rosafermu

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sábado, 22 de octubre de 2011

MI VIDA CON UN ACTOR- Capítulo 9º- La casualidad de la vida

Maxim se despertó con un tremendo dolor de cabeza. A penas había dormido un par de horas y durante ese tiempo no había dejado de soñar con la escena de la película. Era como una obsesión. Quizás estuviera equivocado, pensó.Pero al segundo descartaba esa idea, era Eva, la conocía muy bien, sabía de memoria sus rasgos y sin duda era ella.

Se tiró de la cama y se metió en la ducha dejando que durante un rato el agua resbalara sobre su nuca. Estaba tenso. Lo que peor llevaba es que no tenía ganas de trabajar y debía hacerlo sin falta pues el tiempo les llevaba la delantera.

Ya no recordaba cuando en esas  mismas situaciones se encontraban los distintos directores de las películas quen él interpretaba y lo mucho que se enfadaban cuando alguna escena se repetia una vez tras otra, por capricho del actor o actriz de turno.  Sonrió con añoranza al recordarlo, pero en su situación actual estaba contento, satisfecho y creia firmemente que aquella etapa había pasado irremediablemente. Sin buscarlo volvió a aquellos tiempos en que Eva y él trabajaban juntos, a sus broncas y finalmente a la ausencia de ella y recordó con amargura la última noche que pasaron juntos.

--¿Cuántos años han pasado? Diez, siete, ya ni sé. Seguramente ella se habrá casado y vivirá rodeada de hijos con un marido al que adorará y le habrá hecho olvidar su etapa conmigo. ¡ Dios !

Contrariado salió de la ducha y sentándose en el borde de la cama, secó su rostro como queriendo borrar aquellos recuerdos que aún le mortificaban.

Eva desayunaba en el comedor del hotel al tiempo que proyectaba su jornada. Había abierto el periódico local y repasaba las imágenes, puesto que el idioma no lo conocía. Era por pasar el rato, porque el tiempo no fuese tan lento en aquel lugar y la mañana se le hiciera tan larga.

Había amanecido el día algo nublado, pero más pegajoso el calor y el sudar tanto, le molestaba.

--No sé si ir a la playa, o a la piscina del hotel. ¡ Hace tanto calor !...

Pensó en acercarse al puerto de nuevo, pero rechazó la idea. Al fin se decidió ir un rato a la playa.



Se dió unos baños en el mar. El agua estaba muy templada, pero era tan cristalina y bella que nadó despacio por un tiempo aproximado a una hora. Después salió y se protegió del sol bajo una sombrilla. Lentamente se quedó dormida mecida por el susurro del mar. Se despertó al oir unas risas cerca de ella, comprobó la hora y vió que al menos la mañana casi había pasado. Lentamente recogió su toalla, su libro y su bronceador y con paso lento entró en las estancias del hotel para dirigirse al bungalow.

Se duchó y se dispuso bajar al comedor para el almuerzo. Se sentó en su mesa de siempre y revisó la carta sin saber muy bien qué comer. El día estaba muy pesado y no tenía apenas apetito. Al acercarse el camarero le pidió opinión y el buen hombre le aconsejó si no tenía hambre, una macedonia de frutas locales que según él era muy apetitosa y ligera.  Eva aceptó y después de comer decidió ir a dormir una siesta.

Cuando se despertó ya  apenas había sol y la pesadez del día habiá descendido algo. Se puso una camiseta ligera y salió a la terraza de su habitación a tomar el poco fresco que llegaba con la noche. Por la escalera bajó hasta la playa y se sentó en la arena. Miraba al horizonte sin fijar la vista en ninguna parte, pero el mar la relajaba y pasaba mucho rato mirando al frente.

(imagen pensamientosenelpapel.blogspot.com)

A lo lejos una lancha motora se dirigia al pequeño muelle del hotel y las risas de sus ocupantes llegaron hasta sus oidos haciéndola esbozar una sonrisa. Eran jóvenes disfrutando de un día tranquilo de mar y de amor.

No iria a cenar.Pediría cualquier cosa y comería en la habitación. No tenía ganas de cambiarse de ropa para acudir al comedor.  Encargó que le subieran una ensalada de frutas como la aconsejada por el camarero por la mañana y cenó en la terraza frente al mar.

Se cambió la camiseta por un vestido ligero y decidió dar ua vuelta por la playa ; era demasiado pronto para acostarse y no le apetecía ver la televisión.  Con las sandalias en la mano pisó la arena dejando que las pequeñas olas que rompían en la playa le dieran en los pies. Lentamente  avanzaba  mirando unas eces hacia el agua y otras a las luces de los hoteles que rodeaban el horizonte. Poco a poco se iban extinguiendo los últimos rayos de sol y la temperatura se volvía agradable.

Con los pies dentro del agua y la bajada de la temperatura, empezó a sentir fresco y pensó en regresar ya que se había distanciado bastante del hotel. Salió del mar y comenzó el regreso.  A lo lejos se divisaba la silueta de un hombre que venía en su dirección, andando lentamente , paseando. Aquella silueta le resultó familiar, pero inmediatamente desechó de su cabeza aquel pensamiento.

Se había hecho de noche, pero hasta ella llegaban las luces de los hoteles que ahora iluminaban la playa. En algunas de sus hamacas retozaban algunas parejas de jóvenes y sus risas lo cubrían todo.  Apenas faltaban unos veinte metros para cruzarse con el paseante, cuando de golpe ambos se detuvieron; el hombre aceleró el paso mientas que ella permanecía inmóvil:, no podía moverse.

El llegó a su altura y entonces pudieron comprobar que no se habían engañado, Maxim y Eva estaban frente a frente, mirándose, sin decir palabra, sin saber qué hacer.  Fué Maxim quién extendió sus brazos para dar refugio al cuerpo tembloroso de Eva. Maxim susurraba algo ininteligible para ella. Estaba nerviosa y tiritaba no sabía si de frio o de emoción o ambas cosas a la vez. Maxim se quitó la chaqueta y tapó con ella a Eva, que entonces si ambos se fundieron en largo beso.

--¡ Dios mio, tanto como te he buscado y estabas aquí !

--¿Qué quieres decir ?

--Te vi de extra en la película y esa misma noche te busqué por todos sitios, sin que nadie me diera referencias tuyas, y resulta que estabas hospedada en el mismo hotel que yo, en este...

Y señalando al bungalow de ella, soltó una sonora carcajada.  Ambos se sentaron en la arena contándose tantas cosas ocurridas en tantos años sin verse. Todo era muy formal, como si fueran dos buenos amigos que se encontraban después de mucho tiempo, pero eran más que dos buenos amigos. No habían dejado de amarse nunca.

Maxim se lo repetía una y otra vez, y ella guardaba silencio complacida.  Hubo un momento en que Eva le reprochó que todo eso estaba muy bien, pero que él no dejaba de salir con otras mujeres...

--Buscaba desesperadamente olvidarte. Creia que alguna de ellas haría que me olvidase de ti, pero siempre estabas ahí mortificándome en el momento más inoportuno. Te veía, bien lo sabe Dios, y veia tu cara como si me reprochases lo que estaba haciendo, y te juro que no podía...Despedía a la muchacha y volvía a mi desesperación por no tenerte.  Las cosas no me fueron bien.  Al poco tiempo de marcharte se fué Ed y la persona que me buscó, no respondia ni al trabajo ni a mis espectativas, o quizás fuese yo el que no respondía. Empece  hacerme mayor y los productores empezaron a olvidarse del nombre del actor que les había forrado de dólares.  Entonces recordé una conversación que tuve con Ed y que me dijo le habias recomendado: emprender algo detrás de las cámaras de manera que pudiera satisfacer mi dependencia del cine, pero que no me viera peregrinando por los despachos suplicando un papel en alguna película. Y así lo hice, y mira aqui me  encuentro rodando una.

--¿No me digas que eres el director en la que intervine ayer?

--Si, y doy gracias al cielo por ello.

Maxim acarició su cabello y la miraba con ternura infinita. Ella reclinaba la cabeza sobre su hombro y ambos guardaron silencio mirando el ir y venir de las olas.

Había una preguta que quemaba los labios de Maxim y que necesitaba saber:

--Eva ¿estás casada o tienes pareja?

--No, nunca me casé. Tuve alguna relación, poca cosa. Tan poca cosa que aún permanezco soltera. Tengo un pequeño amor en mi vida...

--¿Tienes algún hijo?, le interrumpió Maxim

--No, el pequeño amor, es un pequeño perrito que se llama Body y que ahora está en Méjico con mi amiga Teresa. Es la señora que vive conmigo, es toda mi familia.

--¿No has pensado nunca en casarte?

--No. Mi corazón está ocupado desde hace mucho tiempo y eso me impide querer a otra persona.

--¿Te puedo preguntar algo?, dijo Eva

--Claro, dime



--¿Por qué salias siempre del rodaje de tan malhumor?

--Vistes mi película ¿no?, pues por esas escenas. No me gustaba hacerlas, pero el compromiso estaba bajo contrato y no tenía más remedio que realizarlas. Procuraba que la toma fuese a la primera, pero siempre había que repetirla, y no por mi culpa. Eso me hacía violentarme con quién menos debía, contigo. Me parecía que te estaba traicionando, porque yo te quise desde el principio, aunque tú no me distes facilidades...

Se levantaron y ambos se dirigieron al hotel. Y volvieron a repetir la última noche en que se vieron, pero ahora sabiendo que su unión duraría toda su vida.

Maxim terminó su película. Eva se despidió de Edimburgo y junto con Teresa y Body, regresaron a Los Angeles, en donde les aguardaba con impaciencia un  Maxim sonriente y rejuvenecido. Ya no tenía tan marcada la arruga del entrecejo y había vuelto a ser la persona amable, educada y caballerosa de antaño.



Se casaron una mañana de Junio y a su enlace asisitieron pocas personas: sus mejores amigos. Ed con su esposa y sus chiquillos, el periodista amigo de tantos años, Teresa, algunos miembros del equipo de Maxim y claro, Body.

No les dió tiempo a tener hijos. Consideraron que eran muy mayores para ello y lamentaron el tiempo perdido, pero fueron felices, se quisieron cada día más y ahora estaban siempre juntos, de rodaje en rodaje.
Eva de nuevo volvió a ser su asistente personal, quién le aconsejaba lo que mejor debía hacer y Maxim poco a poco fué olvidando su nostalgia del cine , de no ser el actor de primera plana.

Tenían todo cuanto querian, se tenian ellos mismos, y juntos recorrian los distintos paises buscando localizaciones, o rodando películas, asistiendo a festivales, etc. toda la parafernaria que el pertenecer a esa profesión se requiere para que sus gentes no se olviden de tí.

No tenían excesiva vida social. Acudían algún acto benéfico relacionado con la infancia o a la celebración de alguna fiesta ofrecida por un amigo.

Maxim consiguió varios premios por algunas de sus producciones. La productora marchaba bien, al tiempo que ayudaba a los nuevos valores proporcionándoles una oportunidad.  De nuevo Eva se convirtió en su mano derecha y la armonia y felicidad  reinaba en su hogar y hacía felices a todas las personas que les rodeaban. De nuevo Maxim era la persona que ella conoció, además su carácter se había dulcificado haciendo más atractivo su rostro.

Maxim ya ronda los sesenta y ella poco menos. Se siguen  amando como el  día que se unieron. Maxim sigue apasionado por su trabajo. Teresa sigue a su lado y va envejeciendo con ellos. Body les abandonó un día y fué uno de los más tristes en la vida de Eva. Han vuelto a reir, a gastar bromas como dos asolescentes y de vez en cuando hacen alguna escapada los dos solos como dos enamorados que son. Los gemelos de Ed les llaman tios y Eva se ganó hace tiempo la predilección del representante y ahora se rien de las "batallitas" que tuvieron en otros tiempos.

Pasan el tiempo apaciblemente. Compraron una casita, no muy grande, en Malibú, y allí se sientan frente al mar tomados de la mano, mirándose y diciéndose lo que se quieren



MI VIDA CON UN ACTOR- Capítulo 8º - El peso del recuerdo

A Eva le había gustado pasar la tarde con aquel periodista que conoció cuando ambos eran más jóvenes. En aquél tiempo él era becario y ella asistente personal del actor de moda.  Ahora él era un refutado periodista que escribía en las mejores revistas y tenía programas de cine en la televisión.

- ¿ Cuánto tiempo ha pasado ?, pensó. ¡ Dios mio, muchos años !

Efectivamente, pasaron los años, pero la conversación  la  había retrotraido a su distanciamiento con Maxim
El actor hacía una o dos películas al año. El tiempo había dejado sus huellas en los dos: el actor tenía los cincuenta, las sienes le blanqueaban y las arrugas se acentuaban.  Ella andaba por los cuarenta y siete, era jóven, pero había madurado tanto física como mentalmente. Se mantenía espléndida en su madurez.

Había cambiado de trabajo en tres ocasiones a lo largo del tiempo, de domicilio,  e incluso de pais.  Quería poner distancia, más de la existente, entre el actor y ella. Deseaba con todas sus fuerzas poder olvidarle,  sin conseguirlo.  Tuvo relaciones esporádicas, sin llegar a ser formales; siempre le asaltaban los recuerdos de su vida con el actor y siempre terminaba deprimida y triste.

Fijó su domicilio en Edimburgo. Desde hacía años vivia en Escocia a pesar de que el clima no le convencía mucho, pero se propuso dar un giro a su vida después de separarse de Maxim, y aterrizó en aquella tierra llena de historia que le apasionaba. Muchas veces se veia frente al monumento en recuerdo de Braveheart, le gustaba aquel lugar lleno de paz y tranquilidad.

En la actualidad tenía un trabajo que le permitía vivir muy cómodamente. Tenía tiempo libre para dedicarse a lo que quisiera y de vez en cuando le permitía viajar, que era lo que más le gustaba.  Se anunciaba una primavera preciosa sin demasiada lluvia, extraño para aquellos lugares, y que ella agradecía pues de siempre había buscado el sol.


Edimburgo

Monumento a Braveheart (William Wallace)

Paseando llegó delante del escaparate de una agencia de viajes. Se paró delante de él y comenzó a ver toda la publicidad de lugares exóticos, poblados de hermosos paisajes tropicales llenos de flores, sol, y mujeres preciosas que invitaban a visitar el pais. Recordé a Ed en su chalet de Puerto Rico, en Ponce, localidad agradable, acogedora y vibrante como era toda la isla.

--Quizás me acerque a visitarles... y rió pensando en "me acerque"--Como si estuviera a la vuelta de la esquina...

Se decidió y entró en el establecimiento a recoger algunos folletos y revistas. Todavía quedaba para las vacaciones, pero así estaría entretenida eligiendo destino.  Tenía todo el tiempo del mundo; no había nadie a su cargo excepto Body, un perrito pequeño que había recogido de un refugio cuando decidió vivir en Escocia y su trabajo la permitía poderle atender. Vivia con  Teresa una mujer de mediana edad procedente de Méjico que le atendía el apartamento, a Body y le hacía compañía además de ser su confidente.

Teresa no tenía familia por lo que Eva era  como una niña pequeña a la que mimaba y quería entrañablemente. Para Eva había sido un maná el encontrarla. Al llegar a Edimburgo estaba sola y su compañía le hizo mucho bien.

Cuando llegó a su casa, soltó los folletos en la mesa del salón en el que Teresa veía tranquilamente la televisión.

--¿Proyectas las vacaciones?

--No exactamente, pasaba delante de Travelers y me entretuve viendo los folletos. Elegiremos juntas nuestro destino. ¿ Qué te apetece?

--¡ Ay niña! yo quisiera ir a mi tierra unos días a ver a mis primos...

--De acuerdo. Mientras estés  allí, yo te esperaré en la playa, pero ¿ en cuál?

--No sé, aún queda mucho tiempo

--No creas, este año pienso tomarlas en Junio. En esa época no hay todavía mucha gente en las zonas costeras. Me apetece un lugar con sol y mar... Quizás Bahamas. Bueno ¿ cenamos ya ?

El tiempo pasó veloz y pronto se vieron haciendo las maletas. Teresa iría a Méjico y Eva partiría a Bahamas.

--Cuídate, come y descansa.  Fueron las recomendaciones de Teresa que en  un bolsito de viaje llevaba a Body para  introducirlo en la jaula del avión.

--Tranquila voy a estar tumbada en una hamaca todo el día. Leeré como una descosida y me bañaré en las azules y tranqoiñas aguas del mar..

--Y no estaría de más que te echaras un noviete, bromeó Teresa a sabiendas de que no le iba a hacer caso.




El hotel era un  sueño: un bungalow que penetraba en las traquilas aguas de aquella zona. Estaba lo suficientemente aislado para guardar su intimidad, pero unido al cuerpo central del hotel  por una especie de pasarela de manera que no perdía contacto con el mundanal ruido.  Los primeros días buscó la soledad y el descanso, pero luego le apetecía bajar hasta la cercana playa de arenas blancas y tranquilas azules aguas.

Desayunaba temprano y temprano bajaba hasta el lugar elegido por ella. Allí leía, escuchaba música, o simplemente observaba a la gente (casi todos novios en viaje de luna de miel), ya que las familias todavía estaban pendientes de su llegada por las vacaciones del colegio de los niños.  Le gustaba aquel lugar; a ratos se introducía en el mar y se bañaba

--Creo que ha sido una buena elección, pensaba.

A la hora de la comida se retiraba a su bungalow, se duchaba y se ponía un vestido para acudir al comedor y degustar la comida típica de la zona.  Pero aquella mañana decidió que comería en el puerto. Vería llegar a los pescadores y en cualquier restaurante degustaría algún pescado a la plancha, delicioso  recién cogido en alta mar.

En recepción pidió un taxi que le condujo hasta el pequeño puerto de pescadores. Dió una vuelta por allí y miró el reloj " es hora de comer, ya tengo apetito"




Penetró en el interior del restaurante. En un rincón del mismo habia un gran acuario en el que unas langostas reposaban tranquilas ignorando el destino que les aguardaba.  A Eva le apeteció uno de aquellos ejemplares más que el pescado que  tenía proyectado y así solicitó a un camarero  le hicieran a la plancha una de aquellas criaturas " que no sea demasiado grande, por favor, estoy yo sola"

Al cabo de un rato le sirvieron lo que había solicitado junto con una suculenta ensalada de vegetales y aguacates.  Al ver tan ricas viandas se le abrió el apetito y degustó el menú en su totalidad. Como postre pidió un  mango y de remate un café con crema.

--¡ Dios mio, cómo he comido! Hubiera sido la delicia de Teresa. Siempre me está reprochando que como poco. Mi buena Teresa...( rió para sus adentros).  Tendré que darme un buen paseo para bajar todo lo que he comido, o no me podré mover de la silla.

Después de abonar su cuenta, salió lentamente. Se distraia viendo la llegada de los pequeños barcos y sonreia cuando algún isleño le regalaba algún piropo que ella no entendía, pero que le halagaba que todavía algún hombre se fijara en que tenía una bonita figura y que su rostro ligeramente tostado por el sol hubiese recobrado el brillo y la lindeza de sus ojos.  Le había venido muy bien aquel viaje, había acertado plenamente.

Sin darse cuenta se había ido desplazando hasta el interior del pueblo. No sabía muy bien por donde había llegado, pero al ser un sitio pequeño creia no tener dificultad en regresar por el mismo camino. Tomó nota de alguna calle con la que pudiera identificar el regreso. Y llegó a una que se encontraba cortada al tránsito tanto de vehículos como de personas: estaban rodando una película




Se paró un momento con curiosidad. Para ella todo aquel trajín de cables e ir y venir de gentes, le era familiar de cuando ella acudía a los rodajes. Sonreia e inconscietemente miraba por si veia a alguien conocido

--Ha pasado mucho tiempo. Todas son caras nuevas, pensó

Un hombre con un altavoz se acercba  en la dirección en que ella estaba. Toda la gente a su alrededor levantaba los brazos y chillaban para llamar la atención de aquel hombre que solicitaba extras para una escena.  De repente fué derecha hacia Eva y le dijo:

--¿Quiere trabajar en esta escena?

Eva miró a su alrededor buscando a la persona a quién iba dirigida la pregunta.

--No, no,  es a usted a quién necesito. Es justo lo que buscaba, venga

Y tomándola de la mano la llevó al centro de la calle antes de que ella pudiera decir que no.  Se encontró en medio de unas gentes caracterizadas para la escena que iban a rodar. El hombre le indicó

--No tiene que hablar, ni hacer nada. Sólo caminar al lado de estos muchachos cuando yo lo indique.

--Bien, pero le advierto que sólo soy una turista que ha extraviado su regreso a casa

--No importa. Stella ven un momento. Arregla el pelo a la señorita y quítale un poco los brillos. No es necesario maquillarla, pues a penas se le va a ver, pero el pelo recógeselo hacia atrás , en una coleta. Haz el favor.  Da usted muy bien en la cámara es muy bonita

--Gracias, muchas gracias, dijo sonriendo Eva.

Su intervención duró unos escasos minutos. Fué divertido. Cuando pudo volver atrás tomó un taxi que había desviado su trayecto y regresó al hotel cuando las últimas horas de la tarde apuntaban en el horizonte.





Maxim se había ausentado del set durante un buen rato. Tenía que solucionar problemas de dinero con el banco. No le llegaba para terminar el rodaje en aquella zona. La productora se había retrasado en el envio y necesitaba liquidez para pagar los salarios de los extras.

Cuando llegó ya habían terminado de rodar y estaban preparando el visionado de las escenas realizadas en ese día para que diera la aprobación el montador. Todo se estaba haciendo a marchas forzadas, ya que la estancia estaba resultando demasiado cara. Era un producción modesta, con escasos recursos económcos, pero para Maxim suponía mucho: era su debut como director.

Desde que se separaron había formado una productora y había bajado el ritmo de rodajes. Ahora solamete interpretaba un par de películas y cada vez más se inclinaba por la producción de films para gente novel y en la dirección de alguna producción de su casa.  Los guiones que antes se amontonaban en la mesa de su despacho, empezaron a bajar y llegó un  momento  en que solamente tres o cuatro esperaban su revisión. La mayoría no le tenían a él como protagonista, sino actor de reparto y en algunas ocasiones eran tan flojos que hasta se ponía de malhumor al comprobar la baja calidad del guión. Por eso desde hacía dos años se volcaba en su productora y en interpretar alguna película cuyo nivel  fuera pasable. Estaba menos nervioso. Su cabello se estaba tornando cada vez más gris, pero había ganado en amabilidad y sonreia más a menudo.
Las mujeres seguian persiguiéndole, pues la madurez le había dado gallardía. Conservaba su bien moldeado cuerpo y se mantenía atlético a pesr de haber pisado la cincuentena, pero seguía siendo un hombre guapo y atractivo.

Ese día llegó un poco de malhumor pues había tenido un rifirrafe con el director del banco, pero al fin había conseguido el préstamo. Respiró profundo y entró en el vehículo en donde se estaba montando los planos rodados.  Después de saludar a sus compañeros, arrimó una silla y se dispuso a visionar las escenas.

--Para, para ahí, indicó al montador.

--Da a la moviola, por favor, dale

-- ¿Qué ocurre? es el plano de la calle

-- Si ya lo veo, agranda la figura de la mujer, por favor

No podía creérselo. Allí estaba ella, era el centro del plano. No era posible; la única vez que falta del rodaje y..

--¿Quién es esa extra?

--Pues no lo sé. Estaba entre el público viendo el rodaje y supuse que venía como anillo al dedo para lo que queríamos.  Recuerdo que me dijo que era una turista que se había perdido, pero no sé más. Era muy bonita, en eso si me fijé..

-¿-No dejó ningua dirección, nada?

-- Pues no. Ni siquiera se me ocurrió preguntarle, era una escena sin importancia, sólo de bulto.

-- Está ben, no te preocupes.

Terminó de realizar su trabajo y aquella noche no cenó con sus compañeros, cogió su coche y se dirigió a la zona turística. Debía econtrarla aunque en ello emplease toda la noche.

Preguntó en  los hoteles pero en ninguno quisieron darle referencias de Eva. llevaban a rajatabla la intimdad de los huéspedes y en  ninguno consiguió noticias.  Cansado, pues el día había sido muy largo,  se dirigió a su hotel para descansar aunque sólo fueran unas horas, pues el trabajo lo empezaban temprano antes de que el sol estuviera lo suficientemente fuerte como para hacerles retirarse. Ya les quedaban pocos planos que rodar, quizás dos o tres días a lo sumo.

--Antes de irme debo encontrarla, pensó y con la imagen de Eva en la película, se quedó dormido.

MI VIDA CON UN ACTOR- Capítulo 7º - La ruptura

Estaba furiosa y la rabia me nublaba la visión y las lágrimas se agolpaban en mis ojos. Iba buscando, sin mirar, algún taxi cuando unos faros me deslumbraron. Era el vehículo de los estudios que venía a recogernos.

Algo raro debió notar Nicolas, porque se apeó rápidamete del coche y vino a mi encuentro

--Señorita, qué le ocurre, qué le ocurre ¿ a dónde va ?

Yo le miré y le pedí que me ayudara a encontrar un taxi, a lo que él me respondió

--A estas horas no hay nada por aquí. Venga, entre en el coche y yo iré a buscar al señor

--Es que no quiero ir con él, no quiero verle

--¿Pero qué le ha ocurrido, ha discutido? El es muy educado con todo el mundo...

--Si, si lo es para todos, pero me  exige más de lo que puedo tolerar, así que no volveré a trabajar más con él.

Tragándome el orgullo, no tuve más remedio que sentarme al lado del chófer, sin mirar atrás ni una sola vez

Maxim iba mirando por la ventanilla todo el trayecto,  dejé de llorar, delante de él no lo haría. De esta manera llegué a mi domicilio; estreché la mao del conductor para despedirme y con paso ligero me dirigí al portal.  Detrás de mi llegó Maxim, que asiéndome por el brazo dijo:

 --Vamos, vamos no ha sido para tanto. Perdóname, quizás salia nervioso y lo pagué con quién menos debía. Por favor no te vayas; eres mi mano derecha. Por favor,  perdón...

Pero yo estaba resuelta a dar fin a aquella situación y soltándome de su mano, le dije

--No Maxim, estoy harta y ya no le aguanto. Sólo deseo que sea más prudente con la pesona que me substituya y que no seré yo. Buenas noches

Abrí el portal y me dirigí al ascensor, sintiendo en mi nuca la profunda mirada del actor.  Cuando llegué a casa, tiré los zapatos, el bolso y el chaquetón que llevaba puesto. Llena de rabia, pena, nervios y no sé cuántas cosas más, fuí al cuarto de baño y solté el agua de la bañera. Tomaría un baño caliente de agua con sales para relajarme. Tenía que tener la mente fria para redactar mi dimisión que debía ser concisa y sin lugar a tergiversar sus términos.

Permanecí en la bañera hasta que el agua se quedaba fria. Yo pensaba en todo lo ocurrido y además de la rabia sentía una pena inmensa por la forma en que habíamos teminado. Yo me sentía atraida hacia él, no sabía muy bien si estaba enamorada, pero me gustaba. Era un hombre muy guapo, correcto y cariñoso, pero no llegaba a endender el cambio tan brusco que había sufrido.

Me vestí y abrí el ordenador dispuesta a redactar mi renuncia. Decidí no dar más explicaciones que las precisas: por incopatiblidad con la vida diaria....  sin más. Firmé y pulse la tecla de enviar, directa al ordenador de Maxim y una copia al de Ed y otra a Recursos Humanos.  De esta forma cerré bruscamente mi colaboración con Maxim Green, el actor de moda que se rifaban todas las actrices para trabajar con él.

Pasó algo más de un año , no recuerdo muy bien. Empezaron los spots y reportajes de la próxima película  a estrenar , de la causante de nuestra ruptura y que estaba causando gran expectación.  Para la fecha de su estreno estaba anunciada la presencia, además de los dos protagonistas, infinidad de actores y actrices, directores de revistas de Sociedad, etc. Todas relacionadas con ese mundillo.  Yo sentía curiosidad de verla y para ello saqué una entrada y fuí a su estreno, pero pasando inadvertida ya que irían personas que conocía de cuando mi  colaboración con el actor.

Nadie se percató de mi presencia y cuando terminó salí de la sala antes de que los actores recibieran los aplausos de los asistentes. Era una película buena, con las escenas "calientes" que imaginaba y eso me molestó a pesar de que yo sabía que no permitían la entrada al set cada vez que se rodaba ese tipo de secuencias.  Muchos de los asistentes y por temor a la aglomeración, tuvieron la misma idea que yo, el caso es que nos amontonamos a la salida dando lugar a que salieran los intérpretes. Ya estaba en la calle y me dirigía al aparcamiento en donde había dejado el coche, cuando ví de espaldas a mi y a cierta distancia a Maxim, que charlaba amigablemente con al actriz y con algunas otras pesonas: sin duda comentaban el éxito del film.

A pesar de estar a cierta distancia, cuando llegaba a su altura él se giró y me vió . Ninguno de los dos hicimos ningún gesto; éramos dos extraños, como si nunca nos hubiéramos visto.

Me introduje en el coche, pero en el primer semáforo observé que otro estaba detrás de mi. No podía ver en su interior, y no sé porqué llamó mi atención, pero no le dí más importancia.

Había cambiado de domicilio cuando dejé el trabajo. No quería estar localizable y no se me ocurrió nada mejor que irme  a otro barrio.

Llegué a casa y me estaba preparando un café cuando sonó el portero automático y por su visor le ví, ¿qué hacia alli?. Efectivamente Maxim era el coche que me habia seguido. pulsé el botón de apertura preguntándome que querría. Pronto lo supe...

Abrí la puerta y por unos instantes permanecimos los dos frente a frente sin pronunciar palabra, sólo mirándonos muy serios.  Maxim dió un  paso al frente y tomándome por la cintura me abrazó apasionadamente

Yo no sabía qué decir, no me salían las palabras.Pero no hizo falta. Me vi abrazándole y en ese instante supe que no era atracción lo que por él sentía. Era algo más fuerte, más profundo, quizás Maxim estaba percibiendo lo mismo que yo. Nos besamos una y otra vez. No necesitábamos decir nada, los dos sabíamos lo que aquello representaba.  Lo siguiente fué una noche apasionada, de infinito amor y entrega. El amanecer nos soprendió despiertos uno al lado del otro. El me daba unas explicaciones, yo le replicaba, pero ambos hablamos y supimos que todo aquello que habíamos vivido y que queríamos ignorar nos había llevado a ese instante: nos amábamos aunque no quisimos darnos cuenta, es decir, no quise darme cuenta yo, porque él en repetidas ocasiones trato de hacérmelo saber, no permitiendo mi actitud ir más allá.




Ambos sabíamos que nuestras vidas estarían separadas. Nuestros mundos eran distintos. El amaba su carrera, era oxígeno para su vida y por otro lado estaba yo. Estaba dispuesto a dejar todo para seguirme, pero yo no lo podía permitir porque eso hubiera sido el fin de nuestra relación. Siempre hubiera habido un reproche por su parte por haberle hecho abandonar el cine. Yo no entraba en ese mundo, no me gustaba, no podía ver impasible cómo se besaba con otra mujer , como la abrazaba. Sólo el pensarlo me oprimia la garganta: sentía unos celos difíciles de soportar. Era imposible, debíamos separarnos y seguir cada uno nuestro camino.

Así lo hicimos. Nos dimos el último beso, el último abrazo, nos dijimos por última vez "te quiero". Cuando cerró la puerta, me recosté en ella y rompí a llorar

--¿ Por qué es todo tan difícil, por qué?

No nos volvimos a ver y cada uno seguimos adelante con  el recuerdo de aquella noche maravillosa, la única que tuvmos a pesar de amarnos locamente.  Supe por las revistas y la televisión que tuvo bastantes romances con distintas mujeres. Unos duraban más que otros, todos  no demasiados largos. A pesar de que en las fotografías  se le veía sonriente y feliz, yo sabía que no lo era: el gesto del entrecejo estaba cada vez más profundo.  Supe que Ed vivía en Puerto Rico, feliz con su mujer ¡ se había casado ! y se había cumplido su deseo : tenía gemelos.

De vez en cuando me llamaba por teléfono y me enviaba fotografía de sus pequeños, y hasta estuve con ellos en un par de ocasiones. Nuestra amistad se había hecho muy profunda.

De esta forma Eva , que estaba sentada frente al periodista que la había entrevistado, narró la parte de su vida junto al actor. El periodista apagó la grabadora. Durante todo el tiempo escuchó todo lo que ella le había confiado, no le formuló ninguna pregunta, no hacía falta. Ella le había narrado sus vivencias y en el transcurso de su relato, algunas veces sus ojos se habían nublado por las lágrimas, pero siguió adelante.

Eva y el peiodista

 
 
Eva pidiendo disculpas se levantó y fué a preparar un café con que obsequiar al entrevistador. No comprendía el porqué de aquello; ella no era famosa ni desempeñaba un trabajo relevante. Conoció a aquel periodista cuando era becario.  Un día en el estudio le pidió que intercediera ante Maxim para que le concediera una entrevista para conseguir un puesto fijo en su revista. Por la mediación de Eva, la consiguió y consiguió su contrato. En agradecimiento él le envió un hermoso ramo de rosas y derivó en  una amistad que perduró a través del tiempo.

Ante la preguna de ella, del por qué esa entrevista, él la respondió

--Me pareció interesante. Se dice que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. Voy a abrir una serie de reportajes de personalidades de distintas especialidades y quise empezar por Maxim, que goza de todas mis preferencias, como puedes comprender, y claro, detrás de él estabas tú.

Ambos rieron y junto con el café Eva depositó encima de la mesa unos dulces y una botella de Jerez, que tomaron mientras derivaba la conversación hacia cosas intrascendentes.

--¡ Ya es de noche !, gracias Eva te agradeceré siempre la deferencia que tienes conmigo

--Para eso están los amigos, y tú nos tratastes siempre muy bien.

Se dieron dos cariñosos besos en las mejillas. Al tiempo de ésto él le apretó un brazo cariñosamente en sentido de que había comprendido todo el relato que había escuchado.  Eva aún estaba loca por Maxim, aunque ella no lo hubiera mencionado.

MI VIDA CON UN ACTOR- Capítulo 6º - Dimisión



Llegamos a Londres y una vez instalados en el hotel, quedamos para la tarde reunirnos y repasar la entrevista en la tele y la rueda de prensa posterior que habría de celebrar para empezar la promoción de la película que se estrenaría un mes después.

Todo se desarrolló con normalidad, pero la frialdad entre nosotros, aunque por distintos motivos, se hacía patente . Cada uno al terminar nuestro trabajo desarrolló distintas actividades. Yo decidí salir a pasear por la ciudad y efectuar algunas compras. Ellos dos no sé qué hicieron; lo que si sé es que Maxim no apareció a cenar y en su puerta colgaba el  clásico cartel de " no disturb".  Ed si apareció en el comedor cuando yo finalizaba la cena.

A pesar de nuestro distanciamiento, me demostró aquella noche que todo era una fachada, pero que debajo de aquella coraza había una personalidad sensible y dolida por un rechazo de la mujer de la que estaba enamorado.

¡ Oh, milagro! estaba haciéndome confidencias personales. Nunca hubiera imaginado que tal cosa ocurriera. Quizás tuvieron lugar por la soledad o porque necesitaba ser escuchado por alguien con quién no terminaba de conectar, pero que sabía escuchar.

Aquella noche cambió nuestro trato: le ví humano y triste por el desamor y eso me emocionó, porque yo misma estaba sumida en un laberinto de emociones.

Todo se celebró como habíamos planificado, y acabadas las entrevistas acordamos ir a cenar a un restaurante de moda en la ciudad para despejarnos de periodistas y nervios reprimidos durante la rueda de prensa, que se celebró sin sobresaltos, puesto que con anterioridad yo haba pactado con los reporteros que no serían incisivos con las preguntas que no fueran  las que correspondían al meeting para el que habíamos acudido a Londres.


Me puse un traje elegante pero sin excentricidades y a la hora  acordada nos reunimos en el vestíbulo del hotel. Recibí una sonrisa de bienvenida por parte de Ed a la que agregó un " estás guapísima", sonrisa que yo agradecí y devolví complacida.  Maxim, se limitó a decir "buenas noches, ¿nos vamos?".

Apenas nos miramos durante la cena y nuestra charla era fria e intrascendente. La tensión habida entre nosotros se podía cortar . Ed percibió la frialdad y se esforzaba por mantener una charla amigable que relajara nuestras tensiones. En la noche de confidencias, no le relaté el verdadero motivo de nuestro distanciamiento, por lo que sabe Dios lo que se imaginaría, pero nunca me comentó nada.

Puesto que los tres estábamos alojados en la misma planta, los tres nos dirigimos al ascensor, y cada uno de nosotros sin apenas hablar nos fuimos a nuestras habitaciones. Al día siguiente iríamos de regreso a casa, de vuelta a la normalidad.

Cuando volví a la oficina Maxim no estaba ni se le esperaba.Ed me llamó para transmitirme un mensaje que le había dejado

--¿Puedo pasar?, pregunté desde la puerta a Ed

--Pasa, pasa. Adelante

Me indicó el sillón para sentarme al tiempo que me ofrecía una taza de café.

--Te he llamado y no he ido yo a decírtelo porque quiero que hablemos con tranquilidad de algo que he percibido en nuestro viaje. ¿Qué ha ocurrido entre vosotros?  Antes eráis amables, hasta él te defendía frente a mi, pero la frialdad y los silencios que he presenciado en estos días, me ha dejado muy preocupado porque todo esto influye tremendamente en nuestro trabajo. Todo ha estado perfectamente organizado, como por otra parte acostumbras a organizar los eventos, no es en eso, es en vuestro trato personal ¡ ni siquiera os miráis!

--Ed, sencillamente no conectamos. Maxim quiere que constantemente le esté aplaudiendo lo bien que hace las cosas y si no son correctas no lo puedo celebrar. Creo que yo le gusto, pero no es en el plano de trabajo precisamente; está acostumbrado a que las mujeres con las que trata se mueran por recibir un halago de él.Por el contrario yo le veo como persona, no como actor, y su egolatria no me gusta, no va conmigo. Eso es todo. Mantenemos el plano jefe y empleada, por otra parte creo que es el que debe ser.

--Lo siento.

--Yo también porque cuado está con los pies en la tierra es un ser encantador, pero no estoy de acuerdo cómo está enfocando su carrera, y perdona porque tú entras en ese capítulo. Y aunque no se de cuenta, ni tu tampoco lo hagas, me preocupo, porque la Industria es cruel y sé que cuando no les interese le darán la patada, y presiento que lo va a pasar mal. Por eso mi empeño en que sea consciente de esa situación, pero creo que no lo entiende, y tú tampoco...

--Quizás tengas razón y la más sensata del grupo eres tú, la más jóven de los tres

-.-Es que yo hablo con la gente de la calle, con los paparazzi y sé lo que piensan, lo que hablan y trato de prepararle para el futuro, pero no me hacéis caso ninguno de los dos.

Ed se quedó pensativo, dando una vuelta por la habitación. De repente se paró frente a mi y mirándome fijamente me dijo:

--Eva, voy a dejarlo. Dentro de unos meses cuando haya encntrado la persona idónea, me retiro y me iré a vivir a un lugar tranquilo, con mar y con calor durante toto el año. Viviré en Puerto Rico.

--¡Ed!, pero...Tu eres parte de su personalidad. Comprendo que el trabajo es estresante, que no hay forma de tener una familia estable, pero ¿estás seguro de poder vivir alejado de todo este laberinto?

--No lo sé. Lo llevo pensando desde hace tiempo y no acabo de decidirme, pero Jenny pesa mucho en mi vida, y la prefiero a ella

--¿Jenny?

--Si.Es la portorriqueña que me trae loco, pero no me acepta precisamente por el sistema de vida que llevamos. Ella dice que es solamente soportable para solteros, y tiene razón. De manera que he sopesado todo y he elegido unirme a ella. No me mporta si no estamos casados, me da igual el documento, pero los años van pasando, yo ya no soy joven,  y quiero tener por lo menos un hijo, de modo que la seguiré hasta su tierra.

Me parecía increible las confidencias que Ed me estaba contando. Nunca me hubiera imaginado llegar a tener esta intimidad, hasta el punto de tener esta afinidad. Se ve que él necesitaba desahogarse de algo que le estaba rondando en su interior y que no le estaba haciendo feliz.

Pasó el tiempo y de nuevo los rodajes.  Maxim volvió a pedirme que acudiera con él, pero nunca volvimos a tener la unión del principio. Yo me limitaba a obedecer sin objetar nada   Pasaron a recogerme a la hora de siempre y como siempre llegamos a los estudios.

Antes de dirigirse a maquillaje, con gesto duro como el que últimamente tenía en su rostro, Maxim me dijo:

--No te muevas de aquí y conecta el móvil por si te necesito

--Así lo haré, no se preocupe.

Entré en la caravana y con la mirada recorrí la estancia para ver de qué manera podría pasar el tiempo. Me había llevado el ordenador portátil y un libro puesto que debería pasar muchas horas en aquel recinto.  Puse la música bajita, como a mi me gustaba. Leí durante un rato, pero no terminaba de concentrarme en la lectura y no me enteraba de lo que leia. Opté por dejarlo y encendí el televisor; consulté el reloj y comprobé que solamente habían transcurrido tres horas y al menos todavía me quedaban otras cuatro  por lo menos.
Mientras miraba la pantalla de la tele, asaltaron mi memoria las confidencias de Ed y una ola de ternura me invadió. Aquel hombre duro y hermético, dejaba todo por amor a una mujer. Nunca hubiera imaginado que llegase a tener una entrañable amistad con él.

Poco a poco el aburrimiento y el sueño fueron invadiéndome. Desperté sobresaltada, hacía frio y la tarrde iba cayendo lentamenate. De repente recorde que ni siquiera había comido y que una fuerte molestia en mi vientre me indicaba que llevaba muchas horas allí encerrada.  Decidí acercarme a la próxima cafetería a tomar un café y visitar el servicio. Todo lo haría muy rápido, pues no tardaría en llegar "el ogro" como últimamente le denominaba en la intimidad.

Dicho y hecho. Entre mis manos llevaba un recipiente con café con lo que me calentaba las manos, pues estaba con mucho frio, y de repente....

--¡ Oh no !

Si, allí estaba paseándose impaciente y nervioso frente a la puerta de la caravana

--Lo siento, lo siento, es todo lo que se me ocurrió decir

--Te dije que no te movieras de aquí, pero claro la señorita hace lo que le viene en gana. Sin duda la tertulia sería de lo más interesante...

--Nooo, tenía que ir al servicio. Ni siquiera he comido, no me he movido de aquí en todo el día. Es injusto lo que dice , he ido a por un café porque me muero de frio, pero a usted todo le da igual, y¿ sabe lo que le digo?, que se acabó, renuncio. No le soporto más. Quédese con su gran sueldo que yo me voy, presento mi dimisión. Mañana ya no trabajaré con usted.  Permítame que coja mi bolso y adiós.

Así lo hice. Él estaba perplejo, no entendía mi reacción y sentía que se había equivocado, que me pedía más de lo que debía.

--¿Dónde vas a ir a estas horas, estás loca? No puedes irte

--Iré andando si es necesario, pero no me sentaré con usted en el coche, ni loca.

--¿Por qué no has entrado en el servicio de la caravana, por qué no has encendido la calefacción, por qué no te has hec ho café? No lo entiendo...

--Por temor a que me regañara, pero ha dado igual. De todas formas lo ha hecho y no le aguanto más. No aguanto sus neuras, nunca más. Ahí se queda.

Danto un portazo, salí de aquel recinto mirando a uno y otro lado buscando un taxi que no encontré. 


Eva y Maxim

viernes, 21 de octubre de 2011

MI VIDA CON UN ACTOR - Capítulo 5º - ¡ Volvió la paz !

Eva
Ed

Maxim
 ¡¡¡ Por fin, acabó el rodaje !!!. Se fué de vacaciones como cada vez que terminaba una película. "Para desconectarme", comentaba. Y en cierto modo tenía razón; debía descansar su mente para involucrarse de pleno en el siguiente personaje.

Ed pasó unos días fuera de Los Angeles ultimando el próximo rodaje que sería en el extranjero.  Por tanto, estábamos solos, sin presiones, sin malas caras...

Afortunadamente los días en que ambos jefes estuvieron fuera de la oficina, mis nervios se sosegaron y hasta echaba de menos las cara refunfuñona de Maxim, pero todo tiene un fin y una tarde regresó. Estaba más moreno, señal sin duda de que había estado cerca del mar. Su cara estaba un poco más relajada, pero seguía muy huraño.

Saludó como si hiciera cinco minutos que faltara de la oficina y sin mirar a nadie, se dirigió a su despacho. Llevaba unos papeles en la mano. Al cabo de cinco minutos, se abrió la puerta de nuevo y haciéndome un gesto con la mano, me indicó que fuera a su despacho.

Estaba en mangas de camisa, sin corbata, señal de que había que trabajar duro. Y así fué. 

--Me tienes que pasar el papel ¿sabes?

--Pues no se..., no lo he hecho nunca. Si me indica cómo hacerlo seguro que podré

Me explicó cómo  hacerlo y no me resultó dificultoso, a pesar de que al principio me ponía un poco nerviosa. Me alteraba porque él no dejaba de mirarme, siempre me miraba, serio, pero muy fijamente y a mi me ponía nerviosa aquella situación. Procuré concentrarme para no fallar, por temor a una regañina. Al mismo tiempo pensaba en la cantidad de trabajo que había dejado sobre la mesa y que tenía que terminar sin falta ese mismo día, pues se trataba de reservas de hoteles, entrevistas y otras tareas que debía hacer en su próximo viaje en días cercanos. Iba a presentar su  próxima película que se rodaría en ese país. El marketing empezaba a funcionar...

Dejé mis pensamientos a un lado . Al fin cuando ya estaba oscureciendo dió por terminado el paso de papeles. Me dió las gracias y salí del despacho.

Enfrascada  en el trabajo no me di cuenta de que era tarde y casi todo el personal se había marchado a su casa, pero yo tenía que terminar aquella noche para pasarlo por fax al día siguiene a Ed, que estaba ultimando todo.

No me dí cuenta de que el despacho se abria y Maxim se acercó a mi mesa, preguntándome:

--¿Pero todavía estás aqui?

--Ya me queda poco. Sólo pasar unos datos para que mañana Ed lo reciba a prmera hora

--De ninguna manera, es tarde. Vete a casa y mañana lo terminarás

--No imposible, he de terminarlo hoy

--¿Por qué no me lo has dicho cuando te llamé para que me pasases el papel?

--Pues pensé que era más urgente que lo mio..

--Termina pronto y después te invito a cenar

--No, no es necesario. Sólo son unas direcciones, apretar un botón y listo. Ya termino.

--Insisto es lo menos que puedo hacer después de tu ayuda.

Terminé y amablemente y con una sonrisa me llevó a cenar a un magnífico restaurante. ¿Por qué su carácter era tan cambiante, qué es lo que le hacía ser unas veces un encanto y en otras le odiarías?

La cena fué amable, pero un poco tensa. Yo no olvidaba en ningún momento que estaba cenando con mi jefe, con un jefe algo difícil de llevar. El caso es que sólo se comportaba así conmigo; con el resto de los empleados era amable y educado.

--No debo caerle bien, pues de lo contrario no lo entiendo. Yo le trato con respeto y referente a mi trabajo nunca me rectifica, entonces ¿ qué le ocurre?

La sobremesa y ante un café la conversación derivó en el último rodaje, en las anécdotas que habían sucedido, algunas graciosas, otras no tanto. Soslayó la que produjo nuestro primer encontronazo. Noté que no le agradaba comentarla.


Reimos juntos los incidentes graciosos. Estaba simpático y alegre, muy distinto su  comportamiento que había tenido por la tarde.

Al dar por terminada la velada y ya en la calle llamó mi atención que la luna en el cielo brillaba con una luz clara y fuerte. Era luna llena y su luz se irradiaba por todo el espacio. Miré hacia el cielo comentando la belleza de la noche, y de pasada expresé mi pensamiento en voz alta

--¿Quieres pasear?

--No, es tarde, mañana hay que madrugar y estoy cansada. Normalmente a estas horas ya estoy durmiendo

--Pero no es tan tarde

--Para  mi si. No suelo acostarme tan tarde, pero gracias. Quizás otro día.

--Bien, como desees. Vamos al coche . Te llevaré a casa

Cuando llegamos a mi domicilio, se bajó cortesmente y me ayudó a salir dirigiéndose junto conmigo hacia el portal.  Me pidió la llave para abrir muy educadamente. Yo no salía de mi asombro. ¡ Qué cambio ! así es soportable , es lo que pensé

Cuando abrió el portal se volvió hacia mi y yo tendiéndole la mano con una sonrisa de cortesía le daba las gracias por la agradable velada. Se aproximó a mi y antes de que me diera cuenta, me besó ligeramente, muy ligeramente en los labios.

Yo retrocedí asustada

--¿Pero qué hace?

--Darte un beso de despedida, lo normal. Lo que hace todo el mundo después de salir

--Pero es que usted no es todo el mundo. Es mi jefe y no ha debido hacerlo. Esto no ha debido ocurrir

--Cuando salgo de los estudios o de la oficina, no soy el actor soy una persona normal, como cualquier otra. Esta noche hemos cenado como compañeros de trabajo; ni tu eres mi asistente ni yo soy el actor. Somos un hombre y una mujer que han pasado un buen rato, pero si te he molestado te ruego me perdones. Te aseguro que aunque volvamos a salir otro día, no volverá a ocurrir.

No pude dicr más que "Buenas noches, hasta mañana"

--Hasta mañana, mujer. Te aseguro que no lo he hecho con mala intención, ni quería seducirte

Después que comprobó que la luz de mi vivienda se había encendido, dió media vuelta y metiéndose en el coche se perdió en la calle.

No pensé en ningún momento que iría con él en su vaje al extranjero, pero solcitó que me uniera al pequeño grupo de él, Ed y yo.


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MI VIDA CON UN ACTOR - Capítulo 4º - El malhumor

Y permanecí en la oficina desempeñando el trabajo que en un futuro habríamos de realizar. Durante varios días no le vimos  pero sin embargo si estuvo Ed a su regreso después de las entrevistas que había realizado con algunos de los más importantes productores de la industria. En su cartera traia varios proyectos a estudiar por Maxim, porque lo que no se le podía negar es que fuera un muy buen profesional.



Me sorprendió que fuera en persona el que me solicitara que acudiera a su despacho, en  lugar de utilizar el interfono como solía hacer:

--Eva, necesito que estudiemos todo el papeleo que tengo en mi cartera. ¿Podemos ahora?

--Si, claro. En lo que estoy trabajando no es urgente.  Termino de pasar estos datos al ordenador y voy para allá.

Sobre su escritorio había extendido los guiones y los contratos que había conseguido. De una ojeada vi la cantidad de documentación a estudiar. Ed parecía no tener prisa, pero me indicó que me sentara y si deseaba beber algo

Al cabo de un rato me dijo con ironía:

--Creí que estarías con él en el rodaje...¿ Por qué no has ido ?

--Creyó que no le era necesario...

Sonrió levemente, sabedor de que no había sido esa la razón, sino el disgusto ocurrido entre nosotros.

Yo no comenté nada, me contrarió la ironía, pero no le iba a dar ocasión de una disputa.  Arrimando mi silla hasta el escritorio de Ed, me dispuse a prestar atención a lo que tenía que decirme.

Los contratos eran muy buenos en  su conjunto y muy bien remunerados. Algo en algunos guiones llamó mi atención, pero no dije nada :  figuraban escenas subidas de tono.

--¡ Otra vez !, pensé pero no comenté nada en absoluto. Eso correspondía a Maxim y a Ed, por mucho que a mi no me gustara. Pero ¿ por qué no me gustaba? era absurdo no me competía y a Maxim parecía no importarle.

--En fin ellos lo discutirán. A mi no me corresponde, pensé para mis adentros.

Durante todo el día estuvimos estudiando el planing y en lo concerniente a mi trabajo, me los llevé hasta mi escritorio para planificar los viajes, estancias, entrevistas, hoteles, etc.  Sería una planificación para dentro de un mes, así que tenía tiempo suficiente para hacerlo concienzudamente.

--Te ha llamado por teléfono, me advirtió mi compañera una vez regresé a mi escritorio

--¿Quién, Maxim?

--El mismo, respondió ella


Mi compañera de trabajo

Eva

-- ¿ A qué hora ha llamado, por que no me has avisado?

--Porque al saber que estabas con Ed, me dijo que no interrumpiera

--Pues es que no sé qué hacer... Si le llamo y está ocupado, igual me riñe. ¿ Sabes qué? Que vuelva a llamar si quiere.

--No te cae muy bien ¿ verdad?

--No, no es eso. Es que últimamente me riñe por cualquier cosa...

Y nuestra conversación se cortó en ese momento.  Como si me hubiera leido el pensamiento , el teléfono ,volvió a sonar al cabo de un rato:

--Eva, es él. Ponte

--¿Si?

--Mañana pasaremos a por ti a las ocho, como siempre. Vendrás al rodaje.  Se puntual.

--De acuerdo. Y colgó

--¿Por qué extraña razón unas veces me tutea y otras no?  Es un hombre muy raro, pero que muy raro.

--Eva, mañana en cuanto entremos estudiaremos juntos el planing. Dijo Ed haciendo acto de presencia en nuestro despacho

--Lo siento, Maxim me acaba de llamar para que acuda mañana al rodaje

--Pero si no quería que fueras...

Yo me encogí de hombros , dándole a entender que no sabía su cambio de opinión.

A las ocho en punto estaba esperando a la furgoneta de los estudios. Cuando llegó el chófer se apeó y me abrió la puerta con un saludo.  Entré en el vehículo y me senté enfrente de Maxim dándole los buenos días. No hice ningún comentario; él estaba de mal humor se le notaba en el gesto de su rostro. Maxim contextó a mi saludo e inmediatamente después se puso a mirar por la ventanilla.

Así transcurrió el tiempo hasta llegar a los estudios. A la entrada él se bajó raudo y se dirigió hasta la puerta en donde estaba sentada para ayudarme a salir. Yo ya me disponía a hacerlo cuando alargó su mano, que yo cedí para mi salida.  Entonces me dirigió una mirada larga que no supe entender. Era un hombre hermético que no dejaba entrever sus sentimientos ni siquiera lo que pensaba.


Maxim

Juntos nos dirigimos hacia la entrada a los platós, pero antes de llegar me dijo:

--No, hoy no se puede entrar en el set. Permanece en la caravana. Toma,  aquí tienes la llave y no te alejes de ella. No te vayas a hacer turismo por los estudios, porque quizás te necesite.

--Igual hubiera sido mejor quedarme en la oficina trabajando con Ed

--He dicho que quizás te necesite, aquí, ¿comprendes?. Si digo aquí es aquí y no en la oficina

--Humm, pensé no hables, no discutas, el panorama está muy cargado.

--Está bien, aquí estaré.

Entró cogió algo y salió dirigiendose a la sección de maquillaje.  No le ví en todo el día, ni siquiera a la hora de la comida. Cuando todos los ayudantes se dirigian al comedor, vi a un electricista que conocí la única vez que presencié el rodaje. Era un jóven extrovertido, simpático y sonriente, cosa que me alivió algo la tensión que poco a poco se iba apoderando de mi

--¿Qué haces aquí sola?. Vamos a comer ¿vienes?

--Por supuesto.

Fuimos a la cafetería y comimos un grupo de chicos y chicas de distintos rodajes, pero que ya eran veteranos y todos se conocían. La única nueva era yo.  La sobremesa se demoró bastante y al ir hacia la caravana, distinguí la silueta de Maxim, que apoyaba un pie en  la misma.  Sin duda esperaba que yo llegara puesto que él no tenía llave

--Ya era hora. Llevo ni se sabe el tiempo esperando. La próxima vez avísame de que vas a salir.

--He ido a almorzar

--¿ A qué hora ? porque ya han debido cerrar la cafetería. Una hora llevo aquí

--Perdón, lo siento. Me encontré con un conocido y me invitó a comer

No dijo nada, le dí la llave y entró en la caravana. Al cabo de un rato, salia duchado, desmaquillado y con  el mismo traje con el que habíamos llegado por la mañana

--¿Por qué no has entrado?

--Oh, pensé que le gustaría estar solo

En ese momento llegó el chófer que nos llevaría de regreso a casa. Ya eran las siete de la tarde, la oficina estaría cerrada por lo que le pedí me dejara en mi domicilio.

Al llegar y al despedirme le pregunté si me necesitaba en los estudios:

--Te he dicho que si, y hasta que no te diga lo contrario vendrás. Mañana a la misma hora, se que no te retrasas, pero yo lo digo igual: sé puntual.

--Desde luego, hasta mañana

Cerré la puerta y di las buenas noches al conductor

Iba disgustada, no me gustaba en absoluto la forma que tenía Maxim de tratarme, tan distinta de los primeros meses. Estaba un poco harta de su soberbia y por mi cabeza empezó a rondar la idea de cambiar de trabajo.Este era muy estresante y además me sentía incómoda. Entre Ed y Maxim me estaban haciendo la vida imposible.

--Nunca imaginé que tuviera un carácter tan insufrible. Da otra impresión en las entrevistas y en el cine, pero personalmente está empezando a hartarme.Tiene un ego impresionante, se creerá el ombligo del mundo.

Aguardé a que llegara el ascensor que me llevaría a mi reducto de paz, a mi casa.

miércoles, 19 de octubre de 2011

MI VIDA CON UN ACTOR- Capítulo 3º -Una reunión de tres


Eva

Despacho general de la agencia ( imageneduca.madrid.org)

Olivia se despidió y contrajo matrimonio. Yo ocupé su puesto y durante unos días gozamos de absoluta tranquilidad: Ed estaba de viaje, Maxim estaba estudiando guiones, en fin todo normal. Pero...  la tranquilidad solamente duró unos días. Al regreso de Ed,  de nuevo vino la tensión.
Una mañana me llamó a su despacho y tras un discurso en el que dejó sentado que era "mi jefe", solícitamente me cedió la palabra:

--Sr. Grant, me ha dejado muy claro que el que manda aquí es usted, pero yo tengo un trabajo de responsabilidad, un trabajo en el que todo debe estar controlado al milímetro y tal y como lo plantea, muc ho me temo que no será así.

--Bien, pues hable, demonios. ¿Qué es lo que pretende?

--En primer lugar nuestra relación con la prensa. Sólo nos acordamos de ellos cuando hay que promocionar alguna película y claro nos fallan.  Mi idea es tener una reun ión con todos ellos, los más representativos, y llegar a un acuerdo: una entrevista de vez en cuando, cuando se tenga algo interesante que decir, por ejemplo un nuevo proyecto, y en las ruedas de prensa, dejar que ellos sean lo que pregunten sin censuras y si alquien hace alguna pregunta indiscreta, reaccionar amablemente sin contestar a ella. Y de eso me encargaría yo.
En segundo lugar tener más tiempo para proyectar los viajes: no se puede estar una mañana en Londres y al día siguiente en Nueva York. Esto nos hace llegar cansados, malhumorados y surgen los encontronazos. Y si en el aeropuerto hay algún reportero de calle, dejar que saquen una foto y contestar amablemente.
Las entrevistas en radio o televisión, deberán pactarse desde antes de llegar al pais en donde se vayan a realizar, con tiempo suficiente y saber de qué vamos a hablar.
En tercer lugar al ser asesora de imagen , tener carta blanca para dirigirle en la forma de vestir. Tenemos que tener en cuenta el respeto hacia el público que nos sigue y no podemos presentarnos de cualquier manera. La imagen la asocian a la que damos en el cine y muchos de ellos quedan defraudados si le ven con vaqueros, cuando han estado viendo en el cine a un impecable gentleman inglés.  Los vaqueros están  muy bien, pero para determinadas ocasiones.
Luego están, y se que eso pertenece a su vida privada, las salidas nocturnas. No esconderse de la prensa. Por amor de Dios, son seres humanos y tienen derec ho a tener sus conquistas o simplemente salir a cenar con una amiga; no siempre son flirts.  De momento esto es lo que yo veo más interesante a desarrollar.

--¿Nada más?

--Pues de momento creo que no, pero quizás sobre la marcha surja algo.

--Bien, lo estudiaré y cuando Maxim esté libre, hablaremos del tema, pero desde ahora le digo que no le va a gustar.

--No se trata de que guste más o menos, sino de lo que es necesario para ganarnos a la prensa y de que el público nos siga. Así es como yo lo veo. Hablo con la gente, en la cafetería, ignoran  quién soy, y hablan y muchas de las cosas no les gustan en absoluto.

Está bien, ahora no puedo entretenerme más. Tengo cita con un productor para un nuevo proyecto. Ya le diré algo cuando hable con él.

Y habló, ya lo creo que habló, pero tergiversando todas las exposiciones que yo había planteado. Lo hizo como si fuera iniciativa suya. Me quedé helada cuando al cabo de un tiempo nos reunimos los tres para estudiar nuevos desplazamientos.  No pude ni abrir los labios; tal y como yo le había expuesto a Ed las cuestiones, Maxim dió su aprobación totalmente.
Una sonrisa irónica asomó a los labios de Ed cuando Maxim tras aprobarlo se dirigió a mi riñéndome un poco porque no se me hubieran ocurrido esas ideas, pues yo era la encargada de estar pendiente de ello.
Se había producido una guerra sorda entre el representante y la asistente personal.


Maxim

Ev a

Ed

Estaba claro que Ed estaba disfrutando al verme derrotada. Al salir le dirigí una fulminante mirada de la que él se percató, pero no dije nada. Mi malhumor era evidente y al preguntarme la compañera que ahora ocupaba el puesto que yo tuve al principio, no pude contenerme y estallé sin poderme reprimir. Le pedí que me acompañara al cuarto del café. Tenía que tomarme una tila o de lo contrario mi furia iría en aumento.
Cuando estaba relatándole lo ocurrido y mientras ella me miraba atónita, no me dí cuenta de que la puerta se había abierto y las señas que me hacía mi compañera las interpretaba c ómo que no entendía la actitud de Ed.
Maxim estaba escuchando silencioso el relato y serio me pidió que acudiera a su despacho inmediatamente.
Me preguntó primero el motivo de tal enfado y al relatarle la" traición " de Ed, me dijo que lo aclararía, y ¡ vaya si lo hizo!.
La bronca entre los dos fué de las que hacen época, sorprendiendo a todos pues Maxim era difícil que diera voces, pero en aquella ocasión si lo hizo.

--¿Vas hacer caso a una recién llegada, antes que a mi? Nuestra amistad data de hace muchos años y nos ha ido muy bien hasta que esa chica ha entrado en nuestras vidas.

--¿En nuestras vidas?  Ella no ha hecho nada más que hacer el trabajo para el que fué contratada.¿Pero qué es lo que te pasa? Tu trabajo y el de ella se tienen que complementar. Tu desarrollas uno importantísimo, pero el de ella es cara a la gente, y yo necesito a la gente para que sigan viendo mis películas. Lo que ha expuesto es muy razonable y de ahora en adelante será ella la que lleve el tema, y te ruego que no intervengas. Lo hablaremos ella y yo, es nuestro trabajo. Tu ocúpate de los contratos y de los productores y déjanos a nosotros las relacioes públicas. Y ahora, dejémoslo, ya ha sido bastante desagradable.

Ed, solamente replicó:  "Está bien "

Al pasar por mi lado me dirigió una furibunda mirada y por lo bajo susurró: "Ya hablaremos tú y yo "

--Cuando quieras, es todo lo que respondí.

Pasó cerca de una hora, tiempo que necesitamos para que los nervios de todos nosotros pudieran ser controlados de nuevo.  Maxim me llamó por el interfono para que acudiera a su despacho.  Me comunicó que dejaba en mis manos las relaciones públicas y la asesoría de imagen.

--Para ello deberá acompañarme a los rodajes, por pesados que le resulten, pero deberá ser mi sombra. La necesito en todo momento. A los rodajes acuden muchos periodistas y no siempre es conveniente que anden husmeando por el paltó, por tanto deberá ser usted quién les aleje o concierte una entrevista cuando convenga ¿de acuerdo?  Le anticipo que es muy pesado estar en un rodaje. Igual estás horas y horas para una secuenc ia de cinco minutos, pero no puedes moverte del plató, porque constantemente tienes que hacer pruebas de luces, de sonido, etc.Como novedad, si no ha visto ninguno, le gustará, pero créame que el segundo le resultará muy pesado.

--Dentro de unos días empezaremos a rodar. Ya se lo avisaré con tiempo, y ahora vamos a relajarnos. Ha sido todo muy desagradable, no me gusta tener problemas con la gente con  quién trabajo, pero a veces es indispensable. Ed es buena persona, pero hay ocasiones en que se extralimita. Bueno ya  dejémoslo...

Pasó el tiempo sin que volviéramos a tener otro encontronazo, pero entre nosotros no había armonía.Hablábamos lo impescindible concerniente al trabajo, pero nos evitábamos constantemente.

Maxim comenzó a rodar en los estudios, pero me anunció que había exteriores y también a ellos habría de acompañarle.

--Mañana esté lista a las ocho. A esa hora pasara el vehículo de los Estudios a por nosotros para ir a maquillaje y después a rodar. Me dijo escuetamente

--A las ocho estaré lista.¿Vengo aquí, o a dónde espero?

--No, no. Pasaremos a su domicilio a recogerla. Recuerde a las ocho en punto.

Salí del despacho observando que Maxim estaba de mal humor. Algo en el rodaje no terminaba de gustarle y le mantenía nervioso.

A la hora acordada pasaron a por mí. Yo estaba nerviosa; iba a asistir a mi primer rodaje y eso me tenía intrigada. Nunca había presenciado un rodaje y ni siquiera me imaginaba c ómo podía ser.


(imagen trailers-py.blogspot.-com) Estudios MGM

Entramos en el plató juntos. ël se dirigió a saludar al director y después de hablar unos instantes con él, me hizo una indicación con la mano para que me acercara. Fuí presentada y fué el director mismo quién me condujo hasta una silla detrás del director de fotografía " para que pueda ver todo mejor", me dijo. Sin duda Maxim le había advertido que era "mi primer rodaje"

Tal como me había anunciado el actor, las escenas se sucedían lentamente. Llegó una en especial que me hizo sentirme muy incómoda.  No comprendía el porqué de aquella sensación, y fué el presenciar cómo Maxim y su partainer se besaban apasionadamente. Creo debí sonrojarme y en el primer corte traté de salir de allí., pero la puerta estaba cerrada a cal y canto y no se podía mover nadie para no interrumpir el rodaje.
No me sentía con ganas de volver a presenciar de nuevo la escena y entonces opté por distraerme con el ordenador y con alguna tarea sin importancia pero que justificara mi desatención.

Ni yo misma comprendía aquello; no era nada más que un beso, algo apasionado, es verdad, pero ¿ qué me importaba? era su trabajo.

Estaba tan absorta que no me di cuenta cuando Maxim se acercó a mi en un paréntesis que hacían para cambiar de plano

--¡ Tanto interés !  y  ni siquiera ha visto la escena, me dijo contrariado el actor.

--Lo lamento, tenía algo urgente que anotar en el ordenador..l.o siento...

Cruzamos ambos una intensa mirada: la de él malhumorada, y la mía azorada.  Pararon para ir a almorzar y de nuevo vino hacia mí para dirigirnos a la cafetería en dónde comeríamos con los demas componenetes del equipo.  Yo estaba violenta. Pensaba que cuando volviéramos hacia la ciudad me iba a ganar una regañina por no haber prestado atención al rodaje, pero ¿ por qué?. Yo no pertenecía a ese mundo; lo mio eran las relaciones públicas de Maxim y no el rodaje de las películas

--¡ Esta gente es bien rara !, es lo que pensé para mis adentros.

El regreso lo hicimos en silencio. El hojeaba las páginas del guión del día siguiente y yo miraba a través de la ventanilla sin atreverme a interrumpirle. De soslayo le miraba y veía en su frente la característica arruga de cuando estaba molesto por algo.  Llevábamos trabajando juntos el tiempo suficiente c omo para conocer  cuando debíamos hablar y guardar silencio.

Por fin llegamos hasta mi casa

--¿Mañana a la misma hora?

--No, no es necesario que vengas. Se ha visto de sobra que ésto no es de tu interés

--No, me gusta, en serio.

--No, mañana no te necesitaré. Si acaso ya te llamaría. Hasta luego.

Plató de rodaje
Cerró la puerta dejándome en la acera bastante sorprendida: me había tuteado por primera vez desde que trabajamos juntos, pero tampoco le dí demasiada importancia. Lo que me extrañó es que no quisiera que le acompañara. Lo que estaba claro es que su ego no soportaba que no le dijera lo maravillosa que había sido la escena, que él interpretó como desinterés y estaba muy lejos de serlo.