rosafermu

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jueves, 19 de julio de 2012

VOLVER A LOS DIECISIETE - Capítulo TERCERO

¿Qué reglas rigen la vida de las personas y hacen que en algunas ocasiones se encuentre un hombre y una mujer en situaciones insólitas que jamás creyeron podrían vivir ?¿ Qué circunstancias ocurren para que esas personas, tan dispares, tan opuestas en pensamientos y obras, se crucen sus destinos... ? ¿ Quién maneja los hilos que propicia que sus vidas  confluyan ...?




                  
Terminó su postre, su café y abonó la cuenta.  Estaba furiosa contra aquel desconocido que había conseguido sacarla de quicio con su conversación.  Despacio, con calma contenida, se levantó de la mesa y con la mejor de sus sonrisas y muy educadamente, se plantó delante de uno de aquellos hombres.  Le espetó, sin que él pudiera responder

-- Perdón. Sin querer he escuchado la convesación que tenían y he de decirle que debe escuchar a su amigo.  La jovencita le hará feliz, sin duda, hasta que un día en plena "función" le provoque un infarto y tengan que asistirle en la calle a punto de morir. Piénselo bien antes de dejar a su esposa.  La jovencita sólo busca su posición y dinero.   Y ahora...., les ruego perdonen mi intromisión.  Buenas tardes.

El hombre al que se había dirigido Carmina, se quedó mudo de asombro. Sólo pudo comentar con su amigo

-- Pero ... ésta ¿ de qué va ? ¿ de qué demonios me hablaba ? A mi... que me quedé soltero para no tener problemas ni ataduras.... !!!
-- Ja, ja, ja,... ¡¡¡ Ha creido que el del ligue eras tú !!!, Ja, ja , ja
-- Pues no me ha hecho ni pizca de gracia. Una metementodo, eso es lo que es. ¡ Qué narices le importaba a ella de lo que hablábamos ! Es una cotilla, eso es lo que pienso...  Haciendo una seña con la mano, solicitó la presencia del camarero
-- Perdón señor, ¿ desea algo ?
--  La mujer que acaba de salir ¿ es habitual de la casa ?
-- Estuvo en un par de ocasiones con su marido, y otras veces con sus amigas.  Hoy es la primera vez que viene sola.  Es la esposa de un destacado médico, que creo falleció de un infarto en plena calle... ¡ y eso que era cardiólogo !  Es una señora muy educada y amable....

 Adolfó, entonces  llegó a comprender el porqué de la intromisión de Carmina

-- ¡ Con razón estaba tan enfadada ! Debió reflejarse en tu espejo, solo que se confundió de personaje...


Decidió ir dando un paseo hasta su domicilio, que no andaba muy lejos. A la salida del restaurante llegó a la glorieta de Alonso Martínez, y por Santa Engracia, llegó hasta la esquina de Luchana.  Vivía en un edificio señorial construido a principios de los años cincuenta, justo enfrente de la Plaza de Los Chisperos. El piso para ella y Manuela, le resultaba grande, pero tenía cariño a sus paredes por las que habían pasado la mayor parte de los pasajes de su vida.  Se mudaron a él, cuano su esposo fué nombrado director del hospital; necesitaban para su relieve un mayor status y ese edificio les pareció ideal para ello.




Se había sentido bien una vez se hubo desahogado con aquel conquistador de pacotilla, al que abordó en el restaurante. Estaba muy dolida por todo lo que le había ocurrido, era humillante

Cuando llegó a su casa, le dijo a Manuela

-- Desde hoy te llamaré Manoli ¿ te parece ?

-- ¿ Qué le ha ocurrido ?  Viene distinta...

-- Siéntate conmigo. Saca la botella de Jerez y un par de copas. Charlaremos como dos buenas amigas, que es lo que eres para mi


-- ¡ Vaya !- exclamó Manoli- ¡ Me gusta !

Rieron las dos mujeres y Carmina le relató lo ocurrido en Jockey

-- Me quedé muy a gusto. Lo siento porque no suelo inmiscuirme en la vida de nadie. Pero esos comentarios me "tocaron" muy de cerca, y aún las heridas no han cicatrizado del todo.

Se habían bebido media botella de licor, y dado que ninguna de las dos estaban acostumbradas , los vapores del alcohol hicieron presa en sus cabezas.  Perdieron la noción del tiempo hablando de sus cosas.  Ya anochecía, cuando Manoli dijo

-- ¡ Dios mio ! ¡ cómo se ha ido la tarde ! Voy a preparar la cena...

-- No, no prepares nada. Voy a pedir chino

-- ¡ Pero si no le gusta ! ...

-- Bueno... Siempre hay una primera vez, y hoy es el principio de algo.  No sé de qué, pero esoy decidida a poner punto final a muchas costumbres establecidas desde hace tiempo. Tenemos que hacer cambios en nuestras vidas, pasar página definitivamente.

-- ¿ Lo dice en serio ? Hace tiempo que se lo vengo aconsejando y nunca me ha hecho caso

-- Pero esta vez es diferente. Llevo en mi cuerpo una dosis alta de Jerez y me atrevo con todo !!! Ja, ja, ja

--¿ Esta borracha ?

-- Noooo, sólo contenta. Manoli por primera vez en mucho tiempo, estoy contenta y segura de mi misma.

-- Pues me alegro infinito. Ya era hora. Eso merece un brindis

-- ¿ Otro ?... llevamos brindando durante toda la tarde... Pero venga: arriba, abajo, al centro y adentro...

Y rieron alegres y felices, contentas de ser amigas, y contentas por el Jerez que les había soltado la lengua

Era una mañana de principios de verano.  Se detuvo en el escaparate de una agencia de viajes de la calle de  Génova contemplando los carteles con paisajes exóticos que invitaban a viajar a paises con  playas paradisíacas.  Se detuvo ante un cartel con la costa Italiana; conocía el pais por haber viajado en repetidas ocasiones.  Le atraía su paisaje, sus gentes tan paracidas a nosotros, su carácter alegre,  mediterráneo.  La Toscana fué su elección.  " No estaría mal unas vacaciones alli"-  pensó

Decidida entró en el establecimiento, pidió información.  Cuando salió de la agencia, llevaba en su bolso un pasaje de avión y una estancia de quince días en Italia: cuatro días en Roma, tres en Amalfi, otros cuatro en Venecia, Florencia.... etc.  Según le informaron era un grupo reducido y siempre acompañados por un guía, desde Madrid hasta el último dia de estancia en Italia.  El viaje era costoso, pero no le importaba. Viajaría cómodamente en hoteles de cinco estrellas; por primera vez en su vida elegía ella misma lo que deseaba hacer,  a dónde quería ir.




Fué de compras. Se equipó como si no tuviera nada que ponerse.  Estaba entusiasmada, se encontraba eufórica.

-- Manoli, ven y siéntate un momento

-- Vamos a ver ¿ qué novedad se trae hoy ?

--Voy a irme de viaje ¿Quieres acompañarme? Iríamos a Italia...

-- No, no, por nada del mundo. En uno de esos viajes en el que sólo estás cinco minutos en cada sitio. Yo me iré a Barcelona, con mi hermana; hace tiempo que no veo a mi familia y me apetece mucho.  Disfrute, que bien que lo merece. Haga lo que le venga en gana, caramba. Que ya es hora

El grupo de viajeros fueron agrupados por la guia y después de pasar por el control, se introdujeron en el avión. Todos en una sola fila. A Carmina le tocó en el asiento de al lado, un compañero que se había quedado viudo hacía pocos meses y  que tenía verdadero terror al avión.   Viajaban  en primera clase.  Al otro lado del pasillo. frente a Carmina, viajaba un hombre maduro, con buena planta a pesar de tener pasados los cincuenta. Dejó su bolso de viaje en el departamento adecuado y un ordenador portátil  en el suelo. Se abrochó el cinturón y tranquilamente aguardó la partida leyendo la prensa del día. De una mirada rápida Carmina analizó el rostro de su vecino y su cara le resultó conocida, aunque no le situaba en ningún sitio.  Él ni siquiera reparó en ella. Su compañero de asiento tenía los nervios en tensión

Se decidió pedirle el favor a su vecino del pasillo


-- No soporto los aviones. Lo paso fatal

-- ¿ Por qué no tomas algo que te tranquilice ?

-- Tienes razón.  Azafata por favor...

-- Dígame señor

-- Señorita me traería un poco de agua para tomarme una pastilla

-- Enseguida señor. En cuanto despeguemos,  y ya lo vamos hacer

-- No se le olvide, por favor


El vecino del pasillo, levantó en ese momento la vista de su lectura y paseó la mirada por los dueños del diálogo que había escuchado. Se detuvo en  Carmina, y al igual que a ella, le resultó familiar

-- Cualquiera sabe. Viajo tanto que igual la he visto en cualquier aeriopuerto. Aunque no se...

Despegaron. Las azafatas pasaban con el carrito de las bebidas  y sirvieron el agua solicitada por el pasajero nervioso  que acompañaba a Carmina.  Apenas transcurridos unos minutos, cayó en un profundo sueño.  Empezaba a sentir frio en los brazos; trató de coger una manta, pero su compañero se había despatarrado y no alcanzaba a cogerla del departamento sin despertarle.  Miró alrededor  por ver si alguien podía ayudarla, pero el que no dormía veía la película.  Dirigió la mirada al otro lado del pasillo, y vio al otoñal que tecleaba en el ordenador y se decidió a pedirle a él el favor

-- Disculpe

-- Sí dígame

--Lamento interrumpir su trabajo, pero necesito coger la manta del departamento y no llego. ¿ Me haría ese favor ?

-- Desde luego, con mucho gusto

Carmina entonces se fijó en su cara. le encontró guapo, interesante aunque más o menos de su edad. ¿ "Dónde he visto a este hombre" ?.  Cómo si le hubiera leido el pensamiento, él se fijó también en Carmina, efectuándose la misma pregunta, que de momento no encontraron respuesta.

-- ¿ Ve ? solucionado

-- Muchas gracias. Empezaba a sentir frio

-- ¿ No nos hemos visto antes ?

A pesar de todo Carmina lo tomó como una excusa para entablar la clásica conversación

--No, creo que no . Le reitero mis gracias.  Y cortó la conversación.  Se puso a ver la película y el hombre continuó con lo que estaba haciendo.



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