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martes, 14 de enero de 2014

ALGO INESPERADO - Capítulo 3º / La forja de una amistad (1996celta-rosafermu)





Los días transcurrían lentamente en la vida de Agnes y Elise, y poco a poco fueron ampliando su horario de trabajo, fomentándose al mismo tiempo una amistad. Agnes era muy cariñosa con ella y comenzaron a dar largos paseos, cuando el tiempo era favorable.  Caminaban hasta el parque y allí Elise leia algunas páginas ó simplemente charlaban de los avatares de la vida diaria.  Miss Owen se interesaba por ella y poco a poco Elise la abrió su corazón confiándola el motivo de su abandono de la carrera que había iniciado con tanto entusiasmo.

- Querida niña, la vida es así.  Cuando menos lo esperamos nos presenta al cobro unas facturas muy duras, y que algunas veces no entendemos, pero que hemos de pagar. No es que justifique la actitud de tu novio, pero piensa que a veces los sentimientos no los controlamos y pueden surgir situaciones  que no podemos evitar

- Pero yo no le reprocho que se enamorara de Margaret, eso es algo que escapa a nuestros sentimientos.  Lo que no le perdono es que diera lugar a consolidar nuestra relación.  Me hizo un daño increíble, porque de verdad,  le quería, y posiblemente aún le quiera.  Aunque, claro, el paso del tiempo va aplacando el dolor y el desencanto.

- Te dije en una ocasión que te contaría una parte de mi vida, y creo que el momento ha llegado.  Mi chico querido, Charles, es hijo de mi hermano, de mi único hermano. Está conmigo desde los ocho años de edad, y eso fue posible por un desgraciado accidente de coche en el que murieron sus padres y por el que  yo ...  me he quedado ciega.
Todo ocurrió una mañana en que decidimos ir a visitar a un familiar enfermo y que vivía a las afueras de Warwick, aprovechando que Charles estaba en el colegio.  Pensábamos regresar pronto, pero el caso es que alguien se cruzó en nuestro camino...
Chocamos de frente, y el golpe fue tan brutal que mis hermanos murieron en el acto y yo sufrí varias heridas, principalmente en la cabeza.    Durante muchos días, los médicos pensaron que no lograría sobrevivir, pero lo logré, aunque las secuelas, ya las conoces. Me hice cargo de mi sobrino, y se convirtió en mi chico querido, es como un hijo para mi.  El también tuvo secuelas importantes anímicamente.  El perder a sus padres de repente, era algo que una mente infantil tan pequeña, no termina de entender.
Pero. . . ,  ya ves,  salimos a flote y,  lo hicimos los dos juntos.  El,  porque los niños son capaces de asimilar mejor que los adultos, las cosas que ocurren a su alrededor, aún sin comprenderlas.  Y yo, porque tenía que hacerme cargo de mi sobrino, al carecer de familia directa. Mi cuñada era hija única y con sus padres ya fallecidos.
Charles fue  mi refugió y me ayudó a superar todo lo ocurrido.  ´Volví gracias a él a recuperar las ganas de vivir, a pesar de mi deficiencia, y de que mi mundo se había hundido definitivamente.  El me recompensó con creces. Me dio cariño a raudales y satisfacciones. Era un alumno ejemplar y fue el primero de su promoción en la carrera que eligió: Literatura.  Enseguida comenzó a dar clases en la universidad y ahora da conferencias en otras facultades. Hasta tiene un libro empezado ni se sabe desde cuándo, pero la realidad es que no tiene tiempo para concentrarse,  y acabarlo.



Agnes, con una mano sobre las de Elise, había narrado el episodio más amargo de su vida con una sonrisa en los labios.  Quería infundirla ánimo  y hacerla comprender que sólo es cuestión de tiempo que su desengaño amoroso, cicatrice, volviendo a llevar la vida,  que por su juventud,   la corresponde.

Elise la escuchó con atención y congoja , y hasta se le escaparon algunas lágrimas que Agnes no pudo ver.  Comprendió perfectamente  el mensaje que la estaba dando, pero, al menos de momento, no sabía cómo podría olvidar la humillación sufrida

- Niña mía, da tiempo al tiempo - fue lo que, para finalizar su charla, la recomendó Agnes.

Nuevamente emprendieron el regreso hasta la casa.  

- Quédate a comer conmigo - la pidió Agnes-.  En realidad no sé porqué no lo haces a diario.  Me agradaría mucho seguir nuestras charlas en la sobremesa

- Acepto encantada. Su compañía me hace mucho bien. Gracias.  Me quedo - fue la respuesta de Elise

 Y  se convirtió en la acompañante casi permanente de Agnes, y lo que en un principio fue un acuerdo laboral por horas, fue  una compañía casi permanente.  La acompañaba a la peluquería, iban de compras, paseaban etc.

    Una mañana decidió que tenía que cambiar de imagen, y quizá con ello cambiaría también de actitud respecto a Stephan. Sin darse cuenta, había pasado de ser un episodio lamentable, a anécdota desagradable, ante la aceptación y beneplácito de Agnes que veía como su inestimable amiga resurgía como el Ave Fénix.

- Señora Owen ¿ qué hacemos hoy? - la preguntó Nelly al atenderla en el salón de belleza

- Creo que lo de siempre, pero mi amiga desea la aconsejes.  Quiere hacer cambios en su imagen

Y el cambio fue radical:  se tiñó de rubia, a pesar de que no terminaba de "verse". Se cortó el cabello y lo tiñó de color claro.

- Estás espectacular - es el comentario que la dedicó la esteticista- Si. Estás preciosa. Ya te acostumbrarás- ,  narrando a Agnes el resultado final de su cambio de imagen.



Cogidas del brazo y riendo, se encaminaron a una cafetería.  Tomarían el aperitivo y a continuación se encaminarían a su domicilio para almorzar.  Allí les aguardaba una gran sorpresa.

Había un coche aparcado frente a la entrada del domicilio. Agnes vio la silueta del coche y pidió a Elise de la describiera cómo era. Hecho esto, el gesto de alegría de Agnes, extrañó a la muchcacha

- ¡ Es Charles ! ¡ Por fin ha venido !

- ¿ Tu sobrino ?

-- ¡ Si !. Tendrás oportunidad de conocerle. Verás como te gusta

Rápidamente entraron en la vivienda. Agnes se dirigió al saloncito y, efectivamente, allí estaba Charles, que al ver a las mujeres se levantó de un salto yendo abrazar a Agnes, que fue tomada en volandas haciéndola girar entre los brazos del chico que al mismo tiempo besaba sus mejillas.  Complacida ante esa explosión de cariño, Elise miraba la escena riendo.



- Tu debes ser Elise ¿ no es cierto? - la preguntó una vez hubiera dejado de abrazar a Agnes- Tenía ganas de conocer a la acompañante de mi tia.

- Encantada, y si soy Elise.

Dirigiéndose a Agnes, dijo:

- Tenéis muchas cosas de la que hablar, así que por hoy suspenderemos mi compañía en el almuerzo. Debo irme. Nos vemos mañana Agnes

- No, no te vayas- dijo miss Owen

- No me sentiría cómoda, perdóname.  Tendréis miles de cosas de las que hablar, puesto que hace tiempo que no os veis. Creo que es lo mejor.  Mucho gusto en haberte conocido, Charles

- Lo mismo digo, Elise. Nos vemos mañana

Dio un beso a Agnes en la frente, estrechó la mano de Charles y abandonó el domicilio.

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