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lunes, 26 de septiembre de 2011

COSAS DE ABUELOS - Capítulo 3º - La vida sin ella

El día en que por primera vez la casa, que hasta hacia poco había sido un hogar feliz, quedó silenciosa, sin las risas de los niños,  a Antonio se le hundió el mundo. Antoñito partía hacia Madrid en un par de días, solamente quedaron Aurora , Alvaro y la recién nacida. ¿ Qué hacer con semejante panorama?  El debia trabajar pues era el único ingreso que entraba en ese pobre hogar.

Se estaba introduciendo en la política, en las agrupaciones socialistas, pero no le aportaba ningún ingreso puesto que era por idealismo.

El regresar a casa después del trabajo, se le hacía insostenible. Ya nunca más le abriría la puerta su mujer, que siempre llevaba algún niño en brazos, y esa visión le atenazaba el corazón. No podía soportar su ausencia y si no hubiera sido por sus pobres hijitos se hubiera vuelto loco, o cometido alguna locura.

El trabajo no le llenaba y su refugio fué  el que cada día asistiera a la agrupación para discutir la forma de ayudar a las gentes que no tenían trabajo y si mucha hambre.

Permaneció viudo durante seis años. Entonces entró en escena su cuñada María, la hermana confidente de Ines.  Vió la mejor solución para volver a agrupar a su familia desperdigada por todos lados. Habló con ella y le pidió matrimonio.  No estaba y nunca lo estuvo, enamorado de ella; la respetaba por ser una buena mujer y además hermana del amor de su vida.  María en parte , porque quizá ella estuvo enamorada de él, o porque le dolia que sus sobrinos estuvieran separados, aceptó,  y de esta forma se convirtió en la segunda esposa de Antonio.  La respetó y hasta le tuvo cariño, pero nunca la amó.

Corrían tiempos muy difíciles y ellos de nuevo volvieron a Madrid. Antonio ya empezaba a destacar en el partido Socialista. Tenía buena oratoria y poder de convicción. Azaña, Prieto, Saborit y él mismo empezaron a dar mítines por todo Madrid, e inclusive salían a provincias en donde el partido socialista se había hecho hueco en la convulsa España.

Un día María le anunció que estaba embarazada. Para cuando nació la niña ya estaban todos los hermanos reunidos de nuevo. Eran felices todos juntos, pero a su tía siempre la vieron como una madrastra,  y no  como a la persona que en parte se había sacrificado por ellos. La nueva niña se llamó Ines como la primera mujer y era hermosa como una flor. Nació gordita, a pesar de las penurias que había en su casa.

He de decir que en aquella época  no recibian ningún sueldo por parte del partido y cada vez el tiempo lo invertía en la política más que llevar el jornal a casa.  Había encontrado su camino o su refugio, porque Ines seguía presidiendo su pensamiento, a pesar de María.

Dos años después de nacer Inés, nació José un muchachote fuerte y bonachón. He de decir que a pesar de ser de madres distintas, ellos, todos, se quisieron enormemente y jamás hicieron distingos por ser hijos de una madre a la que nunca aceptaron, a pesar de que reconocían  que era muy buena con ellos, pero no era su madre.  La pérdida de la madre, dejó una huella imborrable en todos ellos que jamás perderían y que influyó grandemente en el carácter de todos.

Personajes de finales de 1890

Señoritas de la época

Familia de final de siglo XIX
Ya todos los niños habían crecido, eran adultos, a excepción del último niño nacido de  María.
Antonio ya estaba dedicado enteramente a la política y el hijo mayor, Antonio, Estaba cursando estudios de Bellas Artes en la  Escuela de San Fernando de Madrid, se había casado y estaba esperando su primer hijo.
Y llegó el 13 de Abril de 1931. Se celebraron elecciones y la Monarquía salió de España para instaurarse la 2ª República .



Congreso de los Diputados
Justo en ese día nació uno de sus nietos, el primer hijo de Antonio, y habían nacido hijos de Angeles y de Adela.
 Aurora, Alvaro y Elena Dionisia, permanecían solteros.   Inés era una bella jovencita de 18 años que estaba de enfermera en un hospital de Madrid.   José era aún un chiquillo y su única ocupación era estudiar y jugar.

Antonio padre salió elegido  diputado por el partido socialista. Llegó a ser concejal de obras del Ayuntamiento de Madrid y durante su concejalía se construyó la plaza de toros de Las Vents. Fué visitador de hospitales. Era teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid, cuando le sorprendió la guerra civil española. Durante una corta temporada y en plena guerra,  ocupó el cargo de alcalde, al ausentarse el titular Pedro Rico.

Durante los tres años de la guerra no se movió de Madrid, ni él ni ninguno de sus hijos, a excepción de la mujer de Antonio, mis padres,  María con su hijo José y de  Angeles, que fueron evacuados a Murcia por tener niños muy pequeños, aunque la mujer de Antonio con su hijito, mi madre y hermano,  regresaría a la capital un mes después.



Muerte de un miliciano de Robert Kappa
Antonio hijo, hacía carteles a favor de la República que hasta llegaron a Hispanoamérica. Alvaro combatió en el frente del Cuartel de La Montaña.
 Antonio, hijo, patrullaba por el barrio de Chamberí para evitar desmanes de los incontrolados.

Antonio padre, diputado, veía que la situación de la guerra iba a ser larga y cruenta. Su inteligencia y don para la política le hacía tener una visión real de lo que pasaba y veía que a pesar de todo, la perderían. Visión que compartían muy pocos y quiza fuese uno de los  motivos por los que en realidad se perdió: falta de previsión.

Y al cabo de tres largos años, Franco entró en Madrid. Las primeras medidas que tomaron fueron que todas las personas de ideas de izquierdas, había que eliminarlas a como diera lugar. Las venganzas, envidias o ansias de poder, hacía que la gente denunciase a sus vecinos, e incluso parientes; así ocurrió con el hijo mayor de Antonio.

Le detuvieron por llamarse Fernández Hernández Quer, hijo de un diputado socialista. Sin más motivo que ese.Estuvo en un campo de concentración durante siete meses.

Al diputado Antonio Fernández Quer, le detuvieron y le encarcelaron condenándole a la pena de muerte. ¿ Motivos? Ser diputado por el partido socialista.

Durante un año se mantuvo  la pena de muerte, sacandole,  día tras día,  al patio de ejecución y volviendole a llevar a la celda.  Antonio , hijo, revolvió Roma con Santiago para librar a su padre de la ejecución a fuerza de comprar a gentes desaprensivas.  Lo logró, pero no consiguió que saliera de la cárcel y durante años empezó una peregrinación por las cárceles franquistas.

Estuvo en la  de Alcalá de Henares y en la Isla de San Simón, en Vigo. En ésta última como era un hombre culto y con don de gentes, se granjeó la simpatía del director que le dió el encargo de instruir a presos y carceleros.

Su salud se quebrantó grandemente. En España no había comida, pero su hijo Antonio dió el encargo a  su hermana Aurora que acudiera al lugar en que destinaran a su padre y fuera la encargada de llevarle comida a diario, costara lo que costara, y así se hizo.

Salió de la cárcel muy delicado de salud y a los pocos años falleció, mientras su hijo mayor estaba en Argentina.

Mi abuela Inés fué enterrada en Alcalá de Henares en 1913 Mi abuelo  Antonio,  en el Cementerio de La Almudena de Madrid. Falleció en 1951.  Ambos fueron buenas personas que jamás hicieron daño a nadie y que vivieron unas circunstancias que les hicieron difíciles  la vida

Murió absolutamente pobre, al igual que lo eran sus hijos, pero les dejó una inmensa riqueza, y fue:

Sed siempre honestos y honrados
Cumplid siempre la palabra que prometáis aunque no haya papel por medio
Ayudad a la gente que lo necesite y hacer favores siempre que podáis
No mentir jamás bajo ningún concepto
Nunca tengáis en cuenta ni la raza, ni la religión ni las posiciones políticas. Pensad que no todo el mundo piensa como vosotros, aunque creais que tenéis razón
Respetad siempre al contrario y no hagáis daño a nadie a sabiendas
Y sobre todas las cosas, jamás robéis a nadie aunque os vieráis muy necesitados.

He de decir que todos estos lemas se mantienen  en mi familia y que fueron inculcados a sus hijos por todos los descendientes de aquellas personas que tuvieron un destino difícil, pero que reinó en sus vidas el amor más grande que se pudiera sentir.

Mi homenaje al abuelo del que no tuve ocasión de escuchar ningún cuento como hacen los abuelos a sus nietos ni recibir ninguna caricia.
He tenido la mala suerte de no conocer a ningún  abuelo, y Dios mio, ¡ cómo les he echado de menos!

A mi abuela Inés sólo la conozco por las coversaciones familiares, y a mi abuelo Antonio acabo de narrar su trayectoria, Ambos abuelos por parte de mi padre

Por parte de mi madre, tampoco. Mi abuelo murió siendo mi madre muy pequeña y mi abuela falleció cuando yo contaba dos años.

Quiza, haya cometido algún desfase en las fechas, que al ser de oidas posiblemente no sean exactas. Lo que es exacto es el relato que aquí os detallo.


Cementerio viejo de Alcalá de Henares

Entrada principal del Cementerio de La Almudena de Madrid

Recuerdo que cuando era adolescente y en un  vaje que realizamos mi padre y yo a Alcalá de Henares, visitamos la tumba de mi abuela, y todavía recuerdo la emoción de mi padre ante la sepultura de su madre, que jamas olvidó , recordándola  día a día.

La tumba de Antonio, mi abuelo,  la visito con frecuencia en La Almudena .  Está junto a su hermano Manuel, su hermana María y su segunda esposa,  María. También junto a su hijo Alvaro.

Descansa en paz, Antonio, ya todos estáis juntos de nuevo y seréis completamente felices. La última en reunirse, fué Inés la hija primera de su segundo matrimonio y lo hizo el día 26 de Diciembre de 2010.

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