rosafermu

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martes, 26 de junio de 2012

EVOCACIONES DE UN JOVEN ACTOR

El joven Sean aplastó el cigarrillo contra el cenicero que estaba bastante lleno y echó hacia atrás su cabeza, como queriendo buscar descanso en su rememoración de la infancia complicada que le había tocado vivir.



Lo que quizás marcó su vida para siempre fue la pérdida de la madre a la temprana edad de ocho años. Su mente no entendía porqué mamá estaba siempre cansada y su hermosa cabellera rubia había sido camuflada tras un pañuelo anudado a su cabeza. Sus hermosos ojos azules ya no brillaban como antes y no jugaba con el pequeño como solía hacer. El niño no entendía el que su madre ya no nadara en la piscina junto a él y a su padre. No entendía porque papá le dijo que fuera a ver a mamá el día de su cumpleaños a un hospital ¿ por qué ¿ ¿ por qué no venia a casa? Le haríamos una gran fiesta. Papá con dulzura y paciencia le dijo que no podía ser porque no se encontraba muy bien.
Sean tozudo se negó en redondo a ir a aquel sitio horrible en donde su mamá estaba postrada en una cama. No sabía que era la última oportunidad, el último año que pasaría con ella.

Enciende un nuevo cigarrillo, pues al llegar a este recuerdo el dolor de la pérdida materna se hace más profundo.

No llegaba a comprender porqué su mamá permanecía en cama, con unas medicinas horribles que le producian vómitos constantes y una debilidad extrema. Se le quedaba mirando cada vez que ella apretaba sus brazos contra su vientre para que el dolor desgarrador que sentía en su organismo no fuera percibido por sus hermanos y por su padre. ¿ Cómo era posible que su mamá estuviera enferma durante tanto tiempo? En un par de días debería haberse recuperado. Era lo que pensaba en su mente infantil.
Con sus hermosos ojos azules miró extrañado a su papá que una noche entró en su habitación y le dijo las más atroces palabras que nunca hubiera querido escuchar:" Sean, hijo, mamá se ha ido al cielo."
Los ojos, aún a sus veintinueve años, se vuelven acuosos evocando la figura de la madre. En su hombro lleva un tatuaje con su nombre, y aún guarda una vieja revista de cuando era niño con la forma de unos labios pintados de carmín: era un beso de ella, que quizás en un juego depositó en el papel y que desde entonces guarda como un tesoro, en el que algunas veces se refugia.
Fue un chico rebelde con unos hermanos adolescentes algo problemáticos, pues ellos aunque mayores en edad, habían perdido también a su madre. Papá no paraba de trabajar para buscar refugio a su propio dolor, pero su carácter chocaba frontalmente con el de Sean. No entendía cómo papá salía con algunas mujeres para distraerse. Tampoco entendía porque a pesar de salir con chicas, cuando se quedaba en su habitación, le veía esconder su rostro entre las manos y llorar amargamente.
Tuvo peleas con sus compañeros de colegio y en una ocasión fue expulsado del centro. “ Hasta aquí hemos llegado”, debió decir su padre dando un puñetazo en la mesa. Le metió en un avión y le internó en un colegio público inglés. Quizás su padre recordó su triste niñez en el c olegio irlandés al que asistió. No podía ceder, cada vez el joven era más rebelde e inadaptado. Sonrie ahora cuando pensaba que su padre tenía un carácter insufrible
Una madrugada el teléfono repiqueteó en casa de papá y su rostro demudado dió a entender a los habitantes de la mansión que algo grave había ocurrido, pues a esas horas normalmente la gente duerme tranquilamente. El joven Sean había sufrido un accidente muy grave, con varias roturas óseas y lesiones internas gravísimas..Los médicos dijeron a papá que posiblemente no volvería a andar.
El fuerte carácter y la enorme rebeldía que sentía hizo que aquel muchacho pudiera recuperarse al cabo de seis meses y anduviera e hiciera su vida normal, no sin antes pasar por tremendos dolores mientras se recuperaba. Su rostro al llegar a este punto, se torna aún más serio evocando, sin duda las largas y dolorosas horas de rehabilitación.
Su padre había intimado con una preciosa chica y se compenetraba perfectamente con ella, pero el joven Sean la encontraba algo mandona, o quizás fuera que su carácter así parecía. Convivieron juntos, tuvo otros dos hermanos fruto de la unión de su padre con la chica de la que estaba enamorado. Papá le pidió autorización para casarse con ella y accedió. El enlace se celebró el 4 de Agosto de 2001, después de haber sido aplazado con motivo del accidente.
El joven actor, físicamente se parece bastante a su padre, un otoñal que aún sigue volviendo locas a las mujeres de medio mundo. Tiene el mismo color de sus ojos, es apuesto como él, pero debido a su juventud más impetuoso y de fuerte carácter.
Quiere alejarse del apellido que lleva, que no le comparen, y ni siquiera piensa en dedicarse al cine, prefiere el teatro pues así el éxito o el fracaso se deberá a su propio esfuerzo, alejándose de las comparaciones con su progenitor.
En el año 2006 debutó en el teatro, en la obra de Shakespeare “Romeo y Julieta”. Ha efectuado giras teatrales, vive en Londres y de momento es feliz haciendo lo que hace.
Con su padre tiene trato telefónico con frecuencia, pues debido al trabajo de ambos les es difícil contactar personalmente, pero hablan de sus respectivos proyectos y han conseguido ser“buenos amigos”, a pesar de que papa nunca le dejó solo y en sus peores momentos siempre estuvo a su lado. Ahora ya es mayor y ve las cosas con otra perspectiva y quizás comprenda que su padre se encontró al morir la madre, con tres criaturas de corta edad y con un trabajo alocado que le mantenía fuera de casa durante muchas horas, y que por otra parte necesitaba trabajar para alimentar sus estómagos. Necesitaba una mujer a su lado de fuerte carácter que apaciguara a esas tres criaturas que les daban tantos problemas de todo género.

Papá consiguió tener una familia, y  ya es abuelo. Los mayores, ya independientes, viven en Londres y los dos pequeños viven con P... y K....Papá procura estar el mayor tiempo posible con ellos. Les da todo el amor del mundo, participa en sus juegos, aunque crecen deprisa y el mayor ya es un adolescente.

Ha terminado otro cigarrillo,  echa un trago del vaso que tiene delante y sonríe cuando evoca el rostro de su hermano pequeño, el más revoltoso, pero el más simpático a sus once años, que admira profundamente a su padre y cuando sea mayor desea tener su misma profesión.
¡Qué distinto hubiera sido todo, si mamá no se hubiera enfermado de cáncer!,  e instintivamente acaricia su hombro en el que lleva grabado su nombre.
¿Cómo le vinieron a la mente tantos recuerdos, ahora? Todo empezó en el ordenador buscando en Internet algo con lo que distraerse. Era su día libre de trabajo, pero no le apetecía salir, de manera que encendió el aparato y dando una ligera pasada ( no le gustaban nada las redes sociales), decidió ir a Google y buscar algo, sin concretar, en Youtube.
Buscó música, su otra gran pasión, y en un canal vió en lista de favoritos varios videos de la antigua serie Remington Steele. Serie de éxito en EEUU por aquel tiempo, que protagonizara su padre, dándose a conocer en todo el mundo cuando aún vivía su dulce y bonita mamá. Cliqueó, y ante sus ojos Remington y Laura vivieron uno de los episodios divertidos de la serie.
Acabado el capítulo, cerró el canal y se dirigió hacia una butaca, encendió un cigarrillo y dejó volar sus pensamientos.

EPILOGO:


Esta narración es fruto de mi imaginación. Después de leer una entrevista que le hicieron al protagonista de este episodio, evoqué lo que pudo sentir en distintos pasajes de su vida. Es mi opinión, y si coincide con la realidad es pura coincidencia de apreciación.

Sean William Walter B.....

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