rosafermu

rosafermu

miércoles, 19 de octubre de 2011

MI VIDA CON UN ACTOR- Capítulo 3º -Una reunión de tres


Eva

Despacho general de la agencia ( imageneduca.madrid.org)

Olivia se despidió y contrajo matrimonio. Yo ocupé su puesto y durante unos días gozamos de absoluta tranquilidad: Ed estaba de viaje, Maxim estaba estudiando guiones, en fin todo normal. Pero...  la tranquilidad solamente duró unos días. Al regreso de Ed,  de nuevo vino la tensión.
Una mañana me llamó a su despacho y tras un discurso en el que dejó sentado que era "mi jefe", solícitamente me cedió la palabra:

--Sr. Grant, me ha dejado muy claro que el que manda aquí es usted, pero yo tengo un trabajo de responsabilidad, un trabajo en el que todo debe estar controlado al milímetro y tal y como lo plantea, muc ho me temo que no será así.

--Bien, pues hable, demonios. ¿Qué es lo que pretende?

--En primer lugar nuestra relación con la prensa. Sólo nos acordamos de ellos cuando hay que promocionar alguna película y claro nos fallan.  Mi idea es tener una reun ión con todos ellos, los más representativos, y llegar a un acuerdo: una entrevista de vez en cuando, cuando se tenga algo interesante que decir, por ejemplo un nuevo proyecto, y en las ruedas de prensa, dejar que ellos sean lo que pregunten sin censuras y si alquien hace alguna pregunta indiscreta, reaccionar amablemente sin contestar a ella. Y de eso me encargaría yo.
En segundo lugar tener más tiempo para proyectar los viajes: no se puede estar una mañana en Londres y al día siguiente en Nueva York. Esto nos hace llegar cansados, malhumorados y surgen los encontronazos. Y si en el aeropuerto hay algún reportero de calle, dejar que saquen una foto y contestar amablemente.
Las entrevistas en radio o televisión, deberán pactarse desde antes de llegar al pais en donde se vayan a realizar, con tiempo suficiente y saber de qué vamos a hablar.
En tercer lugar al ser asesora de imagen , tener carta blanca para dirigirle en la forma de vestir. Tenemos que tener en cuenta el respeto hacia el público que nos sigue y no podemos presentarnos de cualquier manera. La imagen la asocian a la que damos en el cine y muchos de ellos quedan defraudados si le ven con vaqueros, cuando han estado viendo en el cine a un impecable gentleman inglés.  Los vaqueros están  muy bien, pero para determinadas ocasiones.
Luego están, y se que eso pertenece a su vida privada, las salidas nocturnas. No esconderse de la prensa. Por amor de Dios, son seres humanos y tienen derec ho a tener sus conquistas o simplemente salir a cenar con una amiga; no siempre son flirts.  De momento esto es lo que yo veo más interesante a desarrollar.

--¿Nada más?

--Pues de momento creo que no, pero quizás sobre la marcha surja algo.

--Bien, lo estudiaré y cuando Maxim esté libre, hablaremos del tema, pero desde ahora le digo que no le va a gustar.

--No se trata de que guste más o menos, sino de lo que es necesario para ganarnos a la prensa y de que el público nos siga. Así es como yo lo veo. Hablo con la gente, en la cafetería, ignoran  quién soy, y hablan y muchas de las cosas no les gustan en absoluto.

Está bien, ahora no puedo entretenerme más. Tengo cita con un productor para un nuevo proyecto. Ya le diré algo cuando hable con él.

Y habló, ya lo creo que habló, pero tergiversando todas las exposiciones que yo había planteado. Lo hizo como si fuera iniciativa suya. Me quedé helada cuando al cabo de un tiempo nos reunimos los tres para estudiar nuevos desplazamientos.  No pude ni abrir los labios; tal y como yo le había expuesto a Ed las cuestiones, Maxim dió su aprobación totalmente.
Una sonrisa irónica asomó a los labios de Ed cuando Maxim tras aprobarlo se dirigió a mi riñéndome un poco porque no se me hubieran ocurrido esas ideas, pues yo era la encargada de estar pendiente de ello.
Se había producido una guerra sorda entre el representante y la asistente personal.


Maxim

Ev a

Ed

Estaba claro que Ed estaba disfrutando al verme derrotada. Al salir le dirigí una fulminante mirada de la que él se percató, pero no dije nada. Mi malhumor era evidente y al preguntarme la compañera que ahora ocupaba el puesto que yo tuve al principio, no pude contenerme y estallé sin poderme reprimir. Le pedí que me acompañara al cuarto del café. Tenía que tomarme una tila o de lo contrario mi furia iría en aumento.
Cuando estaba relatándole lo ocurrido y mientras ella me miraba atónita, no me dí cuenta de que la puerta se había abierto y las señas que me hacía mi compañera las interpretaba c ómo que no entendía la actitud de Ed.
Maxim estaba escuchando silencioso el relato y serio me pidió que acudiera a su despacho inmediatamente.
Me preguntó primero el motivo de tal enfado y al relatarle la" traición " de Ed, me dijo que lo aclararía, y ¡ vaya si lo hizo!.
La bronca entre los dos fué de las que hacen época, sorprendiendo a todos pues Maxim era difícil que diera voces, pero en aquella ocasión si lo hizo.

--¿Vas hacer caso a una recién llegada, antes que a mi? Nuestra amistad data de hace muchos años y nos ha ido muy bien hasta que esa chica ha entrado en nuestras vidas.

--¿En nuestras vidas?  Ella no ha hecho nada más que hacer el trabajo para el que fué contratada.¿Pero qué es lo que te pasa? Tu trabajo y el de ella se tienen que complementar. Tu desarrollas uno importantísimo, pero el de ella es cara a la gente, y yo necesito a la gente para que sigan viendo mis películas. Lo que ha expuesto es muy razonable y de ahora en adelante será ella la que lleve el tema, y te ruego que no intervengas. Lo hablaremos ella y yo, es nuestro trabajo. Tu ocúpate de los contratos y de los productores y déjanos a nosotros las relacioes públicas. Y ahora, dejémoslo, ya ha sido bastante desagradable.

Ed, solamente replicó:  "Está bien "

Al pasar por mi lado me dirigió una furibunda mirada y por lo bajo susurró: "Ya hablaremos tú y yo "

--Cuando quieras, es todo lo que respondí.

Pasó cerca de una hora, tiempo que necesitamos para que los nervios de todos nosotros pudieran ser controlados de nuevo.  Maxim me llamó por el interfono para que acudiera a su despacho.  Me comunicó que dejaba en mis manos las relaciones públicas y la asesoría de imagen.

--Para ello deberá acompañarme a los rodajes, por pesados que le resulten, pero deberá ser mi sombra. La necesito en todo momento. A los rodajes acuden muchos periodistas y no siempre es conveniente que anden husmeando por el paltó, por tanto deberá ser usted quién les aleje o concierte una entrevista cuando convenga ¿de acuerdo?  Le anticipo que es muy pesado estar en un rodaje. Igual estás horas y horas para una secuenc ia de cinco minutos, pero no puedes moverte del plató, porque constantemente tienes que hacer pruebas de luces, de sonido, etc.Como novedad, si no ha visto ninguno, le gustará, pero créame que el segundo le resultará muy pesado.

--Dentro de unos días empezaremos a rodar. Ya se lo avisaré con tiempo, y ahora vamos a relajarnos. Ha sido todo muy desagradable, no me gusta tener problemas con la gente con  quién trabajo, pero a veces es indispensable. Ed es buena persona, pero hay ocasiones en que se extralimita. Bueno ya  dejémoslo...

Pasó el tiempo sin que volviéramos a tener otro encontronazo, pero entre nosotros no había armonía.Hablábamos lo impescindible concerniente al trabajo, pero nos evitábamos constantemente.

Maxim comenzó a rodar en los estudios, pero me anunció que había exteriores y también a ellos habría de acompañarle.

--Mañana esté lista a las ocho. A esa hora pasara el vehículo de los Estudios a por nosotros para ir a maquillaje y después a rodar. Me dijo escuetamente

--A las ocho estaré lista.¿Vengo aquí, o a dónde espero?

--No, no. Pasaremos a su domicilio a recogerla. Recuerde a las ocho en punto.

Salí del despacho observando que Maxim estaba de mal humor. Algo en el rodaje no terminaba de gustarle y le mantenía nervioso.

A la hora acordada pasaron a por mí. Yo estaba nerviosa; iba a asistir a mi primer rodaje y eso me tenía intrigada. Nunca había presenciado un rodaje y ni siquiera me imaginaba c ómo podía ser.


(imagen trailers-py.blogspot.-com) Estudios MGM

Entramos en el plató juntos. ël se dirigió a saludar al director y después de hablar unos instantes con él, me hizo una indicación con la mano para que me acercara. Fuí presentada y fué el director mismo quién me condujo hasta una silla detrás del director de fotografía " para que pueda ver todo mejor", me dijo. Sin duda Maxim le había advertido que era "mi primer rodaje"

Tal como me había anunciado el actor, las escenas se sucedían lentamente. Llegó una en especial que me hizo sentirme muy incómoda.  No comprendía el porqué de aquella sensación, y fué el presenciar cómo Maxim y su partainer se besaban apasionadamente. Creo debí sonrojarme y en el primer corte traté de salir de allí., pero la puerta estaba cerrada a cal y canto y no se podía mover nadie para no interrumpir el rodaje.
No me sentía con ganas de volver a presenciar de nuevo la escena y entonces opté por distraerme con el ordenador y con alguna tarea sin importancia pero que justificara mi desatención.

Ni yo misma comprendía aquello; no era nada más que un beso, algo apasionado, es verdad, pero ¿ qué me importaba? era su trabajo.

Estaba tan absorta que no me di cuenta cuando Maxim se acercó a mi en un paréntesis que hacían para cambiar de plano

--¡ Tanto interés !  y  ni siquiera ha visto la escena, me dijo contrariado el actor.

--Lo lamento, tenía algo urgente que anotar en el ordenador..l.o siento...

Cruzamos ambos una intensa mirada: la de él malhumorada, y la mía azorada.  Pararon para ir a almorzar y de nuevo vino hacia mí para dirigirnos a la cafetería en dónde comeríamos con los demas componenetes del equipo.  Yo estaba violenta. Pensaba que cuando volviéramos hacia la ciudad me iba a ganar una regañina por no haber prestado atención al rodaje, pero ¿ por qué?. Yo no pertenecía a ese mundo; lo mio eran las relaciones públicas de Maxim y no el rodaje de las películas

--¡ Esta gente es bien rara !, es lo que pensé para mis adentros.

El regreso lo hicimos en silencio. El hojeaba las páginas del guión del día siguiente y yo miraba a través de la ventanilla sin atreverme a interrumpirle. De soslayo le miraba y veía en su frente la característica arruga de cuando estaba molesto por algo.  Llevábamos trabajando juntos el tiempo suficiente c omo para conocer  cuando debíamos hablar y guardar silencio.

Por fin llegamos hasta mi casa

--¿Mañana a la misma hora?

--No, no es necesario que vengas. Se ha visto de sobra que ésto no es de tu interés

--No, me gusta, en serio.

--No, mañana no te necesitaré. Si acaso ya te llamaría. Hasta luego.

Plató de rodaje
Cerró la puerta dejándome en la acera bastante sorprendida: me había tuteado por primera vez desde que trabajamos juntos, pero tampoco le dí demasiada importancia. Lo que me extrañó es que no quisiera que le acompañara. Lo que estaba claro es que su ego no soportaba que no le dijera lo maravillosa que había sido la escena, que él interpretó como desinterés y estaba muy lejos de serlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario