rosafermu

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miércoles, 7 de marzo de 2012

SEGUNDA OPORTUNIDAD- Cap. 7º -Navidad, ¡ oh ! dulce Navidad


Therry

Tom

Habían transcurrido diez días desde la pelea del instituto y Tom se encaminó al hospital pues habían de quitarle los puntos que hubieron de darle en el labio.  Enseñó la citación  a la enfermera de recepción, pero ésta le indicó que ese día Therry libraba. Tom había solicitado su consulta. Por lo menos averiguaría el nombre de la muchacha risueña. Renunció a que otra enfermera que no fuera ella le atendiera y se despidió hasta el día siguiente.

--¡ Hola !!, saludó Therry al verle
--Estuve ayer aquí y al saber que no estaba, decidí aplazarlo hasta hoy
--¿ Por qué?, aqui todas somos muy eficientes...
--Por supuesto, pero yo quería que me atendiera la misma persona que me curó, o sea usted
--Ja,ja,ja
--Olvidaba que es una " chica risueña"
--¿Así me llama?. Humm
--Se lo pasaron en grande ese día ¿eh?
--Si, es cierto. Necesitábamos divertirnos y por Dios que lo hicimos
--¿Van muy a menudo por alli?
--No, era la prim era vez. Yo hacía tiempo que no iba a ese lugar. Estuve fuera ¿sabe?
--No sabía. ¿ Por qué no repetimos la experiencia los cuatro?
--¿Qué cuatro?
--Usted, su amiga, mi amigo y yo. Podríamos quedar para este fin de semana ¿qué tal?
--Acepto. Usted me cae bien, pero no sé... tengo que consultar con mi amiga. Está pasando un a mala racha
--¿ Ha roto con su novio?
--No ciertamente. Él murió
--¡ Vaya !, lo siento. No he debido decir nada. El caso es que a mi amigo también se le murió la mujer y también lo está pasando mal.  Estaría bien que consiguiéramos viniesen. Aprecio mucho a mi amigo y no sé cómo ayudarle
--Lo mismo me pasa a mi. Vivimos experiencias muy dramáticas juntas. Somos como hermanas, nos tenemos la una a la otra. El día que nos viste, era la prim era vez que salíamos en mucho tiempo. Por eso estábamos tan felices: habíamos bebido vino en la cena y se nos había subido a la cabeza. Ja,ja,ja. Fué increible verla de nuevo reir.
--Tenemos que sacarles. Mi amigo era muy divertido, aunque ahora siempre está amargado
--¿ De qué murió su esposa?
-- De cáncer, en pocos meses se lo diagnosticaron y se fué. Ël quedó tan impactado que aún no ha reaccionado y eso que hace como tres años que murió. ¿Y el de tu amiga de qué murió?
--Le mataron, pero es una larga historia
--Pues cuéntamela. Tenemos toda la tarde para ello y supongo que a tí también te hará bien descargar un poco la tensión.
--¿De verdad quieres oirlo? Te aseguro que no es agradable y además hasta dentro de una hora no salgo
--Muy bien, te espero. Tomaré un café mientras tanto. Quedamos en el pub de al lado ¿de acuerdo?
--De acuerdo, contestó Therry sonriendo
--Eres la chica con la sonrisa más fantástica que he visto nunca. Hasta luego


... quedamos en el pub de al lado....

Terry localizó a Lissy y la dijo que no la esperase que tenía una cita, al tiempo que a Tom le guiñaba un ojo sonriendo.
Terry entró en el pub y se dirigió hacia donde estaba Tom, que se levantó cortesmente al  verla llegar. Pidió un té y entablaron una conversación intrascendente que poco a poco fué derivando hacia lo que les había llevado hasta allí.  Tom  escuchaba el relato de lo ocurrido sobrecogido; al terminar, la muchacha,  tenía los ojos llenos de lágrimas. Una mano de él agarró la de ella para infundirle ánimos. La narración le había dejado sin palabras.

--Ahora tenemos un secreto, dijo él a modo de comentario. ¡ Pobrecilla  ¡ Qué horrible experiencia ! No me extraña que esté tan perturbada. Una cosa así te marca de por vida.  Nuestro deber es ayudarles, a los dos,  así que tenemos que conseguir que salgan el sábado. Tú por tu parte y yo por la mía.  ¿Sabes? soy de los que piensan que las cosas no ocurren porque sí. Siempre hay un motivo para ello
--¿Qué motivo puede haber?
--Pues mira: una pelea de colegio, unos puntos de sutura,  et voilá. Nos hemos conocido, hemos hec ho confidencias, nos estamos tomando un  café tranquilamente y el sábado saldremos de nuevo. Creo que no va a ser la últiuma vez que lo hagamos... Y ambos rieron alegremente.

Y llegó el sábado y Therry consiguió arrancar a Lissy de la televisión. Naturalmente no le dijo que iban a reunirse con los chicos. De haberlo hecho seguro que no hubiera ido.  Fué Therry la que les presentó

--Lissy te presentó al profesor que curé el día de la bronca, Tom,  y a su amigo, también profesor...
--Jack, adelantó Tom
--Encantada. Es lo que Lissy respondió al tiempo que les tendía la mano.

Estaba enojada por la encerrona de la amiga y  dirigía furibundas miradas, que Therry captaba inmediatamente

--Por cierto, ¿cómo está el que organizó la velada de boxeo?, dijo en tono irónico
--No me digas que fuiste tú la persona que le ec hó la bronca, apostilló Tom
--Naturalmente ¿ qué clase de educación dáis ahora en las escuelas?
--Pues, hacemos lo que podemos, respon dió Tom.

Los cuatro guardaron silencio, se podía cortar. Jack estaba incómodo, Lissy de malhumor . Los únicos que se reian y estaban a gusto eran Therry y Tom.  Dado que la noche no se presentaba muy divertida, decidieron irse cada uno a su casa.  Tom se ofreció a llevarlas y esa fué la única sonrisa que tuvo Lissy en todas la noche al mirar a su amiga y acordarse del deseo que tuvo la prim era vez que vieron a Tom.






Los cuatro se instalaron en el coche y partieron rumbo al domicilio de las muchachas. Therry y Tom se apartaron de sus amigos y cuchichearon algo ininteligible, se despidieron con un beso en la mejilla con un ¡ hasta mañana!, señal inequívoca de que habían quedado citados para el día siguiente. Lissy y Jack se miraron a duras penas, y ella le dijo

--Perdona Jack, no he sido una compañía muy grata esta noche
--No te preocupes, no pasa nada
--Si pasa. Te he dado una impresión equivocada ,de antipática, de veras que no soy así. Estoy pasando por una mala racha, eso es todo. No es nada contra ti. Bueno pues gracias de todas formas. Hasta otro día.

Lissy dió media vuelta y se metió en c asa. Jack se dirigó al coche en espera de que su amigo se despidiera de Therry.

--Vaya una cita que me has preparado. Esta mujer es el colmo de la antipatía. Es intratable; no sabía ni de lo que hablar c on ella. Me ha dicho que la perdonara que estaba pasando una mala racha. ¡ Si sabrá ella lo que es una mala racha !
--Pues si lo sabe, y puedo asegurarte que ni te la imaginas.
--Pues no me la digas. Con la mía ya tengo bastante. Vámonos de una vez que estoy deseando meterme en la cama. Acércame a casa, anda.

Jack y Lissy no volvieron a salir juntos, al con trario de la otra pareja que se mostraban entusiasmados con la relación.  Tom iba todos los días a buscarla al trabajo y juntos paseaban, se reian, eran felices : se habían enamorado. 
Y pasaron los meses; llegó Navidad. Las calles estaban engalanadas. El mercadillo navideño ya estaba instalado en Bath y las gentes se mostraban felices y c irculaban cargados de regalos.
Jack decidió aprovechando las vacaciones de Navidad, alejarse del bullicio y regresar a su piso de Londres a ec har un vistazo. 

...  y llegó la Navidad...
Lissy  también decidió ir a Londres, a la embajada para averiguar los trámites que necesitaba para regresar a Africa a reclamar el cuerpo de Matt.
Tomó el autobús y partió rumbo a Londres. Desde aquel día no había vuelto a ver a Jack, aunque Tom si había acudido algún día a comer con ellas.

En la embajada no le dieron apenas solución y solicitó la dirección y el nombre del cónsul británico en Lusaka. Le llamaría, o le escribiría. A ver si  ella podía solucionar algo más rápidamente

--¡ Estos políticos no saben más que pon er trabas !

Pasó por delante de un a peluquería y dec idió hacer tiempo hasta la hora de tomar el autobus que la llevase de regreso a casa, entrando en el establecimiento arreglándose el cabello. Se lo cortó, aun que en realidad le dab a igual



...decidió hacer tiempo hasta la salida del autobus..

No dejaba de dar vueltas en su cabeza de qué modo podía acelerar los trámites y se dispuso a cruzar la calle, sin advertir que un autobus se le echaba encima, de no ser porque una mano fuerte le dió un tirón que la hizo subir de nuevo a la acera

--¿Está loca, no ve que se le ha podido llevar por delante?

Ella entonces levantó la mirada y vió el rostro de Jack, su salvador. El en un principio no la había reconocido. La última vez que se habían visto, ella tenía melena larga


... no se dió cuenta de que un  autobus se le echaba encima...

--¡Oh, Dios mio !, gracias,  muchas gracias. Iba pensando en otra cosa y no me dí cuenta de que el semáforo estaba rojo para los peatones. Pero... ¿eres Jack?
--¡ Lissy ! ¿ qué haces aquí?
-- He venido a hacer unos trámites, y no he conseguido nada. Además  si no llega a ser por tí, a estás horas es muy probable que estuviera muerta o mal herida.
--Ven, vayamos a tom ar un  café. Cuando he visto que ibas a cruzar, se me heló el c orazón. ¡ Menudo susto me has dado ! Aunque no te había reconocido; tienes el c abello distinto
--Si, me lo acabo de cortar.

Entraron en un café y tomaron un  té. Charlaron amigablemente. El hielo se había roto. Le debía la vida y en el rostro de Jack se reflejaba que esta vez sí estaba a gusto en su compañía.  No sabía muy bien de que manera llegaron a que cada uno contase al oltro las tragedias de su vida. Jack la ofreció su apoyo y su amistad y Lissy se lo agradeció sinceramente

--Estos días son especialmente tristes. Recuerdo la última que pasé en Africa. Entre Therry , algunas de las mujeres del poblado y yo, organizamos una cena de Navidad con los pocos alimentos de los que dispon íamos, pero fué la más feliz de nuestras vidas. Matt estaba emocionado, contento, alegre... Ninguno de nosotros sospec hábamos que sería la última

Lissy enjugó unas lágrimas que escapaban de sus ojos y Jack la miró comprendiendo lo que sentía. A él le ocurría lo mismo;  el recuerdo de Cristal se hacía más patente que nunca.

--¿Por qué no te quedas unos días más?
--No, no puedo. He quedado con Therry y Tom que pasaría  el día de Navidad c on ellos. Además  no tengo reserva en  ningún hotel porque pienso regresar hoy mism o...
--Eso es lo de menos. Mi casa es muy grande para mí solo y está a tu entera disposición
--No gracias, Jack.Te debo agradecimiento de por vida, pero Therry es la ún ica familia que tengo y son días para pasarlos juntos, con las personas que quieres. Regresaré hoy mismo.

Jack había dejado de pensar que era una antipática, sencillamente estaba pasando un  drama personal muy fuerte y la costaba salir de él. Salieron del bar y se sumergieron en el marasmo de gentes que al igual que en B ath iban cargados de paquetes. Las luces, los adornos les hacían daño moralmente y el rec uerdo de los seres perdidos se hacía más fuerte

.. los adornos de las calles les hacían daño ...
Llegó la hora de tomar el autobús que la llevaría hasta su casa. Con un a triste sonrisa reflejada en su rostro, Lissy miró detenidamente a Jack. Había descargado su corazón narrando a aquel desconocido la tragedia vivida, y él había hecho lo mismo. Se había establecido una corriente de comprensión y amistad rompie ndo todas las barreras que la primera vez habían levantado entre ellos.  Se desdpidieron dándose un abrazo

--Hasta que vuelvas a Bath, le dijo Lissy
--Y tu que tengas suerte en tus averiguaciones. Cuídate y, por favor, cuando salgas a la calle mira por dónde vas. No me gustaría tener que volver a rescatarte de un accidente. Dijo a Lissy al tiempo que levantaba la mano en señal de despedida.

El autobus arrancó y Jack se quedó mirando en la dirección que había tomado. Le entristec ía lo que había sabido de ella.

--La vida no es justa. De repente recordó la que Tom tantas veces repetía " todo pasa por algo, no son casualidades..." Él había salvado a Lissy de un atropello. Había estado allí sin saber muy bien porqué, ya que desde que había regresado a Londres no salía nada más que para pasear a Poppy. Pero en esa ocasión  decidió dar una vuelta por el centro. ¿ Por qué ? la respuesta  la tenía con lo ocurrido hacía apenas una hora.  Habia evitado un accidente. He ahí la respuesta.

                                             FIN  DEL CAPITULO SEPTIMO

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