rosafermu

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domingo, 22 de abril de 2012

COMO TE QUISE TE QUIERO / Capítulo Segundo

Almudena, con la mirada perdida en el espacio de la habitación, tenía la mente en blanco. No podía comprender lo sucedido a Luis. Hacía muchos años que solamente sabía de él por las noticias que de vez en cuando se generaban en los periódicos  o en los informativos de la televisión.  Se había hecho un gran nombre en su profesión, era un excelente abogado, superando incluso a su padre. Fué a su habitación y abriendo uno de los cajones de su secreter, extrajo una cajita en la que guardaba recuerdos importantes en su vida y que eran sus tesoros.  Era un poco mitómana y le gustaba tener cerca algún objeto que hubiera representado algo importante en su vida. De entre todos los  que allí cabían, extrajo un pequeño relicario de plata que en una ocasión Luis la regalara. Fué cuando él la dió su primer beso de lo que ella suponía " su noviazgo", cuando casi contaba dieciocho años.

Fué durante unas vacaciones para Navidad en que Luis regresó a Madrid desde Salamanca. Desde el verano no se habían vuelto a ver, pero Almudena siempre estuvo enamorada de él, Luis sin embargo sabiéndose atractivo coqueteaba con todas las c hicas, lo que hacía que ella se muriese de celos.

Había una película en las carteleras de cine que llevaba casi un año en cartel y que en la prensa, como promoción, añadía día a día los que estaba programada.  Almudena quedó con unas amigas para por fin poderla ver, ya que lo habían intentado en varias ocasiones sin conseguir entradas. Había tres sesiones a las cuatro, a las siete y a las once de la noche.  Para la de las cuatro no les daba tiempo a menos que faltaran a clase. Quedaron para la función de las siete, pero tendrían que hacer cola para conseguir las entradas desde las cinco hasta que abrieran la taquilla.  Pidió permniso a sus padres para llegar a las diez a casa y como acudiría con dos amigas conocidas de la familia que vivían muy cerca de ella, obtuvo el permiso.  Era de carácter romántico y algunas compañeras que ya la habían visto la comentaban que era de llorar y de mucho amor, lo que a la chica la tenía subyugada.  Quedó con sus amigas y a las cinco en punto estaban Luisita y ella en la fila, teniendo delante  a unas veinte personas.  Las localidades eran numeradas, así que no corrian el peligro  de obtener una mala localidad.  El cine era lujoso; había sido teatro y era grande, y por ello no tenían la menor duda de que ese día por fin verían la película " Como te quise, te quiero". La protagonista era Merle Oberon, actriz que encantaba a Almudena, con sus ojos rasgados y sus facciones algo orientales, pero lo que más le atraia de la estrella era su amplísima frente y que en aquella época se decía que las personas con frente despejada, eran muy, muy inteligentes. Y eso mismo es lo que la hacía admirar tanto a Merle.

Con el relicario en sus manos depositó en él un ligero beso a modo de oración por Luis. No era religiosa y desde que dejó el colegio de monjas acudía muy pocas veces a la iglesia harta de tantos rezos.  Cogió su bolso y le dijo a Celia:

-Celia, voy a salir a dar una vuelta. Me duele algo la cabeza . A ver si dándome el aire se me pasa
-Tómese un Gelocatil antes de irse, de lo contrario la jaqueca le va a doler todo el día
--No se preocupe, ya lo he hecho. Si llamase el señor para algo, dígale que se comunique conmigo por el móvil.  Hasta luego, volveré a la hora de la comida.

Al contraer matrimonio con Alberto se habían mudado a la Glorieta de Alonso Martínez, no lejos del lugar en donde había transcurrido su niñez.  Enfiló la calle de Sagasta hasta llegar a la Glorieta de Bilbao. Iba despacio evocando todos los ratos que había vivido junto a él. Cruzó la calle en dirección a Fuencarral y se paró delante de la fachada de lo que antes fuera el cine Bilbao y que desde el accidente ya no era cinematógrafo, sino una dependencia de grandes almacenes.

De nuevo su memoria retrocedió hasta su adolescencia , en la fila del cine,  para ver la película que causaba sensación en Madrid.

-Almudena, nos vamos a quedar heladas. Hace un frío de muerte, dijo Luisita, su amiga,  mientras miraba a ver si llegaba Paloma.
-No te impacientes. Paloma estará al llegar.

Apenas faltaban unos minutos para que abrieran las taquillas. Un grupo de cuatro chicos venian riendo y gruñendo por la cola tan enorme que había para entrar al cine

-Hoy no entramos, seguro. Dijo uno de ellos
-Yo al menos sí, dijo otro muy seguro
-¿ Por qué lo dices?
-Lo siento chicos, os dejo-  y sin pensarlo más se dirigio hacia donde estaban las amigas que saludaban a Paloma recién llegada .
- ¡ No me lo puedo creer !-  dijo Luis mirando y sonriendo a Almudena que con sorpresa miraba al recién llegado
-¡ Luis ! pero... ¿cuándo has llegado ?
-Llevo en Madrid  un par de días
-Podías haberme llamado por teléfono...
-Tienes razón pero la familia me tiene loco. No he podido , de verdad. ¿ Estáis para entrar al cine?
-¡ Claro !, dijo Luisita. ¿Acaso crees que estamos pasando frio por gusto?
-Ja,ja,ja. Tienes razón Luisa. Me preguntaba si no os importaría pedir una entrada más para mí. O mejor las saco yo y entramos los cuatro. ¿Os parece?

Almudena no le quitaba la vista de encima. Era un regalo inesperado y estaba tan guapo con el cuello del abrigo subido, como los protagonistas del cine...   Luis sacó las entradas sólo que separadas .Las amigas fueron a la fila siete y ellos dos a la de los " mancos ", es decir a la última fila, a pesar de que los acomodadores de vez en cuando les enchufaban con sus linternas para que no hiciesen juegos de manos las parejas que como ellos estaban en la última fila,  para al menos darse un beso.

Almudena empezó a protestar sin mucha fuerza; la encantaba la decisión que había tomado Luis, pero al mismo tiempo la pesaba el tener que haber dejado a sus amigas en otro sitio.  La sonrisa y el guiño de ojos que le dirigió el chico, disipó todas sus dudas.

Se apagaron las luces y unos anuncios de Gallina Blanca y del calmante Okal,  dieron paso al  Nodo y al descanso de quince minutos antes de que empezase la película.

Luis salió en el descanso. Almudena de pié en su asiento no dejaba de mirar para ver si localizaba a sus amigas.  Al fin vió que Paloma estaba haciendo lo mismo, y llegó hasta ella

-¡ Vaya faena nos ha hecho Luisito !  ¡ Menuda cara tiene !  Nos vemos en el vestíbulo cuando acabe

Los timbres habían empezado a sonar lo que indicaba  que la película iba a empezar.  Luis llegó portando una bolsa de lenguas de gato de chocolate y al sentarse aprovechó para dar a la muchacha un ligero beso en los labios.  Ella se sonrojó al tiempo que un calor recorría todo su cuerpo

- Luis, nos van a ver y nos echarán del cine
-No seas pazguata, mujer. Ahora los acomodadores están ocupados y no pueden espiar
 Y soltando una carcajada miraba a  la chica con inmensa ternura.

Durante la película y cogidos de la mano Luis no dejaba de mirarla al tiempo que ella lloraba algunas veces con las situaciones planteadas en el film. Ël sonreia al comprobar lo sensible que era Almudena y acariciaba su mejilla, una vez que el acomodador pasaba para vigilar a la fila de al lado.  Al terminar la película se reunieron con sus amigas en el vestíbulo, pero Almudena con la mirada indicó a Luisita y a Paloma que deberían irse para que Luis la acompañase hasta su casa, cosa que hicieron rápidamente las dos muchachas.

-¿Nos vemos mañana?, preguntó Luis
-Como es el día de la lotería he quedado con mis compañeras para irnos a tomar algo y celebrar la Navidad, pero por la tarde estoy libre.
-Bien, pues por la tarde te recojo en el portal. A las cuatro y sé puntual. Hasta mañana, cielo.  Luis miró en rededor y al comprobar que no venía nadie la atrajo hacia sí y esta vez no fué un ligero beso.

Ella le apartó bruscamente

-¡ Estás loco ! Si nos ve alguien me la cargo
-A las cuatro en punto, no lo olvides. Anda entra

Al día siguiente, Luis la entregó un relicario de plata con las fotografías de los dos, el mismo que Almudena guardaba en su bolso.


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