rosafermu

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domingo, 16 de marzo de 2014

ALGO INESPERADO- Capítulo 13 / Algo más que una amistad



El tiempo fué pasando, y lo que en un principio comenzó a ser colaboración, al cabo de los días se iba consolidando como una firme y buena amistad.  Charles perdió la incomodidad  que sentía al estar junto a Elise, y ella se sentía a gusto en su presencia, pero rechazaba  que "aquello" fuera más allá.

Se había convertido en una eficaz colaboradora de él. Le orientaba en algunos aspectos  de las publicaciones, y que él ignoraba por ser principiante en el negocio de las editoriales.  Poco a poco volvió a ser su correctora, ahora más experta, al llevar trabajando como segunda editora.  Su experiencia le era muy valiosa, y  estrecharon más su amistad, viéndose con mayor frecuencia.  Comían juntos todas las semanas en casa de Agnes, y ésta encantada, les observaba y,  en su fuero interno albergaba alguna esperanza de que ellos llegasen a ser algo más que amigos.

- ¡ Ese chiste es muy bueno ! - reia Elise, mientras acompañaban la sobremesa de la comida dominical con un café



- No creí que supieras contar chistes. Nunca lo habías hecho - comentaba Agnes, asombrada

- Yo tampoco - reia  Charles- La verdad es que no sé más que este.  Me lo contó Tony, mi amigo en la universidad, y me pareció muy gracioso.

Siguieron con sus bromas y discusiones intrascendentes, pero hacía que la sobremesa se convirtiera en algo divertido.  Y como cada domingo, Charles acompañaba a la chica hasta su domicilio, al acabar el día.  Pero aquel domingo, no era uno más.  En el interior, Charles sabía que algo había cambiado. Cuando la observaba, la encontraba diferente, y notó un brillo especial en sus ojos. O quizá fuera él que la veía de otra manera.

Llegaron frente a la casa y parados ante el portal, como cada día, Elise le tendió la mano al despedirse.  Sin saber muy bien la razón, él estrechó la mano tendida, pero no la soltó, sino que con un breve tirón de ella, atrajo  a  Elise, depositando en sus labios, un suave beso.  Se quedaron mirándose uno al otro, sin palabras, sin saber qué había ocurrido entre ellos para tener esa reacción, que en ningún momento fue rechazada por Elise.



De pronto, como si él se hubiera dado cuenta, se separó de ella y frunciendo el ceño, la dijo:

- Perdón, Elise. No sé qué me ha ocurrido

- No te disculpes. No ha pasado nada. Es un simple beso, nada más

- No, no...  No es un simple beso. Ha sido un impulso...  ¿ por qué ?  Es lo que tengo que analizar

- No lo pienses demasiado.  La gente se besa con frecuencia.  Eso en la época actual no tiene mayor sentido

- No, en mi,  no.  Creo que debo irme. Es tarde...  He pasado un día fantástico.  Bueno de un tiempo a esta parte, todos los fines de semana, son estupendos.

- Te noto confundido, y no debería ser así.  No me has ofendido.  No ha pasado nada, te lo aseguro. ¿ Significa esto que de nuevo vas a alejarte ?  Eres un ser muy extraño, al que no termino de conocer...

Charles se la quedó mirando, como si sopesara las palabras de ella y tratara de analizar lo que aquél beso había significado.  Lentamente volvió sobre sus pasos hasta llegar a su casa.  Había perdido la noción del tiempo y cuando entró, Agnes ya se había acostado.  Tocó suavemente a su puerta, y al ser respondido por ella, entró en su habitación para desear las buenas noches a su tia

- ¿ Qué te ocurre ? ¿ Habéis discutido ?  Te noto raro...  Cuando os fuisteis ibais  muy contentos, pero  ahora tienes un rictus algo extraño...



- Es que me siento extraño... No sé cómo analizar lo que me ha ocurrido

- Me estás asustando ¿ Estás bien, ha ocurrido algún incidente?

- Simplemente ¡la he besado!

- Bueno, ahora es normal entre dos personas que tienen una buena amistad

- No ese beso

- ¿ Qué quieres decir ?

- En los labios.  La he besado en los labios, y lo que he sentido al hacerlo... lo había experimentado antes...  con Gisele...  Pero...  me asusta un poco esa sensación

- ¡ Por amor de Dios, Charles ! Creo que te has enamorado de Elise.  Simplemente... es normal. Sois jóvenes, y ella es bonita.  Por otra parte ambos sois libres ¿ a qué tienes miedo? Todo es muy normal, tal y como yo lo veo.

Analizaba las palabras,  como para convencerse que lo sentido al besar a Elise, no le era ajeno.  Con anterioridad lo había sentido, pero no deseaba un nuevo desengaño, no quería que nadie le hiciera daño, en sus sentimiento, de nuevo.   Por las palabras dichas, después del beso, deducía que ella no sentía lo mismo.  Se mostró fria e indiferente:  eso era lo que le confundía. La indiferencia de ella.    Sin duda, Elise no sentía lo mismo, y temía se hubiera creado un clima poco favorable para seguir con la buena relación que habían conseguido tener.

Las clases de ese lunes se le hacían largas, muy largas, ya que su pensamiento estaba en otro lugar.  Deseaba terminara la jornada cuanto antes.  Quería estar a solas, pero al mismo tiempo necesitaba hablar con ella ¿ era una buena idea ?  La desechaba inmediatamente.  No quería presionarla con una nueva disculpa, que por otra parte, si lo hiciera, parecería muy reiterativo, y quizá la violentaría.

No había dormido en toda la noche y  tenido tiempo de analizar en su profundidad los sentimientos que albergaba  respecto a Elise. Ciertamente se había enamorado de ella, necesitaba decírselo, pero al mismo tiempo temía su rechazo y ello produciría un inevitable alejamiento.

Necesitaba escuchar su voz, Descolgó el teléfono con la idea de oir el contestador, pero para su sorpresa fue ella quién respondió.  Se quedó en silencio durante unos instantes sin saber qué decir, hasta que al fin,  sus palabras salieron sin poderlas contener, como un torrente imparable

- Elise, desde anoche no hago más que pensar en lo que ocurrió entre nosotros. Me disculpé anoche, pero ahora deseo decirte, que no es cierto.  No lo lamento en absoluto. Mis sentimientos hacia ti no son de amistad, sino de algo más profundo, pero entiendo que los tuyos sean diferentes...  Lo que quiero decirte, es que no deseo perder tu amistad...  que a pesar de lo que sienta, no debes violentarte...  que deseo nos veamos como lo hemos hecho hasta ahora...  que olvides lo ocurrido




- Y ¿ por qué he de olvidar?

- ¿ Cómo dices ?  No deseo enfadarte, es lo que quiero decir

- Charles...  Los hombres no nos conocéis en absoluto.  No sabéis leer en nuestros ojos, ni en nuestras reacciones. ¿ De verdad crees que no me hubiera enfadado al besarme, si yo no siento lo mismo
 que tú?  Te he querido desde el mismo momento que te vi por primera vez, pero estabas enamorado de otra persona, y además yo no te caía bien.   He pasado una noche en blanco, porque por primera vez, tus labios rozaron los míos, pero no quería analizar ese hecho.  No quería  hacerme falsas ilusiones respecto a ti.  He pasado un día fatal, pensando en qué estarías pensando

- Entonces...

- Pues eso...  ¿ Tengo que decírtelo ? - respondió ella con una sonrisa que él escuchaba a través del teléfono.

- No puedo esperar más. Ahora mismo voy a tu casa. Quiero que me lo digas frente a frente

- Ahora vuelvo, tía- dijo a Agnes   rápidamente mientras salía de la casa

- ¿ Qué ocurre. ? ¿ Dónde vas con tantas prisas ?

- Te lo contaré luego. Ahora tengo que irme

- ¿ Estás bien ?

- Mejor que bien. Ya te contaré

Agnes esgrimió una sonrisa interpretando lo que a su sobrino le ocurría. Su semblante, sus ojos eran distintos.  Muy distintos a lo que reflejara la noche pasada y comprendió inmediatamente que "algo" comenzaba a cambiar en la vida de esa pareja.

- ¡ Hola ! - dijo Elise al abrir la puerta y encontrar frente a sí a un ansioso Charles

- ¡ Hola ! - respondió él

No necesitaron decirse más. Ambos, sin palabras, se decían cuanto querían saber.  Se fundieron en un abrazo y en un apasionado beso.  Comenzaba algo nuevo en sus vidas. Cada uno de ellos dejó atrás lo vivido con anterioridad.  Sería una nueva vida para ambos, y que empezaba en ese mismo momento. No contaba lo anterior, sólo ellos,  ahí y ahora.

Esa noche Charles no regresó a su casa, y Agnes no se intranquilizó.  Intuía donde estaba y con quién, por eso cuando él llegó a la hora del desayuno, no hizo preguntas.  Le recibió con alegría extendiendo los brazos hacia él

- ¿ Todo bien ?- le dijo

- Si, tia.  Todo estupendamente.  Te comunico que vamos a casarnos en cuanto tengamos el papeleo arreglado.  No deseo perder ni un solo momento.

- Charles, querido.  Seréis felices, estoy segura de ello

- Lo sé, tia. Lo sé

La fecha estaba fijada, y todo arreglado.  Después de su luna de miel, y por deseo de Elise, se establecerían en casa de Agnes, de este modo no la dejarían sola y podrían cuidarla.

Cuando faltaban dos días para el enlace, recibieron la visita inesperada de Gisele.  Abrió la puerta Charles.  El color huyó de su rostro ante la presencia de la que en un tiempo fue el centro de su vida, y por la que no sentía más que indiferencia...,  ni siquiera rencor

- ¿ Qué haces aquí, a qué has venido?




- ¡ Oh, mon chere !  He venido para verte. A pesar de que no has querido saber nada de mi.  Te he escrito varias veces y no me has contestado . Se que aún me quieres, igual que yo.  Deseo empezar de nuevo y esta vez es la definitiva. ¿ Puedo pasar ?

- No, no puedes. ¿ Sabes ? recibí tus cartas, pero las rompí sin abrirlas.  Nada de lo que tu tengas, me interesa. No te amo, Gisele, Estuve loco por ti, pero francamente, no eres el ideal que todo hombre desea para compartir su vida.  Voy a casarme con alguien a quién si amo, intensamente, que me corresponde y con quién estoy feliz por primera vez en muchos años.  No, no deseo que traspases mi umbral.  Vuelve por donde has venido. Aquí ya no eres bien recibida. Adiós Gisele. Deseo que seas feliz, pero no significas nada para mi. Eres un recuerdo lejano de juventud que había ya olvidado y que no deseo recordar.  Y ahora permiteme,  tengo muchas cosas que hacer con los preparativos de mi boda.

Y sin más,  cerró la puerta, dejando a Gisele boquiabierta.  Cuando se giró, en el dintel del salón se encontró con los ojos de Elise que sin preguntar nada, obtuvo respuestas.

- Sólo tú, Elise, solo tú.  Libro cerrado.  Ese ha sido el epílogo.  Comenzamos, juntos una nueva historia

Se fundieron en una brazo e iniciaron un largo y feliz capítulo en sus vidas.





                                                           F    I    N









miércoles, 5 de marzo de 2014

ALGO INESPERADO- Capítulo 12º / Una agradable velada



Como había anticipado Charles, la sorpresa y alegría de Agnes, fué grande al hacer la entrada en la salita su buena amiga Elise. Ambas mujeres  se fundieron en un entrañable abrazo y ambas se preguntaban al unísono por las ocupaciones de cada una.  Elise, en un momento que Charles salió de la habitación, relató a la chica su fracaso sentimental, y el malestar que ella sentía por la soledad de su sobrino.

También la contó el éxito alcanzado de su primer libro, ese que ella comenzó a corregir y sentía no tuviera más tiempo para dedicarse a la escritura, pero su trabajo en la universidad  le ocupaba bastante  Elise le habló del trabajo que desempeñaba en la editorial. Había tenido mucha suerte al encontrarle .  Estaba muy bien remunerado y contaba con el aprecio de sus compañeros y jefes.  Estaba muy contenta, no en vano disfrutaba ejerciendo la profesión que más la gustaba.



La comida transcurrió muy amena y la charla no decayó en ningún momento. Agnes se mostraba feliz y satisfecha por haber recuperado nuevamente la amistad de Elise.    Hasta Charles estaba encantado con la visita.  La miraba de soslayo . La encontraba muy atractiva y no entendía cómo anteriormente le  resultaba hasta antipática.  

La sobremesa se prolongó hasta media tarde. Al despedirse, Charles, se ofreció para acompañar a Elise hasta su domicilio.  Ella no deseaba que eso ocurriera, no quería tener demasiado trato con él.  Durante todo ese tiempo no le había olvidado y temía que al encontrarse de nuevo, surgiera nuevamente esa llama que lucía tenue, aún, en su corazón.  Pero no pudo evitarlo.

Al llegar a su casa, tendió la mano a Charles agradeciéndole su deferencia



- He pasado un día fantástico.  Gracias Charles.  Quiero mucho a tu tía y me ha alegrado volver a verla
 - ¿ Por qué no lo has hecho antes?  Siempre serás bien recibida en esta casa
- Lo sé, lo sé, pero...  La situación era distinta... estaba Gisele y creo que no me tenía mucha simpatía
- Espero que volvamos a reunirnos otro día. Ha sido una reunión estupenda. Dame tu teléfono y quedamos otro día, no se.... quizá para ir al teatro, o al cine, o salir a cenar.  Eso suponiendo que no tengas compromiso con alguien
- No, Charles. No tengo compromiso con nadie
- ¿ Cómo es posible? Eres muy guapa y tu conversación es interesante
- Bueno...  Mi corazón fué ocupado hace tiempo , y no he tenido suerte.  Es así de sencillo
- Debía estar ciego. Francamente no lo entiendo
- Así son las cosas. Te enamoras y no eres correspondida. Vuelves a enamorarte y ocurre lo mismo.  Estoy predestinada a vivir la vida en solitario
- No lo creo.  Simplemente no ha sido el momento.  Estoy seguro que llegará tu hora. Bueno, Elise, ya me despido. Prometo llamarte
- Así lo espero, y nuevamente gracias

Elise entró en su casa y Charles, aguardó hasta que la ventana se iluminó.   Lentamente desanduvo el camino hasta llegar a su casa.  Allí, tía y sobrino comentaron la incidencias del día y una hora más tarde, cada uno se despidió para ir a dormir.

Elise estaba desvelada.  Había sufrido una pequeña conmoción al encontrarse nuevamente con Charles.  No había conseguido olvidarle, pero sabía que su amor era imposible, y a su memoria acudió la conversación que tuvo, hace tiempo, con su tía, lo que motivó su precipitada salida de aquella casa.

Estaba segura que tardaría mucho en verle nuevamente, a pesar de que él había prometido llamarla.  Sus vidas transcurrían con normalidad, pero el fín de semana siguiente, cuando Elise se disponía a salir para dar un paseo, el teléfono repiqueteó insistente

- Si ¿ quién es ? - respondió ella
- Elise, soy Charles ¿ Cómo estás?
- ¡ Charles !... pues muy bien. ¿ Agnes, está bien?
- Si, si, desde luego.  Oye, tengo entradas para el ballet ¿ Te gustaría acompañarme?

Ella tardó unos instantes en responder.  Le había cogido por sorpresa y tardaba en reaccionar

- ¿Elise?  Si tienes compromiso...  no hay problema
- No, no. Simplemente no esperaba que me llamaras
- ¿ Por qué ?  Quedamos en eso
- Si..., pero pensé que era pura retórica
- Ah, ya comprendo.  No te apetece
- Si, si me apetece y mucho...  De acuerdo¿ a qué hora debo estar lista?
- La función empieza a las siete. ¿ Qué te parece a las cinco y media?  Así tomamos café tranquilamente y charlamos
- Muy bien, me parece muy bien.  Estaré lista para esa hora
- Bueno..., pues entonces ... hasta luego
- Hasta luego, Charles

De repente una tensión nerviosa, Elise, comenzó a experimentar.  No esperaba que él la llamase,  y frenética se dirigió a su habitación, abrió su armario y comenzó a rebuscar el vestido adecuado.  Terminó eligiendo uno negro, "elegante siempre", pensó. Comió algo ligero, no tenia apetito y además debía arreglarse pronto.  No quería que la hora se la echara encima.  

Cuando a la hora señalada, sonó el timbre de su casa, ella estaba lista y arreglada.  Abrió la puerta y un sorprendido Charles la saludó, dándole un par de besos en ambas mejillas




- ¡ Uau !, estás radiante Elise.
- ¡ Vaya ! gracias Charles. Pasa... ¿ Quieres tomar algo antes de irnos?
- No, lo haremos en la calle. ¿ Nos vamos, pues?
- De acuerdo. Un momento, voy por el bolso y la chaqueta.

Disfrutaron de un brillante espectáculo de ballet y de una cena amable en un restaurante italiano que Charles conocía desde hacía tiempo.  Tuvieron una charla amable en la que cada uno de ellos, sin saber muy bien porqué, expusieron sus sentimientos y se confesaron mutuamente los fracasos sentimentales sufridos.  Salieron poco a relucir los nombres de sus respectivas parejas, y parecía que a ambos se le había quitado un gran peso de encima.  Ni Elise era tan antipática y fria, ni Charles era el enamoradizo galán al que había dado calabazas por,  dos veces,  la misma persona.

- ¿ Estás cansada, te apetece pasear? - dijo Charles
-Si. Me apetece pasear.  He de darte las gracias. La velada ha sido fantástica, lo he pasado muy bien
- Me alegro. Podemos repetirlo en otra ocasión, si te parece bien
- Desde luego. Estaré encantada

 Y despacio emprendieron un largo paseo.  Ninguno de los dos tenía deseos de concluir la velada, en la que habían derribado barreras y limado asperezas.  En lo sucesivo, sería diferente. Eran dos personas jóvenes, introvertidas y deseosas de amistades, que precisamente por su carácter, encontraban dificultades para llevarlo a cabo.