rosafermu

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domingo, 11 de marzo de 2012

SEGUNDA OPORTUNIDAD - Cap. 9º - ANTE EL PAPEL

Siguiendo los consejos que le diera Lissy, sacó del escritorio la pluma que ella le regalara por Navidad y unos folios y salió al jardín aprovechando que hacía un día bonito de sol. Con una taza de café en una mano y la pluma y los folios en la otra, se sentó tratando de saber por dónde empezaba. Garabateaba el papel y las palabras huían de él; no se le ocurría ningún tema. Apenas comenzaba una línea rompía el folio pues no se le ocurría nada para seguir. Así estuvo durante más de una hora, hasta que aburrido entró en la casa de mal humor

--Por mucho que se empeñen, es inútil. No puedo escribir...

Se veían los cuatro amigos los fines de semana cuando sus respec tivas ocupaciones les dejaban tiempo libre para la diversión. Por fín  llegó el gran día: Therry y Tom ya eran marido y mujer. Se instalaron en la c asa que Tom tenía  y Lissy quedó sola viviendo en el c aserón que se le hacía demasiado grande para ella s. Dec idió buscar un apartamento pequeño cerc a del hospital.
Jack se trasladó  a Londres a solucionar problemas en el banco y aprovechó para quedarse unos días en la ciudad.  No faltó su visita al cementerio, pero esta vez fué más sereno. Como siempre y aprovechando que no había nadie cerca, expuso sus pensamientos y proyectos a Cristal como si ella pudiera oirle


Se sentó cerca de la tumba de Cristal...

--Iré con Lissy a Africa. Me hubiera gustado que la conocieras. Es totalmente distinta a como tú eras. Tú meticulosa y ordenanda y ella es un desastre. No establece  prioridades, sino que hace las cosas según van saliendo, pero tiene un gran corazón, roto eso sí, pero un gran corazón. Es la ún ic a persona que comprende mi situación porque ella también la ha vivido; estoy a gusto con ella, es encantadora...

Una voz retumbó en su cabeza. Parecía la de Cristal

--¿Te has enamorado de ella?

Se quedó sorprendido de aquella reflexión. Nunca se había parado a pensar en ello y por otra parte le parecía un sacrilegio pensar en otra mujer después de perder a Cristal. De nuevo esa voz interior resonó en su cabeza

--No es un  delito volver a enamorarse. Me quisiste muchísimo, y has sufrido por mi pérdida. Tú no tuviste la culpa de mi enfermedad y tienes derecho a volver a ser feliz. Crea una familia que te de estabilidad y vuelve a ser tú. El hombre que me conquistó, el escritor genial que ahora está olvidado. Vuelve, haz un esfuerzo y escribe de nuevo...

Jack se sentó cerca de la tumba de su mujer pensando en lo que acaba de sentir. Tomaría distancia se quedaría en Londres más tiempo del que tenía pensado. Suponía que eso le aclararia las ideas.

--Estoy confundido, eso es todo. Quizás demasiado solo y por eso he creido que...
--No, Jack. Estás demasiado solo y Lissy te ha dado afecto y compañía y tú sin darte cuenta te has enamorado. Debes ser feliz ¿Crees acaso que yo me alegro de ver c ómo lo que tanto te ha costado ha sido inútil?  Sé feliz y yo también lo seré. Recobra tu oficio que seguía  tanta gente.v ve a Africa c on ella, que también te necesita y al volver seguro que ves las cosas más claras.


El rostro de Lissy apareció ante él entregándole la pluma...

Salió del cementerio más preocupado que antes de entrar. Lo ocurrido allí le había dejado perplejo. Su voz i nterior había hablado con claridad, un a claridad que él se negaba a rec onocer, pero de pronto lo veia claro: efectivamente el rostro de Lissy se aparecía ante él como c uando le dió la pluma, le instó a escribir.
¿Sería ella su fuente de in spiración?.  Instalado delante del ordenador, abrió una página y comenzó a relatar cosas de su niñez.  Su infancia, su adolescencia, el descubrimiento del primer amor, su casamiento y fallecim iento de Cristal...  Eran unos apuntes que pensaba novelar. Sería su tributo a la mujer perdida.

--Por hoy suficiente. Mañana lo intentaré de nuevo

Miró el reloj y comprobó que eran pasadas las doce de la noche. Había estado varias horas emborronando la página de lo que sería un futuro relato o quizás una novela autobiográfica.

Los apuntes c omenzaban en su  niñez ...

Se ac ostó y tuvo un sueño muy intranquilo. Se mezclaban su visita al cementerio, el rostro de Cristal y el de Lissy. Escuchaba en su interior la voz de Cristal, pero no entendía lo que le decía. Se despertó sobresaltado y con un fuerte dolor de cabeza. Salió al salón y vió el ordenador encendido que no había apagado la noche anterior. Se dirigió a la cocina y preparó un c afé cargado y a contin uación tomó una ducha.
Sentado frente al ordenador, miraba la pantalla como si buscase respuestas; la aspirina que había tomado no le había hec ho efecto, por eso aprovechando que hacía un bonito día de prim avera, decidió ir a dar una vuelta.
Viviá cerca de King Cross, por lo que tomó esa calle, ´Picadilly Circus y continuó bajando. El teatro Covent Garden anunciaba una obra que llevaba mucho tiempo en cartel y recordó: "La estrenaron el mismo mes en que Cristal murió".
Poco a poco llegó hasta Trafalgar Square. Como siempre la plaza estaba llena de gentes. Turistas que disparaban sús cámaras . Eran felices y reian, Había b astantes españoles que después irian a ver el relevo de la guardia de palacio a las doce del mediodía.

--Los españoles siempre se están riendo, pensó observándoles divertido.

Allí se sentó, observaba  todo el movimiento que tenía la plaza. Mientras vivió en la ciudad nunca se fijaba en esas cosas. La veía como si fuera la prim era vez. Es hermosa , pensó.

--No me extraña que a los turistas les encante.

La plaza estaba llena de turistas, muchos de ellos eran españoles ...

La plaza se había despejado un poco. Iban en dirección al palacio, pero otra oleada de gentes nuevas venían. Ni de noche ni de día estaba solitaria.  Cerca de él se sentó una pareja que constantemente se hacían arrumacos, se besaron y Jack por primera vez en muc ho tiempo, creyó verse reflejado en la pareja, sólo que el rostro de la chica no era el de Cristal, sino el de Lissy.  Se sentía culpable de ese pensamiento, por lo que decidió levantarse y desandar el camino hasta llegar a casa.  El teléfono estaba repiqueteando y abrió la puerta rápidamente

--¿Si?
--¿Dónde andas? llevo llamándote toda la m añana. Me tenías preoccupada. La voz de Lissy llegó hasta sus oidos
--He salido a dar un a vuelta, me dolía la cabeza.
--¿Estás bien? Te noto algo raro
--No, no es que he entrado deprisa. He dejado a Poppy en la puerta. . . ,  espera.,  Ya estoy aquí  Bien qué pasa por allí, ¿todo bien?
--Estupendamente. A los m uchachos les veo menos y cuando lo hago no les soporto ¡ son tan empalagosos ! ...

Lissy rió arrancando también una sonrisa a Jack

--¿Cuándo vuelves?
--Pues aún me quedaré unos días, tengo que solucionar algunas cosas.
--Bueno pues cuídate. Hasta pronto
--Hasta pronto Lissy

Lo que era sólo una estancia de una semana, se alargó a un mes, pero seguía tan confundido como al principio, de manera que dec idió volver a ver si así despejaba sus dudas.  Se puso en camino y llegó anochec iendo a Bath.  Marcó por el móvil en número de Lissy, pero el contestador le in dic ó que no estaba en casa. Acto seguido llamó a sus amigos rec ién casados. La voz de Tom le respondió

--Hallo
--Tom, chico ¿cómo estáis?
--¡ Jack! ¿dónde estás?
--Aquí, en casa. Y Therry ¿está bien?
--Maravillosamente. Hoy le toca turno de noche. ¡Menuda faena! lo llevo muy mal, ya que c uando ella llega yo me tengo que ir. Oye tu excedencia¿ cuando cumple?
--Dentro de un mes, en Mayo si no me equivoco.
--¿ Qué te parece si quedamos y cenamos juntos?
--Estupendo porque la nevera está vacía, como puedes imaginar. ¿Veis a Lissy?
--Por supuesto, muy a menudo. Hoy está en el hospital, de turno. Bueno¿ dónde quedamos?


Se reunieron en su pub preferido y ambos amigos se contaron todas las novedades ocurridas en ese tiempo.Tom le dijo  a Jack que Therry quería tener hijos rápidamente y estaba dispuesta para ello hasta dejar su empleo en el hospital.

--¡ Vaya ! Eso si que es bueno. Seré tio Jack...
--Y tú ¿cuándo vas a organizar tu vida, has escrito algo?
--No sé Tom, estoy muy confundido y no,  no he escrito nada. Tengo algun os apuntes pero no sé cómo empezar. Volveré hacerlo aquí a ver si me aclaro.
--¿Por qué estás con fundido?¿hay alguien que te interesa?
--Si, pero me siento culpable por ello y no termino de decidirme
--¡ Estupendo ! ¿ por qué te sientes culpable? seguro que Cristal donde quiera que esté aprueba el que vuelvas a enamorarte.
--Bueno, dejemos eso y vamos a cenar. Hoy no he com ido y tengo hambre

Tom

Jack

Al día siguiente Jack fué a buscar a Lissy a la salida del hospital. Ella no le esperaba y se mostró muy alegre al verle de nuevo. Se dieron un beso en las mejillas.  Jack sintió como un latigazo c uando el rostro de ella se rozó con el suyo. Se le disiparon de golpe todas las dudas: si ella le admitía...

                                              FIN DEL CAPITULO NOVENO

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