rosafermu

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lunes, 19 de noviembre de 2012

POR CASUALIDAD - Capitulo 13º / UNA VIDA EN COMUN

Ante el panel de información, buscó la planta de cardiología . Al llegar al control   preguntó a la enfermera por el Dr.Price

- Un momento por favor, está pasando visita con los residentes. No creo que tarde mucho. Espere aquí en la salita. En cuanto termine le aviso
 
Albert estaba nervioso igual que un principiante. Al cabo de la media hora la enfermera que le había atendido fué en su busca.  En el control el dr. Price, terminaba el informe de su visita a los pacientes.
 
- ¡ Hola ! soy Price y supongo que tú serás Albert, el médico del que me ha hablado mi hermano
 
- Si soy yo
 
- Bien, pasemos a mi despacho y hablaremos con tranquilidad. 
 
Le condujo hasta una habitación contigua y allí le ofreció asiento.

Soy Price, mi hermano Alvaro . . .
 
 
- Bien, mi hermano me llamó para hablarme de ti y me hizo un relato de tu trayectoria profesional, que por lo que me dijo es bastante extensa
 
- Llevo años practicando la medicina, pero en Suramérica, mediante una ONG.
 
-¿ Cuál es tu especialidad ?
 
- Ninguna en especial, y todas. . .  Ya que sobre el terreno lo mismo escayolas una rotura, que asistes a un parto, extraes una bala ó  el veneno de una mordedura de serpiente
 
- Me dices que has estado en la selva, en los poblados del interior.  Se me ocurre que podrías sernos de mucha utilidad en medicina tropical.  Espera un momento y hablaré con el director
 
Por el teléfono interior solicitó la comunicación con el director del hospital. Les recibiría en un momento. Nuevamente las presentaciones y el interrogatorio sobre su trabajo en tierras del interior de América del Sur.  La conversación duró más de una hora, pero el director debió quedar complacido porque le citó para empezar su trabajo dos días después. iría a medicina tropical como le había indicado Price. Allí no sólo haría su labor, sino que sería docente de los residentes.
 
Salió a la calle contento. Había conseguido el puesto de trabajo y además un buen sueldo en algo que le gustaba.  De repente se acordó de Freddy; tenía que solucionar cómo dejarle al cuidado de alguien. Su trabajo empezaba a las ocho de la mañana, y luego estaban las guardias que eran de veinticuatro horas seguidas.  Mientras hacía el camino de regreso a casa iba dándole vueltas a la cabeza de cómo solucionar aquello.
 
Pasó por la iglesia para contarle a Alvaro el resultado de la entrevista
 
- Nunca te agradeceré bastante tu gestión. Imagínate empiezo dentro de dos días, pero tengo un problema que en un principio no conté con él
 
- ¿ Y cuál es ? le pregunto el párroco.  Lo mismo puedo ayudarte
 
- Verás el horario del hospital es incompatible con el de mi hijo. No conozco a nadie como para dejarle tantas horas en casa  sólo con una persona desconocida.  ¿Conoces a alguien ?
 
- De momento no. Todas las mujeres que conozco están cargadas de hijos. . . no sé. Ahora no viene ninguna a la cabeza. Oye  ¿por qué no llamas a Else?
 
- ¿ Cómo dices, estás loco ?  No puedo llamarla. . .  además salimos discutiendo,  como siempre.  Si la llamo ahora dirá que lo hago por interés. No, no puedo hacerlo. Hablaré con mis padres, eso es, le dejaré con ellos y los fines de semana si no tengo guardias los pasaré con él.
 
Se despidió de Alvaro y se encaminó hacia su domicilio. Hablaría con sus padres y estaba seguro que dirían que si.  No era la mejor de las soluciones, pero era la única con la que contaba.
 
Thelma invitó a Mildred cuando se conocieron a participar en las tertulias que formaban varias amigas. Unas veces iban al teatro, otras, merendaban en casa de alguna o bien hacían partidas de cartas.  Los jueves era el día destinado para ello.
 
Con el teléfono en la mano, Thelma marcó el número de Mildred, debían quedar para verse todas en un céntrico lugar. Ese jueves irián a ver una comedia musical

Thelma

Mildred
 
 
- Mildred, hola ¿ cómo estáis ?
 
- ¡ Hola Thelma !, precisamente te iba a llamar ahora para decirte que no me podré reunir con vosotras, quizás en una larga temporada
 
- ¿ Por qué, te ocurre algo ?
 
- No, no. Albert ha dejado a Freddy con nosotros. Ha encontrado trabajo en el Presbyterian y hasta que encuentre algún canguro que se haga cargo del niño, lo tendremos nosotros.  Está muy contento, lo único que le contraría es no poder ver al niño hasta los fines de semana. Yo me alegro por él y por nosotros, pòdremos disfrutar de nuestro nieto
 
- Bueno Mildred, esperemos que lo solucione rápido y podamos contar con tu asistencia pronto. Te vamos a echar de menos, pero claro hay que ayudar a Albert, te entiendo perfectamente. Hablaremos por teléfon. Me acercaré a veros. Me alegro enormemente por Albert, a ver si empieza a encauzar su vida. Bueno querida, un abrazo y cuidaros
 
- Igualmente Thelma, un abrazo grande. Adiós
 
Cuando colgó el teléfono, Thelma se dió cuenta de que en el umbral de la puerta estaba Else
 
- ¿ Qué ocurre, mama?.  Te he esuchado nombrar a Albert. . .
 
- No pasa nada, cielo. Albert ha encontrado trabajo en el Presbyterian, está muy contento, pero ha tenido que dejar a Freddy con los abuelos. . .
 
-¡ Es el colmo !
 
- Else ¿ qué te pasa ? ¿ por qué te enfadas ?
 
- Por nada, son cosass mías
 
Else salió de la habitación y escaleras arriba se dirigió hasta su dormitorio. Cogió una pequeña maleta y comenzó a poner algo de ropa y un neceser para aseo. Cogió las llaves de su coche y se despidió de su madre diciendo
 
- Estaré unos días fuera. Ya te llamaré
 
- Pero ¿ qué ocurre, dónde vas ? Else ¡me vas a volver loca!
 
- Mamá me voy a casa de Albert. Ha sido incapaz de pedirme ayuda. Estoy furiosa. . .
Ese niño no debe estar sin su padre. . .   Eso es todo. Ya te llamaré si es que me quedo
 
- Pero Else. . . debes consultárselo a él primero. . . ¿Y si no quisiera que te entrometieras ?
 
- Pues que se aguante. Quiero a ese niño, es muy pequeño y no va a entender las necesidades de su padre. Va a creer que quiere abandonarle. Debe estar en su casa y yo cuidaré de él, quiera Albert o no quiera. Y te aseguro que sí querrá

 
 
Aparcó el coche frente a la entrada del apartamento de Albert y esperó sentada en las escaleras a que se hiciera la hora de la llegada de él. Si entra a las ocho, su jornada terminará más o menos a las tres de la tarde. Con el tiempo que tome para llegar, como muy tarde a las cinco debería estar aquí. ¿ Y si tiene guardia ? , no creo hace poco que ha empezado y todavía no tendrá ninguna. ¡ Qué difícil es todo en nuestra relación ! Es un cabezota orgulloso. . .
 
Por fin, pasadas las cinco apareció Albert con una bolsa del supermercado. Se quedó mudo al ver sentada en las escaleras a Else.  No sabía a qué se debia aquello, aminoró el paso hasta llegar a donde ella estaba, y no tenía cara de buenos amigos.

Con la mejor de sus sonrisas y alegre por ver a la muchacha fué en su dirección

- Hola Else ¿ qué haces aquí ? ¿ desde cuando estás ?

- Subamos a tu casa. No quiero hablar en la calle. . .

-¿Te ha ocurrido algo ? ¿ Te has ido de casa ?

Al entrar en el apartamento, Else ya no pudo contenerse más y comenzó a reprochar a Albert el que no hubiese contado con ella para ayudarle

- ¿ Me puedes decir lo que tengo que hacer para que me hagas caso de una vez ?

- No entiendo a lo que te refieres

- Has dejado al niño con tus padres porque no sabías con quién dejarle. . . Sé que con ellos estará bien, pero ¿ has pensado cómo se sentirá Freddy ? En su mente infantil no entiende cómo primero le dejó su madre y ahora hace lo mismo su padre.  Sé que no tienes más remedio, que necesitas trabajar.  Pero dime ¿ qué soy yo para ti ?

- Lo sabes de sobra

- Dímelo, necesito que me lo digas. Necesito oirlo, porque a veces dudo de que sea verdad. ¿ Por qué no me llamaste ? Me he tenido que enterar por una conversación de nuestras madres.  ¡ Dios mio ! no sé cómo te quiero, con lo poco que te intereso

- No digas eso, nunca más.  Tú sabes que has sido siempre lo más importante de mi vida, y también sabes los motivos por lo que andamos siempre discutiendo. No podía llamarte y pedirte ayuda, no según terminamos la última vez.  Ahora ya si tengo algo que ofrecerte, no tanto a lo que estás acostumbrada, pero trabajaré duro y entonces te pediré que seas mi mujer

- Y hasta entonces ¿ no vamos a vernos, no vamos hablar, no vamos a estar juntos?
Me he traido la ropa porque me pienso quedar contigo y cuidaros a ti y al niño. Yo quiero a Freddy, no soy su madre es cierto, pero puedo darle mi cariño. Así que ves organizando todo porque esta noche duermo aquí y en el fin  de semana lo recogeremos y comenzaremos nuesta vida juntos

- ¿ Vas a dormir aquí ?, dijo Albert riendo

- Naturalmente  . . .

- Bien yo dormiré en la cama de Freddy

- ¿ Estás seguro ?

- Else. . . ¿ me estás midiendo el terreno ?

- No te estoy diciendo que voy a ser tu mujer, en el más estricto sentido de la palabra. Somos libres, adultos y nos queremos ¿ necesitamos algo más? porque yo no.

- Ven aquí, ven aquí. . .  eres una bruja encantadora y me vuelves loco.  Si mi amor, esta noche será sólo para nosotros.



Muy de madrugada a Else la rindió el sueño, pero Albert permaneció despierto hasta que el despertador anunció que era tiempo de levantarse.  Muy quedamente para no despertarla Albert susurraba al oido de Else mientras ella reclinaba su cabeza en el pecho de él

- Me da miedo tocarte. Tengo la sensación de que estoy soñando y se va a desvanecer el sueño. Te he añorado tantas, tantas veces, que lo que estamos viviendo ahora, aquí, no me lo creo. Te he querido toda mi vida, siempre. Tuve que salir huyendo de ti, te he reprochado el que no me aceptaras, te culpé de mi mala suerte, hasta creo que hasta te odié, pero cuando te vi debajo del coche creyendo que habías muerto, me entró tal desesperación que la angustia oprimia mi garganta.Nunca te pediré sufientemente perdón por todos los reproches, por las discusiones, por todo. Eres generosa y no sé en que momento comenzaste a amarme, pero no importa, aquí estamos dispuestos a emprender nuestra vida en común. Gracias mi amor, por ser como eres. La caprichosa niña rica se ha convertido en una generosa mujercita a la que amaré hasta el último día de mi vida

Else estaba despierta, pero no quería moverse ni abrir los ojos. Quería escuchar la más bella declaración de amor.  Los ojos los tenía acuosos por la emoción. Cuando Albert besó suavemente su frente antes de levantarse, ella le besó.

Se levantaron felices de estar juntos y corretearon por el pequeño apartamento como dos niños pequeños. Albert fué a arreglarse miestras Else preparaba el desayuno. El se quedó en la puerta mirándola cumpliendo su papel de ama de casa. Canturreaba mientras terminaba de hacer unos huevos revueltos y unas tostadas. Era la primera vez que se escuchaban risas y canturreos en su casa y eso le amocionaba grandemente. Se acercó hacia ella y brazándola por detrás la besaba una y otra vez en las mejillas.

- Quita loco no vaya a quemarte, le dijo riendo

- Gracias mi amor. Me has hecho el hombre más feliz del mundo. Eres la reina de mi vida.

Sentados uno frente al otro desayunaron y él salió corriendo hacia el trabajo, no porque llegara tarde, sino porque estaba pleno de una energía que desconocía hasta entonces.

Después de recogerlo todo, Else llamó a Mildred. Necesitaba hablar con ella y explicarle que habían decidio unir sus vidas y en ella estaba incluido Freddy, que desde enonces sería también su hijo.  Mildred la escuchó emocionada y feliz al comprender que por fin su hijo había encontrado junto a ella el amor y la estabilidad que necesitaba.

- Gracias, hija. Sé lo mucho que te necesita, lo mucho que te ha necesitado siempre. Estoy segura que seréis muy felicies todos juntos.  Cuando vengáis a recoger al niño, os quedaréis a comer ¿ verdad ?

- Por supuesto Mildred. Deseo de todo corazón que seamos una familia unida y feliz. Siempre veréis a vuestro nieto, y en alguna ocasión os lo dejaremos, pero creo que hasta que se acostumbre a su nueva vida, debe estar con su padre el mayor tiempo posible

- Desde luego que si. Lo dejó por necesidad, o quizás el destino quiso uniros de una vez.

Al  regreso de recoger a Freddy, Else planteó algo en lo que no habían pensado y fué un comentario que hizo Stephan lo que les hizo reflexionar

- Mi amor, dijo a Albert.  Debemos buscar un apartamento más grande, ahora somos tres.  Podríamos mudarnos al mio que está vacío

- No, cariño. Es demasiado lujoso. Tendremos que esperar un poco más . 

- ¿ Otra vez ? No discutamos ésto ahora. Por cierto, hoy está Freddy

- Ya lo sé ¿ y qué me quieres decir con eso?

- Nos verá que dormimos juntos

- ¡ Claro ! como hacen los papás y las mamás. Es lo normal

- Pero él no ha visto eso nunca, dijo Else

- Cariño se tendrá que acostumbrar. De ahora en adelante esa será la situación

El tiempo pasaba  y poco a poco sus vidas iban normalizándose.  Una tarde en que Else preparaba la cena, Freddy la dijo

- ¿ Puedo llamarte mami ?

Freddy


- ¡ Claro que si, mi amor ! Eres mi niño. Tu sabes que en una ocasión fuimos a llevar flores a mamá ¿recuerdas?

-Si, y rezamos

_ Ella es tu mamá, la que te llevó en su tripita. Pero yo te quiero como si hubieras nacido de mi. Eres mi niñito y me siento madre tuya. Nunca lo olvides, siempre estaré contigo, siempre. Ven y dame un abrazo. Llámame mamá, es lo que más me gusta. Mi niño, mi niño . . .   Else abrazaba y besaba al pequeño.

Ninguno de los dos se dió cuenta de que Albert había llegado a casa y les observaba desde la puerta. Era la escena familiar perfecta: el niño había aceptado como madre a Else.

- ¡¡¡ Familia   !!!, tengo muy buenas noticias

- Nosotros también ¿ verdad rey mio ?

- Me han hecho jefe de equipo en  medicina tropical

-¡ Albert, es magnífico !

- Y vosotros ¿ qué tenéis que contarme ?

- Papi, es mi mamá, dijo el niño señalando a Else

- ¿ De verdad Freddy, es tu mama ?

El niño asintió con la cabeza y Albert giró la cabeza hacia Else, que le miraba también sonriendo.  Abrazó a su mujer y a su hijo con gran emoción.

-- Reina mia, dijo a Else, ahora sí puedes ir buscando un apartamento mayor

Encontraron un apartamento no muy lejos del que habían tenido en primer lugar.  No querían alejarse de la zona; era un barrio que les gustaba. El colegio del niño estaba cercano y Else comenzó a trabajar en la parroquia junto a Alvaro como aistente social, trabajo que conocía a la perfección. Frecuentaban a sus padres respectivos y habían formado un núcleo familiar perfecto.  Eran felices y el cariño reinaba en el hogar por parte de sus tres componentes.  Habían prosperado y Albert comenzó  a regalar a Else "caprichos"  que tenía antes. Se había revelado como una excelente ama de casa y administradora, quizás sus años en la ONG la hicieran más reflexiva. Tenían ahorros y su situación económica era estable y desahogada.

Albert estaba muy considerado en el hospital por su labor eficiente en el campo de la docencia con los residentes.  Todo era normal en una familia estable como era la de ellos.  Un día al llegar del trabajo Albert encontró a Else acostada en la cama y a Freddy llorando desconsolado: "su mamá estaba enferma"

- ¿Qué te ocurre?, preguntó a Else alarmado.

Estaba pálida y con fuertes násuseas que la obligaban a salir corriendo hacia el cuarto de baño, lo que alarmaba al niño

- Eres médico, deberías saberlo,   fué la respuesta de ella

- Dime qué sintómas tienes y desde cuándo

- Unas horribles náuseas, sobretodo por la mañana, un hambre desmedido y desde hace unas tres semanas. ¡ Oh, santo cielo ! Es lo que suele ocurrir cuando un hombre y una mujer duermen juntos . . .

- ¿ Quieres decir que . . . ?

- Si cariño, vamos a ser papás. Freddy tendrá un hermanito

Albert no sabía qué decir, acariciaba el vientre de su mujer, la abrazaba, la besaba, abrazaba al nbiño que no paraba de llorar asustado. . .   La emoción le impedía pronunciar palabra.  Pasada la primera sorpresa, sólo pudo abrazarse a Else y a su hijo.



Explicó al niño que tendría un hermanito o hermanita. . . Freddy  miraba con ojos muy abiertos tanto a uno como al otro.  Puso su manita en el vientre de Else y dijo a su madre

- ¿ Podré jugar con él ?

- ¡ Claro, bien mio ! pero igual es una hermanita. Me ayudarás a cuidarle a darle el biberón y me avisarás cuando se despierte. Te querrá tanto como te queremos papá y yo.

Hablaba al pequeño con infinita ternura acariciando su carita expectante. El niño la abrazó y así permaneció en su regazo largo rato.

- Habrás de tomar a alguien que te ayude en casa. Tendrás que cuidarte mucho. Iremos al médico mañana mismo. Hablaré con un compañero para que lleve tu embarazo. . . ¡ No me lo puedo creer ! . . .

- Tranquilo mi amor, todo está bien, todo es normal. Haré lo que quieras; buscaré a alguien para que me ayude en casa y me cuidaré. Este hijo llegará bien y con todo el amor del mundo.

- ¿ Desde cuando lo sabes, por qué no me lo has dicho antes ?

- En un principio pensé que sería un retraso motivado por los nervios de nuestro cambio de vida, pero compré un Predictor al imaginarme que no era normal, y entonces todas mis dudas se desvanecieron. Estoy de acuerdo, mañana pide consulta a tu compañero.  Deseo ardientemente tener este bebé.

Se fundieron en un abrazo incorporándose Freddy que venía corriendo desde el salón gritando

- Yo también, yo también . . .

 
 
 
 
 
 
 

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