rosafermu

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domingo, 21 de agosto de 2011

CON LA MIRADA ATRÁS - Capítulo 3º - SIGUIENDO SU CAMINO

Decidió que ya era suficiente. Estaba cansada de ver recuerdos que aún la dolían en el alma. Miró por la ventana. Era un día espléndido del mes de Marzo, y la primavera daba señales de estar próxima. Se sirvió un café y guardó el álbum y el resto de las fotografías. Se dirigió a su habitación, a lo lejos, en el salón podía escucharse alguna película que estaban poniendo en la televisión. Muy raras veces la veia, pero hacía ruido y su casa estaba demasiado silenciosa y de esta forma parecía estar más acompañada. Su amiga de los últimos años, su conmpañera, su entrañable perra, había fallecido hacía algún tiempo pero aún la echaba de menos. Una de sus gatitas se refregó en sus piernas a la vez que maullaba, la otra la miraba fijamente pidiéndola una caricia. Hizo ésto a las dos y a las dos las dedicó unas amables palabras.
Se miró en el espejo y se perfumó detrás de las orejas y en las muñecas. Todavía conservaba  algo de atractivo y la gustaba cuidar su aspecto físico. Siempre salía impecable a la calle. Dió un último vistazo y dijo en voz alta como si alguien la escuchara:

--¿ Y si me fuera al parque a dar una vuelta?, quizás encuentre a alguna amiga y es fácil tomarnos un café en la cafetería. Total hacer la comida para mí sola la hago rápida. Además si me quedo aquí seguiré recordando, y ya no quiero recordar más. Basta por hoy, mañana será otro día.

Era optimista por naturaleza y muy alegre, aunque en los últimos tiempos había perdido parte de la alegría que tenía siempre, por ejemplo nunca volvió a cantar, ni siquiera en la ducha.  Lo que no había perdido era la expresión de sus ojos, siempre chispeantes con una lucecita reflejada  en su mirada. Era sincera y ello se revelaba en sus ojos. Quizás por eso siempre se fijaba en la mirada de las personas, era lo que más la impresionaba. La gustaba mirar directamente a los ojos y ella hacía lo mismo con los demás, si rehuían su mirada, nunca se fiaba.

Cogió su bolso, se puso una chaqueta y cerró la puerta dejando trás de sí media vida revivida en las fotografías.




Volvió justo a la hora de comer. No había encontrado a nadie, así que entró en la biblioteca municipal y se entretuvo consultando libros en el ordenador.
Pasó la tarde poniendo en limpio los apuntes que había sacado de consultar en la biblioteca.  Estaba escribiendo en el ordenador los orígenes de España, desde la Edad del Bronce, hasta la actualidad. Retenía en la memoria muchos datos de su etapa estudiantil, pero otros habían sido olvidados. Le apasionaba la historia, era su asignatura favorita.

Cuevas de Altamira (Santander-Cantabria)
 
Pasó la tarde escribiendo y se preparó una ensalada variada para cenar. Como postre comería un yogur griego que la entusiasmaba.
Se acostó temprano, pero su sueño lejos de ser reparador, quizás por influencia de las fotografías, fué nervioso, triste e inquieto.  Apenas había amanecido, saltó de la cama se dió una ducha y se preparó el desayuno.
Despés de arreglar la casa, se sentó nuevamente ante la caja de zapatos, la destapó y lo primero que vió fué una foto de su boda:
Fué en el mes de mayo un día caluroso. Estaba algo nerviosa, pero bastante menos que el novio. Al cabo de una hora desde su entrada en la iglesia, se habían convertido en marido y mujer, habían colmado los sueños esperados.


 

 

 
Al regreso de su viaje de novios ella empezó a sentirse mal. Algo raro pasaba en su organismo que nunca había sentido hasta ese momento. Hacía un mes que se habían casado.

-Seguro que la cena anoche no me sentó bien. Dios mio ¡ qué náuseas!

Cuando se lo comentó a su madre, ésta se rió y le anunció:

-Hija mia, seguro que estás embarazada...

Y así fué. Unos meses más tarde nació su primera hija. Una niña delgadita pero de carita preciosa, pelonceta y bastante llorona, con lo cual la tenía los nervios desquiciados. El padre era más tranquilo y por las noches era él quien "peleaba " con su hija.  Pasaron los primeros meses y ella se fué haciendo con la situación: era muy jóven e inexperta. No sabía absolutamente nada de la vida, pero fué aprendiendo a marchas forzadas porque las situaciones planteadas así lo requerían.
A los veintidos meses del nacimiento de la primera hija, llegó la segunda. Otra muñeca, ésta con bastante pelo, pero al revés que su hermana era tranquila, dormilona y muy comilona. Ella ya tenía más experiencia y sabía solventar mejor las cosas.

Pasaron años muy felices. Tenian lo que habían soñado siempre un hogar feliz con hijos que lo alegraban. Ellos se querían si cabe con más fuerza y continuaban con las ilusiones intactas de su época de recién casados.

Al cabo de unos años, el padre de ella cayó enfermo y falleció. Fué el primer golpe duro de la vida. Fué muy duro para ella, pues estaba muy unida a su padre. Los dos se comprendían muy bien y en la boca de su madre siempre decía que" ella era su ojito derecho."
Falleció en la noche de Reyes Magos, la fiesta de Navidad que a ella más la gustaba. Fué un dolor tremendo, hasta físico, según contaba más tarde. Pero tenía unas hijas pequeñas que también sufrian por la pérdida de su abuelo y sobretodo una madre mayor a la que cuidar y hacer que pasara el trance lo más suavemente posible. Para ello contó con la ayuda y el amor de su marido, con su comprensión y sus abrazos cuando por las noches acostados ella lloraba acordándose de su padre muerto. Siempre tuvo de su parte un abrazo y un beso a la vez que la acurrucaba sobre su pecho esperando a que ella dejase de llorar.


Cemeterio de La Almudena de Madrid

Habían transcurrido diez años desde que su padre falleciera cuando diagnostcaron a su esposo la palabra maldita que hasta ahora no había podido pronunciar : CANCER.
Cuando se lo comunicó el médico después de la operación a la que fué sometido tuvo que sentarse a la salida de la consulta, pues las piernas no la sujetaban.
El mundo se desplomó bajo sus pies. Su cabeza era un caos pensando a una velocidad de vértigo en lo qué hacer, en si debería decírselo, en cómo decírselo a sus hijas, etc. Esa noche no durmió pensando que su marido estaba en reanimación, y ni siquiera ella podía estar con él.



Fueron siete largos años de operaciones y chequeos sin cesar, hasta que su organismo no pudo resistir más. Fueron innumerables las operaciones realizadas, pues su organismo no toleraba la quimioterapia, y el único sistema con el que contaban para cortar la propagación era la cirujía. La última vez que le operaron trataron de hacerle un transplante , pero era inútil : la metástasis le llegaba al recto y estaba invadiendo su vientre.  Tenia cáncer de vejiga. no había nada que pudiera hacerse.  Todavía vivió nueve meses más .Nunca olvidará la noche de su definitiva despedida.
Quiso que se llevará con él todo el cúmulo de sentimientos que tenía en su corazón . Le repetía una y otra vez que era el amor de su vida, su primer novio. El escuchaba sus palabras; ella no quería llorar; hasta el último momento quiso que  no se enterara de que se iba, pero tiempo más tarde pensó:

-¿Quién engañaba a quién?

No pudo continuar, había empezado recordando su boda y estaba recordando la muerte del amor de su vida de la persona que había dejado un vacio infinito en su corazón.  Un sollozo profundo y amargo salió de su garganta. Habian pasado varios años, pero lo tenía todo tan presente que aún sentía la garra del dolor en su pecho.
Reclinó su cabeza sobre las manos y así permaneció llorando durante largo rato.

Cuando se le hubo pasado el llanto decidió que no saldría, no la apetecía. Comería cualquier cosa, se le había quitado el apetito y algo inusual en ella cogió una botella de vino de Jerez y se echó una copa. Necesitaba confortarse de alguna manera.
Las gatas la miraba con extrañeza, como si comprendieran que su ama estaba haciendo algo raro. La que más cariñosa era con ella, salto a sus piernas y con una patita le acarició en la mejilla al tiempo que maullaba.
Ella la abrazó y la besó en la cabecita dándose cuenta de que el animalito comprendía perfectamente el estado de ánimo por el que estaba pasando.

 A pesar de todos los avatares que la vida la proporcionó, nunca perdió ni la alegria, ni el optimismo, ni su fuerza.
Levantó la cabeza insufló de aire sus pulmones y se dijo:

-No puedes  quedarte quieta, tienes dos hijas a las que consolar de la muerte de su padre y una madre por la que preocuparte, porque ella también sufre.

Pero cuatro años más tarde, también perdió a la que había sido su apoyo siempre, su consejera, su mejor amiga y sobretodo su madre, Ella la adoraba y la madre a ella.
El hijo se había distanciado y ya no la quedaba más que su hija y sus nietas para las que era su segunda madre.
Faltaban seis meses para que la hija mayor contrajera matrimonio, pero una mañana de domingo se enfermó la madre y el lunes falleció. Diagnosticaron los médicos derrame cerebral. Ya solamente eran ellas tres y entre ellas sacarían adelante  el negocio que les había dejado el padre .

No todo fueron penas en su vida. En su matrimonio fué muy feliz se amaron hasta el final. Sus hijas son buenas y la quieren y por fortuna sus yernos también lo son y también la quieren

La mayor de las hijas se casó como tenian previsto y a los nueve meses Dios les concedió el regalo de una nieta preciosa que fué su quitapenas, en la que se refugió y alivió su soledad. Ya vivía sola puesto que ambas hijas habían formado sus hogares. Ella trabajó hasta la hora de su jubilación, lo que la permitía vivir con holgada comodidad.
A los dos años de nacer la primera nieta,  vino la segunda de la otra hija, y al año siguiente un nieto, el segundo de su hija mayor. Pero también le trajo de nuevo un dolor:
En el año del 2004, en los días del terrible atentado en Madrid, falleció su hermano de cáncer. Ya no quedaban más hilos que la unieran a su famlia de origen, estaba completamente sola.

Hoy como habéis comprobado vive sola con sus recuerdos y sus gatos. Llora de vez en cuando y todos los meses acude al cementerio a depositar unas flores en donde reposan sus seres más queridos.
Está feliz con lo que tiene, tiene unas  amigas entrañables a las que quiere mucho y también a ella la quieren.Continúa siendo alegre y optimista a pesar de que ahora a vueltas con sus recuerdos os parezca que esté todo el día gimoteando.  Nunca, a pesar de todo, la ha visto nadie derramar una lágrima por evocación hacia los que ha perdido. Eso lo deja para cuando está a solas.
"El paso del tiempo te hace que asimiles todo lo que pierdes, pero nunca, nunca les olvidas y en los momentos más felices y en los más tristes siempre tu recuerdo está con ellos."

Y sigue adelante con su rutina, lee, oye música de vez en cuando va al cine y todos los días ve a sus nietos y a sus hijas.
Se siente fuerte y animosa con ganas de hacer muchas cosas de hacer todo lo que antes no pudo realizar, aunque sabe que se le quedarán cosas , bastantes, por hacer cuando haga el último viaje, que espera sea muy, muy tarde..

Este escrito está dedicado a todas aquellas/os, que como a nuestra protagonista dejan girones de su vida por el camino y continuan luchando. Hay mucho por lo que vivir. ADELANTE.


F   I   N

CON LA MIRADA ATRAS - Capítulo 2º - PRINCIPIO Y FIN DE UN SUEÑO

Transcurrían ya los años sesenta y España muy lentamente empezaba a despegar. Consideran lujos lo que no eran más que cosas que en otros lugares pasaban desapercibidos , pero que para los españoles fué toda una innovación. Manufacturas Metálicas lanzó una gama de cacharros de uso diario en aluminio que estaban presentes en todos los domicilios en cualquier variedad de elementos tanto de cocina como en adornos.





Empezaron a llegar las lavadoras automáticas, no como las de ahora, ni mucho menos. Había que llenarlas de agua, acercarlas a la pila y desaguar mediante una goma que portaba la lavadora cuyo extremo estaba cerrada con una bola también  de goma que girándola permitia desaguar .
Empezaron a usar un detergente para lavar a mano que no hacía falta poner la ropa en remojo el día anterior como ocurría con la ropa de trabajo, y para ello se empleaban unas denominadas "bolas maravillosas" porque estaban formadas por sosa, con lo cual quitaban las manchas y el trozo de tela también.

El milagro de los detergentes americanos OMO. Empezaron regalando paquetes que eran bastante caros para el poder adquisitivo de la época, pero era de excelente calidad. Pertenecía a una multinacional, en la que por caprichos del destino ella trabajó años más tarde UNILEVER.
Solamente existía un detergente que no era otra cosa que polvo de jabón normal y corriente, de buena calidad, pero muy rudimentario : SAQUITO
 



Y como no ¡ el Seat 600 !, la verdadera liberación de los españoles. El coche chiquitito en el que se acomodaban, aún no sé cómo, toda la familia y se lanzaba a la aventura de las malísimas carreteras españolas por las que ir de vacaciones Suponía tardar en el punto más cercano,  hasta diez horas de viaje. Pero teníamos coche, no dependíamos de Renfe ni de los Coches de Línea, al fin éramos libres....

Pues en esa España tan oprimida en todo, iba creciendo aquella niña cuya ilusión era la de ser bailarina.



  Seat 600

Al recordarlo ahora, acaricia con ternura y añoranza sus castañuelas guardadas en una funda de piel para no destemplar su sonido, que por supuesto al no usarlas  y con el paso del tiempo, han perdido su nítido repiqueteo.
Era una excelente estudiante, de excelentes notas y como premio a ello, un día sus padres le dijeron:

--Si terminas bien el curso, te inscribiremos en una academia de baile, pero con la condición que nunca y por ningún motivo abandones los estudios.  Y así fué...

Sacó notas de notables y sobresalientes y fué mayúscula su alegria cuando una tarde su madre la dijo:

--Ponte el vestido más bonito, el que más te guste, nos vamos a la academia de Julita Castelao.

Había sido profesora de insignes bailarines españoles: Pilar López, Rosario, Antonio, Mariemma, etc. No era una academia de flamenco, sino de danza clásica española, que ella era lo que quería.

¡ No se lo podía creer, iba a ser bailarina !  Más tarde acudiría también a aprender flamenco en la academia de La Quica, una muy  reconocida profesora en esa materia.
Llegó a los dieciseis años y se examinó para ser profesinal. Antes de esa edad no se podía actuar.  Y consiguió su carnet examinándose en el Teatro Fuencarral de Madrid.  Ya podía actuar, y lo hacía esporádicamente. Se presentaba ante las grandes figuras de la danza  para pasar de nuevo un examen y averiguar si tenía alguna carencia.  Estudiaba y bailaba, pero todo lo hacia con la mayor alegría y esperanza de poder realizar su sueño.

 

 

 
Su vida transcurría entre el Instituto Lope de Vega y las distintas escuelas de danza, pues siempre había que estar practicando. Al ser novata se tenía que conformar con actuar en festivales como en el antiguo Teatro Madrid en el que alternó con profesionales  de larga y conocida trayectoria. Nunca olvidó esa tarde que le insufló nuevos ánimos.
Contaba con diecisiete años. Un día haciendo ejercicios de estiramiento en la barra de la academia, sucedió algo que cambiaría totalmente sus planes:
Un chasquido tremendo que hasta le nubló la vista, ocurrió en su rodilla derecha: se había lastimado el menisco.  Fué una decepción, pero no la desanimó siguió al pie de la letra las indicaciones del médico y la rehabilitación, y por fin al cabo de un tiempo pudo volver a bailar, pero para entonces sus padres pensaron que no querían para su hija la carrera de bailarina, argumentaron las sigientes razones:

Ella al no tener más que un hermano, y mayor que ella,  había crecido sola y a penas sin amigas, por lo que era de un carácter muy introvertido y solitario. Eso preocupaba a sus padres pues era sabido que en los ambientes teatrales de la época la timidez y los buenos modales había que dejarlos en casa. También era costumbre que algunos aprovechados a cambio de proporcionarte trabajo, les hicieras ciertas concesiones, máxime si como era el caso eras de carita agraciada.  Por estos motivos, el percance sufrido fué la excusa perfecta que expusieron sus padres para que no continuara con los planes que se había forjado.

Al recordar ésto, de nuevo brotan las lágrimas en sus ojos. Fué tal la depresión, la frustración que sintió que lo que nunca había hecho, se reveló contra su padre. Expuso las ilusiones que tenía, todo lo que habia trabajado , pero todo fué inútil. Hasta les dijo que trabajaría para seguir pagando sus clases de danza, pero el padre era de convicciones muy firmes y además estaba apoyado por la madre. No hubo forma de que rectificaran. No volvió a las academias,  nada más que para despedirse de sus profesores. Esa noche no cenó ni pudo dormir. Guardó sus castañuelas, sus vestidos de danza e interiormente se dijo:  Jamás volveré a bailar...  y hasta el día de la fecha cumplió con lo que se prometió así misma. Nunca más lo hizo, pero en lo más profundo de su corazón una ilusión, la primera de su jóven vida, se rompió para siempre.


 
 

Se dedicó a seguir estudiando. La inscribieron en una escuela de idiomas, aprendió inglés y francés, taquigrafía y mecanografía. Obtuvo sus títulos y entonces con dieciocho años buscó trabajo que encontró en Unilever como secretaria de dirección en la sucursal que la firma tenía en Madrid, ya que la central tenía su domicilio en la calle Balmes de Barcelona.

Su debut como secretaría fué desastroso. Le tocó como jefe al sr. Lyckles: directivo holandés que no hablaba nada de español y el inglés lo mezclaba con el holandés, con lo cual no le entendía nada.
Entre los nervios del debut y el jefe que la dictó una carta de tres páginas que ella iba traduciendo de la taquigrafia al castellano a medida que la dictaba, no tuvo problema, pero aquello no tenía ni pies ni cabeza.
Por fin, el jefe se dió cuenta de lo excesiva de la redacción y la pidió que escribiera ella el texto aplicando lo que él quería decir.  Bendijo a Holanda y a los holandeses. No volvió a tener más problemas y trabajó muy a gusto y fué muy apreciada por jefes y compañeros.



 

 

Todavía no había cumplido los diecinueve años, cuando conoció a la persona que cambiaría su vida por completo.  Llegó en avión desde Venezuela y fué un flechazo mutuo que perduró siempre y que la hizo olvidar todas sus ilusiones pasadas, porque había ocupado su mente otra más importante y definitiva.


 
Pasaron unos años, porque en aquella época las relaciones eran muy largas, y contrajeron matrimonio.
 Al año tuvieron la primera hija y veintidos meses después la segunda. Se amaban profundamente, pero eso no les libraba de las vicisitudes de la vida, pero cada noche  antes de dormirse, si  habían estado disgustados , volvían a ser los seres pacientes y comprensivos que eran y lo que hacía que su matrimonio siguiera adelante a pesar de las dificultades, porque las tuvieron,  muchas y muy variadas.

sábado, 20 de agosto de 2011

CON LA MIRADA ATRAS - Capítulo 1º - POBRE , TRISTE y GRIS

Estaba sentada en un sillón del salón de su casa colocando en un álbum las fotografias que hasta ese momento habían dormido en una caja de zapatos.
Tenía todo el tiempo del mundo. Había llegado a esa edad en que las obligaciones que el trabajo te impone habían dejado de existir y en la que la sociedad te "vende" que ahora puedes realizar todo lo que  durante años habías soñado y no pudiste cumplir, pero ¿ahora?. Te sientes vital, despejada, sin ataduras y también con poco poder adquisitivo.
La mayor ilusión de su vida cuando llegara esta edad era la de viajar, conocer Jerusalen. Quería ver in situ todas las enseñanzas que había recibido en el colegio de monjas en el que fué educada la primera parte de sus estudios. El resto los realizó en un Instituto de segunda enseñanza en el que te sentías más libre, en parte también porque tenías más edad.
Cogió una fotografía de unas amigas de su madre que había olvidado, y rompió a reir

--¡ Cómo es posible que todavía ande ésta por aquí!  Con lo que la buscó mi madre...

Levantó la cabeza de la foto y por unos instantes volvió aquellas fechas.  Era muy pequeña, pero aún recordaba los rumores que corrían por Madrid de que las cartillas de racionamiento iban a ser anuladas, y al fin se podría comprar la cantidad de comida que quisieras y no la que desde el gobierno te habían tasado.
Pero el dinero era escaso,España estaba empobrecida y no había trabajo y si mucha miseria.  Los hombres empezaron a emigrar principalmente a América : Argentina y Venezuela fueron los principales destinos elegidos , en los que las noticias que llegaban eran de que allí te hacías rico enseguida, que podías comer pan blanco y había trabajo de sobra.  Menos lo de hacerse rico, todo era verdad y en cierto sentido también disfrutabas de un a posición económica bastante desahogada puesto que había trabajo y lo pagaban bien.
Corrian los años 50, que fueron los  de la primera oleada de emigrantes, porque en los 60 también hubo otra , pero ésta hacia Europa, en que no fuimos tan bien recibidos, pero eso es otro cantar.

Vista de La Gran Vía madrileña en los años 50
                                                    (imagen 20minutos.es)
Muchachas paseando por La Gran Vía en los años 50
(imagen juangavasa.blogia.com)

Marquesina del Metro Gran Via(Red de San Luis) confluyendo con la calle de La Montera, años 50
(imagen urbanidades.wordpress.com)

También su familia tuvo que emigrar, pues la guerra civil había aniquilado los negocios de su padre y por motivos políticos causaron la más absoluta ruina de la familia.  El padre era una persona culta, con gran poder de comunicación y amistades de muchos años con las esferas salientes de la guerra civil. Conocía al cónsul español de La República Dominicana ( en aquella época gobernada por Trujillo). Se entrevistó con él con el fin de recabar información acerca  de los medios que podían tener para subsistir si emigraban. Santo Domingo, como entonces se llamaba, estaba empobrecido también y los medios para desenvolverse eran escasos, por lo que desistió de aquel pais.
La situación era apremiante y entonces recurrió a otra amistad, casi familia, que desde que terminó la guerra vivía en Buenos Aires, y allí recaló toda la familia, no sin infinitas dificultades de trámites burocráticos.
Llegaron en el mes de Julio, en un día lluvioso y plomizo (recordemos que allí es invierno en esa época).
Nunca habían visto  un puerto tan grande, con tanto tránsito de gentes,  emigrantes como ellos. En sus rostros se reflejaba la incertidubre y el desasosiego de una nueva vida. Iban sin dinero, sin trabajo y con muchas esperanzas.  La ciudad se les vino encima: era grandiosa, moderna, dinámica y rec ordaron la sensación que tenían las gentes de los pueblos cada vez que llegaban a Madrid, esa misma impresión fué la que tuvieron ellos.
Desde el puerto, en que fueron recibidos con inmenso cariño por los amigos antes referidos,  hasta llegar a donde iban a vivir, tardaron más de dos horas sin dejar de tomar colectivos(allí les llaman así, aquí autobuses). Metro solamente estaba en el centro, que también tomaron,  y se quedaron asombrados de lo magnífico que era. Limpio, espacioso, y precioso, todo lo contrario del que habían dejado en Madrid. Cada estación estaba decorada con una catedral española con mosaicos, dado que el costructor fué español y era el mismo que construyó el metro de Madrid. En Barceloa aún no existía.
Poco a poco se fueron aclimatando y organizando su vida. Volvieron a reir, a ser felices, pero algo que llevamos dentro todos los españoles cada vez que salimos fuera de nuestro pais: La Nostalgia.



Esperando al colectivo (imagen blogs. educared.org)



                                               Plaza de San Martín (imagenlocuraviajes.com)


La Torre de los Ingleses (Imagen locuraviajes.com)



El Obelisco, lugar de cita de los españoles (Imagen locura viajes.com)

La nostalgia era como una garra que se pegaba al corazón y no te dejaba respirar.Ellos tenían excelente posición, sin hacerse ricos, pero tenían dinero suficiente para vivir holgadamente allí y mandar dinero a España como ahorro.  La familia en España lo estaba pasando como todos los españoles : con hambre, falta de dinero y al abuelo le aquejaban las enfermedades debido a las penurias que había pasado durante su encarcelamento por motivos políticos. Había padecido la amenaza de pena de muerte durante más de un año, y esa incertidumbre resintió su corazón. Una mañana recibieron una carta de la hemana mayor del padre en la que le notificaba el fallecimiento.
El padre era un hijo abnegado que luchó todo lo indecible por sacar a su padre de la cárcel, le costó dinero y salud, y al final lo que pudo el abuelo disfrutar de la libertad furon  muy escasos años, y eso especialmente le dolía pues se culpaba de no haber hecho lo suficiente.  El abuelo para el padre era algo especial, dado que a su madre la perdió cuando él contaba trece años y su padre lo fué todo  y su principal apoyo cuando se inició en la escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Le impulsó a presentarse a cuantos concursos de pintura había, consiguió premios muy importantes, y siempre detrás estuvieron el a poyo y el aliento de su padre y de su mujer.

Tiempo  más tarde consideraron que con el dinero ahorrado podrían volver a España y emprender de nuevo su vida, pero fué difícil, muy difícil, porque España anclada en el tiempo seguia igual : pobre, triste y gris.

Recordando todo aquello y que quedó impreso en su memoria para siempre, no pudo evitar que se le escapara una lágrima. Todos aquellos seres que formaban su familia se habían ido ya, pero volvía atrás y rememoraba lo vivido en Buenos Aires, ellos cuatro, sus padres y su hermano que formaban una piña arropándose todos. Ella como era pequeña solamente podía participar de la alegría que suponia que un domingo fueran a la Avenida de Mayo, al Café Español, a ver cómo bailaban los artistas españoles.
Los ojos de aquella niña se iban detrás de los bailarines. Era su pasión : bailar y cantar, pero ni siquiera imaginaba que estuvo a punto de alcanzar su sueño y que al final no pudo lograr, pero eso ya lo veremos más adelante.

lunes, 15 de agosto de 2011

HISTORIA DE DOS FAMILIAS - Capítulo 9º - LA DECLARACION

Entrada a la finca Villanueva

Sin cruzar ni una sola palabra, Robert y Perla llegaron frente a la finca. El cortesmente le abrió la puerta y la ayudó a salir del coche. Al ofrecerle la mano para ayudarla
, a su contacto un ,escalofrio recorrió a ambos. Robert iba serio, un poco ausente, como pensando en algo que le mortificaba. Perla le miraba de reojo:

--¿Qué le pasará, le habré dicho algo que le ha molestado? No creo, no hemos hablado nada.
--¿ Puedo preguntarte algo, Robert?
--Naturalmente, pregunta lo que quieras
--¿Qué te ocurre, estás molesto por algo?
--No, ¡qué cosas se te ocurren! tengo algo que resolver y me tiene intranquilo hasta que lo resuelva
--¿Algo importante?
--Si, para mi muy importante.

En el umbral de la puerta se dibujó la silueta de Kim y Ralph. Les estaban esperando puesto que Perla era la única asistente que v ivía fuera de la finca


Ralph

Kim



--¡ Vaya ! exclamó Ralph al ver a la chica
--Buenas noches señores Villanueva. Saludó Perla al tiempo que besaba a Kim y estrechaba la mano de Ralph.
--Bueno, ya estamos todos, dijo Ralph.
--Ven Perla, te presentaré a mis amigos

Y fué presentada a los padres de Jennifer, puesto que al resto de los invitados ya les conocía.

Ralph emparejó a todos: Robert con Jennifer, al padre de Jenny con Kim, a Perla con David  y él lo hizo con la madre de Jennifer.  Se dirigieron al salón contiguo al comedor en donde tomaron un aperitivo.  En la mesa reinaba el buen humor y la armonía   Robert estaba sentado frente a Perla y ésta tenía a su derecha a David. No pasó desapercibido para Perla, la atención c on la que miraba a Jenny. Ella en un aparte y en voz baja le preguntó-

--David ¿te gusta Jenny?
--Me gusta si,  y mucho. Pero creo que ella ni se ha fijado en mi
--¡Vaya ! lo siento. ¿Tiene algo con Robert?
--No. Se conocen desde niños, y al parecer ella está pasando por un mal momento amoroso y la han traido para que se despejase. Robert no está enamorado de ella, si es lo que te preocupa.
--¡ Vaya pareja que formamos!, respondió Perla

Robert no le quitaba la vista de encima. Les veia hablar con familiaridad y eso le enfurecía. Por primera vez en su vida sientó lo que era tener celos.
Al acabar de cenar, Ralph conectó la cadena musical y una música suave envolvió el ambiente que era distendido y amable. Ante una taza de café cada uno formó su corrillo, y por lógica las dos parejas más jóvenes hicieron su aparte.  David, preguntó a Jenny


Jennifer

David

--¿Quieres bailar? sería estupendo aunque tengo que decirte que no soy  un bailarín muy bueno
--Desde luego que si, tengo ganas de divertirme. Creo que me he excedido con el vino y siento un cosquilleo que me dan ganas de reir como una loca.   Fué lo que le respondió Jenny

Cambiaron a una música más movida y Robert y Perla quedaron frente a frente:

--No parece que te estés divirtiendo ¿qué te ocurre?, preguntó Perla a Robert
--Nada, no me ocurre nada.
--Está bien, perdona.

Ella hizo intención de ir a sentarse a otro lado. Quizás esté molesto por tener que atenderme, pensó

--No te vayas, por favor
--Sólo voy a sentarme. Quizás quieras bailar con Jenny y te lo estoy impidiendo por tener que atenderme
--¡ Cómo se te ocurre ! Jenny es como una hermana para mí y tu te empeñas en que tengo algo con ella. Eso es lo que me pone de mal humor, la poca confianza que tienes en mi
-- Te la has ganado a pulso ¿no crees?
--No por favor, esta noche no quiero discutir.

Perla decidió que ya era hora de regresar a casa, a pesar de que la sobremesa se prolongaba y era agradable, pero no quería ser pesada. Entonces inició la despedida

--Sres. Villanueva han sido unos anfitriones magníficos. Sres. Smith han sido ustedes encantadores, pero debo marchar ya , es muy tarde. La cena ha estado fantástica y  agradezco a todos las atenciones que he recibido. Jenny espero que me cuentes entre tus amigas y llámame si quieres que te acompañe a algún lado. David, nos veremos y tú Robert gracias por todo
--Yo te acompaño hasta tu casa. Nos vamos cuando quieras.
--Bueno, pues lo dicho: buenas noches a todos.

Llegaron hasta el coche y se acomodaron en su interior. Ella se sentía incómoda; no sabía qué pensar por la actitud de Robert. Decidió que si él no hablaba, ella tampoco lo haría.
Llegaron en cinco minutos y se disponía a salir del coche, cuando él la retuvo:

--Perla, tenemos que hablar, así que entra coge una chaqueta , quitate los tacones y vuelve a salir que te espero aquí.  Me apetece pasear mientras hablamos, hace una noche preciosa. ¿Te importa?
--No, no me importa, ¿qué te ocurre?
--Ahora te lo explñico todo. Anda ve.

Mientras aguardaba a que ella saliera, Robert se quitó la pajarita y se desabrochó el cuello de la camisa. Estaba nervioso; nunca había tenido esa sensación tan angustiosa, de incertidumbre. Iba a dar el paso más importante de su vida, y tenía el presentimiento de que no iba a tener éxito.
Perla obedeció a lo que él la pidió y salió vestida con una chaqueta y unos zapatos planos, para andar por el campo

--Bien, ya estoy aquí

Robert salió del coche y la tomó por el brazo. La condujo hasta el camino iluminado por las farolas de la calle. No transitaba nadie por él. Era como una especie de paseo en el que estaban anclados  unos bancos de piedra. La condujo hasta uno y se sentaron. Robert tomó una mano de ella, que se puso tensa, presintiendo lo que venía a continuación:

Robert

Perla

Robert, muy serio, no sabía muy bien cómo empezar la conversación y sin embargo estaba deseando comenzar. La miró de frente, a los ojos y dijo:

--Durante toda la noche me has preguntado si me pasaba algo, y si. He de decirte que voy a dar el paso más trascendental  de mi vida y no estoy seguro si voy a tener éxito, pero lo tengo que hacer, no puedo más. Tuve que marcharme a América porque algo dentro de mí estaba cambiando y necesitaba aclarar mis ideas. Cuando te vi el otro día toda sucia y maloliente supe que es aquí en donde quiero estar y que eres tu con quién quiero estar. Esta noche me has vuelto loco; los celos me mordían cuando te veia hablar con David. Me moria por bailar contigo, pero no me atreví a proponértelo. Estabas seria, distante, a disgusto.
Quiero que sepas que deseo casarme contigo y formar mi propia familia. Que seas la madre de mis hijos y los quiero tener aquí. Se que es difícil que me creas porque la idea que tienes  no es muy buena, pero he cambiado.
Antes no sé que es lo que buscaba, quizás te buscaba a ti sin saberlo. Cuando supe la historia de nuestras familias pensé que eran cosas de novelas, pero ahora creo que el espíritu de nuestros abuelos se han unido y ellos quieren que nosotros nos unamos también.  Te quiero Perla, te quiero como nunca pensé querer a nadie y tengo que hacer grandes esfuerzos para  no abrazarte, para no besarte...

--Creo que estás obcecado. Que no sabes distinguir la realidad de la ficción. ¿Cómo puedes decirme que me quieres más que a nadie, si hace unos meses te vi en una revista abrazado a otra chica , en la que anunciaba tu próxima boda?  No juegues conmigo, Robert, no juegues con los sentimientos de ninguna mujer. No creas que por eso voy a caer en tus brazos, porque no va a ocurrir. Estás deslumbrado porque esta noche me has visto vestida de una forma diferente al habitual, pero a diario no voy con vestidos lujosos, sino con vaqueros, con un suéter y hasta huelo a estiércol y no a Dior como hoy.
Confundes tus sentimientos y crees estar enamorado de mi, pero solamente ves tu propio ego, en conseguir algo a toda costa. Además, no pertenecemos a la misma escala social. Yo tengo que trabajar para vivir y tu vives sin trabajar. Es imposible, y por favor no hagas que la historia se repita. Nos haría daño a los dos.

--Tú lo has dicho, que no se repita la historia. He visto cómo mi abuelo no tenía ilusiones por nada. Respetó a mi abuela y la quiso, pero dentro de él guardó un amor eterno por Almudena. Ahora no existen las barreras sociales que ellos tuvieron. Por favor, piénsalo; yo se que me quieres, aunque pienso que no tanto como yo a ti, pero eres terca y te jurastes a ti misma no enamorarte nunca y aunque destroces nuestras vidas, no darás tu brazo a torcer. Por favor, por favor ,consiente en ser mi esposa
--No Robert, es imposible. Seguramente tus padres tendrán en perspectiva  una futura sra. Villanueva más acorde con la escala social que tenéis en América. No te imagino viviendo aquí, en la finca, entre el ganado o peleándote con los de la cooperativa para vender mejor las cerezas. No te imagino así. Te imagino con esmoquin como ahora, brillando en los saraos de la jet. Te avergonzarías de mi; nuestro amor se acabaría enseguida y sería más doloroso.  Por otra parte, me gustas, pero eso no es suficiente para pasar toda la vida al lado de alguien a quién no amas. La convivencia es algo más, trae muchas cosas consigo y no todas buenas. No Robert, estás confundido y ncrees amarme, pero sólo soy exotismo, alguién al que no estás acostumbrado a tratar. alquien a quién no puedes manejar a tu antojo

--¿De qué tienes complejo? ¿Avergonzarme de ti? Te puedes presentar delante del mayor de los reyes del mundo. Tienes cultura, educación y unas ideas muy claras. Que no te gusta cómo está montada la sociedad, a mi tampoco, por eso te digo que viviriamos aquí, en donde eres feliz y sólo si tu quieres iríamos a dar una vuelta por América. Además mis padres, si no lo has notado, cada vez pasan más tiempo aquí. No me rechaces, por favor, si lo haces hundirás mi vida para siempre.

--Lo siento Robert. .Pienso en mi abuela y me da miedo...Soy cobarde no quiero correr el riesgo de que lo que vivimos sea un sueño y un día despertar de una amarga pesadilla. Por favor no lo hagas más difícil. Quizás pienses que no son razones suficientes o que quizás no te ame todo lo que debiera, pero no me casaré contigo.

Robert, angustiado, no sabía qué hacer: la estaba perdiendo, la había perdido y ni siquiera le había dado la oportunidad de hacerla ver que había cambiado. Ya no era el mujeriego que ella conoció. Ahora sus ojos sólo la veían a ella, sus brazos se morían por abrazarla a ella y no a otra y sus labios sólo deseaban besarla a ella. Si  no le aceptaba destrozaría su corazón. Tendría que irse de allí, pues el verla sería como hurgar en la herida constantemente.

--Bien, ¿es tu última palabra? ¿ni siquiera me das una oportunidad para demostrarte que tú eres lo más importante en mi vida?

--Robert, por favor, ya

--Pues bien, sea como quieres.

Robert la abrazó y la besó con toda la desesperación del mundo. Lo que no podía sospechar Perla es que tardarían  en volverse a ver.

domingo, 14 de agosto de 2011

HISTORIA DE DOS FAMILIAS - Capítulo 8º - VUELTA A AMERICA

A la mañana siguiente Robert pasó por la casa de Perla. Le remordía la conciencia por el tiempo que le había obligado  a permanecer dentro del agua. Al tiempo de sentir pesar, empezaba a disfrutar con el juego que traian de  ver quién hace la faena más grande al otro. Esta vez no sentía la misma satisfacción, lo sentía.
Cortó unas flores del jardín de la finca y fué a preguntar por ella; esperaba estuviera levantada:

--Buenos días María ¿cómo ha pasado la noche la señorita?
--Pues señor, ha tenido una fiebre muy alta. Ahora le he dado una pastilla y parece que se encuentra mejor
--¿Pero está en la cama?
--Si. He tenido que reñirle porque se quería levantar
--¿Puedo pasar a verla?
--Desde luego

Dando unos golpes en la puerta Robert pidió permiso para entrar en la habitación. Al ver Perla que se trataba de Robert, se enfureció con él

--Muchas gracias. Mira lo que has conseguido. Que me enferme
--Lo siento Perla, no fué mi intención perjudicarte. Se trataba de una broma.
--Si supieras lo fria que estaba el agua...
--Lo siento de veras. Aparte de interesarme por ti, también vengo a decirte que me voy a casa, a América y quería despedirme. No quiero que tengamos esta tensión absurda, de crios. Deseo, de verdad, que seamos amigos. Perdona todas las molestias que te he dado
--Está bien, tengamos paz. Además ahora que te vas, ya no discutiremos más

Robert

Perla
El Otoño se echó encima y el pueblo se veia más despoblado ya que la gente se refugiaba o en el bar  o en sus casas. David y Perla se reunían después de trabajar para dar una vuelta, hablar de "sus cosas" y tomarse un café en el bar del pueblo. Los fines de semana después de atender al ganado y si no tenían ningún caso que atender, iban a pasar el día a Cáceres. Allí comían en un restaurante, o iban al cine, a la  discoteca o simplemente se sentaban en una cafetería a charlar como dos buenos amigos que eran.
Perla no preguntaba nunca por Robert, a pesar de que sabía mantenían correspondencia los dos amigos, pero fué David el que sacó la conversación:

--Según me ha comentado Robert, habéis firmado la pipa de la paz
--Bueno, porque no está aquí. Te aseguro que si fuera de otra manera estaríamos como siempre. No se por qué, pero no tenemos feeling.
--Tiene un a vida muy agitada en Nueva York, aunque me dice que ahora sale menos. Creo que anda medio ennoviado con una chica y quiere traerla para que conozca todo esto
--¿Ah si? pues me alegro por él. A ver si sienta la cabeza. Está un poco loco

Robert en Nueva York trabajaba en la compañía de su padre, pero por las noches seguía con el mismo tren de vida de antes. Unicamente ahora se acostaba  más temprano. Un día David le mostró una revista de sociedad en la que venia un reportaje de Robert,  entre los círculos de la jet set neoyorquina era una familia muy conocida, y el compromiso  salia en todas las primeras páginas.

Robert y su prometida

Cuando David le enseñó la foto, notó que a Perla no le gustaba aquello. La reacción que tuvo frente a la fotografía hizo preguntarle:

--Perla ¿te ocurre algo?
--No, solamente que me ha sorprendido. Me sorprende que se vaya a casar. No creo que esa chica sea feliz con él. Es un ser muy irresponsable y a no ser que ella sea igual, les veré divorciados.

David era muy directo y dado que tenía mucha confianza con ella, le preguntó:

--¿ Te interesa Robert?
--¿Qué? Naturalmente que no. ¿Crees que con las trifulcas que teníamos podía interesarme por él? No querido David. Por mi puede hacer lo que quiera.

David

Perla
Llegó el invierno, la primavera,  y una vez más el Valle del Jerte volvió a teñirse de blanco con los cerezos . El espectáculo atraia a muchos turistas  a contemplar aquella explosión de belleza. Era precioso aunque su duración era muy corta: apenas diez días.
Y con la primavera y los cerezos, llegaron también los Villanueva y una joven  que acompañaba a Robert
Perla se encontraba ese día en Cáceres, todo estaba tranquilo y quería hacer algunas compras en la capital, por lo que advirtió a María que estaría fuera un par de días.


(imagen celtiberia.net)
A su regreso una vez descargadas las compras que había realizado, observó que junto a Canela había otro perro de la misma raza , y  preguntó a María el motivo de que estuviera en el salón y de quién era

--Señorita, se coló aquí una noche, pero Canela ya lo conocía. Han estado muy juntos desde ayer
--Averiguaré de quién es. Seguro que andan locos buscándolo.

Después de comer salió al porche a contemplar la belleza del paisaje y decidió dar un paseo por el valle para contemplar  los cerezos. Tomó su caballo, pero le extrañó que Canela no la acompañara. La encantaba salir con ella y correr detrás del caballo

--¡Como está con su visita!....murmuró riendo

A lo largo se divisiban otros dos jinetes que paseaban tranquilamente. Hasta que no estuvo más cerca no supo que se trataba de Robert acompañado de una chica, que no era la misma que aparecía en las revistas

Jennifer

Robert
--Este muchacho no tiene arreglo. Ya está con otra.

Trató de desviarse de ellos, pero era demasiado tarde. Robert alzando la mano llamó su atención

--Perla...
--¡ Hola!  ¿Habéis venido a contemplar los cerezos?
--No,  quería que Jennifer conoc iera la finca. Perdona no te he presentado: Jennifer una buena amiga y Perla
--Perla, su eterna contrincante,  respondió  la veterinaria
--Se lo traduciré, no habla nada de español
--Pues tu para tener sangre española, tampoco lo hablas muy bien que se diga.
--¡ Es tremendo ! No he hecho más que llegar y ya te estás metiendo conmigo.
--Por cierto¿tenéis vosotros algún perro igual a Canela?
--Si, Sweetty, pero no le he visto por casa
--Claro está en la mia con mi perra. Deberías atarle o sujetarle en algún sitio.
--¿Qué quieres? yo acabo de llegar
--Si lo se, pero si deja preñada a mi perra ¿qué?
--Oye,oye eso es lo más natural del mundo..
--Claro habrá aprendido de su amo. He tenido mucho gusto en conocerte Jenny. Buenas tardes

Y espoleando al caballo partió rumbo a su casa al trote.

Al día siguiente se disponía a coger el coche, cuando David y Robert aparcaron el suyo delante de su casa

--Buenos días Perla, ¿vas a salir?, le preguntó David
--Si tengo un parto en el pueblo vecino y va a ser un poquito complicado
--¿Necesitas ayuda?
--No, no. Lo que ocurre es que la mamá es primeriza y es una yegua muy joven . Se adelantaron un  poco.
--Buenos días Robert
--Hola Perla. Venimos a invitarte a una fiesta que daremos el próximo sábado. Mañana llegan los padres de Jenny y en su honor vamos hacer una fiestecita.
--No creo deba ir. No conozco a nadie, me sentiría molesta. No gracias, no iré
--Pero tú casi eres de la familia
--¿De la familia? no Robert discúlpame pero es un homenaje particular vuestro a vuestra futura familia
--¿Futura familia? No me voy a casar con ella, si es a eso a lo que te refieres
--Bueno eso es un problema tuyo
--Estate preparada a las ocho, vendré a buscarte. Ponte muy elegante
--No por favor Robert, me sentiría muy incómoda.
--Hemos estado mucho tiempo sin vernos, y ¿sabes? echo de menos nuestras regañinas. Las extrañé mucho en América
--¿Tuviste tiempo?
--Ja,ja,ja, ¿estás celosa?
--¡ Qué dices! me da igual lo que hagas. Ya sabes que no eres mi tipo
--Eso dices, pero yo se que te gusto
--Has venido muy engreido, todavía más. Para broma está bien, pero yo ya tengo mi corazón ocupado
--¿Es por eso por lo que fuistes a Cáceres el otro día?
--Quizás... Y ahora lo siento pero tengo que dejaros. Tengo un caballito en camino. Adiós.
--A las ocho en punto, no te olvides y no quiero excusas.

David observó la escena riéndose al tiempo que pensaba:

--Estos se gustan, vaya si se gustan. No hay más que ver las miraditas que se echan...

A las siete y media, Robert vestido elegantemente se presentaba a recoger a Perla. Al verla aparecer con vestido de noche, se quedó paralizado. Era igual a una estrella de cine:



Robert se le quedó mirando sin pronunciar palabra y ella desconcertada le dijo:

--¿No voy adecuadamente vestida, me cambio de ropa?
--Eres la chica más hermosa que he visto nunca.Si tu abuela era igual que tú, no me sorprende que mi abuelo perdiera la cabeza por ella
--Eres un adulador. No deberías decirme eso. Mi abuela y mi madre eran preciosas, yo simplemente soy resultona
--No es cierto. Siempre te he visto muy guapa aunque nunca te lo dijera, pero esta noche haces que pierda la cabeza el hombre más templado
--¿Tú la perderías?
--¿Quieres comprobarlo?
--Vámonos, me estás poniendo nerviosa. Eres un don juan y sabes cómo conquistar a una chica, a todas, menos a mi. Le hice la promesa a mi abuela de que nunca me enamoraría, y creéme pienso cumplirlo.
--No me digas que has hecho esa tonteria. Me estás tomando el pelo. Seguro que ya estás enamorada pero eres tan cabezota que no lo quieres reconocer
--¿Nos vamos? Estás pisando un terreno muy resbaladizo
--¿Qué te ocurre, por qué me detestas de esa forma?
--Pues porque eres irresponsble, mujeriego, no te interesa nada, en fin eres el clásico niño de papa.

Ella se dirigió a la puerta, seguida por Robert. El iba serio. Algo había ocurrido que le había desconcertado.

sábado, 13 de agosto de 2011

HISTORIA DE DOS FAMILIAS - Capítulo 7º -UN ENCUENTRO NO DESEADO

Ralph contemplaba la caja de la que habían salido los fantasmas del pasado. Por fín había averiguado lo que quería y mentalmente, dirigiéndose a su padre, le dijo:

--Descansa en paz, papá. Tuvo familia y por lo que yo conozco , que es a su nieta,  no tienes porqué preocuparte. Se sabe defender. Es preciosa, como debió ser Almudena. Estate tranquilo; ya he cumplido tu encargo.

En ese momento cuando Ralph estaba inmerso en sus pensamientos, Robert entró en la habitación y pudo ver a su padre acariciando unas cartas y un reliciario, que hasta entonces no había visto:

--¿Ya has averiguado algo?
--Si, y no te lo vas a creer. La mujer que volvió loco a mi padre, es la abuela de Perla, la veterinaria.
--¿Cómo dices?...¿Me quieres decir que por poco no soy pariente de esa....mujer?
--Robert. Esa mujer tiene un nombre y es toda una señorita
--Si, pero es muy antipática. ¿Sabes que nos conocimos por casualidad en Madrid? Nos presentó David. Ella había sido compañera de universidad, pero a mi no me cayó bien y yo a ella tampoco.

Robert tomó entre sus manos el relicario y comentó

--En verdad se parece a ella, aunque yo creo que la abuela era más guapa.

Robert se dirigió a su habitación, y a solas recordó el incidente con Perla:

--La he mordido. Así escarmentará, ja,ja,ja,

Perla llegó a su casa  sintiendo que los labios de repente le habían crecido. Se miró al espejo y comprobó que lo que tenía era un pequeño corte, sin duda obedece al mordisco que "ese cretino" le dió.
Se lo curó y procuró olvidarse del incidente.
Al cabo de una semana, Robert recibió una llamada desde Madrid:

--Robert, chico estoy en España, en Madrid
--David, ¡qué alegria que andes por aquí otra vez! Me estoy aburriendo como una ostra. No te muevas que ahora mismo salgo a buscarte. Tengo infinidad de cosas que contarte, algunas te van a sorprender. ¿Sabes lo que se me ocurre? Nos quedaremos allí unos días. Mis padres se vuelven a América dentro de nada. Yo pretendo irme con ellos. Aquí no estoy a gusto...no se puede ni ligar...es un pueblo pequeño en el que todos se conocen y claro...  Aunque te tengo reservada una sorpresita. Ja,ja,ja,  En tres o cuatro horas estoy allí ¿Dónde vives, en el apartamento?
--¡Claro !
--Bien pues voy derecho para allá.


Robert

David
Al encontrarse ambos amigos después de tanto tiempo se dieron un fuerte abrazo de alegria. Robert pensaba:

--Por fin, voy a poder salir con alguien que me entiende..
--Robert, compruebo que sigues igual. ¿Cuándo vas a sentar la cabeza?
--Mientras haya chicas libres por el mundo, creo que nunca. Y por tu país , tu familia ¿qué tal?
--Oh, muy bien. Me costó mucho convencerles de que quería ser independiente, pero aquí estoy. Ahora necesito un trabajo y urgente. La mitad de los ahorros se me han ido en el billete de avión.
--¿Necesitas un trabajo? Pues ya lo tienes. Mis padres ampliaron la finca de labor a ganadera y ahora tenemos cerdos y ¡ caballos!.  De pura sangre, preciosos. Los estamos domando para monta y para carreras. Así que ya tienes trabajo señor veterinario.
--¿ No tenéis veterinario?
--Bueno, se puede decir que no. Hay una doc tora en el pueblo que cuando nos vemos en apuros, nos visita, pero no está fija y además me cae fatal. Es una niña engreida que se cree independiente, y yo creo que lo que necesita es que alguien..., vamos,  la ponga en su sitio. Pero ¿qué digo? tu la conoces: se trata de Perla, tu antigüa compañera
--¿Perla, engreida? Se ve  que no la conoces, no tienes ni idea. Pero lo que no quiero es buscarle problemas. Déjalo ya encontraré otro empleo, total acabo de llegar.
--Ni hablar, necesitamos a uno fijo y tu eres mi amigo y además el indicado.


(imagen blogymotor.com)

Habían pasado dos noches y sus correspondientes días en Madrid, por lo que decidieron partír hacia Cáceres. Con el coche corrian por la carretera como queriendo demostrar que eran dueños absolutos del terreno que pisaban. David le recriminaba que fuera tan rápido, pero Robert estaba eufórico y deseando llegar.

--Esta noche nos iremos a un pub que hay cerca de Alameda (que así se llama el pueblo Alameda del Jerte). Es un lugar bonito, pero yo me ahogo allí por mucho que mi padre se empeñe en que me haga cargo de todo. Cuando regrese a Nueva York, por aquí no me ven el pelo, nada más que en contadas ocasiones.
--Pero Robert, algo tienes que hacer con tu vida. No puedes vivirla de esa manera, como si fuera el último día . Yendo cada día con una chica nueva, ligando a todo ligar. No es bueno...
--Cuando veas el panorama, ya me dirás...
--Oye, me gustaría ver a Perla. ¿Nos podemos acercar un momento por su casa?
--Bueno, es pronto de todas formas

Cuando llegaron a las inmediaciones, vieron que una figura femenina con un gran perro, se acercaba por el camino. Sin duda era Perla

--Mira, ahí la tienes. Seguro que viene de reconocer a algún animal. Olerá a cuadra y vendrá sucia. Yo no pienso salir del coche para saludarla . . .

Perla

--Perla..Llamó David

Ella se paró en seco escudriñando a la persona que le llamaba

--¡ David ! ¡ qué alegria tan grande y cuánto tiempo sin verte!

Se abrazaron y él observó la herida que tenía en el labio

--¿Qué te ha ocurrido, te has caido?
--Pregúntaselo a ese...
--¿Ese, a quién?
-- A tu amigo. Pero no importa, no merece la pena. ¿Cómo tú por aquí?
--Pues vengo a quedarme. Robert me ha ofrecido un trabajo en su finca para cuidar los caballos. Lamento ...
--¡ Oh no !, no lo sientas . Yo no trabajo para ellos. Solamente lo hice porque el caballo de él, estaba enfermo. Y si , necesitan un veterinario y tú eres magnífico.  No sabes la alegria que me das. Así podremos charlar de nuestras cosas. Mira ahí es donde vivo, y está muy cerca de la Finca.¿Quieres pasar a tomar algo?
--Me encantaría, pero todavía no hemos aparecido por la casa. Te prometo que mañana me acerco.

Le dió un beso en la mejilla y se despidieron.  Robert miró por el retrovisor riendo y Perla le sacó la lengua a modo de burla.

Después de cenar Robert planteó acercarse a Cáceres a correrse una pequeña juerga:

--Robert, deja que David descanse. Estará rendido del viaje. Id mañana...
--No papá iremos esta noche. Vendremos a dormir pero no sé a qué hora. No estéis intraquilos. Ahora me voy con mi" Pepito Grillo" particular.

Se vistieron  y emprendieron rumbo a la capital, pero ni siquiera llegaron. Como cinco kilómetros antes de llegar, Robert había descubierto un pub con unas chicas muy bonitas y le sugirió a su amigo que pararían para que lo conociera.



Entraron e inmediatamente unas muchachas salieron a su encuentro. Robert ya era conocido y por tanto le trataron con bastante familiaridad. Estuvieron allí toda la noche y cuando ya estaba amaneciendo, decidieron que había que regresar a casa. Habían bebido bastante y las chicas les sugirieron que no cogieran el coche por temor a un accidente, pero ellos dijeron que podían conducir. En especial David que era el menos bebido.
Se pusieron en camino; iban cantando a pleno pulmón. Pasaban delante de la casa de Perla, y entonces Robert dijo a David:

--Para, para. Vamos a dar una serenata a la doctorcita. Seguro que ya está levantada. Lo hace como las gallinas. En cuanto apunta el sol. Verás...

Y se puso a tocar el claxón con todas sus fuerzas. David trataba de impedir que lo hiciera, pero no pudo evitar que Perla abriera la puerta y les viera en tal estado

--Pero...¡ Están borrachos! David ¿de dónde venís a estas horas? Dios mio, este hombre está loco. ¿No se da cuenta de que es un irresponsable, que han podido tener un accidente? David ¿Por qué  has dejado que bebiera de esa forma?  Anda ayúdame a entrarlo en casa. Si su madre le ve en este estado, le va a dar algo.
--Te lo dije David, está deseando de que alguien la ponga en su sitio. Ja,ja,ja. Comentó Robert medio dormido
--David, ven acuéstale aquí mientras yo le preparo algo que le haga despabilarse. Y tú ¿qué tal vas?
--Pues yo tampoc o estoy muy bien, pero me mantengo más firme que él.

Robert se había dormido profundamente. Al cabo de unos instantes, regresó Perla con una jarra con café puro en la que había echado sal, bastante sal

--Te aseguro que va a echar hasta la primera papilla. Cuando llegues a casa que se acueste y le das una aspirina. El dolor de cabeza que va a tener va a ser de los de antología. ¿Pero dónde os habéis metido?
--En un bar de alterne, y bebimos, bebimos...y no nos dimos cuenta hasta que no nos teníamos en pie.
--Sois unos majaderos. Sabéis de sobra que cuanto más bebáis más ganan ellas de comisión.¡ El listo, el señorito americano, el que todo lo sabe ! y es un perfecto imbécil
--Perla ¿ te puedo pregun tar algo?
--Claro
--¿Por qué os odiais de esa manera?, no lo entiendo. No os soportáis,  ¿por qué?
--Yo tampoc o lo sé, David, pero no me ha caido bien nunca. Se cree que entontece a todas las mujeres y conmigo va listo.

Entre los dos consiguieron que tragara ua buena cantidad de aquel brebaje imposible de tragar.  Perla había llevado a la cabecera de la cama en donde estaba echado Robert, un cubo y una toalla. El vómito se esperaba de inmediato,  como así ocurrió.
Pasado un buen rato, le dió una taza de caldo que había preparado María, junto con una aspirina.

--Gracias estoy mejor. Muchas gracias.  Para ti ha sido gratificante, verme hunmillado de esta manera. Vomitando en tu cama...
--¿Te das cuenta David lo que te dije? Para empezar no es mi cama, y no lo he hecho por humillación, sino por lástima. Para que tu madre no te viera en ese lastimoso estado, pero veo que no comprendes nada. Eres odioso, niño.

David consiguió llevarle hasta el coche y meterle en la cama antes de que sus padres se levantaran para desayunar.
Los señores Villanueva salieron para Nueva York, y David  pidió a Robert que se quedara unos días más para ponerle al tanto  con las cuestiones concernientes a la finca, Y así lo hizo; no hicieron ninguna mención a lo ocurrido en casa de Perla.
Hacía calor y Perla salió al atardecer a dar una vuelta como siempre aompañada de Canela. Llegaron hasta la poza del valle. Tenia aguas cristalinas, aunque un poco frias. Siempre se daba un baño cuando el sol caía. Era un lugar solitario por el que nunca pasaba nadie.  Se desvistió dejando a Canela al cuidado de la ropa y ella se zambulló en las frescas aguas de la poza.

(imagen blogsdelagente.com)

De repente unos ladridos se oyeron muy cerca que hizo que Canela se incorporara y saliera corriendo no sin antes llevar en su boca la blusa de Perla.

--Canela, Canela, ven inmediatamente..

Pero Canela había desaparecido corriendo detrás del perro que ladraba y en su lugar un hombre a caballo se plantó delante de ella
(imagen es.popularscreensavers.com)

--¡ Vaya, vaya ! ¡ Pero si es la doc torcita bañándose! ...

Robert se apeó del caballo y desabrochándose el pantalón comenzó a desvestirse

--Ni se te ocurra, no estarás pensando en bañarte...
--¿Qué cres que voy hacer? Hace mucho calor y me apetece un buen bañito...
--Por favor, por favor. No lo hagas, te lo pido por favor...
--Está bien, en compensación por tu ayuda del otro día. Estamos en paz...Pero mi perro se ha ido con tu perra, así que me quedaré aquí hasta que regrese...
--Por favor no lo hagas, te lo pido por favor, vete.
--¿Por qué ? aquí se está bien. Corre brisa. Esperaré. No te importa si me quito la camisa ¿verdad? hace mucho calor...

Robert se tumbó en la hierba, mientras que Perla aguardaba dentro del agua. Ninguno de los dos se daban por vencidos y la perra no regresaba con la ropa de ella.  Perla empezó a sentir frio y a castañetearle los dientes. Con los brazos cruzados sobre el pecho, aguardaba a que volviera Canela, se hiciera de noche ó Robert decidiera de una vez que para broma ya era suficiente.
Ël se reia de la situación aunque empezaba a preocuparse ¿quién cedería antes?

--Desde luego ella no va a ceder, y creo que no me estoy portando bien.

Se levantó y le dejó su camisa en la orilla al tiempo que se daba la vuelta.

--Para que veas que no soy tan sinvergüenza como crees que soy. Ponte mi camisa; te prometo que no me giraré. Anda que te vas a quedar helada.

Perla cogió apresuradamente la camisa y se la pusó, pero el frio no  cedía. Había pasado mucho rato dentro del agua y la camisa se había mojado al tener el cuerpo húmedo.

--Anda te llevare a tu casa. Sube al caballo.

Robert  había alzado a Perla hasta la montura y él se acomodó detrás de ella rodeándola para coger las bridas de la cabalgadura.  El pelo húmedo de ella rozaba el rostro de Robert, pero lejos de desagradarle tenía una agradable sensación protectora hacia la muchacha. Se les había hecho de noche y cuando María les vió llegar se alarmó al ver en la situación que llegaba Perla.

--Prepárele una taza de leche caliente y que se meta en la cama. Viene helada. Por cierto ¿ha llegado la perra?
--No señorito.
--Ande atiéndala, de lo contrario mañana tendrá fiebre y un enfriamiento. Y sonriendo se despidió de Perla, diciéndole:

--Hasta mañana, sirena del lago.Ja,ja,ja.

Ella no pudo decir nada, el castañeteo de los dientes se lo impidieron