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sábado, 18 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 5º / Confesiones




Fue un fin de semana maravilloso el que disfrutaron en familia. Elise, discretamente, se ausentó con la excusa de visitar a una antigua compañera de universidad. Debía dejarles disfrutar  de la visita de Charles y Gisele. Conocía el cariño que tia y sobrino sentían y,  lo que Agnes lamentaba la ausencia de su sobrino.

Después de la partida de los jóvenes rumbo a su destino en el continente, nuevamente volvió la normalidad en sus vidas.  Elise comenzó de nuevo sus estudios y en sus ratos libres atendía a Agnes. Faltaba poco para concluir el relato y ambas mujeres estaban satisfechas del resultado.



A pesar de que el tiempo pasaba lentamente en su vidas, seguía transcurriendo,  y pronto llegaron las Navidades.  Charles anunció nuevamente una visita

- Esta vez será algo más prolongada, tia Agnes
- ¿ Me lo dices en serio ? ¿ Vendrás con Gisele ?
- No, esta vez no... Tiene trabajo. No podrá acompañarme
- Pero hijo... ¿ os pasa algo?
- Bueno... tenemos algún problemilla, pero nada que no pueda solucionarse.
- Me das un disgusto. Creia que todo marchaba bien
- ¡ Ah ! no te preocupes. Hemos tenido diferencias y estamos algo distanciados. Como todas las parejas... disgustos y reconciliaciones...  todo normal.  Ya tendremos ocasión de hablar cuando  regrese a París



Agnes, se quedó preocupada.  Su sexto sentido le decía que era más grave de lo que aparentemente Charles le había hecho creer.

- ¡ Claro, que si han decidido darse una tregua !...  Los días que pase en casa, le vendrán bien, y a su regreso verá todo con más claridad. ¡ Ay, los jóvenes ! Hacéis una montaña de un grano de arena - comentaba con su inseparable Elise,  que callaba y sonreía .



Charles llegó el día de  Navidad a mediodía. Abrazó a su tía y saludó cordialmente a Elise, que discreta ,  se retiró a su habitación para dejarles a solas,  y pudieran charlar de sus cosas.  Se reunió con ellos a la hora de la cena. Por la expresión en los rostros de tía y sobrino, pensó que era más complicado de lo que sospechaba.

 La cena transcurrió casi en silencio, salpicada de vez en cuando con alguna gracieta de los comensales, pero la frialdad se cortaba en el aire.  Esa noche no hubo sobremesa y se retiraron pronto a descansar.

- ¡ Qué raro ! - pensó Elise -.  Debe ser más grave de lo que aparenta. Nunca he visto a Agnes tan silenciosa y seria. Seguro que cuando estemos a solas, algo me comentará-- pero Agnes, nada la dijo, y ella prudente, tampoco preguntó nada.


Con el pretexto de efectuar unas compras , Elise se ausentó de la casa, dejando a solas a tía y sobrino. El tenía necesidad de hablar con Agnes, se lo notaba en su rostro y en la ansiedad que denotaba.

- Vamos a ver , Charles ¿ Qué te ocurre? Para mi,  eres mi hijo y,  ten por seguro que comprenderé todo aquello que me confies, y supongo que habrás meditado la decisión que has tomado. No comentaré nada, no te diré nada, salvo si tu me pides mi opinión.  Sólo te escucharé y con lo que me dijiste el día de tu llegada me preocupas.

- Verás tia. Creí que todo marchaba perfectamente, pero ella ...  cada vez estamos menos tiempo juntos... más fría... como ausente..., y mucho me temo que tiene algo por ahí
- ¡ Qué cosas dices ! Se os veía muy enamorados...
- Si, y lo estábamos, al menos eso creí yo.  Pero ahora no estoy tan seguro. Lo hablamos detenidamente y aunque ella no lo negó con rotundidad, sí noté que ya no era lo mismo.  Decidimos darnos una tregua y reunirnos de nuevo.  Entonces veremos si nuestro compromiso de pareja, sigue en pié o es mejor dejarlo.  Yo la quiero, tía, pero no me gusta su aptitud.  No te puedo concretar qué, pero algo me dice mi interior que la ilusión que ella sintiera, ha terminado.
- No sé qué decir, Charles.  Lo lamento, pero si vais a tener dudas ó no estáis a gusto estando juntos...  Creo, que la tregua os vendrá bien para aclarar vuestras ideas.  Sé de alguien quien te orientaría mejor que yo, porque pasó por algo parecido, pero... no es mi vida y no debo inmiscuirme
- ¿ A quién te refieres?
- A Elise. Su novio se enamoró de su mejor amiga, después de más de un año de relaciones.  Ya ves... no eres tú solo.
- Creo que debemos dejarlo por hoy. No tengo confianza con ella para abordar ese tema, y estará a punto de regresar a casa.  Por otra parte, no hay más que contar.

Decidieron tomarse un Jerez, antes de cenar, y esperar a que Elise regresara. Al cabo de un rato de haber concluido las confidencias, la chica entraba a saludarles a la salita.

- ¿ Qué te has hecho en el pelo? - la preguntaron a coro tia y sobrino
- He vuelto a mi color natural.  No terminaba de verme ...



- A mi me gustas más así - la dijo Charles sonriendo
- Estás linda, hagas lo que hagas, querida niña- dijo Agnes
- ¡ Vaya ! pues me alegro. Ahora disculpadme voy a dejar todo esto en mi habitación. Terminé pronto con las compras y al verme frente a un salón de belleza, no me lo pensé dos veces. El motivo por lo que me cambié la imagen, ya es historia. Quiero volver a ser yo misma

Agnes y Charles, se dirigieron una mirada de complicidad, y eso dio idea al muchacho para en cualquier momento sacar la conversación y ver qué es lo que ella opinaba de su problema.

Tía y sobrino estaban en la salita leyendo el manuscrito de la novela de Agnes, cuando entró Elise para despedirse. Había quedado en verse con una amiga, aunque ese fue el pretexto para dejarles solos. Creía que debía hacerlo, ya que con Agnes tenía confianza, pero con Charles no,  tanta.  Además cada vez que estaba en presencia de él, notaba desasosiego, incomodidad, y se la veía nerviosa.  No se explicaba la razón de todo ello, porque Charles le caía muy bien, pero se sentía intimidada en su presencia

- Parece que me rehúye - comentó Charles a su tía cuando Elise se hubo marchado
- No, no creo, pero no tiene contigo la misma confianza que conmigo, y quizá eso sea  lo que la ocurra. También es muy considerada y no querrá interrumpir nuestra intimidad
- ¿ Cuál fue el motivo de que viniera a vivir contigo?- le pregunta Charles
- Yo me sentía sola y muy torpe. Ella también estaba sola, y llegó un momento que su horario de trabajo, que en un principio fue por unas horas, se alargó hasta la noche. Entonces la dije que porqué no se instalaba en casa, y así fue. Ella aceptó y yo estoy encantada de la vida  que lo hiciera.  Me hace mucha compañía. Es cariñosa y atenta.
- Me alegro, tía. Es muy simpática y muy atractiva.  No entiendo cómo no tiene novio de nuevo
- No creas, durante las vacaciones no le faltaron galanteadores, pero ella no quiso. Aún le duelen las heridas.
- ¿ Crees que aceptaría si algún día la invitara al teatro?
- Posiblemente acepte. Es tan educada que estoy segura no lo rechazará. Esa sería una excusa perfecta para que hablaras con ella de tu problema
- No estoy muy seguro de ello. Tampoco tenemos tanta confianza...  no puedo meterme en sus asuntos



Y una tarde se lo propuso. Ella le miró fijamente y sin saber porque lo hizo, aceptó encantada.

 

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