde hacía mucho tiempo no salía por las noches, como no fuera con sus amigas algún sábado o vísperas de fiesta.  No le apetecía y ellas no insistían, pues sabían el motivo.   Esta noche era especial:  debería aceptar las disculpas de aquel desconocido que desde el primer instante que le vio fue rechazado por ella.  ¿ Por qué?  Lo ignoraba. Era guapo, inteligente y poca cosa más sabía de él. No fue muy afortunado su primer encuentro.
- Veremos qué tal se desarrolla la noche..- pensó

A la hora fijada,  sonó el timbre. Perla abrió y se encontró frente a frente con Jeff. Ambos se detuvieron por un instante mirándose mutuamente.    Fue él quien rompió el silencio

- Buenas noches Perla. ¿ Cómo estás
- Hola, bien estoy bien. Adelante

 
Le condujo hasta el saloncito,  que Jeff recorrió con la mirada. Era una estancia amplia, sin lujos,  pero cómoda, muy funcional. Encima de una mesa destacaba el jarrón con las rosas que le había enviado y ella nuevamente le dio las gracias.  Ambos estaban un poco violentos y no sabían cómo empezar una conversación.  Fue Perla la que ofreció algo que tomar
-Quieres un whisky, café o cualquier otra cosa
-Un whisky con hielo, por favor

Preparó la bebida para él y un Jerez para ella.  Se sentó frente al escritor y aguardo a que él comenzase a hablar

- Ante todo- dijo Jeff-, debo pedirte perdón por todo el cúmulo de despropósitos que ha ocurrido con este libro. He de reconocer que tenías razón y  que debí escucharte antes de recriminar nada.  Quizás el estrés de ir de un lado para otro me ha jugado una mala pasada y lo pagué contigo. Tengo mucho interés en esta publicación y quiero que todo salga perfecto. Verás.  Se trata de una parte de la vida de una persona a la que quiero mucho:  mi abuelo. Es ya mayor y deseo vea el libro antes de que desaparezca.
- ¡Vaya ! Siento que todo haya sido un malentendido por parte de ambos. ¿ De verdad es autobiográfico?


 
- Te cuento. Era una época de mucho idealismo. En el mundo entero se estaba fraguando algo grande,  y entonces se produjo la guerra civil española. La mayoría de la juventud americana se involucró en el tema , y mi abuelo a los dieciocho años se alistó como voluntario en las Brigadas Internacionales. La víspera de partir fue cuando se lo dijo a sus padres y te puedes imaginar el revuelo que causó.  Su madre llorando por un lado, su padre gritando para imponer su autoridad, pero él estaba decidido a partir hacia España, y así lo hizo.  Primero llegó a Madrid y al cabo de unos meses le destinaron hacia Aragón. Se estaba preparando el asalto de posiciones por las tropas franquistas.  El estaba en un pueblo llamado Belchite. Les hospedaron en casas particulares, en haciendas, en fin en donde hubiera una cama. La gente les cedía todo porque comprendían que estaban allí para ayudarles.  Había un bar que también era pensión y allí conoció a Lolita.  Era la hija de los dueños. Muy joven apenas tenía diecisiete años y era una promesa de mujer. Con inmensos ojos negros, de cabello rizado y con una sonrisa permanente en su infantil cara.  Mi abuelo se enamoró de ella nada más verla y a ella le ocurrió lo mismo. Comenzaron a verse cada vez que alguno de ellos tenía cinco minutos libres.  Pasó un tiempo y aquel juvenil amor llenaba sus vidas en tensión por la situación que se vivía en aquel lugar y en el resto del país.  Empezaron a llegar noticias de que la gran batalla estaba próxima. Era cuestión de un par de días. La noche anterior a la contienda, mi abuelo tomó de la mano a su novia y se la llevó a un pajar cercano semi abandonado. Mirándola fijamente a los ojos no necesitó palabras para que ella supiera lo que él deseaba,  antes de partir para el frente. Fueron el uno del otro durante toda la noche.  Ya casi amaneciendo,  con las primeras luces del alba,  se empezaron a oir los rugidos de los motores de unos aviones que venían en dirección a Belchite. Se levantaron del camastro que les había servido de lecho y corrieron rápidamente hacia el pueblo, hacia su casa.  No les dio tiempo a llegar. El ruido seco de las ametralladoras del avión les cerró el paso. Lolita exhaló un gemido y mi abuelo vió con horror como su frágil cuerpo se cubría de sangre y se desplomaba entre sus brazos. El también fue herido, pero abrazado al cuerpo inerte de la muchacha,  se arrodilló en el suelo clamando al cielo y maldiciendo a aquellos que habían segado la vida de su amada.

Belchite

Ignora el tiempo que permaneció allí besando aquel rostro querido y mirando sus bellos ojos negros, abiertos, sin vida.  Otros muchachos le recogieron a duras penas y le llevaron hasta la iglesia en donde las mujeres del lugar,  junto con un médico,  atendían a los heridos. Después de dejarle en manos de los sanitarios, volvieron a rescatar el cuerpo de ella que permanecía tendido en el suelo.  El pueblo fue destruido. Mi abuelo fue repatriado, pero nunca volvió a ser el joven idealista y alegre.  Tardó más de tres años en retomar su vida, y por insistencia de sus padres se casó con una chica que conocía de toda la vida. Fue franco con ella, le contó todo lo sucedido. Le confesó que no estaba enamorado de ella, pero confiaba en que con el tiempo podría hacerla feliz.

Se casaron y para mi abuelo fue el día más triste de su vida. Dicen que se le vio llorar durante la ceremonia. Todos pensaban que era la emoción, porque casi nadie sabía lo ocurrido en  España.  Tuvieron tres hijos: dos chicos y una chica.  El mayor Jeff es mi padre, el segundo es Charles que vive en Francia y la chica que se llama Lolita
- Dolores-  dijo Perla
- No, no. Mi abuelo,  con el consentimiento de mi abuela,  bautizaron a mi tia como Lolita
-Yo soy hijo único- prosiguió Jeff. Mi tio Charles,  se casó con una francesa y tiene dos hijos varones. Y mi tia Lolita tiene dos hijas que ya están casadas.  Mi prima pequeña está a punto de dar a luz y la mayor tiene un crio precioso.  Prometí a mi abuelo que contaría esa parte de la historia, de su vida que nunca olvidó. Por eso es que era tan importante para mi la publicación.  Le hice otra promesa que cumpliré en otro viaje que realice a este país y es localizar su tumba y depositar unas flores en ella.

Perla tenía los ojos llenos de lágrimas. Se identificaba con el dolor del abuelo, porque aunque situación diferente,  también ella había perdido a su marido bruscamente
- Vamos, vamos. Por favor… Si lo se no te cuento nada
-Perdona- dijo ella- necesito otra copa. ¿ Y tú?
- Pues no me vendría mal. Son muchas emociones. ¿Sabes cómo aprendí el mal castellano que hablo?  Pues de oírle contar en voz alta toda su peripecia una y otra vez.  Recuerdo que a mi me subyugaba el relato y me sentaba a los pies escuchando su gran aventura de amor.  Soy su nieto preferido…

Mientras ella echaba el licor en las copas, Jeff,  de pié,  recorrió con la mirada la estantería en la que estaban depositados algunos recuerdos y fotografías.  Se detuvo ante una y preguntó 

-¿ Es tu marido ?
- Si-  respondió ella
-¿Estáis separados?
-No. Carlos murió hace cinco años, de leucemia. Sólo llevábamos tres años de casados
- Por Dios. Cuánto lo siento. No ha sido oportuno el relatar la historia de mi abuelo

Ella dio un ahogado sollozo y se cubrió el rostro con las manos. La narración de Jeff y sus propios pensamientos le habían llenado de congoja.  Jeff la abrazó para consolarla y extrajo de uno de sus bolsillos un pañuelo que tendió a Perla para secar su llanto.  Ella le agradeció la intención y le respondió

-No, no te preocupes. Estoy muy sensible y cualquier cosa me altera, pero enseguida se me pasa.
-¿Sabes qué ? Ve a retocarte el maquillaje y vámonos a la calle. A ver si con el fresco de la noche se despejan nuestras cabezas.

Salieron cabizbajos y pensativos por la situación vivida.  Ya en el portal, Perla se paró y dirigiendo una mirada a Jeff, le dijo

-Gracias
- Los amigos están para eso ¿ no crees? Y nosotros esta noche nos hemos hecho muy buenos amigos. Nos hemos confesado cosas de nuestra intimidad. Lo necesitábamos. Guardamos cosas durante demasiado tiempo que nos hacen daño.

Le dio un beso en la frente y pararon un taxi que les llevaría al restaurante elegido.


 

sábado, 11 de abril de 2015

Desencuentros - Capítulo 2º / Primer desencuentro


 

La editorial tenía mucho ajetreo. El otoño se había echado encima y había que preparar todas las ediciones posibles con vistas a las ventas de Navidad.  Los nuevos lanzamientos deberían estar en las librerías a mucho tardar a mediados de Noviembre.
Perla había terminado las adaptaciones más urgentes y se había liberado un poco de la tensión que las prisas le producían.  El señor Olmedo,  el director de la editorial,  la llamó para que se presentara en su despacho urgentemente.

-- Perla tenemos un problema y muy serio

--¿Qué ocurre ?

Una de las adaptaciones que has hecho nos la han rechazado.  Dicen que no  tiene nada que ver con  el texto  original y hay que rehacerlo de nuevo.

-- ¿ Cómo dice ¿ De qué texto se trata ?

--Es el del americano: "Encuentro en la nieve "

--¿ Encuentro en la nieve ?, pero si es perfecto, es fiel cien por cien a la narración

-- Pues eso dicen. Llegará el autor en unos días para tratar de arreglarlo.  No te quiero contar si no llegamos a tiempo, la cantidad de dinero que vamos a perder.  Si en Navidad no se vende, ya no lo hará hasta la Feria del Libro. Eso si con suerte el autor accede a la demora.

-- No entiendo nada ¿ Qué es lo que encuentra mal ?


 
-- No lo sé exactamente, pero insiste en que la traducción es mala, que no se ajusta al escrito.  Es todo lo que puedo decirte.  En un par de días saldremos de dudas; viene para acá.

-- Estoy muy preocupada por lo ocurrido.  Nunca nadie se había quejado de mis traducciones, muy al contrario, siempre han comentado que las adaptaciones en algunos de ellos habían beneficiado al original.  Ya sabe, por las acepciones que los distintos países tienen en su idioma.  Francamente no sé qué pensar.

-- Ahora no nos queda más que esperar, así que hagámoslo cruzando los dedos hasta que llegue.

El autor americano se presentó en la editorial al cabo de tres días. Llegaba de bastante mal humor, y acto seguido se hizo anunciar al director.  Estaba decidido a solucionar el problema lo antes posible.  Tenía otros compromisos y estaba de paso hacía Francia.

-- Sr. Douglas ¡ qué sorpresa !  Me alegro de que esté aquí , a ver  si de una vez averiguamos dónde está el error cometido.

-- Francamente elegí esta editorial porque me garantizaron su prestigio y deposité mi confianza en ustedes, pero lo que ha ocurrido no tiene nombre.  Han hecho de mi libro un relato extraño e incomprensible.  Lo tiene que rehacer pero esta vez limitándose al original, exactamente al original, pero además en tiempo record.  En América es un éxito de ventas y el elegir su editorial fue para combinarlo perfectamente y el lanzamiento hacerlo, al menos, en tres países al mismo tiempo.  Ahora eso ya no podrá ser.  Pasado mañana se presenta en París y dos días después en Londres.  Tenía especial interés en que fuera Madrid la primera ciudad, pero eso ya no es posible.  ¿ Me puede presentar al traductor que ha realizado la adaptación ?

-- Puedo garantizarle que es nuestra mejor traductora, la más inteligente y solvente.  Francamente no se qué ha podido ocurrir.

Acto seguido, Olmedo pulsó el timbre del interfono y una voz respondió

-- ¿Si ? , dígame señor Olmedo

-- Perla ¿ puede venir a mi despacho ahora mismo ?

-- Desde luego. Ya voy

Golpeó con los nudillos en la puerta y la abrió

-- Buenos días señor Olmedo. Señor Spencer

--Bien Perla.  Como ya le anuncié tenemos un grave problema.  Jeff se queja de la traducción, y como ya le comenté dice que no se adapta al texto original.

-- Pero eso no es cierto.  Es cien por cien fiel con lo escrito.

-- Pero está mal.  Dice cosas que en el original no figuran.  Reconozca que se ha equivocado ó que busca una fama que no le corresponde.

-- Pero ¿ qué dice ? No busco fama ni me interesa. Sencillamente cumplo con mi trabajo.  Pero dígame dónde está el error.  Necesito saber dónde me equivoqué, para arreglarlo o rebatirlo.

Por momentos Perla se impacientaba  y el escritor estaba de peor humor.  La discusión iba en aumento y empezaban a oírse voces en el despacho del director.  No se ponían de acuerdo, por lo que Perla cortó la conversación.

-- Está bien. Quiere una rectificación y la va a tener.  Será exactamente punto por punto y coma por coma. Arreglaré el texto

-- Pero deberá ser en tiempo record, de lo contrario romperé el contrato con ustedes

-- Señor Olmedo, le ruego me conceda excedencia de una semana.  De hoy en siete días tendrá encima de la mesa "su versión ".

El director no sabía qué decir, pero concedió el plazo a Perla.  Trabajaría en su casa, noche y día.  En una semana Jeff tendría su nueva adaptación.  Y dicho y hecho.  A la siguiente semana se personó  de nuevo en el despacho de su jefe, con la nueva traducción que depositó encima de la mesa, junto con una carta de dimisión.

--¿ Qué es esto ?-, dijo Olmedo

-- He cumplido exactamente con el texto original.  Le ruego se lo haga llegar y solicito que lo lea delante de mi.  Si está conforme asunto zanjado, pero le presento mi dimisión.  Sigo insistiendo que mi trabajo ha sido impecable y por ética profesional, no puedo permitir que se me cuestione.  Por tanto a partir de este momento, he dejado de trabajar para esta editorial.  Espero me avise cuando llegue este señor.  Mientras tanto iré recogiendo mis cosas.




-- Pero Perla, no puede ser.  Lleva mucho tiempo trabajando con nosotros a plena satisfacción, y un error no puede dar al traste con nuestra relación.

-- Lo siento pero esas son mis condiciones.

Dió media vuelta y procedió a recoger sus pertenencias, como fotografías, fetiches, etc.  Sus compañeros estaban atónitos con lo ocurrido.  Perla era una magnífica profesional y nunca había tenido ningún problema con nadie.

A media tarde llegó Jeff a la oficina, y revisó someramente la nueva traducción

-- Pero ¿ qué es esto ?  No sé mucho castellano, pero ¡¡¡ no se entiende nada !!!  Es ilógico.  Esta mujer debe estar loca.  Olmedo, esto no puede ser, o ¿ se están riendo de mi ?  Nunca me ha ocurrido una cosa semejante.  Quiero hablar con ella .  Le garantizo que de mi no se va a burlar.

-- Jeff, permítame decirle que es una profesional como la copa de un pino.  Nunca pensó en burlarse de usted.  Espere a oir su explicación

Jeff  daba vueltas por la habitación como un león enjaulado.  Las aletas de su nariz se inflaban de vez en cuando, conteniendo la rabia que le embargaba.  Al cabo de media hora, Perla, hizo acto de presencia en el despacho del que hasta ese día había sido su director.  Segura de sí misma y sabedora de lo que allí iba a ocurrir, llamó a la puerta pidiendo permiso para entrar.  En su rostro dibujaba una ligera sonrisa que enfureció aun más al escritor.

-- Pero usted ¿ de que va ?,-  increpó a Perla lleno  de rabia

-- He traducido al pié de la letra.  ¿ No era ese su deseo ?

-- No se entiende nada.  Fíjese en este párrafo, dijo a Olmedo, leyendo a continuación

-- " llegó chica Lolita una "

-- ¿ Puede leer mi primera adaptación, por favor ?... " llegó una chica: Lolita "  ¿Se da cuenta ?  Si conociera más nuestro idioma, sabría que es tan rico en léxico, que por cada palabra de ustedes nosotros tenemos al menos cinco, lo que nos permite una mayor expresión al traducirlo , una que mejor se adecúe.  A eso es a lo que me refería cuando le comentaba que lo enriquecía, no que mi traducción fuera extraordinaria   Hacemos las oraciones de distinta forma que ustedes, por tanto para que sea comprensible  hay que alterar el texto.  ¿ Me entiende ?

 Jeff comprendió en ese momento que ella tenía razón.  Releyó unas páginas más . Tenía razón, no sólo era legible, sino que comprendía perfectamente lo que el escrito original quería relatar.

Había un silencio tenso.  Ninguno de los tres hablaba, pero Perla seguía sonriendo segura de que Jeff comprendía que no había tenido razón al formar el alboroto que había organizado.  Al fin levantó la vista de los folios y como justificación dijo:

-- Bueno, lo leido está bien, pero claro, tengo que leer el resto.

-- No encontrará fallo alguno, eso suponiendo que tenga el suficiente conocimiento del  idioma para que comprenda el texto.  Y ahora si no quieren nada más, me retiro.  Buenas tardes, señores.

-- Perla, llamó el director, no se vaya. Tenemos que hablar

-- No señor Olmedo, ni un paso atrás.  Hasta la vista

Salió de la habitación con su ego satisfecho.  Jeff pidió al director el significado de las palabras de Perla.

-- Ha dimitido esta mañana. Se ha marchado de la editorial

-- Pero...  necesito hablar con ella de todo este jaleo.  Si el resto del texto es como lo que he leído, es muy bueno.  Necesito disculparme.

-- La llamaré y veré si quiere volver, pero no le garantizo nada.  Es muy orgullosa y cuando alguien no tiene razón, va a por todas.

-- Bien, deme su dirección.  Iré personalmente a disculparme. Debo hacerlo, es justo rectificar cuando la razón no está de nuestra parte.

Llamaron al timbre de la puerta del domicilio de Perla. El encargado de una floristería dejó en sus manos un magnífico ramo de rosas blancas, increiblemente bellas. Buscó la tarjeta con curiosidad. No tenía amistades masculinas que le pudieran enviar flores y sus amigas las veia casi a diario, con lo cual el envío no provenía de ellas.  No era su santo ni cumpleaños. No había ninguna fecha señalada... ¿ quién podría mandarle flores ?

-- ¿ Seguro que no es una equivocación ?- preguntó al mensajero

-- Pues no sé, no creo.  ¿ Es usted la señora Cifuentes ?

-- Si, soy yo. La dirección coincide; espere un momento, por favor,. A ver si encuentro la tarjeta. No debo hacerme cargo si no es para mí

-- Si le sirve de ayuda, lo encargó un señor extranjero apellidado Spencer

-- ¿ Cómo dice,  Jeffrey Spencer ?

-- Exacto

-- Bien pues es cierto.  Son para mi

Firmó la nota de entrega y cuando se quedó sola, buscó de nuevo la tarjeta que encontró "enterrada" entre las rosas.

" Sé que le debo una disculpa por mi metedura de pata.  ¿ Cenamos juntos ?  Deseo disculparme personalmente y explicarle algo.  Llámeme, por favor, para quedar.  Un saludo Jeff "

No sabía qué hacer.  Aún la duraba el enfado. Estaba muy dolida por la pérdida de prestigio que había sufrido por el altercado, pero no podía dar marcha atrás.  Había renunciado a un trabajo que le entusiasmaba.  Jugando con la tarjeta entre sus dedos, descolgó el teléfono y marcó los números que en ella había anotado el escritor.

-- Hello

-- Señor Spencer soy Perla Cifuentes.  Acabo de recibir sus rosas y francamente estoy muy desorientada.  No sé a qué se debe ésto

-- Pues es muy sencillo:  intento hacer las paces con usted.  Reconozco que me equivoqué y deseo sellar la paz.   Se me ocurre, dada mi corta estancia en España, que cenemos juntos esta noche ya que mañana parto para Francia.  ¿ Le parece bien ?

-- Quiero que sepa que estoy muy disgustada por lo ocurrido..., pero está bien, acepto.  Pase a buscarme como a las ocho.  Bueno.., pues entonces hasta luego.

-- Hasta luego Perla.  Supongo que le puedo llamar por su nombre

-- Oh, desde luego, claro que si

-- Bien. A las ocho iré a buscarla. Adiós.



 

jueves, 2 de abril de 2015

Miranorte - Capítulo 18º / Reencuentro


Llamó apresuradamente a su familia, y les comunicó que tenía que viajar a España urgentemente, pero que no se preocuparan.  Dio a su madre una excusa de trabajo y tuvo que asegurar que Alba iría con él, así de paso comprobarían el estado en que estaba su casa.  A continuación llamó a su oficina y solicitó a la secretaria que pidiera un billete para el primer avión que saliera con dirección a Madrid.  Le daba igual si fuera en turista, o en Vip.  Tenía que viajar  del modo que fuera.  A los pocos minutos, la secretaria confirmó que tenía el billete y que un recadero se lo llevaba hasta su casa. El vuelo sería en cuatro horas.
 
Nervioso, preparó rápidamente un pequeño equipaje de mano.  Estaba ansioso por llegar al aeropuerto.  Le parecía,  de esa forma,  que estaría más cerca la hora de partir, aunque le quedaban cuatro horas para embarcar.  Con el billete en el bolsillo, dejó instrucciones al servicio de que se comunicaran con él si surgia algo urgente.  Llamó a un taxi, y bastante alterado emprendió el viaje rumbo a LAX.
 
El reloj corria muy despacio para lo que él necesitaba.  No paraba de dar vueltas por el vestíbulo, ni siquiera tenía interés por las revistas.  No tenía el ánimo para leer. 
 
 Repetía en su memoria lo que iba a decirla, para tratar de solucionar el problema que tenían.  Nada le importaba el conflicto creado con la productora por no aistir al rodaje,  en las escenas que las que debía participar.  En ese momento lo que más le interesaba era su mujer y que volviera su vida a la normalidad.
 
Tras larga espera, el altavoz anunció que los pasajeros rumbo a Madrid, debían embarcar. 
 
- ¡ Por fin ! - exclamó aliviado
 
Trató inútilmente de contactar con Alba, pero nadie contestó a su llamada, y eso incrementaba más su nerviosismo y ansiedad.
 
 
 
Agradecía que su billete fuera en primera clase.  El asiento de al lado, estaba vacío.  No tenía ganas de emprender conversación con nadie, pero  no se habían cerrado las puertas, por lo tanto no debía alegrarse aún.   Puede que tuviera  algún compañero de viaje.  No le importaba, le diría que estaba enfermo y debía dormir.  De esta forma cortaría cualquier tipo de conversación, y aunque no tuviera ni una pizca de sueño, fingiría que dormitaba, para evitar tener que dar explicaciones del motivo de su viaje, que era, por otra parte, la conversación que siempre surgía.  Habrían de pasar nueve horas de viaje.  Nueve horas que parecerían siglos, y además no sabía qué resultado iba a tener el viaje.  Ni siquiera había podido conocer el paradero de Alba.  Igual seguía en Los Angeles, o había ido en busca de Mila, o quizás a Miranorte.  Allí tenía su casa, pero mucho dudaba de que se hospedara en ella, dada la situación actual.
 
Tuvo suerte y nadie ocupó el asiento, por lo que dio interiormente, gracias infinitas a Dios, porque al menos en esto le estaba ayudando.  Las dudas, la impaciencia,  le consumían.  No quería pensar que la hubiera pasado algo y por ello no contestaba a sus llamadas. 
 
Tras un larguísimo vuelo, había llegado a la terminal en Madrid.  Tomó un taxi y dio la dirección del piso de Alba.  Al cabo de media hora, se encontraba frente al portal.  Miró su reloj y comprobó que eran las primeras horas del día, y en el horizonte se atisbaba alguna luz que decía que comenzaba a amanecer   En ese momento no le importó que ella estuviera durmiendo.  No podía resistir más la inquietud que sentía.  Llamó al portero automático del piso de su mujer y esperó unos instantes pensando que si estaba dormida, tardaría en atenderle.  No se equivocó, una voz adormilada respondía al otro lado del telefonillo
 
-¿ Quién es ?  Creo que se ha equivocado- respondió Alba
-
Paul, casi no podía responder.  Una emoción y un suspiro de alivio,  impedían articulase palabra.  Tenía que contestar  o colgaría y no podría subir
 
- Abre, Alba, soy yo- respondió
 
Alba incrédula y aún adormilada, guardaba silencio, reconociendo   la voz  que acababa de escuchar.  Estaba allí, había venido a buscarla.  Los ojos se le llenaron de lágrimas, y al fin apretó el botón que abriría el portal.  Oyó  el sonido del ascensor detenerse en el piso.  No se atrevía a abrir la puerta.  ¿Era realidad ó estaba soñando?  El seco timbrazo, la sobresaltó dando un respingo.  No era un sueño.  Él estaba al otro lado de la puerta.  Lentamente la abrió y allí estaba Paul, frente a ella, con ojos nublados por la emoción y unas oscuras ojeras.   El alivio de Paul,   al  comprobar que su mujer estaba allí, que no le había ocurrido nada.  De improviso, todas las dudas, los sobresaltos, quedaron borrados ante su presencia. Avanzó hacia ella y la rodeó con sus brazos. 
 

 
 
- Por Dios Alba...  Ni una llamada... ninguna noticia tuya.  He pasado un infierno estos días.¿ Cómo has podido hacerme eso ?
- Te recuerdo tu despedida. ¿ Cómo iba a llamarte después de lo que me dijiste? No podía. Estaba demasiado dolida
-- Lo siento, lo siento enormemente. Creí volverme loco. Yo también estaba muy enfadado contigo. Dudabas de mi, y ni siquiera me dabas opción a explicarte nada. Yo no tuve la culpa.  Nunca ha pasado por mi cabeza liarme con ninguna mujer.  No lo necesito.  Yo te quiero. Estoy profundamente enamorado de ti ¿ cómo puedo hacértelo comprender?
- Paul... me sentí morir cuando te vi abrazado a Meredith. Ella es una mujer preciosa...
-Cierto, lo es.  Pero yo sólo la veo como pariente. Nada más. Tu eres mi mujer, la persona que he elegido para compartir la vida.  No me interesa ninguna otra relación.  Contigo tengo todo lo que ambiciono.  No necesito más.  ¿ Volverás conmigo ?
- Paul... yo... Te quiero.  Te he querido desde siempre. Si...  volveré contigo, porque...  mi vida sin ti no tiene objeto.  Me sentiría vacía, sin horizonte
- Mi amor
 
Se fundieron en un abrazo interminable. Se acunaban el uno al otro, fundiéndose en uno solo. No querían interrumpir esa muestra de amor.  Era como si sus mentes se negaran a procesar que todo había terminado, que esa pesadilla, ya no estaba, y que volverían a ser un matrimonio feliz.  Paul la cogió en brazos y fueron hasta el dormitorio.  La incertidumbre de aquellos días, el dolor sufrido, las dudas...  todo desapareció en un instante bajo las palabras de amor, las caricias, las promesas de que jamás se volviera a repetir, sus ansias por poseerse y ser un mismo cuerpo.  Su unión, fue intensa, como si fuera la primera vez. 
 
 Dormitaban tratando de que sus respiraciones se acompasarn.  No hablaban, sólo enlazaban sus cuerpos.  Al cabo de un rato, fue Paul el que interrumpió el silencio
 
- Cariño, tenemos que regresar lo más pronto posible. Tengo un problemilla con los Estudios.
- ¿ Qué ocurre?
- A estas horas tendría que estar en maquillaje para rodar .  Tuve una pelea con el director, y no sé si me demandará
- ¡ Paul, lo siento ! Todo ha sido por mi culpa
- No cariño. Nadie tiene la culpa, al menos ninguno de nosotros dos.  Era más importante localizarte que rodar una insulsa escena de amor, que por otra pasrte, estaba muy lejos de sentir.
- Pero eso será un descrédito para tu carrera
-Muy bueno no es, pero...  No importa demasiado.  Ya lo arreglaré
- Esta bien...Pongámonos en marcha. Yo todavía no he deshecho el equipaje. Con una ducha y otra ropa, en media hora estaré lista para volver
- Aún no. Déjame saborear estos momentos de intimidad y relax. Ven aquí
 
La tomó de un brazo, ya que ella  se había incorporado, y dando un suave tirón la envolvió en un abrazo y nuevamente hicieron el amor.
 
 
 
Apresurados llegaron a Barajas.  Iban contentos y esperanzados en conseguir los billetes para volver a su casa americana.  Les hubiera gustado quedarse unos días más.  Solos, sin interferencias de primas molestas, sin interferencias de rodajes...  Solo ellos dos, en una segunda luna de miel
 
Como si Paul leyera sus pensamientos, dijo a su mujer
 
-De que termine la película, si es que aún me quieren, te prometo un viaje a donde tu quieras.  Sin prisas, sin agobios.  Solos tu y yo, y quizá podamos encargar un bebe
- ¡ Paul ! - dijo ella algo cortada
- Quién sabe.  Lo mismo lo hemos fabricado hoy ¿ no te gustaría ?
- ¡ Claro que me gustaría ! Tener un hijo tuyo, es la continuación de ti.  Sería un lazo más para nuestra unión, aunque...
- Aunque ... qué
- Nada
-Si, si.  Algo has querido decirme. Aunque qué
- He recordado una conversación...  Sólo eso. Deberíamos esperar un poco más
- Se a lo que te refieres. No, ni hablar.  Será cuando nosotros lo decidamos, y no cuando unas mentes mal pensadas dirijan nuestras vidas.  Quiero un hijo y lo quiero ya ¿ entendido ?
- ¿ Sabes ? Yo también
 
Se besaron nuevamente, felices por estar juntos. Habían conseguido los billetes por una cancelación, pero estarían separados.  No importaba. Paul hablaría con la azafata para ver si podían intercambiar el asiento con algún otro pasajero.  No sabía si eso podría ser posible, creía que no, pero al menos lo intentaría. Y efectivamente, no pudo ser, de manera que pasaron la mayor parte del tiempo en el bar del avión.  Charlaban sin cesar de miles de cosas.  Se decían constantemente que se querían, olvidando los momentos de angustia vividos.
 
Nuevamente aterrizaron en Los Angeles, tras un vuelo que no se les hizo tan interminable como el anterior.  Estaban exultantes de felicidad. Tomados de la mano, reian por cualquier cosa intrascendente que vieran o que dijeran.  Era el fiel reflejo de la felicidad.  Ahora sabían ambos que su amor rompería cualquier barrera. Había sido necesaria esa breve separación, para afianzarse en su relación.  Habían abierto sus corazones, y juntos caminarían por la vida.
 
Tras otra pelea con el director, Paul pudo arreglar las cosas y tras soportar el chaparrón de improperios y gruñidos, quedó en incorporarse al trabajo al día siguiente.  Terminó el rodaje y como había prometido a su mujer,  harían  ese viaje,  sin prisas.  Sólo con la felicidad y amor que sentían.
 
- Y bien ¿ dónde quieres que vayamos ? - la preguntó mientras sentados ante el televisor veian un reportaje de National Geographic
- ¿Me lo preguntas a cuento del reportaje que estamos viendo?- le comentó ella
- En parte si. ¿ Lo has pensado ?
- ¿ Sabes ?  Me gustaría ir a Miranorte, a nuestra casa
- ¿ A Miranorte?-dijo sorprendido Paul
- Si... allí nos conocimos.  Allí volvimos a encontrarnos.  Y allí es donde deseo ir
- Bien. Pues iremos a Miranorte.
 
 
 
Había pasado casi un año, desde el final del rodaje de la película.  La productora comunicó a Paul que harían la presentación oficial del film en poco tiempo. 
 
Al estreno acudió lo más granado del mundo artístico.  Los actores y actrices más relevantes, productores, directores y los protagonistas del evento.  Paul estaba nervioso.  Cómo serían las críticas, pero lo que más le preocupaba, era la reacción de su mujer. Era la primera vez que vería junto a ella algunas escenas escabrosas , y sabía que era celosa, y que aunque le repitiera a menudo que comprendía  su trabajo, tenía miedo de su reacción.  No delante de la gente, pero si en la intimidad de su hogar.  Llevaban meses de paz y armonía, y por nada del mundo deseaba que se interrumpiera por una película.  Paul había tratado,  por todos los medios de disuadirla, que no asistiera al estreno,  pero ella, tan terca como siempre, no quiso ni escucharle.
 
Eligió el mejor vestido, el más elegante, el que más la favoreciera y se dispuso a acompañar a su marido.  Sabía que era importante para él.  Estaba segura de su amor y nada ni nadie le haría desistir de acudir al estreno.
 
Hizo su paseo por la alfombra roja, cogida de su brazo, y Paul apretaba suavemente la mano apoyada en él.  Ambos causaron sensación, y para muchos periodistas especializados en revistas del corazón, vieron por primera vez a una embarazada mujer de Paul Montgomery, bellísima , sonriente y segura de si misma que miraba a un lado y a otro.  Su marido se detenía a firmar algún autógrafo de alguna persona que se lo solicitaba y ella aguardaba, unos pasos atrás, hasta que él complaciera a las fans.  No sentía celos, estaba orgullosa de la admiración que su marido despertaba, y hasta comprendía la pasión que alguna jovencita sintiera al tenerle cerca. 
 
 
 
Fue una de ellas, que chillaba llorosa, al hacerse una foto junto a él, la que suavemente la retuvo por un brazo y la dijo
 
- ¡ Que suerte tienes !
 
Alba sonrió y la respondió
 
- Cierto, tuve suerte al conocerle, porque él,   es el hombre de mi vida.  Lo siento,  yo llegué primero- y siguió su camino junto a Paul
 
Él la cogió de la mano y entrelazando sus dedos, se dirigieron hacia la entrada del cine que proyectaría la película.
 
Tres meses después del evento, nació Alexandra, una preciosa niña de ojos oscuros y cabello algo pelirrojo, que colmó la felicidad de sus padres y la de sus abuelos.  Pero aparte de los padres, la mas emocionada fue  Rosalyn, la bisabuela.  Douglas, el director, desde ese día pasó a ser tio  Douglas,
 
 
 
 
                                                       F       I      N