rosafermu

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martes, 30 de septiembre de 2014

Miranorte / - Capítulo 7º / La gran revelación


- ¿ Quién  ha venido ? - preguntó intrigada Milagros
- Oh, ha sido el actor
- ¿ Qué quería ? ¿ Es algo referente a la casa?  Me estoy preocupando.  Te veo muy... ¿ qué demonios te ha dicho?
- Tuve una discusión con él, ya te lo he dicho.  Ha venido a pedir disculpas
- Pues hija, la verdad te ha dejado bastante descolocada.  Creo que hay algo que no me cuentas
- Es que no hay nada que contarte...
- Te gusta el chico ¿ verdad ?
- ¡ Mila, por favor !
- Qué... ¿ estoy equivocada ?
- Tengo que irme. He quedado con Marta, y ya voy tarde
- No te vas sin decirme qué te ocurre
- Es complicado y largo, Mila.  Ahora no tengo tiempo

La dió un beso en la mejilla y salió corriendo mientras miraba el reloj

- Ve con cuidado, por favor.  El suelo está muy mal - la gritó Mila cuando ya estaba en la puerta
- Iré con cuidado, no te preocupes. Hasta luego, adiós

Le costó arrancar el coche.  A pesar de tener anticongelante, la temperatura era tan baja que no arrancaba.  Optó por contactar de nuevo con Marta, ya que suponía que  no iba a llegar a tiempo con su cita

- ¿ Marta ?  Lo siento mucho, pero me temo que no voy a llegar a tiempo.  El suelo está infame y el coche no me arranca. Discúlpame


- No te preocupes- la responde Marta -..  Ve con cuidado.  Si acaso  te es difícil llegar hasta aquí, no vengas.
- De todas formas tengo que ir a trabajar.  Solo te llamaba para disculparme por mi tardanza.  Hubiera llegado a tiempo, pero hace un rato que se ha marchado Paul, y me he entretenido más de la cuenta
- ¿ Paul , en tu casa? ¿ Qué quería ?
- Marta, ahora no puedo contártelo. Es muy largo.  No debo entretenerte y yo tengo que llegar hasta allí.  Te llamaré cuando llegue para que salgas a mi encuentro.  Si es que consigo llegar, claro
- Está bien.  Cuando llegues nos tomamos un café y me lo cuentas ¿ vale ?
- Vale - dijo sonriendo- Voy para allá
- Ve con cuidado
- ¡ Ya lo creo !  No tienes ni idea de cómo está por aquí.  Bueno no te entretengo más. Luego hablamos

Y colgaron

Con suma precaución, Alba circulaba por la carretera vecinal que estaba con placas de hielo cada pocos metros.  Nunca lo había hecho en circunstancias tan adversas, pero por fin llegó hasta el cercado que anunciaba que no se podía pasar por rodaje de película.  El aparcamiento estaba ocupado por grandes remolques que portaban grandes bobinas de cables, focos, etc. todo lo empleado para rodajes en el exterior.  Junto a esos remolques, estaban aparcadas varias caravanas con distintos carteles: maquillaje, vestuario, y otras con el nombre de los actores.  Se fijó en uno que tenía el cartel de Paul Montgomery.  Estaba cercano a donde ella se encontraba.



- También es casualidad.  Parece que todo se ha puesto de acuerdo-  pensaba a media voz

Hacia frío y corría un viento helador.  Sacó su teléfono del bolso, y marcó el número de Marta

- Marta, por fin he llegado
- ¿ Estás bien ?  Oye, tardaré un poquito.  Ahora mismo estoy haciendo algo que me reclaman del rodaje y no lo puedo dejar. Lo siento.  En cuanto pueda iré a buscarte.
- No te preocupes. Estaré dentro del coche con la calefacción puesta. Tarda lo que necesites ¡ Menos mal que aquí si hay cobertura!-  comentó Alba

Cerró su teléfono y se dispuso a esperar.  Salió un momento del coche y paseó la vista por el entorno. Curioseaba, cuando una voz conocida la sobresaltó

- ¿ Por qué estás aquí afuera con el frío que hace?  Te vas a enfermar.  Vamos pasa y entra en mi caravana



Frente a ella estaba Paul tendiéndola la mano

- Estoy esperando a Marta.  Ahora no puede venir.  Me ha dicho que la espere aquí. Seguro que no tarda
- Vamos mujer, aquí hace mucho frío.  Al menos estarás más caliente en mi vehículo y podrás tomarte un café, malisimo, pero es algo caliente.  Vamos, vamos, insisto.  Llámala de nuevo y dila donde estás..  Ella sabe donde es, no te preocupes

La tomó del brazo y la condujo hasta su caravana.  Ella iba nerviosa.  La presión de su mano a través de la ropa, hacía que el corazón se la desbocara.  No podía ser que se produjera ese efecto tan absoluto sobre ella.  No podía articular palabra. Sólo le miraba de soslayo y, a veces sus miradas se encontraban durante el corto espacio que les separaba de la caravana.  Sentía que debía decir algo, de lo contrario la tomaría por tonta

- ¿ No tendrías que estar trabajando?- por fin pudo decir
- Están cambiando el set.  Tengo un ratito libre entre toma y toma.  Pasa - la dijo abriendo la puerta- Aquí estarás bien mientras esperas.   Tengo que irme dentro de un minuto.  Me alegro de haber venido y brindarte mi hospitalidad.  Hace poco lo has hecho tu conmigo- la dijo sonriendo
-No digas eso...  me porté contigo como una tonta... Seguro que piensas que soy estúpida, pero normalmente no me comporto así.  La verdad es que no se qué me pasó
- Bueno ese asunto, ya está zanjado.  Lo hemos aclarado esta mañana ¿ no ?, bueno pues asunto acabado.  Tienes la cara muy fria- la dijo pasando suavemente sus dedos por las mejillas



Alba sintió como un latigazo al contacto de su mano.  Le miraba a los ojos, y él hacía lo mismo.  No hablaban, pero se había establecido algo muy especial entre ellos, algo  que, al menos Alba, nunca había experimentado.

- Ha pasado un ángel - dijo él rompiendo el silencio-.  Voy a ponerte un café para que entres en calor, y después, sintiéndolo mucho, tengo que irme
- Claro, claro.  No te preocupes. Marta no tardará en venir.  Estoy bien. Aquí hace calorcito
- Toma ¿ lo quieres con leche?
- Si por favor, y con dos cucharadas de azúcar
- Te gusta dulce ¿ eh ?.  Nosotros lo tomamos sin ella, claro que es bastante más flojo que el que tomáis en Europa. Me estoy acostumbrando a éste.  El sabor no tiene nada que ver;  a mi no es que me guste mucho el café...  pero ahora entiendo porqué. La diferencia entre uno y otro es grande.  Ganáis vosotros- dijo riendo

Salió,  y Alba se quedó sola en la caravana.  Tuvo que sentarse.  No podía creer lo que estaba viviendo. Indudablemente le había juzgado mal.  Era amable, educado y simpático

- ¡ Oh Dios mio ! ¿ qué voy hacer ?- pasó su mano por la frente angustiada por los sentimientos que albergaba y que no conseguía desechar.



Una vez que hubo tomado el café, dejó la taza en una mesita,  se levantó del sofá,  y comenzó a pasear por la caravana.  Tenía bastantes libros, revistas y el libreto.  Acariciaba con sumo cuidado el respaldo del sillón en que él había estado sentado durante los breves momentos que había permanecido junto a ella        

De pronto la puerta se abrió y Marta entró disculpándose

- Perdóname.  Ha sido una casualidad, pero había que hacer un trámite y era urgente.  He tardado lo menos posible, pero aún así estaba muy nerviosa por tí
- No te preocupes, he estado bien acompañada.  Tienes razón, Paul es muy agradable
- ¿ Te gusta ?

Alba se puso nerviosa y hasta creía que se había sonrojado.  Las mejillas la ardían y evitaba mirar de frente a su amiga para no delatarse

- Oye ¿ qué te pasa?  Te encuentro rara. ¿ Te has sonrojado ?  Paul te gusta, ¿ a que si ?
- Qué cosas tienes...
- Ja, ja, ja,  Es normal, a todas nos pasa lo mismo.  Pero creo que todas perdemos el tiempo.  El anda  tonteando  con una chica de San Francisco
- ¿ Es su novia ?
- No creo que llegue a tanto. Me lo dijo la script que está loquita por sus huesos.  Pero bueno, vamos a lo nuestro.  Acompáñame.  La oficina no está muy lejos.  Aquí se está calentito, pero fuera...
- Si, es cierto.  Hoy hace muchísimo frio.  Ha sido una suerte encontrarme con Paul.  Bueno me hubiera quedado dentro del coche..., pero aquí mejor.

Ambas chicas se dirigieron hacia la caravana que servia de oficina dentro de las instalaciones del rodaje.  Marta la miraba de reojo con una sonrisa

- ¿ De verdad que no te gustaría echar un vistazo por el set?
- No, no...  mejor que no
- ¿ Por qué ?  Hay quién mataría por poder hacerlo
- No me tientes, por favor.  Me está costando una enormidad decirte que no
- Mujer...  cinco minutos... anda
- ¡ Marta !... venga va...   vamos ¿ No tienes trabajo? porque te veo muy tranquila
- Claro que lo tengo, pero puedo demorarlo un poquito.  Ven por aquí. Silencio absoluto ya lo sabes
- Si, lo se

Estaban en un cambio de plano.  Exceptuando los operarios, el director y los actores cambiaban impresiones de cómo había quedado la escena que acaban de rodar.  No estaban del todo satisfechos. Por los gestos, Alba dedujo que tendrían que repetir.  Movían la cabeza negativamente.  En ese momento se dió cuenta que tanto Nancy como Paul, se tapaban con un grueso albornoz y tenían un café entre sus manos.  Se escuchó la voz de Douglas llamando a todo el mundo al plató y que todos guardasen un silencio absoluto, pues comenzaba nuevamente el rodaje, es decir la repetición de la escena.  Alba apartó la mirada de ellos y lentamente la recorrió por el set, y en él vio una cama deshecha.  Inmediatamente supuso lo que iban a rodar.  Nerviosa pidió a Marta



- Marta, tengo que irme
- Pero espera un poco. Va a ser interesante
- Pues por eso...  no me apetece en absoluto ver esa escena
- Tranqilízate, es sólo una escena
- Yo me voy... tengo algo de prisa.  Ya me he entretenido mucho
- Está bien... te acompaño

Se fueron del set, pero a Marta la había quedado claro el porqué de la repentina prisa de Alba por salir de alli

- ¿ Puedo preguntarte algo? - dijo a Alba
- Claro, dime
- A ti te gusta ¿ verdad ?
- ¿ Qué quieres decir ?
- Me has entendido perfectamente.  Me refiero a Paul...  te gusta ¿ verdad ?

Alba guardó silencio. Abria la boca para responderla, y al momento volvía a cerrarla sin articular palabra. Qué podía decir...  Se reiría de ella si confesaba la verdad...  " Estás loca ", seguramente sería su respuesta.  Por eso decidió no decir nada, aunque su amiga sospechase la verdad

Marta no quiso insistir sobre ello, pero acertaba en sus predicciones.  Movió su cabeza con una sonrisa, y Alba interpretó lo que había pensado respecto a la opinión que Marta tendría respecto a su enamoramiento del actor.

- ¿ Cuándo tienes libre?- la preguntó Marta
- La verdad es que no tengo días libres.  Cuando no estoy dando clases, estoy en el bar.  Hice una transación con Juan ¿ recuerdas? y debo cumplirla.
-Entonces...  ¿ no nos vamos a tomar un café y charlar tranquilamente de nuestras cosas?
- Cómo no vayas al bar y a ratos me pueda sentar contigo...  creo que no
- Bien...  pues eso haré. Me apetece mucho tener un día de chicas.
- El domingo me mudo al albergue ¿ recuerdas?
- ¡ Claro ! vamos a la oficina para que cobres.  Mujer...   baja a la tierra.  Te noto un poquito descolocada
- La verdad es que mi cabeza está hoy en otro sitio.  Llevo unos días que voy dando saltos de sorpresa en sorpresa
- ¿ Te refieres a Paul?
- A Paul y que Mila se me casa.  Si como lo oyes.  Se casa y además en unos días - dijo mirando a Marta ante su rostro de sorpresa



- ¡ Qué me dices ! ¡ A su edad !
- Oye no es tan mayor, y... Es todo muy romántico.  Se casa con el amor de su vida.  Algún día te contaré la historia.  Por cierto, posiblemente vaya en navidades a Nueva York
- ¿ A Nueva York?  Yo también viajaré  a Usa.  Las pasaré con mi familia
- ¿ Eres americana ?  porque hablas un perfecto castellano
- Yo nací en España, pero a los quince años,  a mi padre le destinaron a la embajada de España en Washington,  como jefe de seguridad , y allí sigo, aunque yo me trasladé a vivir a Los Angeles. Por mi trabajo, ya sabes...
- Tienes una vida apasionante- dijo Alba sonriendo- Te tengo envidia
- ¿ Por qué ?  Si tu no tienes una vida más excitante es porque no quieres
- No se...  no me veo capacitada para moverme fuera de aquí.  Cuando vivía en Madrid, era más decidida... más valiente.  Pero ahora me he acostumbrado a esta pacífica vida y ya no me siento tan capaz. Si tu quisieras, quizá yo podría proporcionarte un empleo en mi agencia, pero tendrías que vivir en Los Angeles.  ¿ Por qué quieres ir a Nueva York?
- Siempre he tenido deseos de conocerlo, y bueno... ahora, sin Mila y con este dinerito que no contaba, he decidido darme ese gusto.  Hablaré con mis amigas por si quieren acompañarme.  Si no pueden me iré sola. Tengo que aprovechar las vacaciones del colegio.  Aunque  son veinte días, iré tan solo una semana.  No me atrevo a decir a Juan que me voy todo ese tiempo
- Ya hemos llegado - dijo Marta al tiempo que abría la puerta del vehículo-oficina

Con el cheque en el bolsillo, Alba regresó al bar.  Todo seguía lo mismo que siempre.

- Lo siento Juan, me he entretenido más tiempo de lo que esperaba.  El suelo está helado por alli
- No te preocupes.  Ya ves que aquí todo está tranquilo

El día transcurrió igual de tranquilo.  Estaba visto que si los artistas no acuden al bar, nada se altera.

- ¿ Puedo acercarme hasta el banco?- le dijo a Juan- Tengo que ingresar el cheque en la cuenta
- Claro mujer.  Ven esta tarde. Si tienes algo que hacer aprovecha.  Aquí no se mueven ni las hojas
- Gracias Juan. Aprovecharé para hacer la maleta.  El domingo tenemos que dejar la casa libre
- Pues ocúpate de tus cosas. Aquí no hay trabajo de momento.  Anda que no se te haga tarde.  Y ve con cuidado.  Seguro que esta noche hiela.

Mientras conducía por la carretera rumbo a Las Mimosas, pensaba en todo lo ocurrido con Paul en esa mañana, pero su pensamiento acudía hasta el set, hasta la imagen de los actores en albornoz.  Imaginaba la escena, y unos celos absurdos la mortificaban.  Por mucho que ella misma se recriminara su forma de sentir, no podía alejarle de su pensamiento. ¿ Cómo podía haber ocurrido? ¿ En qué estaba pensando ?  Estaba claro que para él era la chica del bar. ¿ Cómo ella tan sensata había caído en esa estupidez?

De repente una placa de hielo hizo que aterrizara de golpe al planeta Tierra.  El coche se le iba, y de haber ido más deprisa, quizá hubiera terminado en la cuneta.  En cuanto la fue posible, aparcó por unos momentos en el arcén.  Se había asustado. Si hubiera tenido un accidente, nadie se hubiera enterado, ya que no pasaba un alma. Cogió su móvil a ver si había cobertura, y comprobó desolada que no había.

- Habré de ir con más cuidado. Si me ocurre algo, no se enteran ni las ratas.  Es que no tengo la cabeza donde debiera estar. Es un laberinto de emociones. ¿ Por qué me ha tenido que ocurrir ésto, por qué?

Una vez repuesta, emprendió de nuevo el viaje.  Tardaría poco en llegar a Las Mimosas.  Una vez en el pueblo, se dirigió al banco. Quería ingresar el talón, lo primero.  Su cuenta había engrosado en cinco minutos

- He de regalarle algo a Mila. Daré una vuelta por aquí a ver qué veo

Entró en una tienda .  Compró un bolso de viaje para Mila y un foulard para ella.  No espero a salir de la tienda. Se quitó la bufanda y se puso el foulard que la había enamorado desde que lo viera.  Consultó el reloj y comprobó que ya era la hora de comer.  Entró en una cafetería anexa a la tienda, y pidió un plato combinado..  Después se dirigió a una agencia de viajes, y recogió unos folletos .

- Hablaré con las chicas en cuanto llegue a casa. A ver si con un poco de suerte, ellas se animan y me acompañan.  Estoy decidida. Si ellas no pueden venir, lo haré yo sola.  A fin de cuentas en esos viajes siempre va alguien en solitario, y terminas por integrarte en el grupo.  Pienso disfrutar hasta el último céntimo, aunque me lo gaste todo, porque luego sabrá Dios cuando volveré a realizar otro viaje.

Cuando llegó al bar de regreso de Las Mimosas, llamó a Mila para tranquilizarla , y a continuación se puso en contacto con sus amigas Celia y Sara



- Chicas, hace tiempo que no nos vemos, y me gustaría proponeros algo.  ¿ Por qué no venís al bar después de trabajar, nos tomamos algo y os comento una cosa?

Ambas chicas aceptaron y quedaron para esa tarde reunirse en el bar.Hacía días que ni siquiera habían hablado por teléfono, y tenían ganas de ver a Alba.  Y,  después de varios dias sin verse, las tres amigas se reunieron .  No tenían grandes novedades que contarse.  Sus vidas eran tiotalmente planas, sin altibajos.

Durante la primera media hora, hablaron de su trabajo y del tiempo que hacía que no habían hecho alguna escapada en los fines de semana.  Desde que Alba trabajara los sábados y domingos, ellas no habían salido.  Aguardaban a que su amiga finalizara su compromiso con Juan, para reanudar sus salidas.

- Veréis...- comenzó Alba a exponerlas su plan - como sabéis tengo que irme de casa durante unos días, y por ello, la productora me ha pagado un buen dinero, y he pensado hacer el viaje que siempre he deseado realizar:  Nueva York.  Había pensado en vosotras, en hacerlo juntas. Tendría que ser en las vacaciones de Navidad, coincidiendo con las vacaciones del colegio
- Sería estupendo, Alba, pero... en Navidad... Ya sabes...  las comidas familiares...  Lo siento, pero yo no puedo.  Mis padres me matarían- dijo Sara- Se me ocurre una idea: guarda el dinero y lo hacemos en las vacaciones de verano

Celia

- Eso sería mejor-dijo Celia- Yo tampoco te acompañaría, este no es un buen momento económico para mi
- No os preocupéis.  Sabía que era muy aventurada la proposición... Lo que ocurre es que...  quizá en el verano ya no esté aquí
-¿ Queeeé ? - dijeron a una ambas muchachas
- Os voy a contar un secreto, y os ruego no lo difundáis, puesto que no es a mi a quién corresponde contarlo, pero sois mis amigas...  Milagros se casa... ya... en unos días.  Son bastantes personas las que me dicen debo volver a retomar mi vida en Madrid, y me lo estoy pensando... Quizá a mi regreso de Estados Unidos, les haga caso.  Vosotras tenéis vuestras vidas, y yo la tenía con Mila, que es toda mi familia, pero, ella vivirá su propia vida, a la que tiene derecho.  Por otro lado...  no tengo un gran sueldo con el que no me puedo permitir ningún capricho y pienso que en la ciudad tendría más oportunidades.  Debo rehacer mi vida.  Conocer a alguien, enamorarme y con el tiempo formar mi propia familia, aunque eso ahora está muy lejos.
- ¡ Vaya ! Si que han ocurrido cosas durante el tiempo que no nos hemos visto- comentó una asombrada Sara
- Si, es cierto. Sólo bastan cinco minutos para cambiarlo todo- replicó Alba
- ¿ Has echado el ojo a alguien ? - preguntó Celia - Te noto muy reflexiva, no se..., distinta
- Posiblemente...- dejó esa respuesta en el aire
- Pues cuenta, cuenta- pidieron las amigas
-Es complicado, muy complicado... además imposible.  Totalmente imposible.  He puesto mis ojos en alguien fuera de mi alcance.  Pertenece a otro mundo distinto al mio.  Inalcanzable.  Por eso necesito un cambio radical.  Algo que haga que mi cabeza piense en otra cosa
- ¡ Uau ! - dijo con asombro Sara- ¿Podemos saber quién es?
- Me váis a tomar por loca, y en verdad que lo estoy.  Sólo que no he podido evitarlo, y bien que lo siento, porque lejos de ser algo hermoso, es torturador, y hace que lo pase mal, muy mal, cada vez que le veo

Sara

- ¿ Estás hablando de Alberto? - preguntó Celia
- No.  No es Alberto
- ¡ Ay hija, no seas pesada y dilo de una vez! Nos tienes en ascuas
- Se trata del actor- dijo todo de un tirón, como deseando librarse de ello
- ¡ Ohhh ! Verdaderamente estás loca, pero de remate- dijo Celia
- ¡ Alba ! ¿ de verdad va en serio ? ¿ no es algo que te ha deslumbrado y pasará ?- dijo Sara tomando de la mano a su amiga
- Creo que no ¡ Qué más quisiera yo ! Es una tortura.  Siento unos celos horribles de la compañera de rodaje.  Quiero verle y huyo cuando eso ocurre. Se me cortan las palabras cuando me habla.  Debe pensar que soy tonta.  Por favor no me hagáis hablar más, o me echaré a llorar

Las chicas se levantaron y la abrazaron comprendiendo el dilema que Alba sentía, y las daba una pena tremenda verla tan hundida y desorientada.

- Tienes razón- dijo Celia- debes viajar cuanto antes.  Salir de este aburrido pueblo.  Buscarte la vida en Madrid, o en Londres, o Paris, o en las chimbambas, pero lejos de la monotonía de Miranorte.  Mereces algo mejor.  Y referente al actor, no sabe lo que se pierde contigo
- Gracias, Celia.  Se que me apoyáis, aunque no lo entendáis.  Pero así están las cosas.

De repente el silencio reinó entre ellas.  La declaración de su amiga, había dejado a las chicas sin palabras.  Cada una pensaba para sus adentros, que tenía razón al salir del pueblo, muy bonito para el verano, pero aburrido y monótono en el invierno, sin vidas jóvenes más que las suyas y poco más.  Alba era una chica preciosa, que llegó buscando paz para su espíritu atribulado, pero había pasado el tiempo suficiente para que volviera al lugar al que pertenecía.  A un trabajo para el que estaba sobradamente preparada, en un instituto o quizá en  la universidad para  dar clase a unos alumnos que no tengan cuatro o cinco años.   Que tenga que hacer pactos para salvar el invierno, porque no tiene un  salario que al menos la permita poderse comprar a plazos  un coche de segunda mano, y no,  que  para ello,  tenga que servir mesas en un bar,  al que solo asisten los mayores a jugar al dominó o a cartas.

- Bueno...  Madrid no está tan lejos.  Podemos echar alguna escapada de vez en cuando- fué lo que,  rompiendo el silencio,  Sara dijo a su amiga.








domingo, 28 de septiembre de 2014

Miranorte - Capítulo 6º / El secreto de Milagros

Al llegar a casa,  Milagros la encontró bastante alterada.  Las mejillas estaban rojas y las aletas de la nariz se abrían y cerraban acompasando su respiración, con excesiva rapidez.



- ¿ Qué te pasa, estás enferma ? - la dijo mientras una de sus manos se posaba sobre su frente
- No, no.  No te preocupes...  He tenido un incidente con Alberto y ...  bueno con el artista también - explicó
- ¿ Qué tiene que ver el artista ?
- Nada, en realidad, ha sido una tontería.  Creyó que mi discusión con Alberto fue porque él me había ofendido,  quiso averiguar porqué, y... entonces le mandé a freír espárragos
- Pues no te conocía yo esa faceta tan grosera. ¡ Encima que el chico se preocupa, tu...!  En fin, ya eres mayorcita para saber cómo tienes que gastártelas.  Esta tarde te llamó una tal Marta. Dice que la llames cuanto antes
- Ah, vale.  Ahora la llamo- dijo a Milagros, mientras se despojaba de las prendas de abrigo

Marcó el número de Marta, y enseguida la chica respondió

-  Dígame
- Marta, soy Alba.  Me ha dicho Milagros que me has llamado ¿ ocurre algo?
- No, nada. Es referente al rodaje.  Me dicen que si podemos contar con tu casa para el próximo lunes. Se que es algo precipitado, teniendo en cuenta que hoy es viernes y por la noche, pero hija me lo acaban de decir
- No pasa nada.  No te preocupes.  ¿Dices que dejemos todo tal cual?
- Si, si.  No toquéis nada,. Tendremos que mover algo...  cambiar algunas cosas, pero todo se quedara tal cual lo tenéis.  Cuando volváis, va a  parecer que no ha pasado nada.  La necesitaremos para unos tres días.  Os hemos reservado dos habitaciones en el albergue.  Podéis disponer de ellas a partir de ahora mismo
- Eres muy eficiente. Mañana haremos las maletas y, si te parece bien, el domingo a media mañana nos  mudaremos.
- Me parece de perlas. Tendrás que venir a recoger el cheque a las oficinas
- ¿ Qué cheque ?- preguntó extrañada Alba
- Lo que te van a pagar por el alquiler
- ¿ Nos vais a pagar?


- ¡ Claro mujer !  Somos una productora  muy legal.  Hay que justificar todos los gastos y tendrás que firmar el recibí. Hija, Hacienda siempre está con la lupa sobre nosotros, y hay que tener justificantes de todo.  Me apetecería quedar  y tomarnos un café.  Tengo ganas de charlar contigo.  Me fuiste muy simpática
- Tu a mi lo mismo.  Estoy liada con el trabajo, pero le pediré permiso a Juan.  No hay mucho que hacer si no vais vosotros.
- ¿ Y por qué  trabajas ahí ?
- Me comprometí con él a cambio de que me cediera el coche durante el invierno. Yo viajo en una antigua Vespa, pero con las nevadas no podía hacerlo, y tengo que dar clase a diario en Las Mimosas
- Ya entiendo. Bueno pues pídele permiso.  Seguro que no te lo niega, además es cuestión de un ratito solamente.  Eso si no te quieres quedar al rodaje
.- Noo...  Bueno...  No quiero abusar
- Hija me lo has dicho de una forma, que creí que te pasaba algo con nosotros
- No con vosotros no me pasa nada. Douglas es muy simpático, pero ayer tuve una discusión con Paul por una tontería, y me es muy violento encontrarme con el
- ¿ Discutiste con Paul?  Pues ya es difícil.  Es la persona más pacífica que he conocido.  En fin, eso es cosa vuestra.  Entonces dime ¿a qué hora y cuándo vas a venir?
- Te vuelvo a llamar en un rato y te lo confirmo.  Llamaré ahora a Juan y le diré lo que me has dicho, y así me voy directamente desde aquí
- Me parece perfecto.  Mañana empezamos a las siete, así que si vienes a las nueve o así, estaremos en pleno rodaje
- Puedo dejarlo para otro momento, si os viene mal
- No, en absoluto. Las oficinas no tenemos nada que ver con el equipo de filmación.  Vamos,  lo que quiero decir, que no tenemos que estar en el plató
- Bueno pues te vuelvo a llamar dentro de un minuto ¿ vale ?
- Vale.  Hasta ahora pues
- ¿ Van a pagarte por la casa.  Es eso lo que he escuchado?- pregunta Milagros extrañada
- Parece ser que si,.  Que es lo que se acostumbra. Iré mañana y el domingo nos mudamos al albergue. Tenemos que dejar todo tal cual está.  Ellos se encargan de volverlo a dejar igual, si acaso tienen que mover algo.
- De acuerdo. Tendremos como unas pequeñas vacaciones.  Llama a Juan lo primero, y después tenemos que hablar


- ¿ Tenemos que hablar? ¿ De qué ?- dijo Alba
- No te alarmes, no es nada importante. Sólo que es algo que se me ha ocurrido mientras os escuchaba la conversación
- Muy bien.  Llamo a Juan y a Marta con la respuesta, y después hablamos

Habló con Juan para su permiso y volvió a llamar a Marta para quedar con ella. Solucionado todo, ambas mujeres se sentaron una frente a otra

- Bueno, Mila ¿ qué es eso que teníamos que hablar?- dijo Alba
- Verás niña. Quieres dejar los estudios.  Estás cansada y desanimada.  Lo comprendo,  porque tienes pocos alicientes que te estimulen a seguir adelante, pero... ¿ lo has pensado bien?  ¿ Has sopesado el sacrificio que has hecho hasta ahora, y que si lo dejas no te habrá servido de nada?
- Si Mila, lo he pensado.  De todas formas ¿ crees de verdad que algún día terminaría  periodismo?  Lo elegí, porque cuando era adolescente lo idealizaba todo, y esa profesión me parecía lo mejor del mundo, la más interesante.  Pero ahora... no lo es tanto
- ¿ Vas a seguir dando clase a niños pequeños, es eso lo que prefieres?
- Naturalmente que no.  Mi carrera es para profesora de instituto, pero aquí es lo que hay
- Pues vuelve a Madrid
- No allí no.  Aún no estoy preparada. Todavía añoro a mi madre...  mucho, muchísimo
- Vende ese piso.  Instálate en otro más pequeño que en nada te recuerde tu vida con ella.  Empieza de cero.  Eres joven, muy guapa, y no debes encerrarte en un pueblo pequeño, en donde ni siquiera hay gente de tu edad. ¿ A qué aspiras? Está  claro que con Alberto, nada. ¿ No quieres casarte? No te cases, pero al menos emprende alguna relación con algún chico.Diviértete.  Vive la vida ahora que eres joven, porque pasa muy rápido,  y antes de que te des cuenta... la juventud habrá huido y estarás sola
- No estoy sola.  Te tengo a ti
- Verás mi niña, tengo que decirte algo
- Mila me estás preocupando. ¿ Te pasa algo ?
- Escucha lo que voy a decirte e intenta entenderlo.

Tragó saliva, aspiro aire, y tomando las manos de la muchacha, Milagros comenzó su relato

- Cuando tenía dieciséis años e iba al instituto, a mi misma clase, acudía un chico asturiano.  Alto, guapo, simpático, que a todas las chicas nos traía locas.  Yo era bastante lista y sacaba buenas notas, sin problemas, pero me di cuenta que a él, yo no le era indiferente.  Y tramé un plan:  le pediría ayuda con las matemáticas, que en realidad las tenía atravesadas..., y él era un lince.  Aceptó y comenzamos a estudiar juntos.  Cuando hacía bueno, estábamos en el jardín del colegio, y cuando no, acudíamos a la biblioteca.  Pasó el tiempo, terminamos el bachillerato, él comenzó el COU y yo estudié idiomas y taqui-meca para trabajar en la oficina de mi padre, que tenía una empresa constructora.
´
 El marchó a Valladolid, a la universidad,  y yo trabajaba con mi padre.  Le echaba de menos, pues me había enamorado de él como una tonta.  Regresaba a León por vacaciones y siempre venía a buscarme.  Salíamos juntos y éramos muy felices hasta que tenía que regresar.  Quería ser ingeniero. Es una carrera dura y larga.  Yo estaba impaciente por formalizar nuestro noviazgo. Me cansaba de esperar año tras año para verle solamente durante unos días, porque en el verano se iban al Pais Vasco.  Su familia era de clase media alta, y la mía, simplemente de clase media.

Una tarde, la víspera de irse de vacaciones, no se porqué motivo,  entablamos una absurda discusión.  Ibamos a ir al cine, pero no llegamos a entrar, porque el enfado subía de tono por momentos.  Resumiendo: nos fuimos cada uno por su lado y no nos volvimos a ver más.  El terminó al cabo del tiempo su carrera y se fue a vivir a Bilbao.  No regresó a León.  Supe por una amiga, de esas "compasivas" que todos tenemos, que salía con una hermana de un compañero de clase, que iban en serio, y que en cuanto terminara la carrera se casarían.

  Yo me puse hasta enferma, porque siempre esperaba que en algún momento regresara, o me escribiera una carta y volveríamos a ser novios, pero no lo hizo.  Yo por despecho salía con chicos, pero ninguno me gustaba y terminé por aburrirme de ellos y dejé de salir. Mi vida se volvió amarga, difícil,   dura.  No contaba con la comprensión de mis padres que de vez en cuando me organizaban algún encuentro con un hijo de sus amigos.  Hasta que tuve unos años, y dinero ahorrado para independizarme.

 Viví en Madrid y allí tuve amigas, compañeras de trabajo, pues dada mi experiencia en la construcción, me coloqué en una empresa de las más fuertes de la capital.  Fueron unos años felices y divertidos, hasta que fallecieron mis padres y entonces tuve que volver para hacerme cargo de los bienes que había heredado.

 Un día junto con una antigua amiga, decidimos hacer una excursión por los picos de Europa y llegamos hasta aquí.  El pueblo tenía más vida y más gente joven.  Era pequeño, como ahora, en eso no ha cambiado, pero formábamos pandilla chicos y chicas. Juan, los padres de Celia , de Sara y Enrique, Domingo, pobre, murió muy joven... y otros que ya ni siquiera vienen por aquí.  Y aquí me quedé.

 Vendí el negocio y decidí que el dinero es para gastarlo, así que las rentas me permitían vivir cómodamente. La verdad es que aquí pocas cosas puedes hacer. Los días transcurrían tranquilos y dentro de lo que cabe, felices.  Pero yo no conseguía olvidar a José Luis.

 Pasó el tiempo y tu apareciste por aquí.  En cuanto me propusiste vivir juntas me diste una alegría.  Ya no teníamos edad de andar de corre calles. Unos se habían casado, otros marchado de aquí, en fin que cada uno organizó su vida.  ¿ Recuerdas el día que fuimos a Las Mimosas para ir al cine, tus amigas, tu y yo, y que luego yo no entré con vosotras?, bien, pues ese día después de dar una vuelta por los comercios, me senté en una terraza a descansar.  Un hombre bien plantado, se sentó en otra mesa frente a mi, y entonces...  volví a verle.  Nos mirábamos los dos.  El,  indeciso, yo segura de  quién era, hasta que levantándose muy educadamente, vino hacia mi .  La emoción me ahogaba la garganta y era como si el tiempo no hubiera pasado.  Pero,  sí había pasado.

 El seguía guapetón,  muy apuesto. Su cabello era gris, casi blanco. Seguía siendo alto, pero tenía una pequeña barriguita.   Su sonrisa era la misma.  Nos dimos un beso en la mejilla, y enseguida comenzamos a contarnos cómo habíamos vivido durante esos años.  El había enviudado hacía cinco años y se había jubilado.  No tuvo hijos y vivía de las rentas.  Viajaba con frecuencia.

José Luis
Al cabo de un rato, en que pusieron al día sus vivencias, José Luis, dijo a Milagros

- Por casualidad, sin saber porqué,  carretera adelante llegué  a Las Mimosas.  Decidí tomar un café en esta cafetería después de comer...  y así nos hemos vuelto a ver después de tanto tiempo-  comentaba sonriente

Alba asombrada por el relato de la vida de Milagros, no encontraba palabras

- Pero de esto hace un año más o menos ¿ No os habéis vuelto a ver ?
- Si nos vemos a menudo.  Hemos vuelto a retomar nuestra relación. Sentimos que el tiempo ha retrocedido. Que nuestras ilusiones perdidas, las hemos recuperado y nuestros deseos de estar juntos son tan intensos como lo eran en aquellos tiempos.  Me ha pedido que nos casemos y que vivamos en el lugar que yo desee
- ¡ Pero Mila ! ¡ Casarte !...  Pienso que ya no será lo mismo. Los años... no pasan porque sí...
- ¿ Por qué piensas eso? ¿ Porque  somos mayores? Mi niña querida... es una idea que tenéis los jóvenes. Que cuando llegamos a una determinada edad, ya no tenemos sensibilidad y no experimentamos los mismos deseos que la juventud. Y eso no es cierto.  Amamos igual que cuando tenemos veinte años, solo que de una forma distinta, de una manera más reposada. Pensáis que nuestra sexualidad está apagada, y no es cierto.  Cambia, es verdad, es más lenta, más tranquila, pero la sentimos.  Las caricias,  las sentimos igual que cuando somos jóvenes.  Nuestra vida no se acaba al cumplir los sesenta, al contrario, es más placentera.  Por lo general a esa edad, si tenemos hijos, ya son mayores y viven su propia vida y nosotros la disfrutamos plenamente, con la misma intensidad e ilusión.
- Mila...  nunca hemos hablado de estos temas...  nunca me imaginé...  Tu nunca has faltado en casa... ¿entonces?
- Mi querida niña... Para eso están los hoteles
- ¿Pero nunca ha venido a casa ?
- No. Porque yo no he querido que lo hiciera.  No quería cotilleos a mi costa. En cuanto sales para trabajar, nos reunimos,  y para cuando vuelves,  todo está normal
- ¿ Por qué no me lo has dicho antes?  Te has sacrificado por mi... ¡ Oh, Mila ! Y ahora dime ¿ vais a casaros ?
- Si mi niña. Queremos hacerlo para antes de Navidad.  Pasaremos esas fiestas en nuestra luna de miel. Voy a echarte mucho de menos, pero creo que de esta manera, tu también emprenderás el vuelo. Te lo debí contar antes, pero..,.  no me atreví ...  No sabía como iba a ser tu reacción
- ¡ Mila ! ¿ aún no  me conoces ?  No soy una mojigata, y comprendo perfectamente lo que me has contado.  ¿ Sabes ? me alegro.  Eres joven aún y tienes derecho a vivir tu vida.  Quizá con el dinero que me den, me haga un viaje. Si creo que si.  Al no estar tu por Navidad, las pasaré en Nueva York.  Siempre he querido ir.   Bien, pues ahora lo haré.  Aprovecharé las vacaciones de Navidad . ¡ Oh Mila !- la dijo emocionada tomando las manos de su amiga que se había convertido en toda su familia

Las dos mujeres se abrazaron emocionadas.  Nunca hubiera imaginado que,  Milagros, siempre tan callada y tan ecuánime, que  su juventud hubiera sido tan frustrante.

- Les diré a Sara y a Celia, si quieren acompañarme.  Con ellas lo pasaré muy bien. Voy a proponérselo.  Por cierto las llamaré mañana.  Hace días que no se nada de ellas.


Casi no probaron la cena. Se fueron a dormir muy tarde comentando todas las revelaciones que Milagros la había hecho. La costaba conciliar el sueño, y daba vueltas y vueltas en la cama sin poder dormirse

- La verdad es que ha sido un día completito.  No ha faltado de nada. ¡ Vaya Milagros enamorada!  No me lo hubiera imaginado en cien años que viviera. ¡ Pobrecilla !.  Nunca comentó nada, nunca se quejó de nada.  La echaré de menos, pero tiene derecho a vivir la vida . Y parece ser que él nunca la olvidó. Pero ¿ por qué no volvió a buscarla? En lugar de eso se casó... ¿ Yo le habría perdonado ? No creo...Claro eso es muy fácil decirlo cuando a ti no te atañe directamente. Pero ¿ de qué hablo ? si estoy que no vivo por alguien que a penas conozco, y que tampoco voy a tener oportunidad de conocer. Por eso no me he atrevido a confesarla mi secreto, porque me pondría de tonta...

Era entrada la madrugada cuando consiguió dormirse.  Soñaba con miles de cosas incoherentes y difusas que la intranquilizaban y que no la permitían descansar.  Era de noche todavía, cuando sobresaltada se despertó.  No quería volver a dormirse no fuera a soñar de nuevo.  Estuvo un rato mirando al techo, tratando de recordar su sueño, pero casi se le había  borrado de la memoria. Al poner los pies en el suelo, sintió un escalofrio

- Debe hacer un frío que pela.  La casa está helada. ¡ Claro, anoche apagamos la calefacción ! ¡ En que estaríamos pensando ! bueno pues en todos los acontecimientos.

Tras una ducha rápida para entrar en calor se vistió con un jersey grueso.  Mientras eso hacía se asomó a la ventana.  El cielo estaba gris y se escuchaba el rugir del viento.. El camino estaba totalmente helado.  Se frotaba ambas manos para calentarlas.  Milagros aún no se había levantado, así que fue a la cocina  para preparar el desayuno. Puso la cafetera, calentó la leche y sobre la mesa puso también un plato con magdalenas que el día anterior había horneado Mila.  Miró el reloj y se dio cuenta que era más tarde de lo que pensaba.  Apresuradamente, apuró el último sorbo de café y regresó a la habitación para ponerse el abrigo.  Unos golpes sonaron en la puerta de entrada

- ¿ Quién será a estas horas ?

Miró por la ventana del salón y se quedó sin habla al ver quién era el que a esas horas llamaba .   Su corazón la dio un vuelco, y se quedó sin saber qué hacer: si abrir o no hacer caso.  Por fíí se decidió, y abrió la puerta a Paul



- Estaba indeciso.  No sabía si debía  venir.  Es muy temprano para un sábado.  Iba camino del rodaje vi luz en tu casa, y entonces me decidí.  Espero no ser inoportuno.  Veo que ya te ibas, pero necesito hablar contigo.  Posiblemente no te vea en todo el día y la verdad es que no he parado de pensar en lo de ayer.  Lamento muchísimo lo que ocurrió.  Yo solo quería saber si estabas bien.  De verdad que no quiero entrometerme en nada, pero te vi llorar en la calle, y también discutir con tu novio, y...
- No es mi novio... y tienes razón.  Me porté muy mal  contigo.  No tenías la culpa de nada y lo pagaste tu.  Lo siento, de verdad que lo siento.  Habrás pensado que estoy loca, pero estoy pasando por una de esas rachas de indecisión, y..  Pero pasa.  Hace frio para estar en la calle.
- No, no quiero entretenerte- responde Paul
- No... ¿ Quieres un café ? Lo acabo de hacer...Perdona, tengo que hacer una llamada para decir que voy a demorarme

Y marcó el número de Marta para anunciarla que llegaría algo más tarde de lo acordado.  La volvería a llamar cuando saliera de casa.

-Bien...  y enseguida me voy. No quiero ser impuntual
- Yo voy también para allá.  Había quedado con Marta. La he llamado para decirla que me retrasaré
- Puedo llevarte
- No gracias. Tengo que ir en mi coche.  Luego voy a trabajar y regreso por la noche, así que me lo tengo que llevar.
- Me gustaría invitarte a algo para sellar la paz entre nosotros, pero tendría que ser mañana. Hoy no sé a que hora terminaremos. El día ha amanecido complicado. Estupendo para la película, pero horrible para nosotros.
- Ya... Tenéis un trabajo duro...  a ratos
- ¿ Por qué a ratos ? Es bonito, pero a veces muy pesado.  Son muchas horas en plató para a lo mejor filmar una escena de cinco minutos
- Ya, pero también lo pasáis bien cuando hacéis escenas subiditas de tono
- Cómo se nota que no eres de la profesión. Créeme, son incómodas para ambos.  No siempre las haces con la persona afín a ti.  Igual acabas de tener una bronca con ella, pero la escena requiere amor y hay que hacerlo.  Piensa que cada uno tenemos nuestra vida privada y ese es nuestro trabajo, pero es sólo trabajo.  Cuando salimos de los estudios, cada uno regresamos a nuestra casa sin pensar en lo que hemos hecho.  Aunque a veces nos sale tan mal, y teniendo que repetir al día siguiente, que no dejamos de pensar en ello.  ¿ Estás nerviosa? ¿ Te pongo nerviosa? ¿ Por qué ?
- No estoy acostumbrada a hablar con todo un actor de Hollywood
- ¿ Puedo preguntarte algo?
- Claro ¿ qué quieres saber?- responde ella
- Ayer...  no entendí nada de lo que me dijiste, pero creo que todo iba dirigido hacia mi. ¿ Por qué ?  A penas hemos cruzado cuatro palabras, pero tu bronca de ayer era de antología.  Siento curiosidad por conocer qué te ha enfadado de mi
- En realidad...  no se qué decirte...  es complicado...  no lo entenderias, porque ni yo misma lo entiendo
- ¡ Vaya... además enigmática !  Quizá algún día me lo aclares.  Referente al beso...  lo hice sin maldad. Te vi tan ... en fin, ya te he dicho cómo te vi.  Te pido perdón nuevamente. ¿ Sabes que has sido de las pocas personas que me han abroncado?  Normalmente soy yo quién gruñe.  Bueno, es muy agradable tu compañía, pero lo siento.  Tu tienes que acudir a una cita y yo a trabajar. ¿ Podemos ser amigos? - y dicho ésto, la tendió su mano

Alba, aún con la sorpresa en el cuerpo, tímidamente extendió su mano, que fue estrechada por Paul cariñosamente, con una sonrisa que la dejo deslumbrada y más nerviosa todavía.



 El salió de la casa, y Alba se sentó en el sillón.  Trataba de digerir la visita que había recibido. No le parecía un chico "tonto", como le había calificado el día anterior, parecía muy normal, como cualquier chico de su edad.  Nada engreído, a pesar de ser tan famoso.  Quizá las bromas con Nancy, no habían sido más que eso, bromas entre compañeros de trabajo.  El corazón la golpeaba fuertemente en el pecho.  Se pasó una mano por la frente y respiró hondo.  No se había dado cuenta, que Milagros se había levantado y la observaba curiosa desde la puerta.

jueves, 25 de septiembre de 2014

MIRANORTE - Capítulo 5º / Furia, rabia, frustración



Los actores principales se reunieron con el  director para comentar los planos rodados.  Mientras,  el resto de operarios comenzaban a desmontar el set.  Alba y Marta en un rincón procuraban no estorbar.  Marta comprobó la hora en su reloj y  dijo a Alba

- Estoy muy a gusto contigo, pero tengo que seguir trabajando. Te ruego me disculpes, pero tengo que irme
- Si, si, claro.  Yo también.  Como me dijiste que ni rechistara, pues ... no me atreví a decirte que tenía que marcharme. Ya me he entretenido bastante, y no quiero que Juan me eche una bronca.  No anda de muy buen humor estos días

Mientras salían del plató  en busca del coche de Alba, Marta interesada la seguía preguntando

- Y eso ¿ por qué, qué le ocurre?
- La culpa la tenéis vosotros - dijo Alba riendo- Esperaba hacer el negocio del siglo.  Pensaba que no saldríais del bar, y por mucho que yo le dije que trabajabais mucho, él ha tenido que desengañarse por si mismo
- Ya... comprendo... Pero esto es así. Hay que aprovechar cuando todo está a punto, porque no sabes si al día siguiente va a ser lo mismo
- Ya se lo dije yo, pero como no entiendo,... pues  no me creyó.  Es así de simple

Llegaron a donde Alba había aparcado el coche cuando llegó, y allí se despidieron

- Marta, si necesitas cualquier cosa de mi, no dudes en llamarme. Ha sido un placer charlar contigo
-Lo mismo digo.  Llámame de vez en cuando.  Y si quieres otro día volver al rodaje, no dudes en decírmelo.
- Gracias, así lo haré
- Te llamaré en cuanto sepa  cuando tenéis que dejarnos la casa. Creo que a más tardar sabré algo mañana.  Chao  

Alba entró en el coche, y ambas amigas se despidieron,  por último,  con un gesto de la mano.

Marta de localización

Las horas transcurrían   sin a penas movimiento, por lo que Alba pidió permiso a Juan, para aprovechar el parón y estudiar algo, para repasar , ya que estaban próximos los exámenes.  Juan no puso ningún impedimento

- ¡ Claro que puedes hacerlo.!  Aquí no hay nada que hacer, ya lo ves.  Ponte en aquella mesa del rincón, así no te molestará nadie.

Procuraba abstraerse del entorno, pero no siempre lo conseguía.  Y de este modo llegó el viernes por la tarde.  Cuando ya era de noche,  y se encontraba recogiendo los libros para irse a casa,  entraron los cineastas.  Venían alegres, señal de que todo había salido bien.  Debían celebrar algo, porque vinieron todos ellos, al menos los habituales , y ¡ oh sorpresa ª! el director y los actores principales, es decir Paul y Nancy.  Estos últimos gastaban bromas entre ellos.  Se notaba que había complicidad.

Alba sintió que el corazón se le desbocaba, pero también  sintió rabia al comprobar que la pareja de actores congeniaban perfectamente, a pesar de la fama que la actriz tenía entre los operarios,  de huraña y antipática.  Pero no lo era con Paul, quién la sonreía constantemente.  Tomaron asiento en las mesas que habitualmente compartían cada vez que iban al bar.  Alba dejó suspendido lo que estaba haciendo y se dirigió al mostrador a recoger su bloc de notas, pero esperó unos minutos a que todos estuvieran acoplados.

Se acercó lentamente y procuraba tener una sonrisa amable, aunque la costara un gran esfuerzo, ya que  no la gustaba nada las sonrisas y las gracietas que ambos actores se dirigían

Nancy ( la actriz )

Paul ( el actor )

- Debes estar loca. ¿ Qué creías...,   porque se acordara por un momento de quién eras, ya ibas a ser importante? Eres rematadamente tonta. Anda ve...  y cumple con tu trabajo- se repetía mentalmente

Se dirigió hacia el director, ya que era el único que hablaba castellano, y con la mejor de las sonrisas preguntó qué querían tomar.  Paul levantó la cabeza hacia ella y la obsequió con un amable saludo con la mano y,  una sonrisa.   El director pidió lo mismo que habían comido y bebido la última vez que allí estuvieron, ya que todo les supo riquísimo.  Ella apuntó todo concienzudamente repitiendo lo que sirvieron anteriormente.  El director asentía y ella percibía  las miradas de todos, también la de Paul que no había dejado de hacerlo desde que sintiera  su presencia.

Alba se sentó en un taburete en el mostrador, pendiente de que los cineastas estuvieran bien servidos,  y charlaba amigablemente con Juan, que tenía el rostro más alegre.

Una visita totalmente inesperada por la hora, entró en el bar y se dirigió directamente hacia Alba

- Buenas noches - saludó educadamente
- ¡ Alberto, cuánto tiempo sin verte ª! ¿ Cómo tu por aquí...   y a estas horas ?- saludó Juan
- Terminé la consulta pronto y decidí pasarme por si Alba seguía aquí, aún.  Ya veo que si ¿ Te llevo a casa?- la preguntó
- No,  todavía no he terminado de trabajar- e hizo un gesto con la cabeza indicando la mesa de los artistas-. Además tengo coche, o mejor dicho el de Juan, que me lo ha prestado.
- No Alba.  Ya es tarde. Vete a casa.  Te has quedado más de la cuenta - la dijo Juan
- No Juan, gracias
- No seas tonta.  Lo probable es que no pidan más.  Aún tienen comida en los platos y cerveza en las jarras.  Así que anda... recoge los libros y vete.  Ya es tarde

Indecisa recogió los libros que tenía sobre la mesa, y los metió en su mochila.  No quería marcharse, y menos con Alberto.  La última vez que estuvieron juntos, fue muy desagradable.  El no paraba de insinuársela y ella, aunque él era agradable y bien plantado, sólo quería su amistad, pero él no renunciaba a ser algo más que amigo.

 Era la única oportunidad que tenía de ver a Paul, aunque fuera de lejos.  Inmediatamente desechó esa idea de la cabeza. ¿ En qué estaba pensando? Sin duda era una locura, lo sabía, y también sabía que dentro de no mucho tiempo Paul se marcharía, regresaría a Los Angeles y quizá nunca más volvieran a verse.  Este pensamiento la llenó de zozobra y desazón.  Tomó la decisión de quedarse hasta que él se marchara .  Daría cualquier excusa,  pero no se iría.

Llamó al médico a un aparte y le dijo:

- Verás Alberto, agradezco tu ofrecimiento, pero he de cumplir con lo establecido con Juan
- Pero si él mismo te ha dicho que te fueras...
- Ya lo sé... Pero ha sido muy generoso y se ha portado bien conmigo, y no me parece justo dejarle, hoy, que por fin ha entrado trabajo.  Así que me quedo.  Lo siento
- No es verdad.  Ese no es el motivo.  La razón está en la discusión que tuvimos la última vez que salimos juntos
- En parte si.  No voy a engañarte.  Te considero un buen amigo, nada más, y cuanto antes asimiles ese hecho, será mejor para todos.  Me es muy violento tener que decírtelo, pero sólo puedo ser tu amiga, nada más.


Alberto ( el médico )

Alba

Una voz potente se escuchó desde la  dirección  donde estaban los cineastas

- Alba, Alba... ¿ Se ha marchado ya la señorita ? - dijo el director dirigiéndose a Juan
- No...  estoy aquí- respondió Alba yendo hacia la mesa
- Niña, creí que habías terminado tu turno.  Me alegro de que no sea así.  Parece ser que estos muchachos quieren comer más y beber también
- Me parece estupendo - respondió ella- ¿ Qué desean comer y beber?- dijo sonriendo, pero mirando sin querer a Paul, que distraído charlaba con su compañera
- ¿ Puede ser tortilla de patata?
- ¡ Claro, y además Juan  es uno de los mejores cocineros de ella !
- Bien, pues una tortilla, más jamón y ¿qué me recomiendas?
- ¿ Les gusta lo picante?
- Si, nos encanta-respondió el director
-Bien, pues déjelo de mi cuenta.  Si no les gustase, no lo coman y listo
- Me parece estupendo, y más cerveza , por favor

Alba dio a Juan el pedido y le dijo preparara a la brasa esos choricitos picantes que tanto gustaban, a ver si a ellos les gustase también.

- Entonces ¿ te quedas? - dijo apesadumbrado Alberto
- Si.  Y ahora con mayor motivo.  Creo que sería mejor si durante una temporada no nos viéramos.
Ambos tenemos que olvidar ciertas cosas desagradables
- Te refieres al beso que te dí, sin lugar a dudas.  Te prometo que no volverá a pasar
- Lo sé Alberto, pero deja las cosas como están. Te quiero como amigo, y me dolería mucho tenerte que perder como tal.  Fíjate en otra chica, mereces ser feliz, eres buena persona y atractivo. Seguro que hay alguna que bebe los vientos por ti.
- Ya... bonitas palabras...  Está bien..., entonces me marcho no te molesto más.  Si alguna vez cambias de opinión, ya sabes donde localizarme
- Oye, oye.. no seas tan antipático.  Sólo he querido dejar las cosas claras entre nosotros, pero está visto que tú no piensas igual, así que haces bien... Márchate.  Adiós. Tengo que trabajar.

Alberto la dirigió una última mirada y con paso firme salió del local, seguido por la mirada de Paul, que sin escuchar, ni entender de qué hablaban, por la expresión de ambos, presumía que algo había ocurrido entre ellos.  Por un  momento dejó de prestar atención a la conversación que mantenía con su compañera de rodaje Nancy.  Vió con curiosidad la salida airosa de Alberto, y la cara de malhumor que se la había quedado a la simpática Alba

- ¿ Me estás escuchando? - apremió Nancy
- Perdona ¿ qué decías?- respondió él.  Me he distraido ... discúlpame
- ¿ Te interesa esa chica?  No la quitas la vista de encima
- ¡Claro que no!  Lo que ocurre es que observo cómo discute la gente por aquí. No he escuchado nada, además  no entiendo el idioma, pero por sus gestos creo que están enfadados
- Eres muy observador...  Te decía... - y nuevamente, al actriz comenzó a relatarle la conversación interrumpida

Era algo sin importancia, y por tanto carente de interés. Y aunque la escuchaba atento, no dejaba de dirigir su mirada hacia Alba, que ya preparaba la bandeja para servirles.  El rictus de su rostro seguía siendo de enfado.

- Ese chico la importa - pensó para sus adentros-

Al ir a servir la mesa, Alba, cambió su semblante malhumorado por otro más alegre, y sin poder evitarlo dirigía sus miradas hacia Paul, mientras él  seguía la conversación con su compañera de mesa.  Eso la enfurecía aún más, y cuando terminó de servir la mesa de los cineastas, pidió permiso a Juan para salir un momento a la puerta del local, a respirar un poco de aire fresco.  El ver cómo el actor estaba feliz junto a su compañera, y la discusión con Alberto, la habían levantado un fuerte dolor de cabeza.  Estaba disgustada y nerviosa, y ni ella misma comprendía el por qué de esos sentimientos tan absurdos, sobretodo los celos incoherentes que sentía hacia Nancy

- Eres tonta, pero rematadamente tonta- se repetía ya en el exterior del local- ¿ Pero en qué piensas? Has perdido el juicio. Está de paso, y ni siquiera se acordará de ti¿ Cómo se te ocurre fijarte en él?
Has rechazado a un hombre bueno, guapo y que te quiere ¿ por qué ? Por haberte fijado en un imposible.  Dentro de unos días, recogerán los bártulos y regresarán  a su país, y esto pasará a ser una anécdota que olvidaran más pronto que tarde.  Ni siquiera sabrán buscar este lugar en un mapa.  Además , ¡un hombre tan solicitado por todas las mujeres! ...   ¿ te crees la más guapa ?

Daba vueltas como alguien que se siente acorralado y no ve la salida.  Sentía unas ganas tremendas de llorar.  Se sentía la más desgraciada del mundo.  Con las lágrimas a punto de saltárseles, miraba a su alrededor como si fuera la primera vez que contemplase el paisaje..  Se daría de bofetadas ella misma por ser tan estúpida e ir a poner sus ojos en alguien tan lejano  Desde hacía un tiempo todo la salía al revés.  Sentía que perdía el rumbo de su vida.  Primero su salida de Madrid buscando calma y paz.  Luego su desplazamiento del colegio, y ahora esto... ¡ah ! y el proceder de Alberto, que la había confundido mucho.  No le había dado pie a que él pensara otra cosa, y aquella noche sintió que ya no era lo mismo.  El arrebato amoroso de él hacia ella, la había incomodado en extremo.  Lamentaba  la discusión que acababan de tener, máxime en un lugar público en el que eran observados por los paisanos que allí estaban y no lejos de donde estaba Juan. ¡ Menudo cotilleo van a tener mañana !

Apoyada en su coche,daba golpes con rabia en el techo del vehículo, como para descargar la desazón que sentía.  Por fin, no pudo reprimir un llanto silencioso.  Se daba lástima así misma, y en esos momentos sólo tenía ganas de salir corriendo de allí, perderse en otro lugar.  Se había pasado los últimos años huyendo de la pérdida de su madre.  No podía seguir haciendo lo mismo a las primeras de cambio.  Se secó las lágrimas y entonces levantó la cabeza como queriendo aspirar todo el aire y calmarse.  No podía incorporarse en ese estado a su trabajo.  Giró la cabeza en dirección a la puerta del bar, y entonces vio una silueta en el umbral que la miraba atentamente.  Ella reconoció al instante de quién se trataba.  Se enderezó cuando vio que se dirigía hacia ella

- What is happen to  you? - preguntó interesado Paul
- Nothing, thanks- respondió ella

Y en inglés, puesto que no sabía castellano, Paul preocupado se acercó más hacia ella

- Me ha parecido verte llorar... ¿ Te ha molestado el chico con el que discutías hace un rato?- le pregunta  Paul
- No... no.. Es un buen amigo.  Es que...  las cosas no me van bien últimamente- le contestó también en inglés




Pero sentía que no podría estar mucho rato hablando con él y guardar la calma.  Se sentía frustrada y rabiosa por su estupidez,  por haber puesto sus ojos en Paul.  Nuevamente el llanto acudía a sus ojos,y entonces sin darse cuenta, comenzó a dar rienda suelta a su frustración hablando en castellano al hombre que frente a ella, no entendía nada, pero que veía el estado de ánimo en el que se encontraba
la muchacha.

- Algo malo la pasa- pensaba mientras la escuchaba atentamente y observaba como cada vez su voz era más angustiada y su llanto más pertinaz.  Mientras esto pensaba Paul, ella desataba toda su rabia en un torrente crispado, de palabras incontenibles, ante la perplejidad de él, que no entendía nada y que sin embargo intuía que algo le relacionaba, aunque no supiera exactamente  qué podía ser.

-Estos españoles están locos-murmuraba bajito, pero sin dejar de mirarla.  Sólo extendía sus manos hacia ella tratando de calmarla

-No creo que te importe lo más mínimo lo que me ocurra.  Tu ya tienes bastante con hacer arrumacos con esa...  antipática mujer.  ¿ Qué puede importarte lo que me ocurre, eh?  Nada en absoluto.  Yo soy insignificante , una triste maestrita de pueblo que se ha colado hasta los huesos por ti, niño tonto.  No sabes siquiera ni donde estás parado, ¿ cómo va a importarte?  ¿ Acaso te crees el salvador del mundo? Pues no lo eres.  Vives en otro mundo, en ese mundo en el que estáis instalados los famosos y no sabéis nada de lo que nos pueda suceder a los que estamos ahí abajo, muy lejanos de todo lo vuestro.  Habéis llegado aquí arrollándolo todo, alterando nuestras vidas y poniéndolo todo patas arriba.  Mi vida era tranquila y apacible, hasta que apareciste tu y todo lo has descolocado, hasta el punto de querer dejar de estudiar, porque ni siquiera puedo concentrarme en lo que debo hacer.  Yo s´solo soy para ti, la chica del jamón.  ¡ Cómo vas a reirte con tu amiguita cuando la cuentes tus hazañas!
Estoy deseando de que te vayas y me dejes tranquila...  recobrar de nuevo mi vida...  ¿ Por qué me ha pasado ésto , por qué?

Ya no pudo contener más el llanto y tapándose la cara con las manos, le dio la espalda.  Tenía que calmarse, o todos se darían cuenta de lo que la ocurría.  El sonrojo cubrió su rostro y aspirando una bocanada de aire, secó su llanto de un manotazo.  Mientras Paul, sin entender nada, se aproximo hacia ella

-  Is this for me? - la dijo cuando la tuvo de frente - Why? I don´t understand you
- Ni hace falta que me entiendas. Porque además ahora tengo que lidiar con la vergüenza de todo lo que te he dicho cada vez que te vea.  Así que déjame...  no te hagas el inocente, porque de eso no tienes nada.  Tengo que ir a trabajar

Se disponía a regresar al bar, cuando él la retuvo por el brazo, y mirándola a los ojos,  sin soltarla,  quiso entender lo que las palabras de ella le habían confesado y que solo intuía le había dicho.  Cogió su cara entre sus manos, y depositó un suave beso en sus labios



Ella,  cuando se hubo repuesto de la sorpresa, sin dejar de mirarle,  e igualmente alterada, le dijo

-¿ Qué crees que estás haciendo.  Me crees una chica fácil ?
Forgive me. I do not understand what happens to you. Do not tell me that, but if anything I have offended you beg your pardon. I did not mean to hurt you.   I do not understand it. I do not speak your language ( Perdóname. No entiendo lo que te pasa. No entiendo lo que me dices , pero si en algo te  he ofendido, te  pido perdón. No quise hacerte daño.   No entiendo. Yo no hablo tu idioma)

Ella se le quedó mirando y sin responderle, se soltó y,  con paso ligero entró en el bar, seguida por la mirada perpleja de Paul, que seguía sin saber a qué obedecía tamaña bronca.  Se llevó los dedos a su boca y sonrió, exclamando " no ha estado nada mal ".

Entró decidida en el bar ante la extrañeza de Juan. La notaba sofocada, nerviosa y con los ojos irritados.  Nunca la había visto así y frunciendo el ceño, llamó su atención:

- Pero chiquilla ¿ qué te pasa ?  Has entrado peor que has salido. Vete a casa, anda.  Mañana no quiero que vengas. Es sábado,  y éstos no madrugarán, si es que no están trabajando.  Quédate en cama y descansa.  Hazme caso, márchate
- Gracias Juan.  Te lo agradezco.  Es verdad, no me encuentro muy bien.  Recojo mis cosas y me marcho.

Recogió su mochila, se puso el gorro de lana y los guantes, y a pesar de que no tenía frío, se abrochó el abrigo y se anudó la bufanda

- Adiós Juan, y gracias
- Anda y tómate algo. ¡ Ah ! y no te tomes las cosas tan a pecho.  Son más sencillas de lo que pensamos.!

Alba fué a responderle porque supo que a Juan no le había pasado desapercibida su situación con Alberto, pero ignoraba que lo que la había puesto fuera de si, no había sido el médico, sino el actor que  había salido tras ella, cuando fue a tomar el aire.  Optó por cerrar la boca y no decir nada.  Salió deprisa del local ignorando a los artistas.  Se metió en el coche, lo puso en marcha y rápidamente puso dirección a su casa.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

MIRANORTE- Capítulo 3º / El cine llega



Fueron días frenéticos.  Llamadas de teléfono, firma de contratos para los chalets. Llamadas a Pepe, discusiones con Pepe, acuerdos con Pepe, y por fin, el  hospedaje estaba resuelto, hasta poder  ubicar a sesenta y cinco personas.  Bajo la orientación de Alba , Juan,  dueño del único bar, había quitado unos cuadros añejos de personajes desconocidos y reemplazados por fotografías de Miranorte que ella misma  había fotografiado y revelado en una tienda en Las Mimosas.

Con  Juan, había llegado al acuerdo de  que la prestase un coche viejo, que tenía guardado en el zaguán del bar y que nunca usaba,  por lo  menos para los meses de invierno.  A cambio ella le ayudaría en la atención del bar cuando regresase de dar clases y los sábados y domingos a tiempo completo, mientras los peliculeros permaneciesen en el pueblo.  De este modo no tendría que vivir  fuera de Miranorte.  Tal decisión le pareció perfecta a una Milagros  que respiró tranquila  También había pactado con Enrique, el alcalde, para que la máquina que había alquilado para limpiar de nieve las calles del pueblo, llegase hasta su casa y de allí a la carretera que la permitiera desplazarse a Las Mimosas para dar clase.   Todo había salido a pedir de boca.

Ya estaba todo dispuesto y a punto.  Sólo faltaban ellos, y llegarían en pocas horas.  Los paisanos con mucha curiosidad.  Nunca habían visto a esos personajes míticos, y además era el tema de conversación de todos los vecinos sentados ante el hogar, pues hacía frio y, hasta había caído una tímida nevada.

 Se despertaron ese día con un ruido potente, al que  no estaban acostumbrados. Detrás de los cristales observaban con asombro los enorme camiones que entraban en el pueblo.  Lo menos había cinco y algunos cargados con cables y otros artefactos que ellos nunca habían visto.  Aparcaron en la  Plaza Mayor, y una de las señoritas que vinieron la primera vez, acompañada por otro señor, entraron en el Ayuntamiento.  El cine había llegado a Miranorte.




Una vez hubieron cumplimentado todos los permisos, los operarios se pusieron a trabajar frenéticamente .  Mientras otros se hacían  cargo de los hospedajes de todos ellos.  Eran una perfecta máquina coordinada en todos sus movimientos. Seguros, precisos, conociendo a la perfección el cometido de cada uno de ellos.

Los protagonistas, el director, el productor..., en definitiva los más relevantes  personajes de la película, llegarían dos días después, y todo debía estar ya montado para  el inmediato comienzo del rodaje.  La misma señorita que había entrado en el Ayuntamiento, acompañada por Enrique, fueron a recoger las llaves de los chalets que habían dispuesto para los actores principales,  el director, etc. etc.... y que conforme con  el  alojamiento , dio  su aprobación

- Muy bien todo, señor alcalde. De plena satisfacción.  Creo que vamos a estar muy çomodos en este precioso lugar.  Y ahora si me permite, tengo mucho trabajo que hacer antes de que lleguen pasado mañana
- Desde luego...   No dude en avisarme si necesita algo. Estamos a su entera disposición, y me alegro que su estancia entre nosotros sea de su agrado.

Se despidieron estrechándose la mano.  Enrique regresó al despacho dando un paseo, mientras que la chica se metió en el coche y tomó  carretera adelante.

Y dos días más tarde, en lujosos coches de alquiler, llegaban los actores principales, el director , el productor y los asistentes personales del actor y la actriz protagonistas de la película.  Aparcaron frente al bar. Llevaban muchas horas metidos en un coche, y querían estirar las piernas y tomar una cerveza.  Entraron e inmediatamente fueron el foco de atención de todos los que allí se encontraban.  En el bar estaban  algunos  operarios del equipo  técnico y saludaron alegremente al actor, que parecía era muy  popular entre ellos, y algo menos efusivos con  la actriz, que se mostraba malhumorada y distante.

- A mi me gustaría retirarme a descansar. He madrugado mucho, y el viaje ha sido largo.  Selena ocúpate de mi alojamiento, por favor- dijo la actriz a su asistente personal

Nancy Fontaine ( la actriz)
La asistente personal, salió rápidamente en busca de la persona encargada de tal menester y tras diez minutos volvió con ella, y fue quién les acompañó hasta el chalet  adjudicado a la primera actriz.  Por el contrario el actor se mostró más comunicativo con sus compañeros técnicos, y se sentó a su mesa pidiendo una cerveza para beber con ellos

- He visto poco, pero parece un lugar muy bonito- les comentó mientras aguardaba que Juan atendíera las peticiones de los recién llegados.

Encima de la mesa había un folleto que uno de ellos había cogido del buzón. El actor, observó con curiosidad lo que en él se notificaba, y le hicieron gracia los dibujos que representaban la llegada de ellos.  No hablaba ni una sola palabra de castellano, por tanto no entendía lo que habían escrito, pero a simple vista le pareció que estaba bien presentado  Tomó la copa con la cerveza que Juan había dejado para él, para el director y,  el jefe de producción.  Su charla era amena entre risas y bromas entre ellos.

Alba dejó el coche a la puerta del bar, y entró en él apresuradamente.  Se le había hecho más tarde de lo normal.  Venía nerviosa, porque sabía que Juan estaría preocupado por su tardanza

- Discúlpame, Juan.  Como es viernes, había algo de atasco hasta salir de La Mimosas- le dijo mientras se despojaba del abrigo
- No te entretengas en disculpas.  Tenemos mucho trabajo.  Han llegado los que faltaban.  Acércate a la mesa a ver si están todos servidos.

Se atusó un poco el cabello, se estiró el suéter y con la mejor de sus sonrisas, se dirigió a la mesa portando un bloc y un bolígrafo,  por si tenía algo que anotar.

Alba


- Buenas tardes ¿ Está todo de su gusto ? - preguntó educadamente, provocando un silencio momentáneo

Uno de ellos entendía algo el español, y fue el que respondió

- Gracias señorita creo que nos faltan más cervezas, por favor
-Muy bien ¿ cuántas ?

El que hacía de intermediario les dijo levantasen la mano quienes quisieran algo de beber, y Alba contó con la cabeza la petición- De pronto se alzó una voz por encima de las otras, y torpemente en castellano pidió algo más

- Hamón. I love hamon, please

Alba giró la cabeza en dirección a la voz que pedía jamón con un deje muy gracioso, que la hizo sonreir.  Entonces se fijó en el rostro de aquel chico sumamente conocido.  No se lo podía creer, Paul Montgomery estaba en el bar y le había pedido jamón.  Se puso muy nerviosa y a penas podía responderle en su poco inglés

- Yeah.  Jamón for everyone ?- preguntó
- Yeah, for everyone and chorizo- respondió él ante los aplausos y las risas de todos

Paul Montgomery
Alba muy cortada, tomó nota y se dirigió nerviosa hacia el mostrador en donde Juan la miraba satisfecho por su desenvoltura

- Muy bien, muy bien.  Ignoraba que supieras ingles
- Y no lo se.  Solamente hablo lo justo para entenderme con los niños. ¡ No me lo puedo creer ! está Paul Montgomery... y qué guapo es, por Dios.  Es más joven de lo que aparece en el cine. Verás cuando se lo cuente a las chicas.  ¿ Crees que debo pedirle un autógrafo?
- Creo que debes esperar unos días.  Tendrás ocasión de verle más veces.

Las raciones de jamón y chorizo, fueron llevadas a las mesas de los cineastas, con los aplausos de los concurrentes, no tanto por las famosas viandas españolas, sino porque la chica era guapa, amable y además se defendía en inglés.

Paul Montgomery, con una sonrisa , dirigiéndose a ella, después de ayudarla a colocar los platos y distribuirlos por las mesas, le dijo en castellano

- Grasias, senorita

Alba no pudo evitar una ligera risita más de nervios que por otra cosa.  No sabía qué decir.  No sabía qué decir en situaciones como esta.  No quería mostrarse nerviosa, sino profesional, pero estaba muy lejos de estar tranquila, máxime al verse examinada  por los ojos de aquel actor tan popular y famoso.


Chorizo

Jamón serrano
Por un momento, las miradas de ambos se juntaron, así como sus risas.  El murmuró algo por lo bajo, que ella no entendió, y se hizo la desentendida.  Giró sobre sus pasos y se marchó seguida por la mirada de él.  Los compañeros dándose cuenta del juego, comenzaron a silbar, aplaudir y a reir, acompañados por un Paul que reia con todas sus ganas

- ¿ Cómo una chica con esa cara puede estar sirviendo mesas en un pueblecito, precioso es verdad, pero pueblo al fin y al cabo, perdido en estos mundos de Dios?- es lo que comentó dirigiéndose al director que estaba a su lado
- Te doy la razón.  Y sin embargo no parece una chica de aquí. Igual es que se ha refugiado aquí, que es distinto
- ¡ Oh Douglas !  Tu ves siempre una película en todo.  Lo mismo le gusta vivir aquí, simplemente
- Es muy joven y bonita, y por lo poco que he visto del pueblo- y dirigió su mirada hacia los hombres que en otras mesas jugaban a cartas o al dominó- no hay mucho panorama para gente tan joven

Sara y Celia, no podían perderse el acontecimiento del año.  Pronto la noticia de que los actores habían llegado, había corrido por el pueblo.  Sabían que su amiga trabajaba en el bar, y hacia allí, decididas se encaminaron para echar una ojeada del panorama.

Fueron derechas hacia el mostrador para charlar  con Alba, pero ésta tenía trabajo.  No sólo atendía las mesas de los forasteros, también las de los lugareños que protestaban porque creían que no se les estaba haciendo el mismo caso que siempre

- Ahora no puedo entretenerme con vosotras- les dijo antes de que ellas preguntasen algo-  Fijaos como está esto de lleno, y Juan   está de los nervios.  Imagino que será solo hoy, y que mañana a estas horas estarán trabajando y no les veremos el pelo
-Pero dinos, por lo menos, quienes son los actores-  pidió Celia
- De ella no recuerdo el nombre, aunque la he visto en el cine, y él es Paul Montgomery- respondió Alba
-¿ Paul Montgomery, ese Paul Montgomery?- dijo con los ojos como platos una asombrada Sara- ¡Cómo no me he podido enterar antes!
- No se, chicas, pero ahora no puedo charlar más
- Dinos al menos dónde está-volvieron a reclamarla al unísono
- Es el que está de espaldas con el suéter azul
- Ahhhh - exhalaron ambas como exclamación

Sara

Celia
- Y ahora marcharos. Juan me va a echar una bronca.  Y no se os ocurra pedirles un autógrafo- dijo malhumorada Alba
- Dinos al menos quienes son los que están con él
- ¡ Ay Celia ! No lo se.  Supongo que gente del equipo.  No seáis pesadas. Adiós, Idos venga- y a empujones, consiguió que las chicas salieran del establecimiento.

 Por fin, las prisas en el bar, se habían calmado.  Una parte del equipo de cineastas, se habían marchado ya. Estaban cansados y querían acostarse pronto.  Paul, junto al director comenzaron a ver las páginas del folleto y bajito comentaban algo, que Alba interpretó como una crítica .

- Juan, si no me necesitas...
- Puedes irte  a casa..  Es tarde, y no creo que éstos estén mucho rato más, y los paisanos ya se han ido. Siento no poder acercarte a casa
- No te preocupes, tengo el coche ahí fuera.  Bueno, pues si no dispones de otra cosa...  me voy.  ¿ A qué hora vengo mañana ?
- No sé cómo harán las cosas. No sé si desayunarán aquí o en sus habitaciones.  Suelen empezar pronto a trabajar.. Ven a las nueve, si te parece
- Muy bien.  A las nueve estaré aquí.  Buenas noches, Juan
- Buenas noches Alba, y gracias. Me has sido de gran ayuda
- Las gracias te las doy yo. Me has hecho un gran favor con el coche, así que está bien que nos ayudemos mutuamente.  Adiós Juan

Se puso el abrigo, cogió la bufanda y el gorro de lana y salió rumbo a su casa.