rosafermu

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martes, 26 de mayo de 2015

Desencuentros - Capítulo 9º- Cumplir una misión

La claridad de un nuevo día comenzaba a filtrarse a través de las cortinas de la habitación. Perla se despertaba lentamente sintiendo el brazo que la rodeaba. Como si de repente se diera cuenta de lo ocurrido durante la noche. ¿ Qué locura había cometido ? ¿ Qué le había impulsado a cometer semejante disparate? ¿ Por qué ?  Él dormía plácidamente a su lado ajeno a lo que ella estaba debatiendo consigo misma. Apartó el brazo que descansaba sobre su pecho y se deslizó fuera de la cama , vistiéndose con el camisón y poniéndose la bata que estaba tirado en el suelo. Recogió las llaves de su habitación y salió de la estancia sin hacer ruido.  Estaba asustada: Se daba cuenta de lo que él representaba en su vida, pero no estaba segura si para Jeff ella era lo mismo. Había sucedido todo muy rápido, pero no podía culpar a nadie, puesto que había sido ella misma quién había acudido a la habitación de él.




 



A toda prisa se duchó,,  se vistió y recogió todo como si temiera que él hiciera acto de presencia en  cualquier momento. No quería quedarse a solas con Jeff, y pensó que si la buscaba en la cafetería no discutirían. Su actitud le parecía ridícula, inapropiada para una mujer de su edad, pero tenía dudas. Estaba segura de sus sentimientos pero no de los de él.

Respondió enseguida a las caricias que ella le daba, intensamente, pero ni una sola palabra de amor que es lo que esperaba. En toda la noche, ni siquiera en los momentos más álgidos salieron de sus labios palabras como “ te quiero, eres mi vida, etc.” Estaba desconcertada y arrepentida. Su mente trabajaba a mil por hora reprochándose haber tenido una experiencia sexual con otro hombre que no fuera su marido.  Pero ´el estaba muerto… ¿tenía derecho a reconstruir su vida  Era joven, atractiva y deseaba compartirla  con Jeff, pero él no respondía a sus expectativas.  Sencillamente no era hombre de una sola mujer siempre estaba enredado con alguna aventura y eso la dolía, porque ella si se había entregado a él con los cinco sentidos

Se dirigió a la cafeteria. Se sentó en una mesa cercana al mostrador, de esta manera si se enfadaba con ella siempre sería en silencio, a pesar de que no acostumbraba a dar voces, pero sus palabras eran cortantes y la violentaban mucho. Quizás supiera en su interior que no se había comportado bien. Debió quedarse en la cama hasta que él se despertara y no huir como una aventurera ocasional.  No tenía apetito, pero su propia impaciencia hizo que pidiera un  café.  No había empezado a tomárselo cuando Jeff hizo acto de presencia en la cafetería, y en contra de lo que pensaba la saludó dando los buenos días y besando sus labios al tiempo que la sonreía con dulzura

- ¿ Por qué te has levantado tan pronto ?   Yo esperaba que estuviéramos algo más,  puesto que no tenemos prisa.

Perla se sonrojó y bajó la cabeza. La daba vergüenza mirarle a los ojos, algo que Jeff no comprendía.

- ¿ Qué te ocurre ?

- Nada, no me ocurre nada

- Oye. el tono de tu voz me dice todo lo contrario. ¿ Por qué estás tan distinta a anoche?

- No lo vuelvas a mencionar. Lo de ayer fue un error tremendo del que estoy muy arrepentida. Nunca debió ocurrir, nunca

-¿ Cómo dices ? ¿ Me estás diciendo que lo que sucedió anoche no ha significado nada para ti?

-Si, si ha significado. Fue una metedura de pata  descomunal. No te culpo,  la responsabilidad ha sido toda mía

- Pero, … ¡ es inaudito ¡ Para mi ha sido muy,  muy importante. He acariciado ese sueño durante mucho tiempo. Ahora me dices que ha sido una metedura de pata…  ¡ No me lo puedo creer ¡  Entonces, ¡ es que he sido un juguete para ti.! ¿ qué pretendías ?

- No pretendía nada. Fue un momento de debilidad, eso es todo

-¿Eso es todo?  Y mis sentimientos ¿ no importan ?

- Nunca has demostrado el más mínimo interés hacia mi.. Siempre he sido como una “!hermana pequeña”! para ti. A las primeras de cambio te enredabas con  alguna chica. Nunca tuviste en cuenta lo que yo podía sentir

-Porque siempre levantabas un muro en tu vida. Siempre anteponías la memoria de tu marido ¿ que querías que hiciera ?   Todo esto no puede estar pasando

- Ni siquiera anoche me dijiste que me querías. ¿ Por qué lo hiciste, , por qué accediste a mis deseos. ? ¿ Por caridad ?  Ah, claro seguro que pensarías “ esta pobre, desde que se ha quedado viuda “ ….

- ¿ Piensas eso realmente,?  ¿de verdad lo piensas?

- Naturalmente que lo pienso. Si no fuera cierto no te lo diría

- Muy bien. Si es así como piensas, será mejor que cortemos nuestra relación en este preciso momento. Te has reído de mi  y yo confiaba en que sería distinto, pero veo que he sido un instrumento para tu satisfacción, así que por favor déjame en paz. No deseo volver a verte nunca más. He tratado durante todo este tiempo de cuidarte, de protegerte y de esconder mis sentimientos para no herirte, pero he comprobado que no todos somos iguales.  Te espero en el coche. 


Jeff abonó la cuenta y salió del local en dirección  al vehículo que les llevaría de nuevo a Madrid. Sentía un inmenso dolor. Al comprobar que ella permanecía inamovible, que no había significado nada,,,  que todo lo vivido aquella noche, era una simple anécdota en su vida.

Durante el regreso ninguno de los dos habló en todo el camino. Perla le llevó hasta la puerta del hotel. Jeff bajó del coche y con un simple adiós, dio por terminada su relación. Ella arrancó  sin pronunciar palabra.  No fueron fáciles los días siguientes. Pensaba que se había equivocado: quizá debió hablarlo con él antes de acusarle de desamor, pero ya era demasiado tarde. Pensaba que no le volvería a ver. Había perdido su oportunidad de ser feliz nuevamente.

Habían pasado tres semanas desde el incidente con  Jeff, cuando una inesperada llamada telefónica la sobresaltó. Apenas había amanecido y a esas horas ciertos avisos no auguran buenas noticias. No estaba dormida, pues siempre estaba desvelada. Saltó de la cama pensando en Jeff, quizás hubiera sufrido un accidente….  Preocupada, descolgó el teléfono

- ¿ Quién es ?

-Señorita, la llamo de la residencia de Belchite. Es referente a Dolores, siento comunicarle que ha fallecido esta pasada noche

- ¡ Oh Dios mío ¡ Pobrecilla. No sé qué decir. Salgo inmediatamente para allá.

-Cuando llegue pregunte por Nora, por favor. Es la directora de la residencia. Tiene un encargo para usted.

-Descuide, así lo haré. Muchas gracias por avisarme.

En menos de una hora estaba sentada al volante , en carretera,  camino de Belchite.  Llegó sobre las diez de la mañana, y como la empleada le había indicado, preguntó por la directora, que la  recibió en su despacho.  Como había supuesto, se refería a la caja de los tesoros de Dolores.  No pudo evitar emocionarse cuando la tuvo entre sus manos. Después de relatarle cómo había ocurrido el suceso, la condujeron hasta la capilla ardiente que habían instalado en la iglesia de la Residencia.  Por prescripción judicial, hasta pasadas veinticuatro horas del deceso,  no podían darle sepultura, por eso hacia mediodía decidió ir a alguna pensión del pueblo y alquilar una habitación, pues hasta el día siguiente a primera hora de la mañana no sería el entierro.  Acudieron varios compañeros de la residencia cuyo desplazamiento les fuera más fácil. En su coche llevó a tres , de los más conocidos por Dolores. Sería enterrada en el Viejo, junto a su marido y su hija. 

 Una vez sepultada, pidió quedarse a solas frente a la tumba durante unos instantes. Tenía que narrarle a Dolores que le iba a ser muy difícil cumplir con su promesa, pero estaba dispuesta a llevarla a cabo. Se despidió de ella como si pudiera escuchar su congoja. En su cabeza se agolpaba la muerte de la mujer y el recuerdo del último viaje que realizó con Jeff y que tanta trascendencia tuvo en su vida..

 

  Llevaba unos días que no se encontraba muy bien. Tenía molestias en el estómago.  Lo achacó a la tensión nerviosa vivida en los últimos tiempos. Pasaban los días y no mejoraba, por lo que decidió acudir a su médico. El diagnóstico la dejó helada,,  no podía ser

-  Pero doctor, sólo ha sido una noche…  No es posible…
Hija mía, sólo se necesitan cinco minutos. Si, estás embarazada,. Pero de todas formas te haré una ecografía. Pasa a la salita contigua.

Efectivamente el médico  no se había equivocado: se estaba formando una nueva vida en su interior.
 

 
Cuando salió a la calle caminaba como una autómata, sin rumbo fijo. Las palabras del médico retumbaban en su cabeza. Sentía miedo a lo que se le venía encima, algo para lo que no estaba preparada, y tenía que vivirlo sola. Pensó en sus amigas y en cuanto llegó a su casa, fueron convocadas para una reunión urgente,,  para ese mismo día  La sorpresa que sintieron no fue menos que la suya propia al recibir la noticia.

- Tienes que decírselo- exclamó Araceli

- No ni hablar. Es cosa mía nada más

- ¿Estás loca ? Tiene derecho a saberlo. Además ¿cómo vas a enfrentarte a una maternidad sola, sin tener ni idea y sin ayuda…? Ahora te pesa, pero debiste pensarlo antes.. Venga, llámale..

-No, no insistas. No voy hacerlo.

Trabajó todo cuanto pudo para poner  al día su cometido en la editorial. Se acercaban las Navidades, la época fuerte en ventas de libros.  Pidió unos días de adelanto en sus vacaciones navideñas y dispuso todo para su viaje a Estados Unidos.  No sabía la dirección del abuelo, por tanto no le quedaba otro remedio que ponerse en contacto con  Jeff.

Aguardó a que en América fuera una hora razonable para poder hablar. Decidida marcó el número de él

-¿ Si ?




Su varonil voz retumbó en sus oídos, esa voz tan deseada de escuchar,  perdida irremediablemente. Echaba de menos sus discusiones, sus charlas que siempre terminaban en eso: discutían  por cualquier cosa. Pensaba que eran de todo punto incompatibles.

- Jeff, soy yo

-Ah, ya. Dime ¿qué quieres?

Ni una amable palabra,  ninguna sorpresa por su llamada,  una frialdad absoluta. Verdaderamente ya no formaba parte de su vida

- Verás. Dolores ha fallecido y yo tengo que cumplir mi promesa, pero ignoro el domicilio del abuelo. Necesito saber a dónde debo acudir

-Bien. Toma nota.  Mis padres y mi abuelo, viven en un pueblo a las afueras de Nueva York. Su dirección es….  ¿Sabes cuándo vas a venir ?

- Seguramente el martes. Mañana tengo que ir a recoger el billete.

-Bien , avisaré a mis padres . O mejor,  toma nota de su teléfono y ponte en contacto con  ellos para que te recojan en el aeropuerto.

-¿ Cómo va tu libro ?

Jeff sorprendido por la pregunta, tardó unos momentos en contestar. Al fin dijo

- Bien, bien. Ya está en imprenta

-¿Querrías enviarme un ejemplar cuando estén a la venta?

-Claro. Te lo enviaré. Ahora si me disculpas tengo una visita

-¡ Oh, perdón ¡ te ruego me disculpes. Adiós

Jeff la había mentido. Estaba solo en casa, pero el escuchar su voz le hacía daño.  Le hubiera preguntado mil cosas. A pesar de que había pasado algún tiempo, no la había olvidado,  al contrario estaba más furioso y no quería ni oir de entrevistarse con ella. Lo estaba pasando mal. Quería liberarse de una vez de la influencia de la muchacha.

Perla al día siguiente, llamó a los padres de Jeff. Mantuvo una conversación amable y cortés con el padre y más participativa con  Gena, la madre. Era extrovertida, sincera y amable. Quedaron en dar la fecha fija de su llegada a América y ambas colgaron el teléfono.

Hasta el último momento mantuvo la esperanza que iría Jeff a buscarla , pero no fue así. En su lugar acudieron sus padres y cómo no, el abuelo. Un perfecto caballero, educado y a pesar de su edad muy atractivo. En verdad observó lo que dijo  Dolores: “ te pareces a aquel jovencito que fue novio de mi hija!”

Era alto, muy mayor, pero el color de sus ojos y su brillo eran iguales a los de Jeff. Y hasta tenía su misma sonrisa y el mismo hoyuelo en su barbilla.  . Quizás nunca, aquel venerable anciano, llegase a saber lo que cambió su destino con su  .historia Al verse frente a él, no sabría describir la sensación de ternura que tuvo.  Allí estaba uno de los protagonistas de su propia historia

El abuelo, fue el primero que la abrazó, agradeciéndole la misión que había desarrollado y la había conducido hasta allí.  Perla llevaba un paquete dentro de una bolsa que cuidaba con especial esmero, no por su fragilidad, sino por el hermoso contenido del que había sido depositaria.

 

Ya en la casa, les entregó  el paquete que Dolores había preparado . El abuelo pidió permiso para retirarse a su habitación y en soledad  contemplar aquellos  recuerdos tan queridos para él a pesar del tiempo transcurrido.

Ni Gena ni Perla pudieron evitar el emocionarse  y tuvo que ser  Jeffrey padre , quién las consolara. Al cabo de un rato,  una vez repuestas de las emociones, Gena condujo a Perla hasta su habitación para instalarse.. Pensaba quedarse sólo un par de días, pero se acercaba el día de Acción de Gracias y esa festividad era muy celebrada por la familia. La convencieron para que se quedara unos días más. Gena era muy cariñosa con ella, se prestaba a las confidencias,  tenía especial manera para ganarse la confianza de las personas, y se ganó la de Perla.  Gena la contó que la hubiera gustado tener otro hijo más, : una chica, pero complicaciones a la hora de dar a luz a Jeff, provocaron que nunca  más pudiera volver a ser madre. Perla conmovida , la abrazó diciéndola cuanto sentía lo ocurrido

- No te preocupes, ha pasado mucho tiempo, ya está superado. ¡ Me hubiera gustado tanto tener una hija ¡ …  Ahora te toca a ti. Cuéntame…

 

Perla narró todo lo ocurrido con la enfermedad de Carlos, , su fallecimiento, la depresión en la que cayó y las inseguridades y remordimientos que sufrió posteriormente. Muy de pasada la contó  cómo se conocieron Jeff y ella.

No dió ningún nombre sólo evocó que había conocido a un hombre del que se había enamorado y que por motivo de su inseguridad, había roto su relación.  Narró la noche apasionada que tuvo con él y la consecuencia de aquello…

- Si Gena, me he quedado embarazada y estoy muy asustada…

-Hija, tienes que hablar con el padre de la criatura

- No. Es responsabilidad mía; yo fui quién llamó a su puerta buscando su pasión, y fue mío el remordimiento que sentí al día siguiente por haber sido infiel a mi marido

- ¿Infiel ? ¡ Pero si hace varios años que enviudaste! Tienes derecho a vivir de nuevo. Además, él también tuvo su culpa. No le pusiste un puñal en el pecho para que te hiciera el amor.  .Seguro que estaba encantado de la vida.

No dijo ningún nombre, pero Gena intuyó enseguida que se trataba de su hijo. El cúmulo de circunstancias coincidían con lo narrado por Perla. Comprendió el porqué él no había venido a saludar a su amiga, y comprendió también la tristeza que había permanentemente en los ojos de la muchacha

 

- Pero ¿ tu quieres a ese muchacho ?

-Naturalmente que le quiero y muchísimo. Lo he comprendido cuando era demasiado tarde. Quizás estaba confiada de que él nunca me dejaría, hasta que se cansó de aguantar mis insensateces

- Pero tienes que decírselo. Es su padre, tiene derecho a saberlo. Si luego  no quiere saber nada de ti, pues allá él, pero es tu obligación. Se lo debes a tu hijo que algún día te pedirá responsabilidades.

-Tienes razón,  pero todavía no estoy preparada. Son demasiadas cosas las que tengo que asimilar. Además seguramente se habrá buscado otra pareja. Es un buen partido y además muy guapo.

Con la sinceridad que la caracterizaba, Gena abordó la pegunta a bocajarro

- Ese hombre es Jeff ¿verdad ?

Perla se quedó callada. Como en tantas ocasiones bajó la cabeza avergonzada. Le pesaba haber sido tan sincera con la madre del hombre del que se había enamorado

- Es Jeff ¿verdad? - la preguntó por segunda vez-  Pues debes decírselo, de lo contrario le hablaré yo

- No por favor Gena, no lo hagas. Debo ser yo quién lo haga, pero necesito unos días más. No quiere ni oir hablar de mi, no quiere verme nunca más ¿ Cómo voy a decirle ahora que vamos a tener un hijo?

- Está bien. Esperaré hasta que me digas, pero si tú no lo haces lo haré yo.

Gena sospechaba que Jeff no pasaría el día de Acción de Gracias con ellos. Ahora lo comprendía todo, el porqué no había ido a ver a su amiga ni volvería a casa mientras ella estuviera allí. Abrazó a Perla que lloraba sin cesar y trató de calmarla, cosa que consiguió a duras penas.

Cuando Perla se hubo retirado a descansar, cogió el teléfono y marcó el número de su hijo

-Jeff

- Hola mamá ¿ cómo estáis?

- Bien, estamos bien. La que no se encuentra bien es Perla

- ¿Está enferma ?

- No pero tiene graves problemas

-¿Problemas, de qué tipo ?

-Es muy largo de contar…¿No vendrás, verdad?

-- No, Tengo compromisos. No, no iré

- Bien. Hijo mío cuídate y ten un feliz día de Acción de Gracias. A propósito, Perla se va al día siguiente de la fiesta, te lo digo por si vuelves a casa

- Mamá, mamá…

-Adiós hijo mío. Pásalo bien

Cuando colgó el teléfono, Gena sonrió. Conocía muy bien a su hijo y sabía que estaría dando vueltas a la cabeza y que posiblemente se presentara a verles, a pesar de contar con la presencia de Perla.

 

jueves, 21 de mayo de 2015

Desencuentros - Capítulo 8º / Encuentro con el pasado



 
 
No habían hablado en toda la semana ni en persona ni por teléfono. Jeff se había marchado de la casa de Perla enfadado por la reacción de ella. No quería molestarla, no quería verla. Era orgullosa y muy terca. Ambas cosas exasperaban a Jeff. Pero al fin cedió a sus deseos y la tarde-noche del jueves fue a esperarla al portal de su casa.  La vio venir arrebujada en el abrigo, pues era una noche bastante fría, como si fuera a nevar de un  momento a otro.  Como siempre venía con la cabeza baja, a solas con sus pensamientos.  Sintió pena por ella. Una mujer joven y bonita, dejando pasar la vida sin pena ni gloria.

- ¿ Por qué este empeño mío en protegerla ? Ya es mayorcita y a lo mejor lo que quiere es vivir así,   reflexionó para sus adentros

De un paso se plantó frente a ella

-¡ Dios mio, qué susto me has dado ¡

-Ja,ja,ja, ¿ Pensabas que iban a atracarte ?

-¡No ¡ , no sé…¿ Cómo estás ?

- Yo bien ¿ y tú, se te quitó el catarro?

-Si, ya estoy bien.  ¿ Quieres subir o vas a algún sitio ?

-No venía a verte

-Bien, pues vamos a casa. Hace una noche muy desapacible

Ambos subieron. En el ascensor Jeff la miraba de soslayo sin hablar ni comentar nada. Una vez en el interior del piso. . .

-Dame tu abrigo, por favor. Sírvete algo mientas yo  dejo el bolso
 

Desapareció por el pasillo y Jeff la vio marchar fijándose en su figura.  Verdaderamente era una mujer muy atractiva…

-¿Te has servido?

-Si ¿te sirvo algo a ti?

- Un Jerez por favor.  Cielo santo hace una noche muy fría

-¿ Te apetece salir a cenar? La última vez rechazaste mi invitación

-Te invito yo,. Te haré una cena especial

-¿Sabes guisar?

-¡Claro ¡ Igual te imaginas que por vivir sola, me alimento del aire. Hace tiempo que nos conocemos y aún no sé cuál es tu comida preferida

-Soy de gustos sencillos.  Me encanta la tortilla de patata. Solamente puedo comerla cada vez que vengo a España. En ningún otro sitio  la saben hacer. La verdad es que yo ignoro los ingredientes y por mucho que le he explicado a mi madre como es, nunca le sale..

Ambos jóvenes rieron y juntos en la cocina prepararon los ingredientes con los que confeccionar una suculenta tortilla. Mientras Perla  daba los últimos toques, Jeff partía unas finas lonchas de jamón serrano y unos tacos de queso manchego. En la pequeña bodega eligió una botella de vino y se dispuso a preparar la mesa. Buscó una vela y la situó en el centro. La mesa quedó completa y a ella se sentaron para degustar la frugal cena que habían preparado.

- ¡ Humm ¡  No hay manjar más sencillo y exquisito : tortilla, jamón y queso. Todo ello regado con un buen vino de Rioja….Manjar de dioses. Sólo falta el café-   comentó Jeff


 

- Lo tomaremos en el salón mientras hablamos- dijo ella

--Tenemos que hablar de Lolita

Perla dio todos los datos conseguidos y relató su entrevista con Dolores y su promesa de volver con el nieto del que pudo ser su yerno

-¿ Cuándo podrás ir ?  - dijo Jeff

- El viernes a mediodía termino mi jornada laboral. Podrías ir a buscarme a la editorial. Comeríamos algo por el camino. Como llegaríamos ya de noche, podríamos hospedarnos en algún motel y al día siguiente por la mañana iríamos a Belchite viejo, al cementerio, y después acudiríamos a la residencia a saludar a Dolores ¿ te parece?

-Bien, me parece bien. Me gustaría detenerme un rato en el pueblo, caminar entre las ruinas. Transitar por donde ellos anduvieron e imaginar las sensaciones que ellos sintieron. Quién sabe si  haré una continuación del libro….

- Entonces,  ¿ seguimos adelante ?

- Naturalmente.  Verás tendrá que ser sin falta en estos días: el martes regreso a Nueva York.

- Claro, llevas una semana. Bien pues entonces quedamos en eso.

Apuraron el café. Perla tuvo la impresión de que él quería decirla algo, pero como Jeff no abrió la boca, pensó que era una apreciación suya.

- Bueno pues me voy ¿ Quieres ir a algún sitio ?

- ¿ A estas horas ? ¡ Es muy tarde ¡

-¿ Me das el abrigo ?

-Voy por el

Como había quedado, el viernes a las dos en punto Perla recogió su bolso de viaje, su abrigo y salió de la oficina.  Puntual, en la puerta, la esperaba Jeff con el neceser a sus pies.

-¡ Hola ¡- dijo ella  a modo de saludo

-¿ Cómo estás, bien?

- Perfectamente. El coche lo tengo en el aparcamiento, a la vuelta. ¿Vamos ?

-¿ Por qué no comemos antes? Yo tengo hambre.

- Cierto, perdona, sonrió Perla.  Vayamos a la cafetería que hay al lado del aparcamiento. Se almuerza muy bien.

-Vayamos pues

Se instalaron en el coche y tomaron rumbo a Zaragoza.  Llegaron de noche a la puerta de un motel de carretera y reservaron dos habitaciones. No eran lujosas, pero sí cómodas y limpias. Acudieron a la cafetería de la instalación y cenaron. No se prolongó mucho la sobremesa, pues ambos estaban cansados. Fijaron la hora para el día siguiente y dieron orden en  recepción de la hora en que habrían de despertarles.

Como a las once de la mañana llegaron a Belchite. Antes había comprado unas flores que depositarían en la sepultura de Lolita y en la de su padre.  Jeff deambulaba por las calles del pueblo mirando a un lado y otro de las fachadas de las derruidas casas. Se supone que estaba en la calle Mayor, en donde ocurrió todo.  Lo sabía de memoria, pues tal era la cantidad de veces que su abuelo se lo había narrado. Miraba al suelo como buscando una huella inexistente de lo pasado.  Perla le miraba en silencio unos pasos detrás .



 

Pero sabía de la emoción que estaba viviendo. También se dio cuenta, que era su propia historia, la de ellos. Lolita era el nexo de unión de su destino.  De no haber sido por el libro ni siquiera se hubieran conocido.  Como si le leyera el pensamiento, él se volvió hacia ella y la comentó

- ¿ Te das cuenta ¿? ¡ es nuestra historia ¡ Aquí empezó todo…. Es increíble

Perdieron la noción del tiempo. No quería interrumpirle, que agotara las vivencias que pudiera sentir y que ella sintió la primera vez que recorrió esas calles días atrás.  Rodeó los hombros de Perla con su brazo, y le dijo

-Vámonos ya

La siguiente parada fue el cementerio. Caminaron entre las tumbas derruidas y se detuvieron en una en la que aún seguían las flores que Perla depositara en su primera visita. Apenas unos pocos metros de la de Lolita, estaba la de su padre, que señaló a Jeff. Sacó de su bolso la máquina fotográfica y se la tendió.

- ¿ Crees que es buena idea enseñarle al abuelo esta fotografía ?



 

- Él me lo pidió. De todas maneras si no le veo fuerte, si le veo muy emocionado, no se la enseñaré, pero sé que querrá verla.   ¡Cielo santo ¡ era una niña, no habían empezado a vivir. Qué triste es todo. Odio las guerras que destruyen todo cuanto encuentran a su paso en beneficio de unos pocos. Y siguió reflexionando

- ¿ Te imaginas lo distinto que hubiera sido todo si ella no muere?  Posiblemente yo no hubiera nacido, al menos en América. Quizá no hubiera sido escritor y no te hubiera conocido, y por lo tanto ahora no estaríamos aquí…¡ Es increíble ¡

- Con razón eres escritor. Puestos a fantasear no hay quién te gane…

Ella sonrió para que la tensión no fuera tan alta.  Rezaron juntos ante la tumba de Lolita, y depositaron parte de las flores que llevaban. La otra parte la dejaron sobre la de su padre.  Salieron del cementerio y se encaminaron hacia la residencia de Dolores

-¿ Quieres hablar con el sacerdote que les conoció ?

- Me encantaría. No lo creerás, pero siento una opresión muy profunda en el pecho. Todo esto es la historia de mi familia, mi propia historia. Mi abuelo la vivió y nunca pensé poder vivirla en el sitio donde ocurrió todo

Don Felipe estaba en el saloncito frente al calor de la chimenea tapado con una manta. La señora que le atendía les condujo hasta él,  que como siempre estaba medio dormido.

- Don Felipe, estos señores preguntan por usted

El sacerdote volvió la cabeza y su rostro se iluminó cuando vio a Perla, y supuso en el acto que quién le acompañaba era el nieto de aquel muchacho novio de Lolita, tal  como ella le había anunciado la vez anterior

La charla de don Felipe era amena e interesante. Jeff estaba encantado de la vida escuchando el relato de los hechos posteriores a lo acontecido, pues  mientras ocurría todo, el abuelo ya había sido evacuado.  Al anciano cura se le llenaban los ojos de lágrimas contagiando  la emoción a la pareja que le escuchaba expectante.  Jeff no paraba de hacerle preguntas. Había decidido  que escribiría una segunda parte desde el final del primer libro hasta el momento actual. Su imaginación no paraba de asimilar datos, preguntas, hechos, etc.  El tiempo había corrido veloz y eran casi las seis de la tarde. Aún tenían que visitar a Dolores, por lo que se despidieron

- Id con Dios, hijos

- Padre, le prometo que si escribo este libro, le traeré un ejemplar en mano. Volveré a visitarle. No puedo imaginar la emoción de mi abuelo cuando le narre todo esto.

Se despidieron del sacerdote y se encaminaron a ver a Dolores. La encontró muy decaída, como si en lugar de unos días hubiese pasado un año. Reconoció enseguida a Perla que emocionada la abrazó. Jeff estaba desbordado por todo lo que estaba viviendo. Nunca se lo hubiera imaginado. Nunca hubiera imaginado encontrar unas gentes tan entrañables y tan tristes. Nunca habían conseguido olvidar su tremenda tragedia.


 

Dolores enseño a Jeff la caja de sus tesoros, y él emocionado acariciaba aquellos diminutos zapatitos que pertenecieron al amor de su abuelo. Miró la fotografía desgastada de un hombre de aspecto bonachón y que Dolores con lágrimas en los ojos llevó hasta sus labios

- Es mi marido ¿sabes ?

Permanecieron un buen rato escuchando la narración de las vivencias de la mujer. Al cabo,  se detuvo y mirando al rostro de Jeff, dijo

- ¿ Con que tú eres el nieto de quién pudo ser mi yerno? Vaya, vaya. Ahora que me fijo, te pareces mucho a él. Al menos como yo le recuerdo; tienes los mismos ojos azules que él tenia y que tanto enamoraron a mi niña.

- Dolores, mi abuelo estaba loco por los ojos negros de Lolita.

Se dirigió a Perla y le formuló esta petición

- Hija, a mi me queda poco, lo presiento. Tengo que pedirte algo y es que cuando ocurra recojas estas cositas (dijo señalando sus pertenencias) y se las hagas llegar al abuelo del joven. Si se quedan aquí las tirarán a la basura y deseo que las tenga él. Es lo único que me queda de ellos. El día que él falte, haced lo que queráis. Dejaré instrucciones a Luisa para que te avisen.

-Dolores por favor, no hable así. Perla se abrazó a ella sin poder reprimir el llanto que cegaban sus ojos.  La despedida fue triste y Jeff tuvo que tomar a Perla por los hombros para que se despidieran, alegando que no era bueno para Dolores tanta emoción.

Salieron de allí cuando ya había anochecido. Ninguno de los dos hablaba. Estaban vencidos por tantas emociones. Perla gimoteaba despacito, mientras Jeff conducía de regreso a Madrid.  Cuando ya iba a llegar al lugar del Motel, Perla le dijo:

-Jeff estoy agotada por la emoción. No tengo ganas de seguir hasta Madrid. Todavía queda mucho, hagamos noche aquí

- Creo que es acertado. Yo tampoco estoy bien. Iré a reservar las habitaciones. Si quieres ve a la cafetería, tomaremos algo antes de acostarnos.



 

-De acuerdo, allí te espero

 Apenas si probaron la cena. No tenían apetito ni ganas de hablar. Cada uno reflexionaba sobre lo vivido aquel intenso día. Estaba deprimida. Se agolpaban mil ideas en su cabeza que levantaba y miraba a Jeff, que a su vez  no dejaba de escarbar con el tenedor en su plato.  Mil ideas encontradas  la confundían ¿ qué la estaba ocurriendo?  Abonaron la cuenta y se dirigieron  al bungalow que les habían asignado. Frente a la puerta Jeff abrazó a Perla y la besó en la frente

- Hasta mañana, trata de descansar

- Igualmente Jeff. Buenas noches

A solas y después de tomar una ducha, Perla daba vueltas por la habitación tratando de averiguar qué es lo que la ocurría . Pensaba en Lolita y en el abuelo constantemente, no sabía muy bien porqué, o acaso sí. ¿Hubiera sido tan valiente como Lolita en aquella última noche?. Era una época tan distinta, tan  opresora con las mujeres.  ¿Habría medido las consecuencias? ¿ Y si no hubiera ocurrido la desgracia , y aquella noche hubiera tenido otro final, otro hecho? .   Estaba muy nerviosa, pero algo en su interior se revelaba contra su propio sentido común, con lo que hasta entonces había creído su deber para con Carlos.  Respiró profundo y cogió las llaves de la habitación.  Estaba ya preparada para dormir, se puso una bata y decidida salió de la habitación.

Golpeó en la puerta contigua,  en la de Jeff, que la abrió con sorpresa

- ¿ Qué ocurre, estás bien, necesitas algo ?

-¿ Puedo pasar ?

- Claro, adelante

Jeff se había recostado en la cama. Se suponía que veía la televisión, aunque en realidad estaba inmerso en sus propios pensamientos.

- Bien dime ¿qué ocurre ?

Ella tomó su rostro entre las manos besándole en los labios apasionadamente.  Él sorprendido no rechazó su caricia, pero la extrañeza se reflejó en su cara

-¿ Qué haces ?

- No me preguntes, no digas nada. Ni yo misma lo entiendo. No sé que me ocurre, pero necesito…

No pudo terminar Jeff la abrazó fuertemente devolviéndola el beso. Se besaban una y otra vez abrazados. Él  la besaba en los ojos en el cuello en los hombros, en los labios…De repente se paró, y preguntó:

-¿ Sabes lo que esto significa ?

-Si-    dijo una voz temblorosa

- Sabes lo que viene después. ¿ me entiendes ?

- Si

- ¿ Aceptas ?

-Si, acepto, lo quiero…

Nuevamente se besaron. Fue una noche plena de amor, abrazados uno al otro, hasta que el nuevo día apuntaba radiante de sol,  por la ventana.