rosafermu

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jueves, 2 de agosto de 2012

VOLVER A LOS DIECISIETE - Capítulo DUODECIMO



  Con las primeras luces de la mañana, llegaron Raquel y Ramón. Su desplazamiento había sido toda una odisea. Había puertos cerrados con uso de cadenas. Les nevó en algunos tramos, etc. Ramón recriminaba a su mujer el no haber aceptado el ofrecimiento de Adolfo


-- Estoy harto de aguantar tus estupideces. No es ocasión para andar con remilgos.  Ojalá y lleguemos a tiempo, porque si no es así te lo vas a estar reprochando toda la vida. ¡ Eres increible, no te entiendo




  Raquel callaba porque en su interior pensaba que su marido tenía razón.  No eran momentos para andar con remilgos. Durante todo el trayecto pensaba en su madre; se sentía responsable por haberla empujado, sin quererlo, a exiliarse en aquella población tan alejada de su familia, sometida a una soledad que ella no deseaba.

Por fin divisaron la silueta del hospital y sus corazones se aceleraron.  Estaban  deseando llegar y al mismo tiempo lo temían. A lo largo de la noche habían mantenido contacto con Alicia y Manoli, por ello,  sabían que tenían que seguir esperando, pero deseaban saberlo de primera mano. Dejaron el coche en el aparcamiento y con paso acelerado se introdujeron en el hospital.  Preguntaron en recepción y allí les indicaron el lugar en donde aguardaban los familiares de la paciente.

En la salita estaban todos.  Los hombres charlando y dando paseos por la habitación, las mujeres calladas, llorosas cogidas de la mano.  Raquel fué la primera en entrar y abrazarse a su hermana


-- Decidme ¿ qué sabéis?
-- La hemorragia está controlada, pero  aún no ha vuelto su consciencia.  El médico dice aguardar unas horas y si la hemorragia no se reproduce, trasladarla a planta con los cuidados requeridos , pero en la que sus más allegados puedan hablarla, para tratar de que recupere la normalidad

-- ¡ Dios mio, qué terrible !, exclamó Raquel

Ramón entretanto se unió a Luis y Adolfo requiriendo todas las últimas noticias.  Como si de repente se diera cuenta, Raquel miró en dirección a los hombres y fijó su mirada en Adolfo

-- ¿ Qué hace él aquí?

-- ¡ Cállate, por favor !, la replicó Alicia.  Tenemos que hablar de algo muy importante que no admite demora, así que dentro de un rato nos iremos tú y yo al jardín, y allí tranquilamente te contaré algo que cambiará  por completo tu forma de ser...

--¿ Qué ocurre ?  ¡ Me he perdido ! ...

-- Ya, ya... contestó Alicia.

Pasados unos instantes, las dos hermanas se alejaron en dirección al jardín.  Tardarían más de una hora en regresar.  Raquel venía con el rostro demudado y muy callada.  Alicia por el contrario se había quitado un peso de encima y su rostro se veía relajado

-- Ya está todo aclarado.  No es necesario seguir fingiendo...

Raquel se sentó al lado de Manoli a la que miraba fijamente...

-- ¡ Todos lo sabíais y nadie me dijo nada !

-- Tu madre nos lo prohibió.  No quería daros ese disgusto ni que la memoria de tu padre se viera empañada por nada

-- Pero ...  Debistéis decirlo cuando ha surgido el problema con Adolfo...  No podré mirarle a la cara. ¡ Qué vergüenza !

-- No te preocupes por él.  Lo comprende y aunque nunca ha estado de acuerdo con ello, ha callado por Carmina.  Ahora comprenderás muchas cosas...

-- Si a mamá la pasa algo, yo me moriré de remordimiento.  La quité  los niños... fuí mala y  perversa con ella, no sentí lástima por el daño que la hacía, y sin embargo ella nunca me dijo nada...

-- Así es tu madre, Raquel.  Nunca se queja de nada, sufre en silencio, y creeme cuando se enteró de lo de tu padre...  Se portó mal con ella, muy mal... pero bueno... ya pasó todo y en lo que debemos pensar ahora es en que se recupere pronto.

Con ojos llorosos, Raquel dirigió su mirada hacia Adolfo que en silencio contemplaba la escena. Se levantó y se dirigió hacia él



-- ¿Puedes venir conmigo ? Tengo que hablar contigo

-- Desde luego...

En el exterior del hospital brillaba el sol, pero no era un día templado, sino todo lo contrario, al atardecer posiblemente helaría de nuevo.

-- No sé cómo empezar....- titubeó Raquel

-- En lo que a mi se refiere te  comunico que no me moveré del lado de tu madre.  No tienes ni idea de lo importante que ha sido para mi el conocerla.  Creo- dijo sonriendo-  que he llegado a esta edad soltero porque la esperaba desde que nací.  Tiene unos valores difícilmente encontrables en otras gentes, y lo más importante:  sois lo primero en su vida.  Os ama entrañablemente, sin importar los sacrificios que tenga que hacer para conservaros a su lado...

-- Lo sé. Acabo de enterarme y lo que deseo, en primer lugar, es que ella se ponga bien, pedirla perdón y darla un enorme abrazo con las gracias por su sacrificio.  En segundo lugar pedirte perdón por todo lo injusta que he sido. Seguro que me odias  y no te falta razón.  No entendía nada, pero ahora todo ha quedado meridianamente claro.  No sé qué hacer...

Se tapaba la cara con las manos y lloraba desconsoladamente...   Adolfo conmovido, comprendía el remordimiento que debía sentir, sintiéndose culpable de lo ocurrido.  Fué hacia ella y la abrazó con ternura; poco a poco Raquel se fué calmando bajo los brazos amables de Adolfo

-- En lo que a mi se refiere, está todo olvidado.  Lo doy por bien empleado si tu madre se recupera y todo vuelve entre vosotros a la normalidad. ¡ Cómo no iba a perdonarte, si eres su hija. Eres carne de su carne !...

-- Eres generoso y bueno.  Otro en tu lugar...

-- Calla, calla. Lo que importa ahora es Carmina; todo lo demás es secundario, carece de importancia...

-- Gracias Adolfo.  Te estaré eternamente agradecida y me sentiré muy honrada si formas parte de mi familia

--  Raquel, en estos horribles dos días, es lo mejor que me has podido decir...  Te doy las gracias por ello. Anda ahora vamos dentro no te vayas a enfermar tú también.

La tomó del brazo y ambos entraron para reunirse con el resto del grupo que les miraba expectantes.  Raquell fué la encargada de anunciar que todas las hostilidades habían cesado y que ahora Adolfo sería uno más en la familia.  Era la única buena noticia que recibían en muchas horas, porque el tiempo pasaba y no había novedades.  Todos guardaban silencio, tenso, cada uno con sus pensamientos.  Fué Adolfo el que trató de relajar la situación

-- Bueno, es muy pesada la espera, pero también es buena señal de que no va a peor.  Ya nos advirtieron que sería larga...  Por favor, no podemos perder el ánimo ahora. Ella nos necesita
y debemos mostrarle nuestra mejor cara, lejos de dudas y preocupaciones.  Ya tendremos tiempo de comentar todo, cuando haya pasado el mal rato.  Creo que debíamos planificarnos para pasar la noche. A nada conduce estar todos aquí, sin descansar.  Cuando la trasladen a planta nos va a necesitar y no podemos perder las fuerzas

-- Estoy de acuerdo con Adolfo,- dijo Ramón-. Creo que deberíamos establecer turnos y pasar la noche en algún hotel

-- Yo me quedo. Haré el primer turno-  dijo Raquel

-- Bien, pues yo te acompaño, así la vela se hará más llevadera-  replicó Adolfo

El resto protestó pues todos querían quedarse. Manoli impuso su criterio



-- Chicos, chicos. Todos queremos quedarnos, pero Adolfo tiene razón. Vamos a necesitar conservar las fuerzas para ayudarla. La estancia en el hospital puede ser larga. Creo que debemos hacer lo que dice Ramón. Mañana les reemplazaremos temprano y así estableceremos turnos. A lo mejor al mediodía  la trasladen a planta.  Así que dentro de un rato debemos ir a cenar para que Raquel y Adolfo lo hagan a nuestro regreso y posteriormente irnos al hotel. Aquí no hacemos nada

Refunfuñando, todos aceptaron pues vieron que era lo más lógico y la mejor manera de ayudar a Carmina.  Por fín al cabo de dos horas quedaron en la salita Raquel y Adolfo.  La muchacha comenzó una conversación intrascendente, pero no veia otro camino para terminar de romper el hielo, ya que a veces se producian silencios muy violentos. Raquel fué la que pidió a Adolfo

-- Cuéntame cómo os conocísteis. Quiero saberlo todo, no por cotilleo, sino por conocerte mejor...

-- Pues todo fue muy extraño, ocurrió en Jockey, en el restaurante... 

  Adolfo fué desgranando la forma de su primer encuentro y las casualidades de los siguientes...

-- No fué un flechazo, pero tampoco tardé mucho en enamorarme.  Tu madre es de una manera muy especial.  Nunca había tratado con una mujer con la que poder hablar tan abiertamente de cualquier cosa.  No se escandalizaba por cruda que fuera la conversación.  Sonreía y escuchaba.  Nuestro primer "contacto" ocurrió, como casi todo lo nuestro, casualmente, sin buscarlo, pero...  nos unió para siempre.  Ella estaba falta de cariño, no del vuestro, sino del cariño que un hombre puede dar a una mujer.  Yo estaba saturado de frivolidad, y entonces ocurrió....  saltaron chispas:  habíamos nacido para estar juntos y ser una misma persona.  Luego, todo fue sencillo, había amor entre nosotros, nada más.  No nos guiaba otra cosa que el estar juntos y amarnos... Después...  , ya conoces el resto...

--  Adolfo, ha pasado mucho tiempo desde que os separasteis ¿ la sigues amando como al principio? 
-- ¡ Ay Raquel ! más que al principio. Se convirtió,  de una relación normal, a un imposible y eso hacía que mi vida se parase  en el momento en que se fue de mi lado.  Yo que había sido un poco golfo, recobré la serenidad real de mis años y comprendí que sin ella era peor persona.  No volví a las andadas. Ya no. Era imposible estar con alguien que no fuera Carmina.  Y si, daría  mi vida por tu madre...

-- Gracias por amarla de ese modo. Lo merece. Ahora ya lo sé todo y comprendo lo que debió sufrir al sentir los desaires de mi padre hacia ella. ¡ Una mujer joven, en plenitud, y tan bonita !  ¿Cómo pudo hacerla eso ?

-- Creo que lo mejor que puedes hacer es olvidar el tema. Afortunadamente todo se ha aclarado y tendrás ocasión de que ella te lo explique.  No deseaba por nada del mundo, empañar la memoria de tu padre. En definitiva lo que ocurriera entre él y tu madre, sólo les incumbe a ellos. Es su vida y ese episodio es agua pasada. Nadie, ni siquiera yo, puede interponerse.  El siempre será tu padre y debes quererle y respetarle como a tal. Era el marido de Carmina, un lugar totalmente distinto al de padre. Si no supieron, no pudieron o no quisieron solucionarlo, solamente ellos lo saben. Él ya no está aquí para dar explicaciones, además se amaron al principio, fuísteis concebidas por amor, y eso es lo que debe quedar en tu memoria.

Raquel reclinó la cabeza en el hombro de Adolfo, y le dijo

--Gracias, eres un buen hombre. Tus palabras han sido un bálsamo para mi espíritu tan dolorido.  De nuevo gracias

-- Bueno, pues entonces descansa un poco. Trata de dormir. Mira ven a este sillón, parece cómodo.  Descabeza un sueño; si hay noticias te despierto inmediatamente.

Y así lo hicieron. La vigilia, el viaje, los nervios y la pesadumbre , vencieron a Raquel que durmió durante dos horas.



miércoles, 1 de agosto de 2012

VOLVER A LOS DIECISIETE - Capítulo UNDECIMO

Los creyentes dicen: " Dios escribe en renglones torcidos ".  El destino también se alió con el Señor, para facilitar un poco los hechos, aunque fueron circunstancias un tanto extrañas, las que ayudaron a aclarar la situación.

El invierno se había echado encima con toda su crudeza, y las dos mujeres estaban recluidas en su casa. El paisaje era precioso, pero sobretodo a Manoli, los días se la hacían interminables.  Prácticamente aisladas tenían poca comunicación con los habitantes de la zona. A Carmina le daba lo mismo si el tiempo era bueno o malo. Sentada frente a la chimenea, tapadas las rodillas con una manta, era lo mismo que una vela que se fuera extinguiendo poco a poco.

Alicia la llamaba de vez en cuando, pero Raquel ni un sólo día lo hizo, a pesar de que ya llevaban tiempo fuera de Madrid.  Muchas veces, con el teléfono en la mano, estuvo a punto de marcar el número de Adolfo, pero se contenía y era entonces cuando sus ojos se llenaban de lágrimas

-- ¿ Dios cómo le echo de menos ! Lo que yo daría por poder verle aunque solamente fuese un minuto

Como adivinando sus pensamientos Manoli, le dijo

-- ¿ Por qué no le llamas ?  Aprovecha que las Navidades están cercanas,..   para felicitarle.... por ejemplo

--Sabes que eso no puedo hacerlo.  Le haría daño y no adelantaríamos nada.

Era el día 6 de Diciembre, Fiesta Nacional por ser el día de la Constitución Española.  Hacía sol y la nieve se había derretido casi en su totalidad de las calles del pueblo. Carmina viendo que el terreno estaba mejor, dijo a Manoli que se acercaría al pueblo cercano a comprar algunas cosas para Nochebuena.  No tenía ganas de festejar nada, pero debían tener alimentos en reserva por si de nuevo comenzase a nevar y quedara el pueblo aislado

-- Iré contigo, dijo Manoli

-- No, no es necesario. En media hora estoy de regreso.  Aprovecharé para llamar a los chicos; hay mejor cobertura desde el centro del pueblo.

-- Ten cuidado. igual te encuentras hielo en la calzada.

-- Tranquila. El suelo está bien. Hace sol y derretirá el hielo,  si lo hubiera

--Pero también está helando.  No me gusta nada que vayas, no me gusta nada. ¿ Por qué no esperas a ver si el tiempo da una tregua?

-- Me servirá de distracción.  Tranquila que antes de que lo pienses estaré de regreso.

Carmina besó en la frente a su amiga y poniéndose el abrigo salió de la casa que estaba situada a las afueras de la población.



Llegó al pueblo, compró todo lo que debía y en el bar, mientras tomaba un café llamó a  sus hijos.  Alicia fué cariñosa con ella y hasta puso al teléfono a la pequeña Fátima para que hablara con su abuela.  La conversación con la niña la llenó de alegría.  Se despidió de Alicia y Luis y posteriormente marcó el número de Raquel y Ramón.  Cogió el teléfono éste último y a continuación se lo pasó a su mujer

-- Toma es tu madre. Llama para felicitar las Navidades

-- ¡ Pero si aún faltan muchos días !

-- Eres increible. Hace un siglo que no sabes de ella y en lugar de alegrarte, te parece demasiado pronto su llamada.  Francamente, no te entiendo.  No eres la Raquel de quién me enamoré.  Eres fria y despiadada

--¿ Mamá ?

-- ¡ Hola hija ! ¿ estás bien ?

-- Si, si muy bien

-- ¿ Y los niños ?

--Rodrigo está con su otra abuela y a Fernando se lo ha llevado Carmen a dar una vuelta

Carmina sabía que la mentía. A través del teléfono llegaba hasta sus oidos las risas y balbuceos de sus nietos, pero no dijo nada.  Solamente la invadió una infinita tristeza

-- Está bien, hija. Dales un beso enorme de mi parte y otro grande para vosotros.  En casa hay poca cobertura y de nuevo empezará a nevar  en breve. No sé cuando volveré a llamar

--No te preocupes, estamos bien. Un abrazo también para tí

Cerró el móvil. La alegría que había sentido momentos antes se había desvanecido con la última llamada. Miraba el aparato como si la hablara e instintivamente marcó el número de Adolfo
-- ¿ Quién es ?

Su voz fue como un latigazo en su corazón, pero no pudo pronunciar ni una sola palabra. Colgó sin hablar, pero al otro lado Adolfo se quedó pensativo presintiendo al portador de la llamada,. " Nadie más que Manoli sabía el número, por fín  algo de ellas"-, pensó-. Carmina secó sus lágrimas y pagando la consumición, salió del local saludando a los presentes

-- Vaya con cuidado, señora.  El suelo está fatal. Parece que con el sol se ha derretido la nieve, pero hay placas de hielo. Vaya despacio

-- Gracias por el aviso. Así lo haré.  Hasta mañana

Se metió en el coche y puso rumbo a su casa. A pocos metros, mientras pensaba en las llamadas realizadas, no se dio cuenta de que una placa de hielo invadía parte de la carretera.  El coche patinaba, no se hacía con él.   Carmina giraba el volante tratando de detenerlo. No podía pisar el freno y no se le ocurría otra cosa.  De repente un árbol se interpuso en su camino quedando empotrada en él.  El airbag funcionó, pero sintió un profundo dolor en el pecho y en la cabeza.  Después...  perdió el conocimiento.



  Al cabo de dos horas, pasó por allí un coche de la Guardia Civil avisada por Manoli. La tardanza en regresar alarmaba a la mujer, que impaciente no pudo resistir el avisar al pueblo.

La policía corrió en su auxilio. Estaba helada, inconsciente y abundante sangre salia de su cabeza que por el frio se había coagulado taponando la herida.  El pecho volcado sobre el volante, el airbag no había evitado el encontronazo.  Rápidamente llamaron a una ambulancia.  No podían moverla por temor a lesiones internas. Sólo la taparon con una manta y esperaron a que llegasen los médicos.


Fué conducida al hospital e inmediatamente procedieron a su reconocimiento.  Entretanto la policia se personó en casa de ellas para anunciar a Manoli lo ocurrido.  Sin poder contener el llanto y con un ataque de nervios repetía una y otra vez
-- Se lo avisé, se lo avisé ¿ Por qué fué al pueblo ?

-- Tranquilícese, señora. Ella no tuvo la culpa.Fué una placa de hielo en la carretera

-- ¡ Dios mio, pobrecilla !


Un médico salió para informar a Manoli del estado de Carmina

-- ¿Es usted familiar de la señora ?

-- Si

--Bien, pues lamento tener que comunicarle que su familiar está muy, muy grave. Todavía seguimos atendiéndola, pero tiene una lesión interna y una fuerte conmoción cerebral.  Está en estado de coma.  No le puedo asegurar nada en ningún sentido...Puede salir del coma, puede que controlemos la hemorragia interna y salvemos su vida, o...

-- Ni lo pronuncie siquiera.  Tiene que vivir, merece vivir

-- Lo siento. No quisiera tener que dar estas noticias, pero es mi deber. Creo que si tiene familia, debería avisarles.  Las primeras veinticuatro horas son esenciales. Si las supera, posiblemente salve la vida.  Yo la aconsejo que les avise por lo que pudiera pasar...

-- ¿ Quiere decirme que se está muriendo ?

-- No, no, pero pudiera ocurrir


Manoli se derrumbó en una silla. La cabeza la daba vueltas . No sabía qué hacer, no reaccionaba,  y tenía que hacerlo.  Avisó que estaría en la salita de espera por si tenían que comunicarle algo,  y sacando del bolsillo del abrigo su móvil, marcó el número de Alicia y Luis

Fué Alicia la pesona que descolgó el teléfono

-- ¡ Dígame !

--  ¿ Alicia ?

-- Si soy yo ¿ quién llama ?

-- Alicia soy Manoli

--¡Manoli !  Hace un rato que he hablado con mamá. ¡ Qué alegría !

-- Alicia, Alicia.  Manoli rompió en un sollozo

--Manoli ¿ qué ocurre, qué ha passado ?

-- Mamá ha tenido un accidente...

-- ¿ Qué ? , pero si acabo de hablar con ella

-- Cuando regresaba a casa desde el pueblo, una placa de hielo... derrapó y.... se ha estrellado.  Está en coma y con una grave lesión interna.  Está muy grave; los médicos dicen que debéis venir lo antes posible

-- ¡¡¡ Dios mio, mamá !!!

Alarmado por las exclamaciones de Alicia, Luis se personó en la habitación desde dónde hablaba con Manoli.  Al saber lo ocurrido, con el rostro demudado marcó el número de su cuñada Raquel para comunicarla lo que había pasado.

-- Ramón
-- ¡ Hola Luis ! ¿ Qué tal ? ¿Habéis hablado con Carmina ?

-- Si,  nos ha llamado.  Verás, lo que tengo que decirte es grave

-- No me asustes ¿ qué pasa ?

-- Me ha llamado Manoli. Carmina ha tenido un accidente y está..., está  grave, muy grave. Dice que vayamos cuanto antes

-- Debe ser una confusión hemos hablado con ella hace pocas horas...

-- Lo sé. Nosotros también. Ha sido al regresar a casa. El coche ha derrapado y se ha estrellado

-- Díselo a Raquel-  Nosotros nos ponemos en marcha ahora mismo.

--¿ Cómo os váis ?

-- No lo sé. Todavía no hemos reaccionado.  Por el medio más rápido, desde luego

-- ¡No es posible. No me lo puedo creer! ...

El móvil de Adolfo sonaba mientras veía la televisión. Al ser festivo no había ido al despacho. Lo cogió y un nombre le hizo saltar en el asiento:  Carmina

-- ¿ Carmina ?

--No, Adolfo.  Soy Manoli

Adolfo se quedó lívido. El tono de la voz de Manoli no era como el de siempre y presentía que lo que le iba a decir no era bueno

--¿ Qué ocurre ?

--Carmina...,- Manoli rompió a llorar- Ha tenido un accidente muy grave.  Está en coma y con lesiones internas.  Los médicos dicen que...

-- Salgo para allá. Díme dónde está. No sé cuál medio será el más rápido, pero estaré allí lo antes posible. Dime la dirección

-- Está en el hospital de Lastres, en Asturias. En la UCI. Las hijas ya están avisadas

--Manoli, no desesperes. Estaré allí en unas horas. Hasta luego



Se puso en contacto con Ramón

-- Ramón. Soy Adolfo. Ya lo sabes ¿no ?

-- Si y aún estoy conmocionado

--¿ Cómo váis a ir ?

-- Supongo que en avión y desde Oviedo en coche, supongo

-- Yo iré en avión hasta Oviedo también,  y allí alquilaré un helicóptero hasta Lastres. ¿ Queréis venir conmigo ?

-- Adolfo te  agradezco en el alma el ofrecimiento que nos haces. Yo iría sin dudar, pero Raquel...

-- No te preocupes, lo que menos importa ahora es lo que ella opine de mi. Tengo que llegar cuanto antes y ese es el medio más rápido. Las carreteras  pueden estar cortadas, en fin... Si cambiáis  de opinión estaré en casa una hora más aproximadamente.  Llámame con lo que sea. Ahora me pondré en contacto con Luis y Alicia. Nos vemos allí, entonces

Luis y  Alicia aceptaron de inmediato y Adolfo se encargó de sacar los pasajes de avión. Mientras tanto dejarían a la niña con los padres de Luis

Acoplados en el helicóptero, Alicia se sinceró con Adolfo

-- Adolfo, yo quiero decirte que lamento enormemente la situación por la que estáis pasando. Quiero que sepas que es injusta, que no estoy de acuerdo con mi hermana y que en cuanto la vea voy a poner en claro de una vez por todas muchas cosas que ella ignora o quiere ignorar

-- ¿ A qué te refieres ?  Has de saber que he tratado por todos los medios de no inmiscuirme en los asuntos vuestros y de vuestra madre, aunque he tenido que hacer esfuerzos para callarme lo que sé. Respeto la voluntad de Carmina; ella no quería que vosotras supieseis nada y aunque no estoy de acuerdo, lo acepto porque la quiero demasiado y no deseo causarle ningún dolor.

-- Pero yo sí lo sé.  Lo sé todo.  La casualidad quiso que un día viera a mi padre con su amiguita haciéndose carantoñas. Por respeto a mi madre, callé, y no debí hacerlo. Cuando ella se enteró después de morir papá, y con quién estaba,  la ví tan abatida, que me faltó valor  para explicarla que yo sabía todo. Me culpo porque permití que mi hermana ignorara los hechos y al contrario culpara a mi madre de las cosas horribles que tú ya sabes.  Si mi madre muere, jamás me lo perdonaré

-- Por favor Alicia, ni lo pienses. Tu madre va a vivir. Necesito que viva, aunque no nos veamos ni hablemos, pero debe vivir.

Alicia sin poder contener más su angustia reclinó la cabeza en el hombro de Adolfo, mientras Luis la tomaba de la mano besándola.  Ambos hombres estaban conmovidos por la angustia y el dolor de Alicia y el suyo propio.  En el helipuerto del hospital se posó el helicóptero. Ya anochecía, cuando los tres penetraron en el centro sanitario para encontrarse con Manoli.  Adolfo rezaba interiormente para que hubieran cambios a favor, para que hubiera recobrado la consciencia.  Los metros que les separaban del interior se le hicieron eternos.  Frente a Manoli y después de abrazarse, las preguntas se atropellaban y ella les contestaba sin poder aclarar absolutamente nada.

Las horas se hacían interminables. De vez en cuando preguntaban a alguna enfermera si la situación cambiaba y nadie les decía nada. ¡ Si al menos pudieran estar con ella !  De vez en cuando Adolfo o Luis traian café a las mujeres que estaban desoladas. Manoli parecía haber envejecido de golpe. No paraba de relatar a Alicia su vida en aquel publecito, que a pesar de que todos los lugareños las habían acogido con cariño y complacencia, se encontraban muy solas.  Carmina se abstraia en su pensamientos y cada vez la comunicación entre ellas era más espaciada.  No tenía ilusión por nada, ni siquiera ganas de vivir.  Todo la daba igual.  Sentada junto a la chimenea, fijaba  su mirada en las llamas pensando en qué sabe Dios.  A Manoli se la partía el alma de verla tan apagada. En nada recordaba a aquella Carmina alegre y con ilusiones de hace unos pocos meses.

Alicia no paraba de llorar escuchando el relato de Manoli, atormentada por su comportamiento y el de su hermana

-- No teníamos idea de lo importante que Adolfo llegó a ser para ella. Pobre mamita, ¡ tan buena ! Dios mio, salvala para poder compensarla de todo.  Debió ser como un presentimiento

-- Eso mismo he pensado yo, porque no tenía ninguna necesidad de ir hasta el pueblo, y sin embargo lo hizo.  Os llamó a todos, e incluso a mi me besó al salir.  No quiero ni pensar...
--¿ Qué ?

--Nada, nada, una tontería

--¿Acaso piensas que lo hizo intencionadamente ?

--.... No sé, no me hagas caso.  He pensado tanto en estas horas...

-- Por favor, Manoli no me digas eso. Si es cierto, no podré vivir con ese peso en mi conciencia. No es justo: No puede ser verdad..

-- Son ideas mías.  La Guardia Civil me dijo que había derrapado por una placa de hielo, ese ha sido el atestado. El resto son pensamientos mios; estaba tan deprimida... No te preocupes cariño, no le va a pasar nada...

Adolfo salió un momento al jardín.  Necesitaba ordenar sus ideas, asimilar lo que estaba pasando...

-- No puedo perderla...

El cielo estaba limpio, claro, presagiando una próxima helada. Sólo las estrellas brillaban con intensidad y hacia ellas dirigió su mirada.  Sabía que la llamada que había tenido sin respuesta era de ella... ¿ por qué le llamó ?  Si pudiera estar a su lado, cogerla la mano, hablarla ...  Hacer que recobrara la consciencia.  No habían hecho daño a nadie, sólo se amaban, entonces ¿ por qué  todo aquel sufrimiento ...?

Luis se le unió con un cigarrillo que tendió a Adolfo

-- No te atormentes. Nadie ha tenido la culpa y ella va a salir adelante, entre todos la ayudaremos.  Todo va a ser distinto ahora. Particularmente a mi, me importa un pito lo que piense Raquel, estaremos a vuestro lado siempre.  Fuimos débiles, no debimos aceptar su chantaje.  No fue suficiente el que Ramón y yo estuviéramos en contacto con ella; debimos apoyarla más. Máxime conociendo la verdad..., pero ¿ sabes ? toda esta tragedia tendrá su lado positivo:  de una vez por todas se van a aclarar muchas cosas, las cosas que debieron aclararse en su día...

-- Pero ella no quiere...

-- Comprenderás que con lo que ha ocurrido, es necesario. No va a ser lo mismo. Habrá un antes y un después, y aunque no soy creyente, le pido a Dios que la salve, que os caséis ó que viváis juntos, lo que vosotros decidáis,  y no nosotros.  La vida es demasiado corta para desperdiciarla en prejuicios absurdos.

-- Gracias, Luis.  Cuando esté en condiciones me la llevaré a algún lugar tranquilo para que se recupere y después haremos lo que ella quiera, pero te aseguro que nunca más me alejaré de su lado.  Nunca más. Cambió mi vida y si Raquel persiste en su actitud, lo siento mucho por ella, pero no va a salirse con la suya.

-- Así quería oirte , hablando de futuro.  Ha sido como una madre más que una suegra. Ramón y yo la queremos mucho, y los niños no te digo nada.  Ha sido cruel por nuestra parte evitar que les viera. Ella les adora...

-- Creo que debemos entrar. Tenemos a las mujeres solas. Lo están pasando mal, y debemos apoyarlas aunque a nosotros no nos va nada bien,  tampoco.

-- Tienes razón. ¿ Sabes Adolfo ? Eres un buen hombre y estaré encantado que seas mi suegro.

Fueron las únicas sonrisas que afloraron a sus rostros. Estaban tensos y terriblemente preocupados.  Ya amanecía cuando el internista de la UCI, salió a informarles del estado de la paciente



  Adolfo, impaciente se adelantó hasta él con el rostro lívido esperando una mala noticia.

-- Bien señores, la operación ha sido un éxito y hemos podido controlar la hemorragia. Aún hemos de esperar unas horas para ver si todo marcha correctamente, como esperamos.  Lo que nos preocupa ahora es él coma. Y pensamos que si el éxito de la hemorragia se ha asegurado, deberíamos trasladarla a planta, con mucho control, claro. Pero es terapéutico que sus allegados estén con ella, hablándola para ver si reacciona y poco a poco recobra la consciencia. Tenemos unas horas por delante,  decisivas, no obstante hemos de esperar y no perder ni la calma ni las esperanzas. ¿Hay alguien entre ustedes que tenga más afinidad con ella?

Todas las miradas se dirigieron a Adolfo. Él tenía los ojos húmedos; sentía un nudo en la garganta que le impedía pronunciar palabra.  Haciendo un esfuerzo, dijo

-- Creo que por especiales circunstancias, debe ser Raquel...  Yo también estaré, naturalmente. Os aviso que no me voy a separar de ella ni un instante...

Esperanzado por las noticias, sonrió levemente.  El doctor se despidió diciendo que al cabo de unas horas les informaría de nuevo. Dando una palmada en la cara a Alicia, que lloraba desconsoladamente, se perdió en la UCI.