rosafermu

rosafermu

martes, 28 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 9º - Una mentira piadosa ( 1996celtarosafermu)


Y comenzaron a convivir los tres, cada uno inmerso en los quehaceres diarios: Elise a sus clases, Agnes escuchaba música y algunos momentos de charla con su sobrino, y él, se levantaba temprano y salía a la calle para hacer footing, después iba a un gimnasio cercano. Deseaba hacer ejercicio, para de esta forma no pensar en Gisele.  Alguna noche, los jóvenes salían  al cine, o al teatro, e incluso a alguna discoteca.
Charles ayudaba a Elise en sus estudios, y esto hizo que la chica sacara adelante el curso sin problemas. Cada día su contacto era más relajado. Ya no la intimidaba tanto y  no estaba tan nerviosa en su presencia.

A veces, mientras él la explicaba alguna duda, ella miraba su perfil, y la mente la llevaba por otro lado, lejos de la cuestión que estaban tratando.  Y así pasaban  los días.  Charles se encerraba en su habitación y trataba de concentrarse en el argumento del libro que deseaba escribir, pero no siempre lo conseguía.  Poco a poco, el dolor de su fracaso sentimental, se fue apaciguando, pero seguía recordando a Gisele, a pesar de que hacía meses de su ruptura.

Era un final de primavera precioso, y Charles propuso hacer una excursión. Agnes aceptó encantada

- Elise ¿ te apetece ?- preguntó Charles

- Os lo agradezco, pero no podré acompañaros: tengo exámenes la semana próxima. Ya queda poco tiempo para finalizar el curso y he de aprovecharlo. Me quedaré a estudiar. Lo pasaréis bien. Os lo agradezco, pero no puedo ir.

Por mucho que Agnes insistió, no consiguió que aceptara. Charles no insistió en absoluto, lo que extrañamente molestó a la muchacha. La hubiera gustado que él se mostrara más persistente.

Conduciendo el coche, Agnes y Charles salieron con rumbo desconocido. Elise se dispuso a pasar un domingo hincando codos y repasando los temas, preparando su próximo examen.  Por mucho que lo intentó, no conseguía concentrarse, lo que la incomodaba grandemente ¿ por qué? ¿ qué la ocurría ?  Lo sabía de sobra, pero no quería reconocerlo.  No quería reconocer el interés que Charles había despertado en
ella, interés que él estaba muy lejos de sentir.  Por eso le había dolido tanto que se mostrara distante al proponer la excursión.

- Está claro que no despierto en Charles el más mínimo interés. Sigue pensando en Gisele, en fin ...  Estoy predestinada a... - y cerrando los libros, decidió salir por un rato a dar una vuelta.

Charles y Agnes, llegaron a Warwick por casualidad, pero quedaron gratamente sorprendidos ante la belleza del lugar. El hizo de lazarillo de la tia, y juntos recorrieron la localidad. Almorzaron en un pequeño restaurante, muy acogedor, y degustaron la  especialidad de la casa.  Ambos se sentían a gusto, y su charla era amena.


Warwick

- Sabes tia...- dijo Charles mirando en rededor- este lugar me encanta. ¿ Qué te parecería si me estableciera aquí?

- ¿ Cómo establecerte aquí ? ¿ Quieres irte de casa?

- No es que esté a disgusto, entiéndeme, pero necesito aislarme si es que quiero escribir algo. Me distraigo mucho allí...

- Si piensas eso... Te echaré de menos, mucho. Pero reconozco que tienes que encauzar tu vida.  Te has acostumbrado a vivir independiente, desde hace tiempo, y reconozco que con nosotras... es difícil...  Eres un hombre joven y debes disfrutar de la vida

- No es eso tia - interrumpió Charles- No es lo que piensas. Aún no estoy preparado para eso. Circunstancialmente, quizá, pero nada más.

- ¡ No te estoy hablando de una relación fija !, pero... necesitas estar con gente de tu edad y salir con chicas. Mientras no tomes esa decisión, Gisele, seguirá gobernando tu vida.  Te oigo muchas noches recorrer arriba y abajo el dormitorio, porque te desvelas. Debes romper tu bloqueo y dependencia de esa chica.

- Quizá tengas razón, pero yo no me he planteado ese tema, sino poder escribir. Deseo comprobar si tengo talento para ello, porque por mucho que me guste hacerlo, si no sirvo, pues...

- Haces bien en intentarlo, porque si no, siempre tendrás esa duda.

Salieron del restaurante y dieron un último paseo por la ciudad, antes de regresar a Londres.  Cuando llegaron, aún Elise seguía en su habitación, pero su encierro no había sido todo lo productivo que era de esperar. Sus pensamientos volaban desde las hojas del libro, hasta el rostro de Charles.  No quería reconocerlo, pero el amor, de nuevo, llamaba a su vida  con bastante insistencia.  lejos de causarle alegría, la entristecía, dado que él no sentía por ella el más mínimo interés.





Mientras cenaban, fueron relatando a Elise el magnífico día que habían pasado y lo encantadora que es la ciudad que habían visitado.  Ella les escuchaba complacida, y lamentaba que por estudios,  no hubiera podido acompañarles.

Elise llevaba varios días pensando en la situación que se le había planteado con la presencia de Charles.  Pensaba en una mejor salida, y ello era irse a vivir a otro lugar. Se había acostumbrado a la presencia de Agnes.  La consideraba más que como amiga, alguien de su familia, y la entristecía tener que decírselo, pues a ella le ocurría lo mismo con Elise: la había tomado mucho cariño.

- Agnes ¿ puedo hablar contigo un momento? - la dijo cuando finalizaban el desayuno

- ¡ Claro, cómo no ! - la respondió

- Os dejo solas. Tengo cosas que hacer - dijo Charles al tiempo que se levantaba de la mesa

Una vez estuvieron las dos mujeres a solas, Elise planteó la cuestión que la traía a mal traer, pues le molestaba tener que ausentarse de Agnes, pero consideraba que era lo mejor, si no quería volver a pasar por otra etapa de desamor

- Verás Agnes, creo que debo mudarme de domicilio

- ¿ Qué dices, estás loca?

- No, querida amiga.  Creo que es necesario. Charles vive ahora contigo y no me necesitas. Debéis tener más independencia, y yo a veces lo dificulto

- No quiero oír hablar de ese tema. Te considero como a alguien de mi familia. Te has portado muy bien conmigo, y hasta has sacrificado parte de tu vida por atenderme

- Agnes, sabes que eso no es verdad. Estoy encantada por servirte de compañía y no he sacrificado nada, sino que ha sido por propia iniciativa.  Pero ahora todo ha cambiado y ya no me necesitas.  Además, en cuento termine el curso buscaré trabajo y ya no podré estar tanto tiempo contigo.

- No quiero que te vayas, has sido una compañía muy beneficiosa para mi

Siguieron discutiendo en ese tira y afloja, pero en realidad lo que Elise no dijo, es que le daba miedo seguir viviendo bajo el mismo techo que Charles.  Por nada del mundo pasaría otra vez por lo mismo. Rehuía volver a sentir amor.  Creia que poniendo tierra de por medio, las cosas serían diferentes.

Agnes, informó a su sobrino de la decisión que había tomado Elise, pero éste  apenas se inmutó

- Si te digo la verdad, tía, casi me alegro. Lo pasamos bien cuando salimos, pero no sé... no terminamos de ser afines. Quizá sea mi culpa, pero creo que estaremos mejor solos.

- No puedo creer lo que estoy oyendo ¿ no te cae bien?

- No, no es eso...Me siento cortado en su presencia, en definitiva está invadiendo una intimidad , la nuestra.  Hay cosas que me impiden hablarlas contigo porque ella está presente

Ninguno de los dos, se dio cuenta que la puerta estaba entornada y que Elise se disponía a entrar  cuando escuchó las últimas frases de Charles.  Decidió que no podía prorrogar más su estancia en esa casa, aunque le doliera salir de ella

- ¿ Puedo pasar ?- dijo, después de esperar un rato a que terminaran de hablar

- Adelante Elise. Claro que puedes pasar

- Agnes, si no me necesitas, voy a salir durante un rato. Me han llamado de la agencia inmobiliaria para ver un apartamento. Iré con una compañera y viviremos las dos juntas.  De este modo, los gastos serán menores

- ¿ Lo has decidido ya ?

- Si... aquí estoy muy a gusto, pero ya te expuse mis razones. En cuanto termine el curso he de trabajar

- Pero aún te queda un año para graduarte. . .

- Lo haré en una editorial como becaria. De esta forma ganaré algún dinero que me ayude a sufragar los gastos del apartamento.  Ya lo tengo todo hablado y estudiado

- Bien... si esta es tu decisión...

Lo que no podía sospechar Agnes, es que había urdido esa mentira para salir inmediatamente de su casa. Ni tenía trabajo a la vista, ni tampoco apartamento, pero alguna excusa debía poner para su precipitación. Las lágrimas estaban a punto de asomar a sus ojos.  Nunca hubiera pensado que Charles reaccionara tan fríamente.
 Ël no despegó los labios. No hizo ningún comentario.  En el fondo se alegraba de que se marchara

- ¿ Por qué ? ¿ Qué razones tengo? No sé lo que me ocurre con ella ¿ Por qué ese rechazo?  Ella es prudente, nunca se inmiscuye, pero...me siento incómodo en su presencia.

Elise había puesto ese pretexto para salir cuanto antes, porque ahora sí que debía hacerlo.
 Pero... ¿ qué diría, y dónde iría?  ´Se hospedaría en alguna residencia estudiantil, hasta que encontrara un trabajo en que pudiera vivir en un apartamento. Y encontró la residencia cerca de la universidad, y al día siguiente hizo sus maletas y se fue.



 

jueves, 23 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 8º - Regreso a Inglaterra (1996celta/rosafermu)


Buscó un hotel modesto cercano a la universidad en donde ejercía como docente, en Paris Norte.  Seguiría en Francia hasta terminar el curso. No debía dejar a los alumnos con el curso empantanado; ellos no se merecían pagar las consecuencias de sus problemas personales.  Aquella noche, en la soledad de la fría habitación del hotel, pensaba en lo qué hacer. ¿ Debería seguir en el continente? , ¿ buscarse la vida en otro país?, ¿ regresar a casa ?

No paraba de moverse en la cama, desvelado. Tenía un terrible dolor de cabeza,  de tanto pensar en lo qué hacer con su vida.  Era increíble, cómo en cuestión de cinco minutos, tu vida da un giro tan radical.  Aún tenía libres tres días para incorporarse a la universidad.   Aguardó a que Gisele hubiera acudido a su trabajo, para ir a su antiguo apartamento.  En un bolsón guardó todas sus pertenencias y echó una última mirada al que hasta hacía poco había sido su hogar.  Quería a Gisele, pero no haría nada por recuperarla. Ella ya había elegido y,  todo lo que hiciera sería inútil.  Dejó las llaves en el lugar indicado, y cerró la puerta tras de si.

Regresó a su hotel y dejó el bolsón encima de la cama.  Necesitaba salir de allí. Le asfixiaba la soledad y frialdad de la habitación. ¿ qué podía hacer allí todo el dia, pensando, pensando?  Decidió salir a caminar.  Mientras paseaba pensaba en su futuro, y tomó una decisión: no se quedaría en el continente, regresaría a Londres y allí retomaría su vida.

Le costó acostumbrarse a la vida de hotel. Comía y cenaba en alguna cafetería cercana,  y posteriormente regresaba al hotel, y se metía en la cama.  La mayoría de las noches, le costaba conciliar el sueño, y lo hacía cuando la madrugada estaba ya avanzada.  Raras veces iba a algún cine o al teatro.  No se sentía con ánimos para ello.  Pasaba las horas tumbado en la cama con algún libro ente las manos, y los fines de semana se unía a algún grupo de turistas y  visitaba los monumentos de la bella ciudad parisina.  Le gustaba caminar por Montmartre, y se detenía ante los cuadros que exponían los pintores desconocidos que pugnaban por abrirse camino en el mundo del arte..






Y llegó la primavera, y el  final del curso.  No había vuelto, en todo ese tiempo, a visitar a su tía.  No se sentía con fuerzas para repetir con detalle el motivo de la ruptura.  Se lo explicó someramente por teléfono, obviando los detalles más escabrosos.  No deseaba que Agnes se disgustara al saber el motivo de su separación.

Con los compañeros profesores más afines, se fue a cenar a un restaurante, como despedida de todos ellos, y lo mismo hizo con sus alumnos en una disertación el último día de clase.  Facturó el equipaje con una empresa de transportes, y en un maletín de mano, puso lo más necesario y de nuevo se encontró en el aeropuerto, rumbo a Londres.

Agnes y Elise, acudieron a recibirle. Las mujeres, contentas por su regreso. Él triste por todo lo que dejaba atrás.  Gisele seguía muy presente en su corazón y en su pensamiento. Mentalmente, a través de la ventanilla del avión observaba una panorámica de Paris, y se despidió de ella y de todo lo que allí quedaba. ¿ Volvería alguna vez? . Tardaré mucho tiempo, si es que regreso algún día.



Y nuevamente Elise, buscó una excusa para ausentarse por unas horas del domicilio.  Suponía que tía y sobrino debían charlar sobre todo lo ocurrido.  Ahora sí, detalló a Agnes todo lo pasado, y ella tomando las manos del que consideraba su hijo, le devolvió una sonrisa y  le consoló  por la decepción sufrida




- Debes emprender nuevamente tu futuro, que será espléndido.  Eres una mente brillante y no te costará nada encontrar una nueva ocupación. ¿ Escribirás el libro que deseas, o ejercerás nuevamente tu magisterio?
- Quizá comience a emborronar cuartillas.  De momento me tomaré unas vacaciones, sin prisas  Y después... quizá busque un lugar tranquilo y escriba.  No sé lo que haré. Estoy algo confuso respecto a ello.  Y ahora cuéntame algo de ti
-¡ Hijo mio ! igual que siempre,.. lo mismo...- Y así siguieron durante largo rato, en esa charla íntima que hacía tiempo no mantenían.

Como de costumbre, Elise, se reunió con ellos a la hora de la cena, y como de costumbre, en la salita, mantuvieron una sobremesa, charlando de cosas intrascendentes,  y Charles conversaba sobre las mil anécdotas de la noche parisina.   Rondando la medianoche, decidieron ir a descansar.


 

miércoles, 22 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 7º - La rive gauche ( 1996celta/rosafermu)


 El avión tomó tierra en el aeropuerto Charles Degaulle hacia mediodía.  Cuando llegó al apartamento, Gisele no estaba en casa. Solía comer en un bistrot cerca de la oficina, de manera que sólo se veían por la noche y los fines de semana, aunque alguno de ellos, tampoco " tengo trabajo extra", es lo que ella solía decir justificando la ausencia.

Lentamente, echó una mirada por las distintas estancias de la casa.  Todo permanecía en orden y como él lo recordaba.  No hacía tanto tiempo  que faltaba. Miró la correspondencia dirigida a su nombre, y que Gisele había dejado en el mueble de la entrada.

La llamó desde su móvil para anunciarla que había regresado

- ¡ Oh, ya has regresado ! - le dijo fríamente
- Si...,  ya he regresado. Creo que deberíamos hablar
- Esta noche llegaré tarde. Tengo muchísimo trabajo retrasado, por las vacaciones de Navidad..., ya sabes
- Lo entiendo...  te esperaré levantado.  No te preocupes... Creo que debemos hacerlo lo más pronto posible
- Déjalo para el fin de semana.  Estoy muy cansada y para lo que vamos hablar, tengo que tener la cabeza despejada
- Pero Gisele, ¡ faltan días para el fin de semana !
- ¿ Por qué te han entrado tantas prisas ?
- Porque estoy muy incómodo con esta situación...¡  No es normal lo que nos pasa !
- Está bien.  procuraré llegar lo más pronto posible. A propósito Agnes ¿ está bien ?
- Si, si. Estupendamente
- Bueno, pues hasta luego
- Hasta luego


Se quedó mirando al teléfono, una vez hubo cortado la comunicación. Después de no verse en tantos días, su charla no podía ser más fría.  Se reafirmaba en que ocurría algo.

Como casi siempre en esa época del año, hacía frio en Paris y llovía.  Decidió salir. Comería en alguna cafetería, poca cosa, quizá algún bocadillo, tenía poco apetito. Se sentó en una mesa junto a un ventanal. Mientras mordisqueaba  su comida, miraba el ir y venir de las gentes, que con paso acelerado circulaban por las calles.  Saboreaba un café en la sobremesa, y se abstraía en sus pensamientos. Extrañaba el devenir de su vida en Londres. Sus comidas con su tia y Elise, y sonrió al recordar a la muchacha y la charla que mantuvieron a la salida del teatro. Su única salida juntos.

- Es una chica muy agradable.  Con una conversación inteligente y amena. Pasamos una noche maravillosa.  Si regreso a Inglaterra, la volveré a invitar. ¿ Por qué la intimidaría ? - pensaba mientras sorbía el café

Cuando hubo terminado, abonó la cuenta y paseando llegó hasta la orilla izquierda del rio.  Le agradaba ese paseo y le distraía mucho. Veía pasar lentamente al Bateau
Mouche cargado de visitantes con sus cámaras de fotos.



 Contemplaba con envidia las parejitas que cariñosamente se tomaban de las manos y se besaban.  Ellos también habían hecho lo mismo al principio de conocerse.  Luego poco a poco dejaron de hacerlo, perdieron el romanticismo.  " Para eso tenemos nuestro apartamento", le comentaba  Gisele.  Movía negativamente la cabeza desaprobando su forma práctica de ver algunas cosas de la vida, intrascendentes, si se quiere, pero que eran necesarias en una relación amorosa.  Con el paso del tiempo, se dio cuenta de que tenían muy pocas cosas en común, y  sonrió, porque se supone que él , precisamente,  por ser inglés, debería ser más frio en sus arrebatos amorosos, pero en este caso era ella, latina,  la que marcaba las pautas. ¿ Cuándo comenzaron a distanciarse? Cada vez estaba  más seguro de que su romance estaba finiquitado.

Cuando regresó a su casa ya era casi media tarde. Se sentó en el salón y llamó a Londres.

- ¡ Charles, hijo mio ! ¿ cómo has llegado ?
- Bien, bien. Todo normal
- ¿ Habéis hablado Gisele y tú ?
- No aún no nos hemos visto. Tiene trabajo y llegará más tarde
- Bueno, tranquilo. Verás como todo tiene una explicación
- Si, sin duda. Hay una explicación- esta última frase la dijo para si
- Vosotras ¿estáis bien? Te mando un abrazo muy fuerte y otro para Elise. Te tendré al corriente de lo que pase. Pretendo saber algo esta misma noche, si Gisele no llega muy tarde.
- Esta bien. Dime lo que sea que resulte. Un beso para ti
- Adiós tia.


Encendió el televisor.  No es que le interesara especialmente lo que pusieran, pero al menos se escucharía  algún ruido. En la programación de tarde, sólo había películas añejas, programas de cocina, ó de problemas amorosos.   Lo apagó nuevamente. " Para problemas ya tengo los míos", pensó  mientras veía caer la lluvia tras los cristales.

Se sirvió un coñac. No es que le apeteciera mucho. Tampoco tenía ganas de leer y estaba terriblemente nervioso por la deriva de su conversación con Gisele. Trascendental tal y como él lo veía.  Había pensado en formar una familia con ella, y ahora ya no estaba tan seguro de querer hacerlo. Intuía que ella ya no le quería para formalizar definitivamente su relación. Esta noche quedaría todo claro.

Eran casi las nueve de la noche cuando se despertó al sentir el ruido de las llaves al entrar en casa.  Estaba dormitando, aburrido y a oscuras. Ni siquiera había encendido alguna lámpara de pie. No le molestaba la falta de luz, más bien lo agradecía.

- Estoy en casa - era el saludo de Gisele avisando de su presencia

El se levantó y fue a su encuentro.  Al verla, todas las dudas quedaron relegadas. Quería a aquella mujer y al darla el abrazo, con la rapidez del rayo, se dijo que todo se arreglaría. La besó intensamente y ella correspondió a su caricia más fríamente.  Dejó el abrigo y el bolso sobre un sillón y se miraron fijamente, como meditando lo que habrían de decirse

- Estás preciosa- la dijo estrechándola contra su pecho
- Gracias.  Tu tampoco estás nada mal...- dijo sonriente
- A pesar de que no te he llamado, no he dejado de pensar en ti- la dijo Charles
- Es gratificante escuchar eso.  Yo también he pensado mucho en ti, en nosotros.
- Tenemos que hablar, Gisele.  Intuyo que ya no te intereso como antes, y aunque eso me duela, hemos de aclararlo.  Por el bien de nuestra relación y de nuestro futuro
- Estoy de acuerdo. Después de cenar ¿ vale ?  Tengo hambre
- ¿ Cómo puedes pensar en comida con lo que estamos tratando?  Por amor de Dios, Gisele. ¡ Se trata de nuestro futuro ! Yo a penas he comido preocupado por todo ... esto.¿ Cómo vamos a esperar hasta después de cenar?
- Y ¿ qué quieres?
- Necesito saberlo ya.  Me he consumido estos días sin saber nada de ti
- Pues podías haber llamado
- Tú también.  Te recuerdo que fuiste tú la que se fue dando un portazo
- Mira Charles, no quiero hacerte daño. Eres buena persona, cariñoso, amable y guapo, pero ...
- Pero ya no me amas ¿ verdad?




Gisele abrió la boca como para responder, pero se quedó callada. Pensaba rápidamente qué debía decirle. Debería explicarle que es cierto, ya no le amaba. Le tenía cariño por todo lo que habían compartido, pero de ahí a seguir viviendo juntos, hay mucha diferencia

- Tu silencio es elocuente... ¿ Tienes a otra persona?
- Charles...  créeme... me cuesta mucho hablarte de ello. No lo mereces, pero en los sentimientos no se manda, y yo, es cierto, no te amo.  André, mi compañero, me propuso ser mi pareja, y aunque de momento dije no...  tu te habías marchado y él estaba ahí.  Hacía tiempo que habíamos comido juntos, por motivos de trabajo, es cierto, pero de una cosa ... pasamos a la otra...
- ¿ Os acostasteis ?
- ¡ Charles !
- Dime ¿ os acostasteis?

Gisele, se retorcía las manos nerviosa.  No quería confesarle que si, lo habían hecho, aun cuando él todavía no se había marchado a Londres.  Prefirió no contestar

- Está bien. Tu silencio lo dice todo. Iré a un hotel y mañana cuando no estés recogeré mis cosas. Lo sabía...  imaginaba que algo así había sucedido, pero me duele tu falta de franqueza. No has obrado bien, debiste hablar conmigo. Creo que ya está todo dicho.

Dio media vuelta hacia su habitación y cogiendo una maleta, comenzó a llenarla con lo más imprescindible. El resto lo recogería al día siguiente, cuando ella hubiera salido para el trabajo.

- Mañana te dejaré las llaves en el mueble de la entrada. Te deseo toda la felicidad del mundo y aciertes en tu elección, que sepas lo que quieres hacer con tu vida. Durante el tiempo que vivimos juntos fui muy feliz. Adiós Gisele.

Y salió sin volver la vista atrás, dejando a Gisele llorosa, no tanto por la despedida del hombre que había formado parte de su vida, sino por los nervios pasados hasta declarar la verdad. 




 

martes, 21 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 6º - Un largo, largo paseo (1996celta/rosafermu)




Estaba Elise terminando de estudiar, en su habitación, cuando unos ligeros golpes en la puerta distrajeron su atención de los libros

- Adelante - fue lo que dijo atendiendo la llamada
- ¡ Hola Elise ! Perdona... ¿ te interrumpo?
- No, no.  Estaba pensando en recoger y descansar. Tengo unas notas que no acabo de entender. Seguro que tengo la cabeza embotada y no " lo veo "
- ¿ Puedo ayudarte ?
- Es muy amable por tu parte, pero creo que lo dejo por hoy.  ¿ Querías algo, Agnes está bien ?
- Si, si. Mi tía está perfectamente: escucha música. Yo... venía para proponerte algo
- Bien. Pues tú dirás
- He pensado, sin ningún compromiso, claro, que podíamos salir algún día a cenar y al teatro
- Pues... me parece estupendo. ¿ Le has preguntado a Agnes?
- Si. Me ha respondido que no nos acompañará
- ¿ Por qué ?
- Piensa que nuestras conversaciones la aburrirían mortalmente. Absurdo, pero así es
- Bien. Igual la convencemos
- ¿ Te parece bien mañana ?  El sábado no tienes clase y podrás apartarte  de los libros por un rato.  Además, te recuerdo que soy profesor de literatura. Te daría clases particulares encantado
- No insistas mucho, que igual te tomo la palabra.
- Pienso que podíamos charlar mientras nos tomamos algo antes de cenar ¿ Te apetece un Jerez?.  De esta forma concretamos nuestra escapada- rió él
- Por supuesto. En cuanto termine de recoger, estoy en la salita.

Bastaron esas breves palabras, para que la corriente de simpatía se estableciera entre los jóvenes. Por lo menos Elise no se sentía tan intimidada en presencia de Charles como le había ocurrido en otras ocasiones.  Agnes se unió a ellos, y los tres, relajados, charlaron de cosas intrascendentes en una amigable conversación.

Elise eligió un vestido sobrio, pero elegante,  acorde con su edad. Irían al teatro y cenarían en un restaurante.  Estaba nerviosa, porque aunque el hielo se había roto, no le conocía lo suficiente como para mantener una conversación. ¿ Sobre qué podrían hablar ?  Imaginaba que lo que le había llevado de regreso a casa era el tema de su relación con Gisele,. por tanto el tema pareja, ni rozarlo.


 
Cenaron y después acudieron a ver la obra  Cats.  Hacía una noche, en que el frío no era excesivo y  agradable para  dar un paseo.  La conversación, en un principio se basó en la obra que acababan de ver. Los actores y cantantes muy buenos

- Me ha encantado. Gracias Charles. He pasado una noche fantástica. Me he emocionado con la canción Memory- Charles esbozó una sonrisa ante la sensibilidad de Elise
-Es pronto para volver a casa ¿ te apetece ir algún sitio?-  la preguntó
- Gracias, pero me parecería un abuso. Quizá... ¿ por qué no vamos caminando hasta casa?
- Excelente idea. Mira, hasta hay estrellas en el cielo y,  está raso. Señal de que hará frio
En el Coven tomaron un café y aterrizaron en King Cross. Anduvieron mucho. Una gran distancia, pero charlando como iban, ni se dieron cuenta. 




La conversación  derivó en los problemas personales. El contó lo sucedido con su novia, y ella lo ocurrido con Stephan

- Yo ya lo he superado, aunque mi amor propio, aún está tocado. A ti te ocurrirá lo mismo. Yo creo que cuando regreses todo se arreglará
- Llevo días aquí, y aún ni ella me ha llamado, ni yo tampoco. No estoy seguro de que tenga solución
- Sé que voy a ser indiscreta, y te ruego me perdones ¿ La amas?

Charles tardó en contestar, como pensando la respuesta. Al fin, con alguna duda, respondió

- ¡ Claro !
- Entonces, llámala tú
- Es complicado.  A Agnes no le he contado toda la verdad, pero me enteré por un amigo común, que tontea bastante con un compañero de la oficina. Eso francamente no me gusta, porque pienso que además de no estar enamorada de mi...  haya podido ir más lejos
- ¡ Vaya !, lo siento. Me conozco esos síntomas. No sé qué decirte.  Yo iría y hablaría con ella francamente, y si te confirma la ruptura...,  pasaría página.
- Es algo difícil de decidir
- ¡ No me digas ! ¿Te he contado el motivo por el que terminé en tu casa?
- ¡ Vaya pareja que nos hemos juntado !- dijo Charles riendo- Por favor te pido que no le comentes nada a mi tía hasta aclararlo todo.
- Soy una tumba.  No te preocupes.  Te aconsejaría que no dejaras pasar más tiempo. Cuánto antes lo aclares, mejor para ti
- Si todo ocurre como imagino, volveré aquí, y me estableceré. Solicitaré mi ingreso en alguna universidad, y si no lo consigo,  buscaré algún instituto ó colegio  mayor y proseguiré con mi docencia
- Y... ¿ por qué no aprovechas y escribes tu libro ?  Decías que no habías tenido tiempo, bien, pues ahora lo tienes. Es inmiscuirme en algo que no me importa, pero pienso que no tienes dificultades económicas y puedes permitirte estar una temporada sin trabajar.  Yo lo intentaría.  Es lo que pienso hacer en cuanto termine.  Claro que yo si tendré que trabajar;  mi padre, aunque tiene sus rentas, no es rico, y además por amor propio no debo permitir que me mantenga sin saber si hay algún editor que lea mi novela... si es que la llego a escribir.

Y siguieron charlando, cada uno de sus proyectos, y cuando llegaron a casa, faltaban a penas dos horas para que comenzase a amanecer.  Al retirarse a su habitación, Elise sonreía, repasando mentalmente todo lo que habían hablado durante su largo paseo. Le daba lástima Charles, porque conocía lo mal que lo estaría pasando por la infidelidad de Gisele


- Pienso que está loco por ella, y le da miedo la ruptura. Pero si es así como lo piensa, tarde o temprano se va a producir. ¡ Ay, pobre Charles ! Mala época le aguarda.

Charles tumbado en la cama, repasaba mentalmente su conversación de la noche

- Quizá Elise tenga razón. Debería volver y aclararlo todo de una vez.  No conseguiré nada con esta situación. Estoy escondiendo la cabeza bajo el ala y no quiero ver lo que en realidad ocurre, y que yo me repito una y otra vez.  Si, eso haré, y cuanto antes.

Cuando se levantó , habló con su tía y dispuso su regreso a París para dos días después. Cuando se lo comunicó a Elise, ésta le dijo

- Es lo mejor que puedes hacer. No adelantas nada con esta situación. Lo estás pasando mal y no sabes nada.  Igual no es cierto lo que te han dicho, y todos los malos ratos son inútiles. Acláralo y quédate tranquilo.

Asintió con la cabeza y salió rumbo a la agencia de viajes. Sacó el billete de avión para el día fijado para volver a la capital del Sena, en busca de retomar su vida ó dejarla en punto muerto.


 

sábado, 18 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 5º / Confesiones




Fue un fin de semana maravilloso el que disfrutaron en familia. Elise, discretamente, se ausentó con la excusa de visitar a una antigua compañera de universidad. Debía dejarles disfrutar  de la visita de Charles y Gisele. Conocía el cariño que tia y sobrino sentían y,  lo que Agnes lamentaba la ausencia de su sobrino.

Después de la partida de los jóvenes rumbo a su destino en el continente, nuevamente volvió la normalidad en sus vidas.  Elise comenzó de nuevo sus estudios y en sus ratos libres atendía a Agnes. Faltaba poco para concluir el relato y ambas mujeres estaban satisfechas del resultado.



A pesar de que el tiempo pasaba lentamente en su vidas, seguía transcurriendo,  y pronto llegaron las Navidades.  Charles anunció nuevamente una visita

- Esta vez será algo más prolongada, tia Agnes
- ¿ Me lo dices en serio ? ¿ Vendrás con Gisele ?
- No, esta vez no... Tiene trabajo. No podrá acompañarme
- Pero hijo... ¿ os pasa algo?
- Bueno... tenemos algún problemilla, pero nada que no pueda solucionarse.
- Me das un disgusto. Creia que todo marchaba bien
- ¡ Ah ! no te preocupes. Hemos tenido diferencias y estamos algo distanciados. Como todas las parejas... disgustos y reconciliaciones...  todo normal.  Ya tendremos ocasión de hablar cuando  regrese a París



Agnes, se quedó preocupada.  Su sexto sentido le decía que era más grave de lo que aparentemente Charles le había hecho creer.

- ¡ Claro, que si han decidido darse una tregua !...  Los días que pase en casa, le vendrán bien, y a su regreso verá todo con más claridad. ¡ Ay, los jóvenes ! Hacéis una montaña de un grano de arena - comentaba con su inseparable Elise,  que callaba y sonreía .



Charles llegó el día de  Navidad a mediodía. Abrazó a su tía y saludó cordialmente a Elise, que discreta ,  se retiró a su habitación para dejarles a solas,  y pudieran charlar de sus cosas.  Se reunió con ellos a la hora de la cena. Por la expresión en los rostros de tía y sobrino, pensó que era más complicado de lo que sospechaba.

 La cena transcurrió casi en silencio, salpicada de vez en cuando con alguna gracieta de los comensales, pero la frialdad se cortaba en el aire.  Esa noche no hubo sobremesa y se retiraron pronto a descansar.

- ¡ Qué raro ! - pensó Elise -.  Debe ser más grave de lo que aparenta. Nunca he visto a Agnes tan silenciosa y seria. Seguro que cuando estemos a solas, algo me comentará-- pero Agnes, nada la dijo, y ella prudente, tampoco preguntó nada.


Con el pretexto de efectuar unas compras , Elise se ausentó de la casa, dejando a solas a tía y sobrino. El tenía necesidad de hablar con Agnes, se lo notaba en su rostro y en la ansiedad que denotaba.

- Vamos a ver , Charles ¿ Qué te ocurre? Para mi,  eres mi hijo y,  ten por seguro que comprenderé todo aquello que me confies, y supongo que habrás meditado la decisión que has tomado. No comentaré nada, no te diré nada, salvo si tu me pides mi opinión.  Sólo te escucharé y con lo que me dijiste el día de tu llegada me preocupas.

- Verás tia. Creí que todo marchaba perfectamente, pero ella ...  cada vez estamos menos tiempo juntos... más fría... como ausente..., y mucho me temo que tiene algo por ahí
- ¡ Qué cosas dices ! Se os veía muy enamorados...
- Si, y lo estábamos, al menos eso creí yo.  Pero ahora no estoy tan seguro. Lo hablamos detenidamente y aunque ella no lo negó con rotundidad, sí noté que ya no era lo mismo.  Decidimos darnos una tregua y reunirnos de nuevo.  Entonces veremos si nuestro compromiso de pareja, sigue en pié o es mejor dejarlo.  Yo la quiero, tía, pero no me gusta su aptitud.  No te puedo concretar qué, pero algo me dice mi interior que la ilusión que ella sintiera, ha terminado.
- No sé qué decir, Charles.  Lo lamento, pero si vais a tener dudas ó no estáis a gusto estando juntos...  Creo, que la tregua os vendrá bien para aclarar vuestras ideas.  Sé de alguien quien te orientaría mejor que yo, porque pasó por algo parecido, pero... no es mi vida y no debo inmiscuirme
- ¿ A quién te refieres?
- A Elise. Su novio se enamoró de su mejor amiga, después de más de un año de relaciones.  Ya ves... no eres tú solo.
- Creo que debemos dejarlo por hoy. No tengo confianza con ella para abordar ese tema, y estará a punto de regresar a casa.  Por otra parte, no hay más que contar.

Decidieron tomarse un Jerez, antes de cenar, y esperar a que Elise regresara. Al cabo de un rato de haber concluido las confidencias, la chica entraba a saludarles a la salita.

- ¿ Qué te has hecho en el pelo? - la preguntaron a coro tia y sobrino
- He vuelto a mi color natural.  No terminaba de verme ...



- A mi me gustas más así - la dijo Charles sonriendo
- Estás linda, hagas lo que hagas, querida niña- dijo Agnes
- ¡ Vaya ! pues me alegro. Ahora disculpadme voy a dejar todo esto en mi habitación. Terminé pronto con las compras y al verme frente a un salón de belleza, no me lo pensé dos veces. El motivo por lo que me cambié la imagen, ya es historia. Quiero volver a ser yo misma

Agnes y Charles, se dirigieron una mirada de complicidad, y eso dio idea al muchacho para en cualquier momento sacar la conversación y ver qué es lo que ella opinaba de su problema.

Tía y sobrino estaban en la salita leyendo el manuscrito de la novela de Agnes, cuando entró Elise para despedirse. Había quedado en verse con una amiga, aunque ese fue el pretexto para dejarles solos. Creía que debía hacerlo, ya que con Agnes tenía confianza, pero con Charles no,  tanta.  Además cada vez que estaba en presencia de él, notaba desasosiego, incomodidad, y se la veía nerviosa.  No se explicaba la razón de todo ello, porque Charles le caía muy bien, pero se sentía intimidada en su presencia

- Parece que me rehúye - comentó Charles a su tía cuando Elise se hubo marchado
- No, no creo, pero no tiene contigo la misma confianza que conmigo, y quizá eso sea  lo que la ocurra. También es muy considerada y no querrá interrumpir nuestra intimidad
- ¿ Cuál fue el motivo de que viniera a vivir contigo?- le pregunta Charles
- Yo me sentía sola y muy torpe. Ella también estaba sola, y llegó un momento que su horario de trabajo, que en un principio fue por unas horas, se alargó hasta la noche. Entonces la dije que porqué no se instalaba en casa, y así fue. Ella aceptó y yo estoy encantada de la vida  que lo hiciera.  Me hace mucha compañía. Es cariñosa y atenta.
- Me alegro, tía. Es muy simpática y muy atractiva.  No entiendo cómo no tiene novio de nuevo
- No creas, durante las vacaciones no le faltaron galanteadores, pero ella no quiso. Aún le duelen las heridas.
- ¿ Crees que aceptaría si algún día la invitara al teatro?
- Posiblemente acepte. Es tan educada que estoy segura no lo rechazará. Esa sería una excusa perfecta para que hablaras con ella de tu problema
- No estoy muy seguro de ello. Tampoco tenemos tanta confianza...  no puedo meterme en sus asuntos



Y una tarde se lo propuso. Ella le miró fijamente y sin saber porque lo hizo, aceptó encantada.

 

miércoles, 15 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 4º / Un libro, una ilusión (1996celta-rosafermu)




Charles invitó  a Elise a que les acompañara a comer en un restaurante. Al día siguiente volvería de nuevo a sus tareas docentes, pero deseaba obsequiar a su tía y a Elise.  Partiría a Paris.  Daría un ciclo de conferencias referente a literatura inglesa. Posiblemente el regreso a Inglaterra se demoraría, ya que tenía en proyecto viajar hasta Bruselas para un simposio de escritores, aunque él no se consideraba como tal, pero se debatirían ideas muy interesantes.

Los jóvenes charlaban amigablemente.  Charles contaba los proyectos que tenía y quizá en un año ó dos, se tomaría un respiro para tratar de escribir el libro que tenía en mente, pero sin  tiempo para desarrollar y plasmarlo en una galerada

- Eres un cerebrito - comentó risueña Elise
- No ... qué va.  Soy normal, pero me esfuerzo en aquello que me interesa.  Mi trabajo de docente me gusta mucho, porque veo el interés que los chicos ponen en mis disertaciones, pero también me gusta escribir y,  eso hasta ahora, no he podido hacerlo. Y a propósito de escribir... Tia Agnes, ahora podrías realizar tu sueño..., tu libro





- Querido Charles ¿ cómo se te ocurre algo así? ¡ Si no veo casi !

- Pero ahora tienes a Elise. Díctala y ella lo escribe en el ordenador y te lo puede ir leyendo para hacer las correcciones



- ¡ Eso  sería estupendo ! - apostilló Elise -.  Además me vendrá muy bien como prácticas para cuando yo termine mis estudios

- ¿ Qué estás estudiando?

- Pues ahora la verdad es que nada.  He decidido tomarme un año sabático

- Pues eso no está bien. ¿ Cuánto te queda hasta terminar?

- Dos años... Eternos dos años

- Hazme caso. Empieza cuanto antes. No te arrepentirás..

Al terminar la comida, dejaron en su casa a Elise y se despidió de ella, puesto que saldría a la mañana siguiente a una hora muy temprana.  Posiblemente iría en el tren que atravesaba el Canal de La Mancha y así conocería ese trayecto, ó bien iría en avión,  por su rapidez.  Se dieron un beso en la mejilla y Elise se despidió de Agnes como tenía por costumbre, con un beso en la frente.

Y volvieron a quedarse solas. A esperar alguna llamada de Charles.  En la mente de Elise, había cuajado la idea que diera a Agnes,  su sobrino

- ¿ Por qué no? Cumplirías tu deseo sin esfuerzo alguno. Me dictas las ideas y yo las traslado al ordenador, y no te preocupes si nos equivocamos, el borrador se puede rectificar cuantas veces quieras. Anda, Agnes.  Anímate.  Sería estupendo y a mi me vendría muy bien.

- Tanto tú como Charles, estáis locos... Pero creo que vamos hacerlo. Total no perdemos nada por intentarlo.  He estado madurando la idea esta noche en que me desvelé y no podía dormir. ¡ Total va a quedar entre nosotros !

- Me alegro de ello, querida amiga. Nos lo vamos a pasar estupendamente  a la vez que aprenderé.

Y se pusieron manos a la obra.  Poco a poco y día tras día, iban cubriendo las hipotéticas hojas de un libro , en la pantalla del ordenador. Al día siguiente repasaban lo escrito con anterioridad y corregían lo que hubiera lugar.  Siempre había algún detalle que se les había escapado, lo que proporcionaba un momento de algarabía en las dos mujeres.  Su complicidad era patente. Estaban a gusto las dos juntas, tanto es así, que planificaron sus vacaciones de verano juntas,  no se separarían.

Puntualmente, Charles llamaba y era puesto en antecedentes de los avances de la historia de Agnes. Elise hablaba con él brevemente, y le pedía orientación para dar más verisimilitud a la historia.  Había días en que la inspiración volaba de la cabeza de Agnes, y entonces era Elise la que aportaba las ideas, puliéndolas entre las dos.

En el libro, además de la ficción, mis Owen volcó parte de su propia historia y por ella, Elise, conoció  que en su juventud estuvo a punto de casarse, pero el enlace se frustró y desde entonces, ella guardó su recuerdo en el corazón y fue incapaz de amar a otro hombre.  Luego ocurrió el accidente y consagró su vida  al sobrino, al que adoraba y por él,  era correspondida de igual manera.

Pasaron el verano en las islas Canarias ." Tienen un clima estupendo. Aún recuerdo los veranos que pasé de pequeña", comentaba Agnes.  En Tenerife pasaron quince diás maravillosos, no privándose de ninguna excursión. Elise era su lazarillo. Se tenían cariño y la muchacha veía en Agnes a esa madre que tanto echaba a faltar y que hacía tiempo,  no veía.



Los padres de Elise se habían divorciado hacía años, quedándose a vivir con su padre, ya que la madre, al poco tiempo, se había casado de nuevo y su padrastro no terminaba de caerla bien.  Pero echaba de menos los consejos maternos y las charlas que entre madre e hija suelen tener las mujeres.  Por eso se volcó en Agnes, además de que la señora era cariñosa y siempre le aconsejaba bien.

Y estuvieron de regreso.  Llegaron satisfechas, con un ligero color tostado por el sol y hasta rejuvenecidas.  Les había sentado bien el cambio de ambiente y venían con ideas renovadas para proseguir con su vida diaria. 

Elise había tenido algún "moscón " a su alrededor, pero ella no había aceptado ninguna cita, en parte por no dejar sola a su amiga y en parte porque ningún chico de los que se le acercaron cubría sus expectativas. " Aún no estoy preparada para ello ", es la respuesta que daba ante la insistencia de Agnes para que saliera alguna noche a divertirse.

Charles seguía en Paris.  Allí había establecido su cuartel general, y había viajado, además de a Bruselas, a Viena, a Budapest y asistía a cuantos simposios se le ofrecía. También había conocido a Giselle, una vecina de apartamento, la clásica parisina coqueta, muy femenina  y muy voluble.  Le gustaba aquella chica, tan distinta de las exquisitas y rígidas muchachas inglesas.  Se lo comunicó a su tía

- Posiblemente vayamos a verte en un fin de semana

- Me gustaría mucho conocerla. Ya va siendo hora de que te asientes y crees una familia.

- ¡ Eh, eh...! no corras tanto.  Sólo es un ligue- respondía él riendo

Elise escuchaba la conversación con una sonrisa en los  labios, mientras corregía alguna página que comentaría con Agnes.

El siguiente curso se aproximaba y por fin volvió a matricularse en la universidad. Terminaría, esta vez,  si, su carrera. Lo había decidido: sería escritora.

Agnes aplaudió su idea y apoyó cuanto pudo su decisión.  La propuso fuese a vivir con ella ya que pasaban juntas casi todo el día

- Me harás compañía y tendrás más tiempo para estudiar.

Y así lo hicieron.  Una tarde al regresar de la universidad encontró a Charles y a Giselle en el saloncito. Iban a pasar el fin de semana con ellas.  Aunque mostró su alegría, vio algo en Giselle que no terminaba de convencerla, sin embargo a Charles le vió más entusiasmado con la chica, de lo que él mismo creía.  Durante la cena estuvo silenciosa. Hablaba lo justo, dejando que los visitantes comentaran su vida en Paris.
Ella trabajaba en una multinacional como secretaria e indudablemente era muy bonita y simpática. " No me extraña que le haya vuelto loco", comentaba para sí.

Se retiró pronto a su habitación. Creía que tía y sobrino querrían hablar de los proyectos que tenía y si seguiría viviendo en Francia

- Te echo de menos, mi chico querido. Pero comprendo, que ahora será más difícil que vuelvas.  Tienes a alguien que te retendrá ¿ Vivís juntos?


Gisele



- Si, tía.  Somos pareja, aunque ello no significa que de momento pensemos en casarnos.  No es necesario firmar unos papeles para tener una familia. No, de momento estamos bien así.

- Ella ¿ sabe lo que piensas?

- Desde luego. Es algo que planteamos desde un principio.  Son de ideas muy avanzadas y lo encuentra normal.

- ¿ Tú la quieres?

- Si tía.  De lo contrario no viviría con ella

- Bien, hijo. Si eso te hace feliz, yo también lo soy. Y ahora si me perdonas, voy a retirarme. Ha sido un día muy emocionante y estoy algo cansada. Ya tenéis preparado vuestro cuarto

- Descansa tía. Nosotros también vamos a acostarnos.  También estamos cansados. Buenas noches

- Buenas noches, querido chico.  Hasta mañana

 

martes, 14 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 3º / La forja de una amistad (1996celta-rosafermu)





Los días transcurrían lentamente en la vida de Agnes y Elise, y poco a poco fueron ampliando su horario de trabajo, fomentándose al mismo tiempo una amistad. Agnes era muy cariñosa con ella y comenzaron a dar largos paseos, cuando el tiempo era favorable.  Caminaban hasta el parque y allí Elise leia algunas páginas ó simplemente charlaban de los avatares de la vida diaria.  Miss Owen se interesaba por ella y poco a poco Elise la abrió su corazón confiándola el motivo de su abandono de la carrera que había iniciado con tanto entusiasmo.

- Querida niña, la vida es así.  Cuando menos lo esperamos nos presenta al cobro unas facturas muy duras, y que algunas veces no entendemos, pero que hemos de pagar. No es que justifique la actitud de tu novio, pero piensa que a veces los sentimientos no los controlamos y pueden surgir situaciones  que no podemos evitar

- Pero yo no le reprocho que se enamorara de Margaret, eso es algo que escapa a nuestros sentimientos.  Lo que no le perdono es que diera lugar a consolidar nuestra relación.  Me hizo un daño increíble, porque de verdad,  le quería, y posiblemente aún le quiera.  Aunque, claro, el paso del tiempo va aplacando el dolor y el desencanto.

- Te dije en una ocasión que te contaría una parte de mi vida, y creo que el momento ha llegado.  Mi chico querido, Charles, es hijo de mi hermano, de mi único hermano. Está conmigo desde los ocho años de edad, y eso fue posible por un desgraciado accidente de coche en el que murieron sus padres y por el que  yo ...  me he quedado ciega.
Todo ocurrió una mañana en que decidimos ir a visitar a un familiar enfermo y que vivía a las afueras de Warwick, aprovechando que Charles estaba en el colegio.  Pensábamos regresar pronto, pero el caso es que alguien se cruzó en nuestro camino...
Chocamos de frente, y el golpe fue tan brutal que mis hermanos murieron en el acto y yo sufrí varias heridas, principalmente en la cabeza.    Durante muchos días, los médicos pensaron que no lograría sobrevivir, pero lo logré, aunque las secuelas, ya las conoces. Me hice cargo de mi sobrino, y se convirtió en mi chico querido, es como un hijo para mi.  El también tuvo secuelas importantes anímicamente.  El perder a sus padres de repente, era algo que una mente infantil tan pequeña, no termina de entender.
Pero. . . ,  ya ves,  salimos a flote y,  lo hicimos los dos juntos.  El,  porque los niños son capaces de asimilar mejor que los adultos, las cosas que ocurren a su alrededor, aún sin comprenderlas.  Y yo, porque tenía que hacerme cargo de mi sobrino, al carecer de familia directa. Mi cuñada era hija única y con sus padres ya fallecidos.
Charles fue  mi refugió y me ayudó a superar todo lo ocurrido.  ´Volví gracias a él a recuperar las ganas de vivir, a pesar de mi deficiencia, y de que mi mundo se había hundido definitivamente.  El me recompensó con creces. Me dio cariño a raudales y satisfacciones. Era un alumno ejemplar y fue el primero de su promoción en la carrera que eligió: Literatura.  Enseguida comenzó a dar clases en la universidad y ahora da conferencias en otras facultades. Hasta tiene un libro empezado ni se sabe desde cuándo, pero la realidad es que no tiene tiempo para concentrarse,  y acabarlo.



Agnes, con una mano sobre las de Elise, había narrado el episodio más amargo de su vida con una sonrisa en los labios.  Quería infundirla ánimo  y hacerla comprender que sólo es cuestión de tiempo que su desengaño amoroso, cicatrice, volviendo a llevar la vida,  que por su juventud,   la corresponde.

Elise la escuchó con atención y congoja , y hasta se le escaparon algunas lágrimas que Agnes no pudo ver.  Comprendió perfectamente  el mensaje que la estaba dando, pero, al menos de momento, no sabía cómo podría olvidar la humillación sufrida

- Niña mía, da tiempo al tiempo - fue lo que, para finalizar su charla, la recomendó Agnes.

Nuevamente emprendieron el regreso hasta la casa.  

- Quédate a comer conmigo - la pidió Agnes-.  En realidad no sé porqué no lo haces a diario.  Me agradaría mucho seguir nuestras charlas en la sobremesa

- Acepto encantada. Su compañía me hace mucho bien. Gracias.  Me quedo - fue la respuesta de Elise

 Y  se convirtió en la acompañante casi permanente de Agnes, y lo que en un principio fue un acuerdo laboral por horas, fue  una compañía casi permanente.  La acompañaba a la peluquería, iban de compras, paseaban etc.

    Una mañana decidió que tenía que cambiar de imagen, y quizá con ello cambiaría también de actitud respecto a Stephan. Sin darse cuenta, había pasado de ser un episodio lamentable, a anécdota desagradable, ante la aceptación y beneplácito de Agnes que veía como su inestimable amiga resurgía como el Ave Fénix.

- Señora Owen ¿ qué hacemos hoy? - la preguntó Nelly al atenderla en el salón de belleza

- Creo que lo de siempre, pero mi amiga desea la aconsejes.  Quiere hacer cambios en su imagen

Y el cambio fue radical:  se tiñó de rubia, a pesar de que no terminaba de "verse". Se cortó el cabello y lo tiñó de color claro.

- Estás espectacular - es el comentario que la dedicó la esteticista- Si. Estás preciosa. Ya te acostumbrarás- ,  narrando a Agnes el resultado final de su cambio de imagen.



Cogidas del brazo y riendo, se encaminaron a una cafetería.  Tomarían el aperitivo y a continuación se encaminarían a su domicilio para almorzar.  Allí les aguardaba una gran sorpresa.

Había un coche aparcado frente a la entrada del domicilio. Agnes vio la silueta del coche y pidió a Elise de la describiera cómo era. Hecho esto, el gesto de alegría de Agnes, extrañó a la muchcacha

- ¡ Es Charles ! ¡ Por fin ha venido !

- ¿ Tu sobrino ?

-- ¡ Si !. Tendrás oportunidad de conocerle. Verás como te gusta

Rápidamente entraron en la vivienda. Agnes se dirigió al saloncito y, efectivamente, allí estaba Charles, que al ver a las mujeres se levantó de un salto yendo abrazar a Agnes, que fue tomada en volandas haciéndola girar entre los brazos del chico que al mismo tiempo besaba sus mejillas.  Complacida ante esa explosión de cariño, Elise miraba la escena riendo.



- Tu debes ser Elise ¿ no es cierto? - la preguntó una vez hubiera dejado de abrazar a Agnes- Tenía ganas de conocer a la acompañante de mi tia.

- Encantada, y si soy Elise.

Dirigiéndose a Agnes, dijo:

- Tenéis muchas cosas de la que hablar, así que por hoy suspenderemos mi compañía en el almuerzo. Debo irme. Nos vemos mañana Agnes

- No, no te vayas- dijo miss Owen

- No me sentiría cómoda, perdóname.  Tendréis miles de cosas de las que hablar, puesto que hace tiempo que no os veis. Creo que es lo mejor.  Mucho gusto en haberte conocido, Charles

- Lo mismo digo, Elise. Nos vemos mañana

Dio un beso a Agnes en la frente, estrechó la mano de Charles y abandonó el domicilio.