rosafermu

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martes, 20 de noviembre de 2012

POR CASUALIDAD - Capítulo 14º / CARTA A UN AMIGO

Mientras el tiempo transcurría en Nueva York, también lo hacía en  El Salvador y Amanda y Philip seguían con su rutina diaria, pero el amor surgido entre ellos hizo que ambos decidieran compartir su casa y su vida. Se amoldaban bien el uno al otro. De vez en cuando recibían cartas de sus entrañables amigos que les habían puesto al corriente de todos los avatares surgidos en sus vidas. Conocían que Else y Albert vivian juntos y eran , por fin, felices.  Alguna llamada telefónica de vez en cuando les mantenía en contacto.  Tampoco ellos se habían casado:  " no es necesario tener un papel firmado, para ser un matrimonio", es lo que Philip solía decir, aunque en realidad cada vez en su mente se habría paso la idea de casarse con Amanda, a la que adoraba


 
 
Albert después de conocer la noticia de que iba a ser padre, en la intimidad de su dormitorio, esa noche habló seriamente con Else
 
- Creo que deberíamos unir nuestras vidas legalmente
 
- ¿ Por qué ?, preguntó ella.  ¿ No estamos bien asi ?  yo me considero tu esposa y creo que la situación no cambia por estar casados.
 
- Pero cielo, si mañana el médico confirma tu maternidad, yo quiero que mi hijo nazca con unos padres "legales". Si, o sé  que  son convencionalismos, pero eso es lo que manda la sociedad en la que vivimos. A no ser,que no quieras unirte a mi de por vida
 
- Sabes que eso no es cierto. Que he sido yo la que vine a vivir contigo, nadie me obligó. Yo te quiero Albert y te querré igual con papel o sin papel, pero si es tu deseo lo haremos.
 
-Está bien, mi amor. Ahora descansa. Estoy impaciente porque llegue mañana e ir al  ginecólogo. Dios mio lo pienso y no me lo creo
 
Y acudieron a la consulta y mediante una ecografía, recibieron la confirmación de la maternidad de Else, pero sería doble maternidad. Venían dos criaturas.  Estaban emocionados e incrédulos:¡¡¡ iban a ser papás  dobles !!!

 
 
La noticia fué recibida por Freddy con infinita alegría. Nunca había vivido una situación semejante y para que el niño no se sintiera descriminado, Albert sentó a su hijo en las rodillas y como si hablara con un chico de mayor edad, le dijo
 
- Freddy me tienes que ayudar.  Mamá va a traerte dos hermanitos y hemos de cuidarla mucho. Los bebés dan mucha guerra y ella va a necesitar de nuestra ayuda. Tendrás, cuando estés en casa, ayudarla a dar el biberón a los pequeñajos, puesto que deberán comer los dos al mismo tiempo y así tú atenderás a uno y mamá a otro. ¿ De acuerdo ?
 
- ¡ Claro, papá ! Yo soy el mayor y cuidaré  de ellos. ¿Cuándo van a venir?
 
- Aún falta mucho, pero mamá se va a encontrar molesta dentro de poco y hemos de mimarla y cuidarla mucho
 
- ¿ No se va a morir, verdad ?
 
- Claro que no ¿ de dónde sacas eso ? Mamá es fuerte y no se enfermará, sólo que la tripita será algo más grande y estará más molesta, pero nada más. Tú quiérela mucho y dale de vez    en   cuando algún besito, que sé que a ella la gusta.
 
- Yo la quiero mucho, papi. La cuidaré cuando tú estés en el hospital y la daré muchos, muchos besos.
 
Durante el fin de semana, habían congregado a toda la familia y una vez reunidos les comunicaron que iban a ser abuelos de nuevo, pero esta vez de dos.  Todos estallaron en aplausos y vítores, colmando de besos y abrazos a los futuros papás
 
Thomas en un aparte y en tono de broma, dijo a Albert
 
-  Sabía que no me fallarías. ¡ Vaya,dos crios de golpe !
 
Y rieron felices, y felices eran al comprobar la gran complicidad existente entre la pareja y Freddy.  Todo era como debía ser, excepto en una cosa. Fue  el  mismo Thomas el encargado de decir
 -
- Y  casaros ¿ cuándo ?,     o¿sois tan modernos que no lo váis hacer ?
 
- ¡ Papá ! Si lo haremos,no te preocupes. Vamos a pedir a Philip que venga para nuestro enlace, aunque quizás tengamos que esperar un poco a que les sea posible dejar su trabajo por unos días, o les envien substitutos. Sabremos  algo cuando les comuniquemos la novedad.
 
Esa noche, Albert estaba desvelado por todas las emociones vividas en ese día con la familia. Estaba muy contento y feliz. Al día siguiente no debía ir al hospital, pues era su día libre, de modo que se dispuso a escribir a Philip.  Las palabras brotaban de su pluma sin esfuerzo. Se acordaba mucho de él; habían vivido muchas cosas y  fué su paño de lágrimas en todo lo acontecido con Else.  Para ella también era como un hermano. Sonrió al pensar en la cara que pondría cuando supiera lo que en la carta le comunicaba. Delante de un folio, comenzó a escribir

 
 
Mis queridos Amanda y Philip:
 
Esta es una carta muy especial, tan especial como el comunicaros que voy a ser de nuevo papá de dos criaturas. Vamos a ser familia numerosa dentro de nada y deseo haceros partícipes de la inmensa felicidad que siento por ello.  Por tener a Else a mi lado, el amor de mi vida y tu Philip lo sabes bien.  Nos queremos muchísimo y mi hijo bebe los vientos por ella, pues vive pendiente del niño,que la adora.
Sabes que desde que era adolescente pronostiqué que me casaría con ella, y la verdad es que lo tuve difícil, pero vivo con la mujer más generosa, noble y bella del mundo. Siempre creí que no podría amarla más de lo que ya lo hacía, pero como en tantas otras cosas, me equivoqué.  He tenido la inmensa suerte de ser amado por dos mujeres extraordinarias.  De una guardo un bello recuerdo y un hijo que es mi pasión, de la otra tengo la dicha de que esté a mi lado y me haya brindado no sólo su amor sino también el fruto de su vientre.  Nunca se lo agradeceré bastante, pues he de deciros que fué ella la que tomó la decisión de compartir nuestras vidas.  Como ya conoces, Philip, soy inseguro y esa misma inseguridad, me hacía rechazarla una y otra vez.  Nuestro reencuentro no fué fácil y fué la decisión de ella la que hizo posible nuestra unión.
Deseamos unir nuestras vidas legalmente, pero para ello necesitamos de vuestra presencia aquí. Sois , eres tú Philip, parte de nuestra decisión. Siempre estuviste a nuestro lado, nadando entre dos aguas para estar con uno y con otro.  Aguardaremos hasta que podáis venir.  Voy a pedirte un favor, y es que deposites unas flores en la tumba de Karen, una mujer muy importante en mi vida, a la que nunca olvidaré.   Else y Freddy duermen y yo os escribo con el recuerdo presente siempre de vuestra amistad.  Os esperamos, un abrazo
 
                                          Else, Freddy y Albert
 
Al día siguiente depositó la carta en Correos y esperaba con impaciencia la respuesta.  Deseaba tener todo listo para cuando nacieran los niños, máxime porque sabía que los últimos meses iban a ser más complicados para Else: primeriza y parto doble.  El ginecólogo les decia que todo iba bien, completamente normal, pero él estaba preocupado. " Hasta que no les tenga en mis brazos, no estaré tranquilo" . . .
 
Pasaban las semanas y Else comenzaba con las molestias propias de un parto doble. Acudieron esa mañana a la ecografía que le correspondía. A ver si con un poco de suerte, los bebés les mostraban sus "encantos" y podían saber el sexo de lo que venía.
Y lo enseñaron. . .
 
- ¡ Vaya suerte habéis tenido !, les dijo el médico a los espectantes papás
 
- Traes un niño y una niña. Enhorabuena
 
Albet tomó las manos de Else y la besaba con satisfacción. Emocionado, la dijo
 
- Te has portado ¿ eh? deseas complacer a todo el mundo. Eres única, mi amor.
 
Ella emocionada, miraba al ecógrafo para ver una y otra vez, aquellos cuerpecitos pequeños que permanecían  dormidos en su vientre. Eran sus pequeños, eran el fruto del amor que ambos sentían. Y serían preciosos y nacerían fuertes y sanos. Colmarían la felicidad de todos ellos.

Recibieron la respuesta de Philip antes de lo pensado. Acudirían a su enlace, aunque no sería tan rápido como ellos quisieran. Habían de esperar a recibir el reemplazo. En tono de broma , comentó

- Dile a Else que no vaya a dar a luz antes de que lleguemos



  Estaban en casa de los padre de Else, cuando de repente unas enormes ganas de ir al servicio sintió Else, para inmediatamente después un dolor profundo.

- Albert, Albert, ya están aquí

- Tranquila mi amor, tranquila. Decía a su mujer, pero en realidad él estaba más nervioso que ella.

La metió en el coche; los padres junto con Freddy, llegaron en otro al hospital en donde fué introducida rápidamente en el paritorio.  Albert entró con ella y la secaba el sudor, la acariciaba. No se movió de su lado.  Primero salió la niña y cinco minutos más tarde, el niño. Ambos eran de más de dos kilos, sanos y perfectamente normales.



Los depositaron encima del vientre de la madre y Albert abrazó a los tres no pudiendo contener el llanto de emoción.  Rápidamente atendieron a los bebés para hacerles la revisión de rigor  y terminaron de atender a la madre.  Fué entonces cuando Albert salió para comunicar a su jijo y a sus suegros que todo estaba en orden.   Thelma llamó inmediatamente a los otros felices abuelos que enseguida acudieron al hospital.  Cuando llegaron, Else ya estaba en la habitación descansando, pero emocionada. Al poco rato subieron a los bebés: una con un gorrito color rosa y al otro con uno azul.




Las abuelas lloraban abrazadas y los abuelos abrazaban al feliz padre . Else había llamado a su lado a Freddy, que un poco asustado contemplaba la escena

- Cariño, ven aquí conmigo. Siéntate a mi lado.  Señalando a sus hermanos le dijo

-¿ Te gustan ?

- Son muy pequeños

- Es cierto, por eso tenemos que cuidarles entre todos. ¿ Tú me vas a ayudar ?

- ¡ Claro mami ! tu sola no podrás cuando lloren

- Ven aquí cariño y dame un beso. Todos me han besado menos tú

- ¿ Me querrás igual, mamá ?

- Mi cielo, no ha cambiado nada. Eres mi niño y siempre, siempre te querré

Todos los presentes escucharon el diálogo de la madre con el niño. Emocionadas las abuelas tuvieron que salir de la habitación, las desbordaba lo que estaban viviendo.

Dos semanas más tarde llegaron Philip y Amanda portando unos enormes peluches, pero no se olvidaron de Freddy. También para él hubo regalo

-  A ver ¿ dónde está la mamá y los retoños?

- Pasad, está dando el pecho a los bebés. ¡Qué alegría nos habéis dado !  Pensábamos que ya no veníais

- Se complicaron las cosas y tardaron más de la cuenta en llegar los médicos que habían de relevarnos.  Todos nos dieron abrazos para vosotros.

- ¡ Vaya !, dijo Philip al ver la escena: Else tenía a los dos   bebés dándoles el pecho al mismo tiempo.  Todos rieron con la imágen de la resignada mamá




Ultimaron todo para el enlace.  Sería Alvaro quién les uniese para siempre. Else estaba preciosa con un vestido de encaje que Albert la había comprado. Ël con un sobrio traje oscuro al igual que Freddy que se ponía corbata por primera vez. El niño fué el encargado de llevar los anillos y el que sostuvo el ramo de novia mientras casaban a sus padres.  Los gemelos también estaban presentes. Cada uno de ellos en brazos de sus abuelas.  Philip y Amanda fueron los padrinos y los novios estaban muy nerviosos y emocionados. Se miraban constantemente y Albert,ya su marido, la susurraba bajito " te quiero".  Alvaro les miraba contento y feliz de que todo se hubiera desarrollado felizmente. Él también había participado, en cierta medida de que aquella pareja por fin se hubiera consolidado.

Philip y Amanda partieron a El Salvador al cabo de unos días y poco a poco su vida iba tomando el rumbo normal, pero eran felices,se querían y criaron a sus hijos con todo el amor del mundo.  Amor que dos años más tarde Else comunicó de nuevo a Albert que la cigüeña les visitaría unios meses después.




                                                          F   I   N
 
 
                                                       
 
 

lunes, 19 de noviembre de 2012

POR CASUALIDAD - Capitulo 13º / UNA VIDA EN COMUN

Ante el panel de información, buscó la planta de cardiología . Al llegar al control   preguntó a la enfermera por el Dr.Price

- Un momento por favor, está pasando visita con los residentes. No creo que tarde mucho. Espere aquí en la salita. En cuanto termine le aviso
 
Albert estaba nervioso igual que un principiante. Al cabo de la media hora la enfermera que le había atendido fué en su busca.  En el control el dr. Price, terminaba el informe de su visita a los pacientes.
 
- ¡ Hola ! soy Price y supongo que tú serás Albert, el médico del que me ha hablado mi hermano
 
- Si soy yo
 
- Bien, pasemos a mi despacho y hablaremos con tranquilidad. 
 
Le condujo hasta una habitación contigua y allí le ofreció asiento.

Soy Price, mi hermano Alvaro . . .
 
 
- Bien, mi hermano me llamó para hablarme de ti y me hizo un relato de tu trayectoria profesional, que por lo que me dijo es bastante extensa
 
- Llevo años practicando la medicina, pero en Suramérica, mediante una ONG.
 
-¿ Cuál es tu especialidad ?
 
- Ninguna en especial, y todas. . .  Ya que sobre el terreno lo mismo escayolas una rotura, que asistes a un parto, extraes una bala ó  el veneno de una mordedura de serpiente
 
- Me dices que has estado en la selva, en los poblados del interior.  Se me ocurre que podrías sernos de mucha utilidad en medicina tropical.  Espera un momento y hablaré con el director
 
Por el teléfono interior solicitó la comunicación con el director del hospital. Les recibiría en un momento. Nuevamente las presentaciones y el interrogatorio sobre su trabajo en tierras del interior de América del Sur.  La conversación duró más de una hora, pero el director debió quedar complacido porque le citó para empezar su trabajo dos días después. iría a medicina tropical como le había indicado Price. Allí no sólo haría su labor, sino que sería docente de los residentes.
 
Salió a la calle contento. Había conseguido el puesto de trabajo y además un buen sueldo en algo que le gustaba.  De repente se acordó de Freddy; tenía que solucionar cómo dejarle al cuidado de alguien. Su trabajo empezaba a las ocho de la mañana, y luego estaban las guardias que eran de veinticuatro horas seguidas.  Mientras hacía el camino de regreso a casa iba dándole vueltas a la cabeza de cómo solucionar aquello.
 
Pasó por la iglesia para contarle a Alvaro el resultado de la entrevista
 
- Nunca te agradeceré bastante tu gestión. Imagínate empiezo dentro de dos días, pero tengo un problema que en un principio no conté con él
 
- ¿ Y cuál es ? le pregunto el párroco.  Lo mismo puedo ayudarte
 
- Verás el horario del hospital es incompatible con el de mi hijo. No conozco a nadie como para dejarle tantas horas en casa  sólo con una persona desconocida.  ¿Conoces a alguien ?
 
- De momento no. Todas las mujeres que conozco están cargadas de hijos. . . no sé. Ahora no viene ninguna a la cabeza. Oye  ¿por qué no llamas a Else?
 
- ¿ Cómo dices, estás loco ?  No puedo llamarla. . .  además salimos discutiendo,  como siempre.  Si la llamo ahora dirá que lo hago por interés. No, no puedo hacerlo. Hablaré con mis padres, eso es, le dejaré con ellos y los fines de semana si no tengo guardias los pasaré con él.
 
Se despidió de Alvaro y se encaminó hacia su domicilio. Hablaría con sus padres y estaba seguro que dirían que si.  No era la mejor de las soluciones, pero era la única con la que contaba.
 
Thelma invitó a Mildred cuando se conocieron a participar en las tertulias que formaban varias amigas. Unas veces iban al teatro, otras, merendaban en casa de alguna o bien hacían partidas de cartas.  Los jueves era el día destinado para ello.
 
Con el teléfono en la mano, Thelma marcó el número de Mildred, debían quedar para verse todas en un céntrico lugar. Ese jueves irián a ver una comedia musical

Thelma

Mildred
 
 
- Mildred, hola ¿ cómo estáis ?
 
- ¡ Hola Thelma !, precisamente te iba a llamar ahora para decirte que no me podré reunir con vosotras, quizás en una larga temporada
 
- ¿ Por qué, te ocurre algo ?
 
- No, no. Albert ha dejado a Freddy con nosotros. Ha encontrado trabajo en el Presbyterian y hasta que encuentre algún canguro que se haga cargo del niño, lo tendremos nosotros.  Está muy contento, lo único que le contraría es no poder ver al niño hasta los fines de semana. Yo me alegro por él y por nosotros, pòdremos disfrutar de nuestro nieto
 
- Bueno Mildred, esperemos que lo solucione rápido y podamos contar con tu asistencia pronto. Te vamos a echar de menos, pero claro hay que ayudar a Albert, te entiendo perfectamente. Hablaremos por teléfon. Me acercaré a veros. Me alegro enormemente por Albert, a ver si empieza a encauzar su vida. Bueno querida, un abrazo y cuidaros
 
- Igualmente Thelma, un abrazo grande. Adiós
 
Cuando colgó el teléfono, Thelma se dió cuenta de que en el umbral de la puerta estaba Else
 
- ¿ Qué ocurre, mama?.  Te he esuchado nombrar a Albert. . .
 
- No pasa nada, cielo. Albert ha encontrado trabajo en el Presbyterian, está muy contento, pero ha tenido que dejar a Freddy con los abuelos. . .
 
-¡ Es el colmo !
 
- Else ¿ qué te pasa ? ¿ por qué te enfadas ?
 
- Por nada, son cosass mías
 
Else salió de la habitación y escaleras arriba se dirigió hasta su dormitorio. Cogió una pequeña maleta y comenzó a poner algo de ropa y un neceser para aseo. Cogió las llaves de su coche y se despidió de su madre diciendo
 
- Estaré unos días fuera. Ya te llamaré
 
- Pero ¿ qué ocurre, dónde vas ? Else ¡me vas a volver loca!
 
- Mamá me voy a casa de Albert. Ha sido incapaz de pedirme ayuda. Estoy furiosa. . .
Ese niño no debe estar sin su padre. . .   Eso es todo. Ya te llamaré si es que me quedo
 
- Pero Else. . . debes consultárselo a él primero. . . ¿Y si no quisiera que te entrometieras ?
 
- Pues que se aguante. Quiero a ese niño, es muy pequeño y no va a entender las necesidades de su padre. Va a creer que quiere abandonarle. Debe estar en su casa y yo cuidaré de él, quiera Albert o no quiera. Y te aseguro que sí querrá

 
 
Aparcó el coche frente a la entrada del apartamento de Albert y esperó sentada en las escaleras a que se hiciera la hora de la llegada de él. Si entra a las ocho, su jornada terminará más o menos a las tres de la tarde. Con el tiempo que tome para llegar, como muy tarde a las cinco debería estar aquí. ¿ Y si tiene guardia ? , no creo hace poco que ha empezado y todavía no tendrá ninguna. ¡ Qué difícil es todo en nuestra relación ! Es un cabezota orgulloso. . .
 
Por fin, pasadas las cinco apareció Albert con una bolsa del supermercado. Se quedó mudo al ver sentada en las escaleras a Else.  No sabía a qué se debia aquello, aminoró el paso hasta llegar a donde ella estaba, y no tenía cara de buenos amigos.

Con la mejor de sus sonrisas y alegre por ver a la muchacha fué en su dirección

- Hola Else ¿ qué haces aquí ? ¿ desde cuando estás ?

- Subamos a tu casa. No quiero hablar en la calle. . .

-¿Te ha ocurrido algo ? ¿ Te has ido de casa ?

Al entrar en el apartamento, Else ya no pudo contenerse más y comenzó a reprochar a Albert el que no hubiese contado con ella para ayudarle

- ¿ Me puedes decir lo que tengo que hacer para que me hagas caso de una vez ?

- No entiendo a lo que te refieres

- Has dejado al niño con tus padres porque no sabías con quién dejarle. . . Sé que con ellos estará bien, pero ¿ has pensado cómo se sentirá Freddy ? En su mente infantil no entiende cómo primero le dejó su madre y ahora hace lo mismo su padre.  Sé que no tienes más remedio, que necesitas trabajar.  Pero dime ¿ qué soy yo para ti ?

- Lo sabes de sobra

- Dímelo, necesito que me lo digas. Necesito oirlo, porque a veces dudo de que sea verdad. ¿ Por qué no me llamaste ? Me he tenido que enterar por una conversación de nuestras madres.  ¡ Dios mio ! no sé cómo te quiero, con lo poco que te intereso

- No digas eso, nunca más.  Tú sabes que has sido siempre lo más importante de mi vida, y también sabes los motivos por lo que andamos siempre discutiendo. No podía llamarte y pedirte ayuda, no según terminamos la última vez.  Ahora ya si tengo algo que ofrecerte, no tanto a lo que estás acostumbrada, pero trabajaré duro y entonces te pediré que seas mi mujer

- Y hasta entonces ¿ no vamos a vernos, no vamos hablar, no vamos a estar juntos?
Me he traido la ropa porque me pienso quedar contigo y cuidaros a ti y al niño. Yo quiero a Freddy, no soy su madre es cierto, pero puedo darle mi cariño. Así que ves organizando todo porque esta noche duermo aquí y en el fin  de semana lo recogeremos y comenzaremos nuesta vida juntos

- ¿ Vas a dormir aquí ?, dijo Albert riendo

- Naturalmente  . . .

- Bien yo dormiré en la cama de Freddy

- ¿ Estás seguro ?

- Else. . . ¿ me estás midiendo el terreno ?

- No te estoy diciendo que voy a ser tu mujer, en el más estricto sentido de la palabra. Somos libres, adultos y nos queremos ¿ necesitamos algo más? porque yo no.

- Ven aquí, ven aquí. . .  eres una bruja encantadora y me vuelves loco.  Si mi amor, esta noche será sólo para nosotros.



Muy de madrugada a Else la rindió el sueño, pero Albert permaneció despierto hasta que el despertador anunció que era tiempo de levantarse.  Muy quedamente para no despertarla Albert susurraba al oido de Else mientras ella reclinaba su cabeza en el pecho de él

- Me da miedo tocarte. Tengo la sensación de que estoy soñando y se va a desvanecer el sueño. Te he añorado tantas, tantas veces, que lo que estamos viviendo ahora, aquí, no me lo creo. Te he querido toda mi vida, siempre. Tuve que salir huyendo de ti, te he reprochado el que no me aceptaras, te culpé de mi mala suerte, hasta creo que hasta te odié, pero cuando te vi debajo del coche creyendo que habías muerto, me entró tal desesperación que la angustia oprimia mi garganta.Nunca te pediré sufientemente perdón por todos los reproches, por las discusiones, por todo. Eres generosa y no sé en que momento comenzaste a amarme, pero no importa, aquí estamos dispuestos a emprender nuestra vida en común. Gracias mi amor, por ser como eres. La caprichosa niña rica se ha convertido en una generosa mujercita a la que amaré hasta el último día de mi vida

Else estaba despierta, pero no quería moverse ni abrir los ojos. Quería escuchar la más bella declaración de amor.  Los ojos los tenía acuosos por la emoción. Cuando Albert besó suavemente su frente antes de levantarse, ella le besó.

Se levantaron felices de estar juntos y corretearon por el pequeño apartamento como dos niños pequeños. Albert fué a arreglarse miestras Else preparaba el desayuno. El se quedó en la puerta mirándola cumpliendo su papel de ama de casa. Canturreaba mientras terminaba de hacer unos huevos revueltos y unas tostadas. Era la primera vez que se escuchaban risas y canturreos en su casa y eso le amocionaba grandemente. Se acercó hacia ella y brazándola por detrás la besaba una y otra vez en las mejillas.

- Quita loco no vaya a quemarte, le dijo riendo

- Gracias mi amor. Me has hecho el hombre más feliz del mundo. Eres la reina de mi vida.

Sentados uno frente al otro desayunaron y él salió corriendo hacia el trabajo, no porque llegara tarde, sino porque estaba pleno de una energía que desconocía hasta entonces.

Después de recogerlo todo, Else llamó a Mildred. Necesitaba hablar con ella y explicarle que habían decidio unir sus vidas y en ella estaba incluido Freddy, que desde enonces sería también su hijo.  Mildred la escuchó emocionada y feliz al comprender que por fin su hijo había encontrado junto a ella el amor y la estabilidad que necesitaba.

- Gracias, hija. Sé lo mucho que te necesita, lo mucho que te ha necesitado siempre. Estoy segura que seréis muy felicies todos juntos.  Cuando vengáis a recoger al niño, os quedaréis a comer ¿ verdad ?

- Por supuesto Mildred. Deseo de todo corazón que seamos una familia unida y feliz. Siempre veréis a vuestro nieto, y en alguna ocasión os lo dejaremos, pero creo que hasta que se acostumbre a su nueva vida, debe estar con su padre el mayor tiempo posible

- Desde luego que si. Lo dejó por necesidad, o quizás el destino quiso uniros de una vez.

Al  regreso de recoger a Freddy, Else planteó algo en lo que no habían pensado y fué un comentario que hizo Stephan lo que les hizo reflexionar

- Mi amor, dijo a Albert.  Debemos buscar un apartamento más grande, ahora somos tres.  Podríamos mudarnos al mio que está vacío

- No, cariño. Es demasiado lujoso. Tendremos que esperar un poco más . 

- ¿ Otra vez ? No discutamos ésto ahora. Por cierto, hoy está Freddy

- Ya lo sé ¿ y qué me quieres decir con eso?

- Nos verá que dormimos juntos

- ¡ Claro ! como hacen los papás y las mamás. Es lo normal

- Pero él no ha visto eso nunca, dijo Else

- Cariño se tendrá que acostumbrar. De ahora en adelante esa será la situación

El tiempo pasaba  y poco a poco sus vidas iban normalizándose.  Una tarde en que Else preparaba la cena, Freddy la dijo

- ¿ Puedo llamarte mami ?

Freddy


- ¡ Claro que si, mi amor ! Eres mi niño. Tu sabes que en una ocasión fuimos a llevar flores a mamá ¿recuerdas?

-Si, y rezamos

_ Ella es tu mamá, la que te llevó en su tripita. Pero yo te quiero como si hubieras nacido de mi. Eres mi niñito y me siento madre tuya. Nunca lo olvides, siempre estaré contigo, siempre. Ven y dame un abrazo. Llámame mamá, es lo que más me gusta. Mi niño, mi niño . . .   Else abrazaba y besaba al pequeño.

Ninguno de los dos se dió cuenta de que Albert había llegado a casa y les observaba desde la puerta. Era la escena familiar perfecta: el niño había aceptado como madre a Else.

- ¡¡¡ Familia   !!!, tengo muy buenas noticias

- Nosotros también ¿ verdad rey mio ?

- Me han hecho jefe de equipo en  medicina tropical

-¡ Albert, es magnífico !

- Y vosotros ¿ qué tenéis que contarme ?

- Papi, es mi mamá, dijo el niño señalando a Else

- ¿ De verdad Freddy, es tu mama ?

El niño asintió con la cabeza y Albert giró la cabeza hacia Else, que le miraba también sonriendo.  Abrazó a su mujer y a su hijo con gran emoción.

-- Reina mia, dijo a Else, ahora sí puedes ir buscando un apartamento mayor

Encontraron un apartamento no muy lejos del que habían tenido en primer lugar.  No querían alejarse de la zona; era un barrio que les gustaba. El colegio del niño estaba cercano y Else comenzó a trabajar en la parroquia junto a Alvaro como aistente social, trabajo que conocía a la perfección. Frecuentaban a sus padres respectivos y habían formado un núcleo familiar perfecto.  Eran felices y el cariño reinaba en el hogar por parte de sus tres componentes.  Habían prosperado y Albert comenzó  a regalar a Else "caprichos"  que tenía antes. Se había revelado como una excelente ama de casa y administradora, quizás sus años en la ONG la hicieran más reflexiva. Tenían ahorros y su situación económica era estable y desahogada.

Albert estaba muy considerado en el hospital por su labor eficiente en el campo de la docencia con los residentes.  Todo era normal en una familia estable como era la de ellos.  Un día al llegar del trabajo Albert encontró a Else acostada en la cama y a Freddy llorando desconsolado: "su mamá estaba enferma"

- ¿Qué te ocurre?, preguntó a Else alarmado.

Estaba pálida y con fuertes násuseas que la obligaban a salir corriendo hacia el cuarto de baño, lo que alarmaba al niño

- Eres médico, deberías saberlo,   fué la respuesta de ella

- Dime qué sintómas tienes y desde cuándo

- Unas horribles náuseas, sobretodo por la mañana, un hambre desmedido y desde hace unas tres semanas. ¡ Oh, santo cielo ! Es lo que suele ocurrir cuando un hombre y una mujer duermen juntos . . .

- ¿ Quieres decir que . . . ?

- Si cariño, vamos a ser papás. Freddy tendrá un hermanito

Albert no sabía qué decir, acariciaba el vientre de su mujer, la abrazaba, la besaba, abrazaba al nbiño que no paraba de llorar asustado. . .   La emoción le impedía pronunciar palabra.  Pasada la primera sorpresa, sólo pudo abrazarse a Else y a su hijo.



Explicó al niño que tendría un hermanito o hermanita. . . Freddy  miraba con ojos muy abiertos tanto a uno como al otro.  Puso su manita en el vientre de Else y dijo a su madre

- ¿ Podré jugar con él ?

- ¡ Claro, bien mio ! pero igual es una hermanita. Me ayudarás a cuidarle a darle el biberón y me avisarás cuando se despierte. Te querrá tanto como te queremos papá y yo.

Hablaba al pequeño con infinita ternura acariciando su carita expectante. El niño la abrazó y así permaneció en su regazo largo rato.

- Habrás de tomar a alguien que te ayude en casa. Tendrás que cuidarte mucho. Iremos al médico mañana mismo. Hablaré con un compañero para que lleve tu embarazo. . . ¡ No me lo puedo creer ! . . .

- Tranquilo mi amor, todo está bien, todo es normal. Haré lo que quieras; buscaré a alguien para que me ayude en casa y me cuidaré. Este hijo llegará bien y con todo el amor del mundo.

- ¿ Desde cuando lo sabes, por qué no me lo has dicho antes ?

- En un principio pensé que sería un retraso motivado por los nervios de nuestro cambio de vida, pero compré un Predictor al imaginarme que no era normal, y entonces todas mis dudas se desvanecieron. Estoy de acuerdo, mañana pide consulta a tu compañero.  Deseo ardientemente tener este bebé.

Se fundieron en un abrazo incorporándose Freddy que venía corriendo desde el salón gritando

- Yo también, yo también . . .

 
 
 
 
 
 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

POR CASUALIDAD - Capítulo 12º / CON LAS MANOS VACIAS

 
Los padres de ambos establecieron una animada charla. Las mujeres contaban anécdotas de sus amigas y de su vida diaria. Los hombres de los partidos de balancesto, béisbol, en fin de cualquier deporte, y cómo no de su trabajo. Freddy permanecía sentado junto a Else que charlaba con él referente a los amigos que había dejado atrás.  Albert en silencio, observaba la escena de ella con su hijo.
 
- ¿ Desean beber otra copa ?, dijo Albert  a todos
 
- No estaría mal, respondió McDermon
 
Thomas McDermon era un hombre campechano y simpático que guardaba un gran agradecimiento a Albert por el rescate de su hija. La charla de ambos padres desembocó en el relato por parte de Thomas en todo lo ocurrido en el suceso.  Stephan ignoraba todo lo acontecido, pues Albert jamás había comentado nada.  por último Thomas hizo una confidencia más: Albert estaba enamorado de Else, pero no quería que ella lo supiese

Stephan

Thomas
 
 
- Amigo Stephan son cosas de la juventud. Se creen que lo saben todo y no piensan que nosotros ya pasamos por esa etapa hace tiempo. Cualquier día te contaré cómo conquisté a mi mujer. ¡ Dios santo, qué tiempos !
 
Ambos padres rieron a un tiempo. Habían congeniado perfectamente, Apuraban su whisky mientras las damas tomaban el té.  Else aprovechó un momento en que el niño se puso a jugar en el otro extremo de la habitación y le dijo a Albert que quería hablar con él.  Fueron a la cocina con la excusa de preparar más té
 
- Pero tú¿ de qué vas?
 
Le espetó Else a Albert cuando estaban a solas
 
- No te entiendo ¿ qué te pasa ? ¡ Oh Señor ! no has cambiado, sigues igual ¿ A qué viene eso ahora ?
 
- Llegas después de un siglo y ni siquieras me llamas un día para salir a dar un paseo. Y la llegada . . .  Ni siquiera me has dado un beso en la mejilla al vernos. ¿ Se puede saber qué te ocurre?  Me sigues odiando ¿ verdad ?
-¿ Odiarte ? qué tonterías dices
-¿ Entonces ?
- Estoy muy ocupado. Tengo que buscar trabajo, una casa para vivir e intento que Freddy empiece el colegio lo más pronto posible. Apenas hace unas horas que he llegado. No he tenido tiempo . . .
-Ya . . .  No te creo . . . Pienso que precisamente porque tienes que organizarte no me llamarás hasta que lo consigas. Eres orgulloso y vuelves a cometer el mismo error. Yo no necesito que me invites a cenar, por ejemplo. Simplemente te estoy pidiendo un paseo. . . No creo que para eso necesites dinero.  Sé muy bien que no tienes mucho. En El Salvador no se ganaba demasiado y ahora tienes que empezar de nuevo, todo eso lo sé. No te pido nada, no quiero nada, sólo a ti . . .

 
 
Albert la miró fijamente y la dijo
- Sé que te crees obligada hacia mi por el accidente, pero no es así. Soy médico y mi trabajo y obligación es ayudar a la gente y tú me necesitabas
-¿ Nada más, eso es todo ?
- Claro, eso es todo
- O sea que ya no me quieres
- Claro que te quiero, pero tengo las manos vacías, no tengo nada que ofrecerte ¿ no lo entiendes ?
- Eres un maldito orgulloso, incapaz de pedir ayuda. Muy bien, volvemos a vivir la misma historia de hace años. No tengo la más mínima posibilidad de que nos veamos, hasta que el dinero se derrame por tus manos. Muy bien, muy bien
- Else, por favor, no lo interpretes así. Ponte en mi lugar, empiezo de cero. Mis padres viven bien, pero no andan sobrados de dinero
-Pero habla con el mio. . . tiene influencias. . .
- Ni hablar, eso nunca. Lo que consiga será por mi esfuerzo y mi trabajo. Lo siento si no lo comprendes, pero las cosas están así
- No creas que te voy a esperar hasta que tu creas que ha llegado el momento. Si piensas de esa forma es porque no estás seguro de mi cariño. Es mejor que lo dejemos ahora
-Pero ¿ dejar qué ? Que yo sepa no tenemos nada
- ¿ No tenemos nada ? tú no tienes nada al parecer conmigo, yo sí tengo contigo
- Else no confundas el agradecimiento con el amor, son cosas muy distintas. Yo no quiero tu agradecimiento, ni tu lástima, ni tu compasión. Necesito otra cosa . . .
- Está bien, creo que esta conversación se ha terminado
 
Y dando media vuelta salió de la cocina, dejando a Albert perplejo¿ Qué habrá querido decir?

 
 
Habían pasado tres semanas desde su llegada a Nueva York. Freddy acudía al colegio cada día de la mano de su padre.  El niño estaba encantado . Tenía muchos amigos y su nueva vida le encantaba. Los fines de semana acudían al parque cercano a su domicilio y luego por la tarde, papá y él acudían a un cine o a merendar una hamburguesa, que por no haberlas comido nunca, le enloquecían.
Albert había alquilado un piso pequeño, pero para ellos dos era suficiente. Iba una señora a hacerles la limpieza dos veces en semana y él era quién se encargaba de las compras en el supermercado, hacía la comida, ayudaba a Freddy con los deberes y echaba curriculums solicitando una plaza en los hospitales.  No tenía dinero como para montar una consulta; los ahorros, pocos, se le iban terminando y el trabajo tardaba en llegar.  No había vuelto a hablar con Else. Se despidieron molestos el uno con el otro. Se ve que estaban destinados a enemistarse siempre.
 
Una mañana, después de dejar en el colegio al niño, pasó por delante de la iglesia cercana a su domicilio. Entró para hablar con el párroco y ofrecerse si necesitaban de sus servicios, naturalmente sin remuneración alguna.  Era un cura joven y muy avanzado en sus ideas que ni siquiera llevaba el distintivo de sacerdote. Vestía con camisa y vaqueros, aunque un pequeño crucifijo enganchado a su camisa, denotaba que era sacerdote.  Después de una amena charla y una taza de café, Albert se despidió hasta otro día.  El cura también había estado por El Salvador, con lo cuál compartieron sus vivencias.

Alvaro
 
 
Una noche sonó su teléfono. Era de madrugada y el corazón le dió un vuelco pensando en podría haber ocurrido algo a sus padres, pero era el padre Alvaro
 
-Albert, tengo a una mujer hispana a punto de dar a luz y no tiene recursos ni tiempo para un hospital. Me preguntaba si  . . .
 
No le dió tiempo a terminar la frase
 
- Ya mismo voy, pero necesito que alguien venga y se quede con mi hijo. Es muy pequeño para dejarle solo. . .
 
Pero Freddy se había despertado al oir el teléfono y la conversación de su padre, por lo que se levantó adormilado
 
- Alvaro, no hgace falta. Se ha despertado y me lo llevo. Vayan calentando agua y preparen sábanas limpias, toallas, etc. Salgo ahora mismo, tardo cinco minutos
 
Cuando llegó, la mujer estaba en un puro grito. Alvaro acomodó al niño en un sillón en el saloncito de su vivienda y el niño no tardó en volverse a dormir.
 
Albert reconoció a la mujer y comunicó al cura que el niño estaba por llegar en un momento
 
- ¿ Está el agua y las sábanos ? bien tráelo todo y tenlo a mano. Ya está aquí.  Está coronando
 
Con el último grito y un esfuerzo salió un niño moreno, no muy grande, pero sano. Los rostros de todos se iluminaron de alegría; todo había salido bien y los padres abrazaban a su hijo con ternura.  Albert pidió a la mujer que le diera al niño un momento para limpiarle y reconocerle. Quería comprobar que estaba en perfectas condiciones, como así fué.  Alvaro acomodó a la parturienta en su cama y cura y médico tomaban café tranquilamente charlando como dos buenos amigos. Habian ayudado a traer un ser al mundo y eso era algo que a Albert le llenaba de emoción cada vez que lo hacía.

 
 
- Te he visto actuar con eficiencia y sin recursos. Claro que en El Salvador te ocurriría lo mismo
- No creas, allí tenía un dispensario y contaba, con pocos, instrumentos para un caso como éste, pero ¿ y si hubiera necesitado forceps, qúé hubiera hecho? Mejor no quiero ni pensarlo. De todas formas si hubiera venido mal, le cojo y me lo llevo a un hospital, cualquier cosa antes que a la madre o al niño le hubiera ocurrido algo
- ¿ Dónde trabajas ?, le preguntó el cura.  No recuerdo que me lo dijeras el otro día
- No, no te lo dije porque estoy sin trabajo. Hace poco que he llegado, he enviado varios curriculums pero nadie me ha contestado. 
- Oye, yo tengo un hermano que está en un hospital muy importante , en Cardiología. Quizás yo pueda hablar con él ¿ qué te parece ?
- Es que no soy cardiólogo. En realidad no tengo ninguna especialidad y las tengo todas. Teníamos que atender de todo. . .
- Bueno pero quizás él te pueda buscar algo en otro departamento. Quizás en enfermedades tropicales. Mañana mismo le llamaré
- Te estaría muy asgradecido. Se me están acabando los ahorros. Pensaba ofrecerme en algúna clínica pequeña, de barrio. Todo antes que estar en casa sin hacer nada.
- Si acaso consigues un trabajo en algún hospital, tu sabes que las guardias son veinticuatro horas seguidas, ¿ qué harás con el niño?
-Había pensado tomar una mujer fija que estuviera en casa también por las noches, pero para eso tengo que encontrar trabajo. También podría dejarle con mis padres, pero viven lejos y el niño está acostumbrado a mi y llevaríamos muy mal vernos los fines de semana solamente,  y eso si tengo alguno libre
- ¿ No tienes novia ?
 
A Albert le sorprendió la pregunta del sacerdote, no lo esperaba, pero quizás por eso y por la cercanía del cura, descargó su corazón y le contó toda su situación respecto a Else. . .
- Llámalo orgullo, no me importa, pero no puedo pedirla que se case conmigo mientras no tenga algo que ofrecerla.  No a ella. Sus padres son ricos y no la falta de nada, y conmigo de momento sólo tendría alguna privación
-¿ No le pediste ayuda a tu suegro?
-Por supuesto que no. Sé que me la daría, pero no. Lo bueno o lo malo tengo que buscármelo yo.  Si cuando haya conseguido al menos un trabajo, ella me sigue queriendo, entonces le propondré que nos casemos, pero no antes
- Muy bien. Mañana sin falta hablaré con mi hermano.  Mira comienza a amanecer
-Voy a ver a Milagros y su bebé. Creo que todo estará normal pero hay que poner el  niño al pecho para que se vaya acostumbrando . .   Al cabo del rato volvió y comentó
 
- Todo está bien. He despertado al padre para que ayude a dar de mamar al bebé. Ella se puso algo avergonzaqda cuando le dije que tenía que dar el pecho al niño, así que desperté a su marido que dormitaba en una silla junto a ella.  Y yo también me voy que dentro de nada hay que ir al colegio.  Luego me pasaré por aquí, pero llámame si antes precisas algo
-Ve con Dios, amigo. Hasta luego
 
Como había prometido Alvaro localizó a su hermano antes de salir de casa rumbo al hospital. Le contó por enciam la situación de Albert, y obtuvo la respuesta que esperaba
 
- Oye, ahora no puedo entretenerme mucho. Dile que se pase por el hospital. Que preguné en recepción por mi. Si puede ser hoy mismo trataré de conseguirle algo
 
- Gracias hermano así lo hará
 
Marcó el número de Albert ý le explicó lo que había hablado con su hermano. Inmediatamente de colgar se arregló, se puso su mejor traje y tomando el metro se personó en el hospital. Ante el imponente edificio, mentalmente dijo

- Dios mio, haz el milagro, por favor. Haz que consiga un trabajo, aunque sea de celador



Se trataba del Presbyterian Hospital, uno de los más iumportantes con múltiples especialidades.






 

sábado, 17 de noviembre de 2012

POR CASUALIDAD - Capítulo 11 / EL RETORNO

 
El tiempo transcurría y poco a poco Else se iba recuperando en casa de sus padres. Aún sentía molestias y tenía alguna pequeña dificultad para moverse, pero todo marchaba según lo previsto. Hacía reposo más,  por no oir las regañinas de su madre, que por necesidad.  Le agradaba tener cerca a sus padres y aceptar los mimos que ellos la dispensaban.
 
Albert tenía todo preparado para su regreso a casa. En cuanto llegase el médico  que debería ocupar su lugar, regresaría con Freddy  a Nueva York.  Durante el tiempo transucrrido, había hablado un par de veces con el padre de Else, y un corto y protocolario saludo con ella.
 
Hacia mediodía recibieron una llamada de la Organización avisándoles de que ese mismo día, llegaría la persona que ocuparía el lugar de Albert.  Philip estaba contento por su amigo, pero a la vez triste por su partida. Le echaría mucho de menos. Todas las penalidades y alegrías las habían compartido ambos desde hacía mucho tiempo.  Ahora llegaba alguien nuevo y todo sería distinto.  Tal y como avisaron hacia las cuatro de la tarde, llegaron un par de jeeps y dejaron a la nueva doctora. Porque sí, era una mujer .  Se miraron los dos amigos y los ojos de Philip se iluminaron por unos momentos.  Le complacía sobremanera tener una compañera en lugar de otro hombre.
 
Una mujer joven y muy guapa se bajo de uno de los jeeps y con paso firme se dirigió hacia los dos amigos que estaban expectantes. 
 
- Buenas tardes, soy Amanda Holmes. La  nueva médica

Amanda Holmes
 
 
- ¡ Hola ! soy Philip y Albert a quién viene a reemplazar
 
-Encantada. Bien ¿ me pueden indicar dónde me acomodo ?
 
- Desde luego, dijo Philip solícito, indicándole el pabellón de Albert que ahora sería de ella
 
- Perdone, dijo Albert.  Los bultos son mi equipaje y en un par de días me los llevaré, cuando me vaya
 
- ¿ Y este niño tan lindo ? dijo Amanda
 
- Es Freddy, mi hijo, respondió Albert. Se viene conmigo
 
Los dos amigos dejaron que Amanda se instalara e hicieron los comentarios de rigor sobre lo atractivo de la muchacha.
 
Y llegó el momento de la despedida. Emocionados Albert y Philip se fundieron en un emocionado abrazo.  Philip alzó del suelo al niño y le abrazó con infinito cariño
 
- No dejes de escribirme y llámame algún día, gritaba Philip mientras veia como el coche de Albert tomaba el camino de la ciudad.
 
-  Llevan mucho tiempo juntos ¿, verdad ? preguntó Amanda
 
- Casi desde la universidad. Es como un hermano para mi.  Si no fuera por su hijo, no se hubiera marchado., pero el niño necesita otro tipo de vida

Philip
 
 
- ¿ Y su mujer ?
 
- Ella falleció hace tiempo, al nacer el niño
 
- ¿ De parto ?
 
- No. La detectaron un tumor cuando estaba embarazada, espero a dar a luz para ponerse en tratamiento, pero llegó tarde.  Vivió tres meses después de tener a su hijo.  Desde entonces cuidamos del niño entre todos, pero ha llegado el momento de organizar sus vidas.
 
- Lo siento. ¡ Parece tan triste !
 
- Si, cierto. Lo es. .  Bueno ahora comencemos el trabajo Amanda. Hoy nos visitan los lugareños. Pero antes te invito a un café ¿ vale ?
 
- Hecho, dijo sonriendo Amanda. Presiento que nos vamos a llevar bien ¿ no crees ?
 
- Más nos vale. Ésto es muy duro.  ¡Cómo para tener problemas! . . .  Y ambos romperon a reir. 
 
Albert y Freddy ya estaban acomodados en sus respecivos asientos. El niño en el lado de la ventanilla; estaba nervioso e impaciente por la novedad que suponía para él su primer viaje en avión y el conocer a su familia de América, y ver el lugar en dónde nació su padre.  Dieron las órdenes oportunas para que los pasajeros se abrocharan el cinturon para iniciar el despegue.  En unas horas estarían en casa.  Albert ´sentía un nudo en el estómago: ´Tenía distintos sentimientos: ver a sus padres, que conocieran a su hijo. . .  y tener la posibilidad de volver a ver a Else ¿ Qué pensaría ella ?  Hasta entonces sus cortos diálogos habían sido amistosos y sin demostrar ningún síntoma de afecto que no fuera el amistoso.

 
 
Freddy disfrutó de una película hasta la hora de la comida, después se quedó dormido hasta que Albert le despertó unos minutos antes de aterrizar en Nueva York.
 
Allí estaban sus padres, tio John y Tia Rosalyn. La emoción era profunda cuando se abrieron las puertas que dan acceso al vestíbulo después de recoger el  equipaje.  Freddy iba como asustado agarrado al brazo de su padre.  Fué Mildred, la madre de Albert,  la primera que corrió al encuentro de su hijo y nieto. Se abrazó al primero para después abrazar al pequeño que la miraba tímidamente sonriendo. El padre esperó su turno sin poder evitar que unas lágrimas empañaran sus ojos al contemplar las figuras de los recién llegados.
 
- Hijo mio ¡ cuánto tiempo ! Pero al fin habéis llegado. ¡¡ Mi nieto, mi primer nieto !! decía Stephan apretando contra sí al niño. 
 
Una vez que todos se abrazaron y saludaron se dirigieron a sus respectivos coches, que les llevaría hasta su casa. Todos estaban contentos y emocionados. Albert no podía contener su emoción y miraba a su hijo que asombrado veía la escena sin apenas pronunciar palabra alguna.

Stephan Williamson, padre de Albert

Mildred, madre de Albert
 La comida en casa de los Williamson estaba presidida por la armonia y cariño existente entre todos los componentes de la familia. Hubo brindis por los recién llegados siendo el principal homenaje para Freddy que estaba encantado de ser el centro de atención de todos ellos.
 
En la sobremesa y mientras Mildred y Rosalyn mostraban al niño su habitación, que antes había sido del padre, los hombres mientras tomaban un café,  se interesaban por saber todo lo ocurrido en la vida de su hijo
 
- Presiento que no ha sido fácil, ¿ verdad hijo mio ?
- No papá. Han ocurrido muchas cosas en ella y no todas buenas. Por eso pensé que debía venir de nuevo a casa; Freddy necesita una vida con más medios que los que allí tenemos. Hemos dejado buenos amigos y aquellas personas , que nos quieren y nos ayudaron mucho.  Sobretodo las mujeres. Cuando Karen murió, yo no sabía qué hacer con el bebé, y gracias a ellas y una en especial que lo amamantó, pudimos salir adelante.
 
Permanecieron en silencio durante un rato hasta que fué interrumpido por las carreras del niño que venía a contar a su padre que tenía su habitación, con infinidad de juguetes de cuando él era pequeño.  El padre le miraba con ternura y le sentó en las rodillas.
 
A media tarde pensó que debía llamar a Else y anunciarla que ya estaban en casa
 
- Si dígame
- Los señores McDermon, por favor
- ¿ Quién les llama ?
- Dígales que soy Albert
- Un momento
 
Al cabo de unos instantes, una vozarrona fuerte se puso al teléfono
 
- ¡ Albert, muchacho. Qué alegría de oirte ! ¿ Dónde estás ? Te escucho  estupendamente, sin interferencias
- Thomas estoy en casa, en Nueva York.  Hemos llegado hace unas horas
-Mañana ven por aquí. Te quedarás a comer. Tengo ganas de darte un abrazo
- No Thomas, y espero que me comprendas. Mis padres han conocido hoy a su nieto. Quiero dejar que pase unos días con ellos para que desfruten ambos
- Muy bien, pues yo pasaré a verte en la tarde. Dame la dirección, anda
 
Albert le facilitó la dirección. Al día siguiente vendría a visitarles. Tenía que hablar a sus padres de esa familia y de Else, aunque a ella ya la conocían por referencias hechas por Albert cuando aún era estudiante.

Hogar de los Williamson

 
 
 
Un lujoso automovil paró frente a la casa de los padres de Albert. Éste salió a recibir  a Thomas McDermon, que venía acompañado de su esposa y de . . .  Else, wque c on alguna dificultad se apeó del coche en último lugar.
 
El encuentro fué cálido sobretodo entre los dos hombres. Siempre tenían presente su vivencia en el accidente de Else.  Detrás de Albert estaban sus padres con Freddy, que después de las presentaciones corrió hacia los brazos de la muchacha
 
- ¡ No se ha olvidado de mi !, dijo ella abrazándole.
 
Todos entraron en la casa, pero Else y Albert se quedaron fuera uno frente al otro, sin pronunciar palabra, sólo mirándose.


 
 
 


viernes, 16 de noviembre de 2012

POR CASUALIDAD - Capítulo 10 º / EL RESCATE

 
Cuando apuntaba el alba, la expedición salió del poblado guiados por el hombre que sabía por donde probablemente Else, y sus acompañantes debieron tomar el retorno. Anduvieron unos tres kilómetros y no encontraban rastros de nada. El desánimo reinaba entre todos ellos, cuando uno de los soldados que iba en cabeza dió la voz de alarma
 
- Aquí están, aquí están


 
 
El coche accidentado se encontraba en el fondo de un barranco no muy alto, pero lo suficiente para que un herido no pudiera subir.  No había señales de vida ni movimiento alguno
 
- Else, Else, gritaba desesperado Albert
 
Rápidamente pidió al capitán una cuerda para poder descender por la pendiente y llegar hasta el coche
 
- No señor, no le permito bajar. De ninguna de las maneras. El suelo está muy resbaladizo y podría herirse
 
- Capitán, la mujer que está ahí abajo me importa mucho y además soy médico.   Si están heridos,¿ usted puede atenderles?   No dudo de su buena voluntad y que debe cumplir con su deber, pero el mio es atender a los heridos, así que no discutamos. Deme  una cuerda me   ataré y desde aquí arriba iré descendiendo hasta llegar a ellos.
 
- Esta bien. Yo bajaré con usted
 
- Pues vamos

 
 
Se ataron por la cintura, arriba los soldados sujetaban las cuerdas mientras ellos descendían.  No tardaron mucho en llegar. La ansiedad de Albert era enorme; en cuanto estuvo cerca del coche, de nuevo comenzó a llamarles pero no obtuvo respuesta.  Se temía lo peor, había pasado demasiado tiempo desde que se accidentaron
 
Llegó hasta el coche que con las ruedas hacia arriba había formado un hueco por el que asomaban unos cabellos rubios manchados de barro.  Rápidamente buscó su pulso que débil continuaba latiendo. Limpió de su  rostro el barro que lo cubría y la dió a beber un sorbo de agua. Else ni siquiera movía los labios para beber. Mojó una gasa que sacó del maletín de auxilios y empapadas en  agua se lo pasó por los labios
 
-Capitán ¿ localiza a los hombres?
 
- Si aquí hay uno y está vivo. Inconsciente, pero vivo
 
- Dele un poco de agua, despacio, en pequeñas dosis. Deben estar deshidratados. ¿ No hay nadie mas ?
 
El hombre era Tomás . Recobró un poco el conocimiento al ingerir el agua y en un susurro dijo
 
- La señorita está herida y Antonio tiene un brazo roto.
 
- ¿ Antonio ? ¿ dónde está ?
 
Antonio llegó al poco rato portando en un trozo de su camisa unas  frutas silvestres  
para alimentarse.Tomás  al tener una pierna rota, no podía moverse. El fué quién explicó cómo ocurrió el  accidente. Else al viajar en el asiento del copiloto, se llevó la peor parte
 
Albert escuchaba el relato sin dejar de inspeccionar el cuerpo de Else. Tenía una herida en el muslo con bastante sangre coagulada que después de limpiarla observó que carecía de importancia. Lo que más le preocupaba era su respiración entrecortada. Tenía la boca abierta y cada vez el esfuerzo por respirar era mayor. Tenían que mover el coche para poder sacarla, no se la podía tocar hasta saber si tenía fracturas y el alcance de las mismas.   Le puso  un collarín y dando órdenes al capitán le pidió que b ajasen algunos soldados, mientras otro establecía contacto con la Prefectura
 
- Dígales que llamen a la Organización. Allí está el padre de Else y habrá localizado un helicóptero. Deles las coordenadas y dígales que vengan sin perder un momento. Están graves y el terreno es difícil. A Else no podemos moverla; no sabemos qué clase de fracturas tendrá.
 
Las noticias se recibieron en Prefectura e inmediatamente McDermon se puso en movimiento.  No tardaron mucho en llegar, pero a Albert el tiempo se le hacía eterno. La tenía tomada de la mano, acariciaba su rostro y le mojaba los labios con agua. Temía que se hubiera fracturado alguna costilla y hubiera interesado los pulmones. Por la respiración se temía ese pronóstico. Quizás tuviera derrame, abrió su ropa para comprobar si había algún hematoma en su pecho, y un color violáceo le hizo desesperarse aún más.  Estaba a punto de derrumbarse. Todos los hombres que habían bajado, trataban de mover el coche para poder poner en una camilla a Else que tenía el cuerpo empapado de agua y helado. Albert le había puesto una manta pero la lluvia no cesaba. Montaron una especie de toldo para que los heridos al menos no se mojasen.  Con unos palos que recogieron y unas vendas inmovilizó el brazo de Antonio y la pierna de Tomás.  Les debía doler mucho, pero ellos no se quejaban. Estaban preocupados por la situación de la joven que no volvía en si.  De vez en cuando una especie de susurro salía de sus labios, a modo de quejido, pero la dificultad para respirar cada vez era mayor.  Albert miraba constantemene el rostro de ella, como queriendo convencerse de que aquello no estaba ocurriendo, pero sí ocurria y Else estaba grave, muy grave y él no podía hacer más que esperar para evacuarla.
 
Por fín se oyó un ruido que todos identificaron con el helicóptero. Albert levantó el rostro hacia el cielo como dando gracias a Dios por la llegada del aparato.  Pero no podía  aterrizar, por tanto habrían de transportarla . Dando un salto,  bajó el padre de Else con el rostro demudado. Albert y él se miraron sin decir nada. McDermon apretó su hombro para infundirle valor. En la cesta,  con sumo cuidado,  subieron a Else hasta el helicóptero y después a Tomás y Antonio. El padre de la joven y Albert tuvieron que subir con una escala e inmediatamente después el aparato se puso en movimiento  Acordaron con el capitán volver a recogerles y partieron rumbo al hospital.  Allí aguardabn su llegada y sin pérdida de tiempo fueron atendidos.  El estado de Else era preocupante, no sólo por las lesiones tenía una fuerte deshidratación al no haber ingerido ni líquido ni alimento en varios dias.

 
 
A Albert le facilitaron ropa médica para limpiarse del barro y  la humedad de su ropa.  Cuando se hubo cambiado, pidió estar en el quirófano, petición que fué atendida. Les dió el pronóstico que él creia padecía la muchacha, mientras las enfermeras desnudaban a Else y el médico se preparaba para la inspección y saber el diagnóstico seguro. 

 
 
Tenía dos costillas rotas y fisura en otra y como había temido una de las costillas interesaba el pulmón.  Albert se desesperaba y tuvo que ser animado por su compañero médico que atendía a la muchacha.  Le  aplicaron oxígeno lo que la facilitaba la respiración. La limpiaron la herida de la pierna y la aplicaron puntos de sutura. La herida era grande pero no peligrosa. 

 
 
Cuando  fué introducida en la UCI, Albert salió   para hablar con Thomas que estaba  delante de la puerta del quirófano.  Ambos hombres estaban agotados por el nerviosismo y la emoción

 
 
- Nunca podré pagarte lo que has hecho por mi hija
- Yo la amo, ¡ Dios mio no sabía cuánto ! Tiene que vivir, tiene que vivir. Aunque no me mire más nunca, aunque no la vuelva a ver, pero que viva, que viva
- Ven aquí muchacho.  Thomas le abrazó emocionado ante el desconsuelo de él
 
Lo que no sabía McDermon es que el remordimiento por la discusión que mantuvieron no le dejaba vivir en paz, máxime desde que Else había tenido el accidente No era culpable de lo ocurrido. No había podido despedirse de ella  cuando se fué Ahora estaba grave en la cama del hospital.    No quisieron irse a descansar.  Sentados   en un sillón a la espera de que algún médico de la UCI les diera noticias. De vez en cuando iba a la ventanilla de la dependencia a ver si ella había vuelto en si
 
-  La hemos sedado. Cuanto más tranquila esté será mejor para ella. Tiene dolores, pero sedada no se da cuenta y el descanso la conviene Vayan a dormir un poco Si hay alguna novedad les    llamaremos enseguida.
 
Al escuchar estas últimas palabras, ambos hombres  recordaron que no habían llamado ni a la madre ni a Philip
 
- Thomas  ¿le dijiste a Thelma lo que había ocurrido ?
- No exactamente. La dije que estaba con algo de fiebre. Ella quería venir a toda costa y aún no sé si no se presentará mañana o pasado. Trataré de tranquilizarla. Aquí no puede hacer nada más que esperar.
 
Como había sospechado McDermon, su mujer se presentó a los dos días. No la habían convencido las explicaciones de su marido. Presentía que ocurría algo grave.  Else permaneció en la UCI durante cuatro días, pero de no surgir complicaciones el diagnóstico era bueno

Thelma
 
 
- Tendrá muchas molestias durante bastante tiempo. Tendrá inconvenientes para dormir que lo tendrá que hacer sentada hasta que las costillas suelden. No se la puede dar otra cosa que no sean calmantes para el dolor. Padecía un conato de hemorragia, pero la cortamos a tiempo, con lo cuál sólo queda esperar
 
La trasladaron a planta. Los tres esperaban en la habitación a que la llevaran. Adormilada por los calmantes pudo ver a sus padres y el rostro angustiado de Albert que se había echado a un lado.  Pero ella le vió y reclamó su presencia, apenas le hijo un "hola" tenuamente, pero sus ojos se clavaron en él y esbozó una leve sonrisa.  La dejaron que durmiese todo lo que quisiera. Albert dijo a los padres
 
- Tengo que regresar. Aquí no hago nada y Philip puede necesitarme en el poblado. Quiera Dios  que  cesen  las  lluvias de una vez, o al menos que no llueva tanto. Os ruego que llaméis a la organización y yo a mi vez me pondré en contacto con ellos. Quiero estar al tanto de su evolución.
 
- Qué Dios, si crees en él, te pague todo lo que has hecho por nuestra Else. Nunca te agradeceremos bastante lo que hiciste por ella. 

  Fué  lo que Thelma le dijo al despedirse refrendado por Thomas  Se dieron un abrazo. Antes de salir,  Albert se dirigió a la cama de Else y depositó un beso en su frente.  Posteriormente fué a visitar a Tomás y Antonio agradeciéndoles su comportamiento con la muchacha.  Después se dirigió  a  sacar un billete para el avión que había de llevarle de nuevo a El Salvador

Pasadas dos semanas ,los padres de Else consultaron con los médicos si sería factible trasladarla a Nueva York en un avión medicalizado.  De esta manera Else abandonó Guatemala y comenzaba su recuperación en casa de sus padres, que había de ser larga, molesta y dolorosa.  Albert recibía noticias de ella a través de Philip que llamaba con frecuencia a los  padres.

En un avión medicalizado,Else regresó a Nueva York


Terminó la estación de las lluvias y Albert se planteó su regreso aprovechando las vacaciones.  La organización entendió sus motivos y le concedió la excedencia que había solicitado.  Llevaba mucho tiempo por aquellas tierras y dudaba si se acostumbraría de nuevo al ritmo de una ciudad como Nueva York.

Una mañana, días antes de emprender el regreso, recibió una llamada de Else. Estaba emocionado, nervioso y sorprendido cuando acudió a la centralita para atenderla

- Else, ¿ cómo te encuentras?
- ¿ Ya eres mi amigo ?, con una sonrisa le dijo ella
- Sabes que si. He de pedirte perdón por lo que ocurrió. Entonces no me encontraba en mi mejor momento y lo pagué contigo
- Mis padres me han contado todo y te agradezco lo que hiciste por mi. He de suponer que sientes algo de estima
- Seguro que si, le contestó Albert




Tenía un nudo en la garganta. Estaba escuchando su voz y sonreia. Se habían esfumado todos los rencores entre ellos. Comenzaban una nueva etapa en sus vidas.

- ¿ Vendrás a verme algún día ?
- Posiblemente
- Bien, te dejo que estarás ocupado. Creo que aún no se te ha pasado el enfado conmigo. Te noto muy escueto y sin ganas de hablar.  Espero tener más suerte en otra ocasión. Adiós Albert, da un besito enorme a Feddy y otro para tí. Cuídate
- Adiós Else. Recupérate pronto. Saluda a tus padres, adiós

¡ Cuántas cosas hubiera querido decirla ! ¿ Por qué no había podido hacerlo?  No quería que ella notase lo importante que era en su vida, lo importante que había sido siempre y que siempre sería.  Inevitablemente debería ir a visitarla en alguna ocasión, cuando regresase, pero tardaría. No tenía seguridad en sí mismo y le daba miedo que ella adivinase lo que sentía y crear un clima de incomodidad  que de nuevo les condujera a enemistarse.